¿Por qué mi bebé no se sacia con la leche materna? Causas y soluciones

19.09.2025

Hemos pasado los primeros días después del nacimiento de nuestro bebé aprendiendo a entender sus necesidades. Una de las cuestiones más complicadas habrá sido, seguramente, la lactancia materna. Poco a poco las tomas se han organizado, por fin el bebé come tranquilo, se sacia, espacia y duerme entre las tomas, y la mamá se siente cada vez más tranquila y entendiendo perfectamente al bebé… Sabe interpretar ese “lenguaje” tan peculiar de su bebé, y está segura de que tiene suficiente leche para alimentarle.

Y de repente, sin saber por qué, el bebé quiere mamar constantemente, parece no saciarse y llora enrabietado si no le ofrecemos enseguida el pecho. Incluso puede regurgitar, pero sigue queriendo estar enganchado al pecho sin parar de comer. Esta situación suele ser muy estresante para los padres, en particular para la mamá.

Tras notar durante los primeros días de la lactancia los pechos llenos de leche, se da cuenta de que esa sensación ya no es tan intensa. Incluso puede notar el pecho blando, hasta el punto de creer que se ha interrumpido la secreción de leche. Pero eso no ha ocurrido.

¿Qué son las crisis de lactancia?

Estas fases se denominan “crisis, baches o escalones de lactancia”. Normalmente estas crisis de lactancia se justifican porque el bebé tiene un pico o brote de crecimiento, de forma que el bebé mama con mas frecuencia para adaptar la leche materna a sus nuevas necesidades de crecimiento y desarrollo. La leche materna es un fluido vivo, que cambia según nuestro bebé crece y sus necesidades cambian. Sabiendo esto es lógico pensar que estos periodos de crisis de lactancia son una etapa normal en el periodo de lactancia.

Solo necesitamos tener paciencia y no dejarnos llevar por la desesperación y la falsa creencia de que se nos ha acabado la leche. Nada más lejos de la realidad. En este momento no es buena idea ofrecer al bebé suplementos de leche artificial que interfieran en el desarrollo y cambios normales de la leche materna.

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¿Cuándo ocurren las crisis de lactancia?

La mayoría de las veces estas crisis o baches se da en unas etapas bastante similares del desarrollo del bebé. A las pocas semanas de nacer cuando el bebé necesita aumentar la producción de leche y la forma que tiene para hacerlo es estimular a su mamá succionando y vaciando el pecho, de forma que el cuerpo de la mamá capte la información y empiece a segregar mayor cantidad de leche.

A estas alturas las tomas de lactancia materna suelen ser un momento tranquilo, relajado, agradable en el que disfrutamos de la felicidad de nuestro bebé y no solo se ve como una acción nutritiva. Pero llegamos a las 6-7 semanas de vida y de repente, aparece la segunda gran crisis de lactancia. No está clara la razón de esta crisis. Es la crisis más compleja, duradera y difícil de afrontar.

A estas alturas el bebé ha aprendido a mamar y ha crecido, tiene fuerza y capacidad para mamar, así que lo hace de forma muy eficiente: en muy poco tiempo es capaz de terminar la toma. Y si antes estaba encantado de estar enganchado al pecho, dejando que mamá le acariciase y hablase ahora prefiere comer rápido y curiosear todo lo que hay a su alrededor. Probablemente la ganancia de peso sea menor.

A partir de los tres meses los bebés ralentizan su ganancia de peso de forma natural. La leche ya no se acumula en el pecho como al principio. Es necesario que el bebé succione unos minutos para que empiece a fluir con la velocidad que nuestro bebé precisa. Ten paciencia. Poco a poco todo volverá a la normalidad.

¿Qué hacer durante una crisis de lactancia?

  • Busca un lugar tranquilo para amamantar al bebé. Te ayudará a mantener la calma durante la toma alejarte de familiares y amigas que te da consejos y opiniones.
  • Da el pecho a tu bebé antes de que se enfade. A estas alturas ya conoces bien a tu bebé.
  • No intentes obligar al bebé a comer. Igual de importante que darle el pecho siempre que lo pida es respetar al bebé cuando no quiere comer.

Causas por las que el bebé no se sacia con la leche materna

Muchas madres tienen la sensación de producir poca leche materna (hipogalactia). Es muy habitual encontrar mujeres que dicen tener poca leche. En realidad esta secreción escasa no era el problema en sí, sino consecuencia de una técnica de lactancia inadecuada. Conociendo las causas del déficit de leche materna es muy fácil corregirlas.

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Para lo primero, la estimulación del pecho puede realizarse o con tu bebé o con un sacaleches. Debe ir cambiándose la mama con la que se alimenta para fomentar la estimulación de ambos y si se estén empleando suplementos por cualquier causa debemos de ir disminuyéndolos progresivamente y no de forma brusca para no crear perjuicios al bebé y de nuevo la sensación de lactancia deficiente.

Hay que tener en cuenta que los bebés se sacian pronto porque su estómago es muy pequeño, además digieren de forma muy rápida la leche materna, aproximadamente tarda unos 20 minutos. Por estos hechos la demanda es tremendamente frecuente y la sensación de hambre vuelve de forma rápida. En muchas ocasiones se confunde esta saciedad y rápido vaciamiento gástrico con la “inadecuada alimentación por parte de la madre”.

Además de un empleo para la nutrición, la lactancia materna tiene muchas otras consideraciones. En cuanto a la técnica de lactancia, es un proceso algo más complicado y que algunas madres pueden precisar de ayuda para conseguirla de forma correcta.

No obstante, existen grupos de apoyo a la lactancia materna que están principalmente formados por otras madres lactantes que desean apoyar a las madres que optan por esta opción y que presentan dificultades o que precisan de apoyo.

Técnicas para aumentar la producción de leche

No hay posturas mejores. No existe una postura mejor para aumentar la producción de leche materna. La postura más adecuada es aquella en la que tanto la madre como el bebé estén cómodos. La posición de la madre y el niño acostados, la posición tradicional de cuna, la posición de rugby o la posición sentada son algunos ejemplos.

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  • El agarre del bebé: El pezón más cerca del labio superior para que en la parte inferior la lengua pueda moverse para favorecer la extracción de leche.
  • Mejillas hundidas: Que el bebé hunda las mejillas durante la lactancia, lo que informa de que el niño succiona en vez de mamar.

Otras causas físicas que dificultan la lactancia

  • Anquiloglosia: Lengua sujeta en exceso al suelo de la boca por un frenillo sublingual corto.
  • Macroglosia: Lengua demasiado grande, que sale en parte de la boca incluso en reposo.
  • Retrognatia: Mandíbula inferior retrasada en exceso.
  • Paladar hendido y/o labio leporino: Estas son malformaciones congénitas que impiden la formación del vacío intra-oral imprescindible para succionar.
  • Hipertonía: Exceso de tono muscular, estos bebés se muestran sobre-estimulados, suelen ser inquietos, irritables y tienden a arquearse y a estar en tensión incluso cuando se alimentan.

¿Cómo saber si mi bebé se llena con leche materna?

Puede que te surja la duda de cómo saber si mi bebé se llena con leche materna. Como ya hemos comentado, este es un miedo muy habitual pero, en la mayoría de los casos, no está justificado. La succión del bebé en el pezón estimula las hormonas, haciendo que se produzca más leche. Por lo tanto, cuantas más tomas se hagan, aumentará la producción de leche materna.

Por regla general, tu bebé no seguirá mamando una vez que se sienta lleno aunque sí puede darse el caso en el que haga pausas para descansar, puesto que la succión supone un esfuerzo. En estos casos, solo debes observar a tu hijo o hija para aprender a leer las señales de que ha terminado de mamar o de si todavía querrá un poco más.

  • Escucha la frecuencia con la que traga: Los bebés tienden a tragar más despacio al principio y al final de la toma y aumentan la velocidad en medio.
  • Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche.

Si has probado aumentar la frecuencia de las tomas y estimular los pezones, consulta con un experto para que pueda analizar tu caso.

¿Cómo amamantar a demanda?

Para amamantar a demanda, el bebé tiene que mamar siempre que quiera. El agarre al pecho debe ser correcto: la boca abarca el pezón y gran parte de la areola y el labio inferior está evertido (hacia afuera). El bebé debe mamar todo el tiempo que quiera del mismo pecho.

Así soltará el pecho espontáneamente cuando esté saciado, es decir cuando obtenga la leche del final de la toma, que es la que más contenido graso y mayor poder saciante tiene. Además coincidirá con el vaciado de la mama, solicitando así al pecho que continúe con la producción.

Los bebés maman para alimentarse, pero también para consolarse y para sentirse protegidos y queridos. El pecho necesita el estímulo de la boca del bebé (la succión) para fabricar leche.

Si por el contrario el bebé hace tomas escasas, está decaído o muy irritable, no moja el pañal suficientemente, las deposiciones no han cambiado de color desde el primer meconio a pesar del paso de los días, la madre tiene grietas y dolor en el pecho con las tomas, entonces, puede que el bebé no esté tomando toda la leche que necesita. En este caso es importante consultar con un profesional para valorar la lactancia y el peso del bebé y poder identificar la causa de una posible hipogalactia.

Ninguna de las causas de la hipogalactia se soluciona exclusivamente administrando suplementos de leche artificial.

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