Razones por las que no me pongo de parto: ¿Qué hacer si se retrasa el nacimiento?
Cuando llega la fecha probable de parto (lo que se llama “salir de cuentas”) y el parto no llega, se multiplican la inquietud, la preocupación y las dudas: ¿Será algo normal? ¿Le pasará algo a mi bebé por esperar más tiempo? ¿Llegaré a ponerme de parto? ¿Qué puedo hacer yo para favorecer el inicio de las contracciones? Todas estas preguntas y algunas más sobre el embarazo postérmino asaltan la mente de la futura mamá.
Antes de ponerte de parto, tu cuerpo manda unas señales. Sabemos que un parto puede adelantarse una, dos o incluso tres semanas a la fecha probable y este hecho se asume como algo completamente normal. Sin embargo, la sensación de normalidad no es la misma cuando el parto se retrasa. Pues bien, debes saber que tan normal es una cosa como la otra.
¿Qué significa "salir de cuentas"?
La expresión "salir de cuentas" se refiere al momento en que una mujer embarazada alcanza la fecha estimada para el parto, también conocida como fecha probable de parto (FPP). Por tanto, cuando una mujer "sale de cuentas", significa que ha llegado al final del periodo estimado para el parto y que puede dar a luz en cualquier momento.
En torno al 30% de mujeres embarazadas salen de cuentas y llegan a la semana 40 sin haber tenido ninguna señal del comienzo del trabajo del parto: se trata de las futuras mamás que darán a luz entre el final de la semana 40 y el principio de la 42, sin que esto implique complicaciones.
La expresión "salir de cuentas" tiene su origen en la antigua práctica de registrar o contar el tiempo de duración del embarazo. Hace muchos años, no se contaba el tiempo desde la concepción, ya que esta fecha era difícil de determinar con precisión.
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Los médicos y parteras realizaban un registro de las semanas transcurridas desde ese punto para estimar la fecha probable de parto.
¿Debo preocuparme si he salido de cuentas y no he dado a luz?
No desesperes, como hemos explicado el retraso en el parto es bastante más habitual de lo que puedas imaginar. De hecho, se estima que sólo uno de cada 10 bebés nace en la fecha prevista y que un 15% sobrepasan la semana 40.
Recuerda, sin embargo, que hasta los 294 días (semana 42) el embarazo aún se considera "a término", es decir, que entra dentro de lo normal. Pasado este plazo se considera "cronológicamente prolongado". Si una vez llegada esta fecha sigues sin dar a luz, tu centro hospitalario aplicará el protocolo de actuación que tenga.
¿Cómo se calcula la fecha de parto?
“La fecha normal para el parto se calcula sumando 280 días (40 semanas) al primer día de la última regla”, explica el doctor Alberto Rodríguez Melcón, ginecólogo del Hospital Universitario Quirón Dexeus de Barcelona.
“En la primera consulta tras la confirmación del embarazo, preguntamos la fecha de inicio de la última menstruación y en base a este dato elaboramos un calendario en el que señalamos la fecha probable de parto”, indica el doctor. Normalmente se establece que la concepción se produce 14 días después de iniciarse esa última menstruación.
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Sin embargo, esto no es una ciencia exacta y en ocasiones las mujeres tienen ciclos menstruales irregulares, lo que puede originar que la ovulación no sea exactamente a mitad del ciclo de 28 días. Por tanto, cualquier variación posterior (se trata de una fecha probable, no exacta) ya implica un retraso.
Hay que saber diferenciar entre lo que es la menstruación normal y un sangrado de implantación para poder calcular con mayor exactitud de cuánto tiempo puedes estar.
¿Qué puede retrasar el parto?
"Las causas del retraso en el parto no siempre están muy claras, porque ni siquiera se conocen con exactitud los mecanismos que desencadenan el nacimiento del bebé. Se cree que influyen múltiples factores maternos y fetales", afirma Rodríguez Melcón. Sin considerar un posible error en los cálculos, que luego analizaremos, estos son los factores más comunes.
Factores maternos
- Madre primeriza: Si es tu primer parto, no es extraño que pases de la semana 40. Y es que, en general, hacen falta algunos días más de gestación para que el cuello del útero se dilate y permita el parto, puesto que no ha sido modificado por una dilatación anterior.
- Herencia familiar: La predisposición familiar juega también un rol importante. Si tú naciste pasada la fecha, si tienes algún familiar cercano a quien se le ha retrasado el parto o si tuviste ya otro parto cronológicamente prolongado, tienes más probabilidades de que tu hijo nazca más tarde de lo que pensabas. "Son casos de asociación familiar, es decir, aquellos en los que al analizar a un grupo familiar concreto, encuentras más supuestos que en la población general. Los factores genéticos y familiares influyen mucho", argumenta el ginecólogo de Dexeus.
- Una cuestión hormonal: "Las prostaglandinas son unas hormonas que se producen de forma natural durante las últimas semanas del embarazo. Estas sustancias provocan cambios en el cuello del útero e inducen las contracciones", afirma el doctor, que añade que "las mujeres con una baja concentración de prostaglandinas sufren más retrasos en el parto".
Causas fetales
- La cabeza es un componente decisivo: En ocasiones, sin embargo, el retraso en el parto puede deberse a factores relacionados con el feto. Una de las hipótesis asegura que la cabeza actúa como un componente decisivo en la estimulación de las contracciones. De hecho, los fetos que no han desarrollado bien el cráneo no ayudan al parto.
- Produce hormonas: La otra teoría mantiene que "el feto produce hormonas que podrían ser las desencadenantes del parto, aunque no se conoce aún muy bien cómo actúan”, explica el ginecólogo del Hospital Quirón Dexeus.
Otras causas
- Genética: Las mujeres que tienen una madre o una abuela que también han tenido partos postérmino tienen más posibilidades de pasar la misma experiencia.
- Ciclos largos: Las mujeres que tienen ciclos menstruales más largos del promedio de 28 días suelen dar a luz más tarde, comparado con las que tienen flujos más frecuentes, cada 25-27 días.
- Errores de cálculo: La fecha del parto se calcula basándose en la hipótesis de que la concepción haya ocurrido 14 días después del principio de la última menstruación.
- La píldora: Se ha observado que las mujeres que se quedan embarazadas en los primeros tres meses siguientes a la interrupción de la píldora anticonceptiva, tienden a tener partos postérmino. Lo mismo ocurre si la concepción tiene lugar durante la lactancia.
- Medicamentos retardantes: Todos los AINE (antiinflamatorios no esteroideos), y primero entre todos la aspirina, pueden retardar la fecha del parto. Estos medicamentos alivian el dolor y la inflamación bloqueando la producción de prostaglandinas, es decir, las sustancias liberadas por el organismo para facilitar las contracciones del útero e iniciar las manifestaciones típicas del trabajo de parto.
Efectos positivos de la prolongación del parto
- Sigue engordando: En esta etapa el feto engorda entre 150 y 200 g por semana. Cuanto más tiempo pase dentro del útero, más rollizo nacerá.
- Ya está formado: Desde la semana 35 el bebé está preparado para vivir fuera del útero, ya ha alcanzado la maduración funcional (salvo su cerebro).
- Se pone "guapo": Es probable que en estos días de "propina" le crezca más el pelo, que su piel deje de ser tan delgadita y que pierda cualquier resto de lanugo que le pudiera quedar en el cuerpo (el lanugo es un vello muy fino que recubre la piel del feto desde el quinto mes hasta poco antes del parto, aunque a veces persiste hasta unas semanas después del nacimiento).
Inconvenientes de la prolongación del parto
Si el embarazo se prolongara demasiado (más allá de la semana 42), podría existir el riesgo de que aparecieran algunas complicaciones para el bebé y de que el parto fuera más difícil. Tranquila, los médicos saben cómo actuar para prevenir cualquier problema y solucionarlo en caso de que aparezca.
Además, un inconveniente para ti es que los últimos días pueden resultarte bastante agotadores, porque tendrás más dificultad para respirar, dormir y moverte. Lo llevarás mejor sabiendo que el nacimiento de tu bebé ya está muy próximo.
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Caminar o hacer un yoga suave puede ayudarte a que estés relajada y que este tiempo no se te haga tan duro.
¿Qué controles hay que hacer si el parto se retrasa?
A partir de la semana 39+5, la futura mamá debe hacerse una serie de controles para asegurarse de que todo transcurre bien. Estos controles se repiten en la semana 40+3, en la 41 y en la 42+2.
- Monitorización fetal: A partir de dos días antes del principio de la semana 40, se hace una monitorización fetal para registrar el latido cardíaco del pequeño y las contracciones del útero. Se hace apoyando en la barriga de la mamá un sensor conectado con un ordenador.
- Fluxometría doppler: Con este término se indica un tipo de ecografía que observa el cordón umbilical y la placenta, para comprobar que el niño reciba siempre la cantidad adecuada de oxígeno y alimento.
- Ecografía: Otro examen al que se suele recurrir cuando la fecha límite se acerca es una ecografía para controlar la situación de la placenta y, sobre todo, la cantidad de líquido amniótico. Si todo va bien, éste no debe disminuir por debajo de un límite establecido.
- Examen del líquido amniótico: Es un simple examen que permite controlar el color y la transparencia del líquido amniótico. Si todo va bien, es límpido y claro como el agua.
Si tres días después de que acabe la semana 41 todavía no ocurre nada, se induce el parto. Se trata de una praxis que muchas estructuras todavía adoptan, aunque todos los controles les hayan permitido descartar cualquier problema.
Normalmente, se efectúan tres aplicaciones. Si después de esta intervención el bebé no se decide a nacer, se administra oxitocina por gotero.
¿Qué puedes hacer para provocarlo?
Ya sabes que no conviene que hagas nada sin consultar antes al ginecólogo, pero seguro que no pone ningún reparo a que eches mano de estos trucos.
- Camina y ejercítate: La movilidad es fundamental, ya que caminar ayuda al útero a adaptarse y a que el bebé se encaje. El ejercicio físico estimula la dilatación. Camina, si puedes, una hora diaria. Pero, eso sí, evita las horas de sol intenso y busca espacios donde puedas sentarte si te notas cansada o mareada (por ejemplo, los bancos de los parques).
- Practica sexo: Como hemos dicho, mantener relaciones sexuales provoca pequeñas contracciones, que pueden dar inicio a las contracciones de parto. Además, el estímulo directo del pene contra el cuello del útero genera de forma natural las prostaglandinas, hormonas que desencadenan las contracciones. La estimulación de los pezones también puede ser eficaz en este cometido.
Otros métodos para estimular el parto:
- Mantente activa.
- Ejercicio con pelota de pilates. Estos ejercicios se pueden realizar en casa de forma muy sencilla.
- Mantener relaciones sexuales. No están contraindicadas durante la etapa final del embarazo (a no ser que tu obstetra te haya recomendado lo contrario). Estimulan la producción de oxitocina (la hormona que produce las contracciones uterinas) y esto puede aumentar la frecuencia de las contracciones de Braxton-Hicks.
- Osteopatía y/o fisioterapia: Sobre todo si padeces lumbalgia, sínfisis del pubis o dolores pélvicos, este tipo de tratamientos ayudarán a aliviar áreas contracturadas, a mejorar la movilidad y flexibilidad de la columna vertebral, así como la correcta movilidad de la pelvis materna.
- Aumenta las posibilidades de adelantar el parto, al menos veinticinco minutos. Andar a un ritmo moderado genera un movimiento en la pelvis propicio para que el bebé se descienda y se encaje. Para todos los ejercicios físicos se aconseja una intensidad intermedia y acorde al estado físico de la madre.
- Las pequeñas contracciones en el útero a causa del orgasmo femenino pueden provocar contracciones más intensas que faciliten la llegada del bebé. Además, la segregación de la oxitocina induce el parto. Tambien aumentan las posibilidades de adelantar el parto. La succión de los pezones que sucede durante la lactancia provoca de nuevo la segregación de oxitocina. Así, estimular uno de los pezones hasta que se generen contracciones adelanta este proceso. Se puede hacer con un masaje, con otro bebé (si tienes un hijo que esté mamando) o con un sacaleches.
- Consumir alimentos que, sin base científica, se utilizan popularmente para adelantar el parto son: té de hoja de frambuesa, picante en las comidas o incluso el chocolate caliente. Estas teorías se basan en estimular el sistema digestivo y éste a su vez las contracciones uterinas. También la comida picante produce prostaglandina que es una hormona que puede facilitar el proceso.
- Cuando este momento empieza a generar ansiedad, el cuerpo segrega adrenalina, inhibidor de la oxitocina, hormona responsable de que el parto tenga lugar. En esta misma línea, los baños calientes también inducen la relajación y relajan los nervios que una madre pueda sentir en estos últimos días.
El parto a partir de la semana 42
Como explica el doctor Rodríguez Melcón, "pocos centros en España alargan el parto por encima de la semana 42". En cualquier caso, mientras se espera a que el parto se produzca, los controles son más exhaustivos. Cada centro médico establece sus propios protocolos de actuación, pero lo normal es que a la semana 40 se realice un control, que se repite a la semana 41. A partir de este momento te harán revisiones cada 48 o cada 72 horas.
Pruebas de control
Te realizarán, en principio, tres pruebas: una ecografía para comprobar que el líquido amniótico no ha disminuido y valorar el envejecimiento de la placenta; una monitorización para medir el ritmo cardiaco del feto y las contracciones del útero y un examen general de tu estado de salud (si sufres hipertensión o diabetes, por ejemplo, no es conveniente sobrepasar la semana 41).
En ocasiones algunos centros también llevan a cabo otra prueba adicional: la ecografía Doppler, una técnica de ultrasonidos con la que se mide la velocidad de circulación de la sangre de la madre y del feto en su paso por el cordón umbilical.
Llega la inducción
Una vez agotados los plazos de espera aconsejables (a partir de la semana 42), si el bebé sigue sin dar muestras de querer salir, la mayoría de los centros hospitalarios optan por la inducción.
Si no has roto aguas, puede que tu tocoginecólogo opte por un barrido de membranas para iniciarlo: introducirá un dedo y realizará un movimiento circular para separar la membrana del cérvix. Este sistema acelera la posibilidad de que el parto se inicie de forma natural en un plazo máximo de 48 horas.
Si, en cambio, ya has roto aguas, es probable que te administren prostaglandinas u oxitocina sintética para iniciar las contracciones.
Tipos de inducción
Existen varios modos de inducir el parto. En consulta puede ofrecerse a una mujer la realización de la maniobra de Hamilton: separar las membranas amnióticas para favorecer la secreción natural de prostaglandinas, lo que favorece el parto. Es una maniobra que dista mucho de ser efectiva en todos los casos, pero sencilla de realizar. Su principal inconveniente es que es preciso algo de dilatación cervical para poder realizarla.
Otro modo de inducir el parto es mediante métodos mecánicos. Consisten en la introducción a través del cuello uterino un catéter con un globo en la punta, que queda dentro de la cavidad uterina y que debe de hincharse. Este balón va produciendo una estimulación del cuello del útero favoreciendo su dilatación. Su ventaja es que, al no emplear medicación, tiene menos efectos secundarios que la inducción farmacológica.
Existen los métodos farmacológicos de inducción de parto que se dividen en dos: uno de ellos es la administración de prostaglandinas. Se realiza por vía vaginal y existen diferentes métodos: pastillas, gel, o cinta de liberación prolongada. Su principal efecto es conseguir la maduración cervical, que consiste en modificar el cuello del útero haciéndolo más blando, fino y dilatado.
La inducción al parto con oxitocina se realiza a través de administración intravenosa. Lo que pretende es conseguir contracciones uterinas del mismo modo que la oxitocina natural lo hace en el parto iniciado de modo fisiológico. En ocasiones se combina con la administración previa de prostaglandinas intravaginales para mejorar las tasas de parto.
Es importante mantener la calma
Sea cual sea tu tipo de parto (espontáneo, inducido o por cesárea), ten la tranquilidad de que todo saldrá bien y pronto verás la carita de tu hijo. Tómatelo con calma y disfruta de este periodo adicional de gestación. Al fin y al cabo, él está a gusto y crece con normalidad. Si tiene que nacer ya, los médicos estarán al tanto y lo decidirán. Todo va bien.
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