¿Por qué se bebe el Ribeiro en taza? Origen y tradición gallega

02.11.2025

El vino Ribeiro, ese vino que se dice que tintaba la taza si era tinto y dejaba un sabor agreste y perfumado cuando viraba a blanco, es un gran símbolo del vino en Galicia. Signo de identidad y de tradición. Aunque muchos lo asocian únicamente al vino D.O. Ribeiro, lo cierto es que su uso se extendió a toda Galicia. Sí, incluso llegó y se instaló esta tradición aquí, en las Rías Baixas.

El origen de la tradición

Según se dice, el uso de estas tazas se debe a los éteres volátiles que se encontraban en los vinos. Aquellos vinos elaborados con arcaicos métodos y técnicas poco pulidas. Dichos éteres, se cree eran los causantes de fuertes dolores de cabeza, migrañas… Para que se evaporasen con facilidad antes de ser ingerido el vino, necesitaban de un recipiente amplio, de boca ancha. Nada mejor que una de estas tazas chatas.

Las cuncas: un vaso con historia

La taza o 'cunca' es un pequeño cuenco cerámico, de barro o de loza, de unos 125 -150 ml de capacidad donde se sirve el vino que se acaba de sacar del barril en una jarra. Así pues, en Galicia los conjuntos de jarras para vino con sus tazas a juego han sido habituales en las casas y como regalo turístico con el lema "Recuerdo de Galicia" tanto como los juegos de queimada.

Las cuncas eran de diferentes materiales en función de la clase social del bebedor. Bebe tu vino como marca la tradición. Una taza de porcelana blanca brillante. El vino se mantiene fresco y sabe mejor. Bebe como un buen gallego.

Con la llegada del nuevo milenio, llegaron el refinamiento y las gastrotabernas. Las copas de cristal empezaron a considerarse más elegantes y a las 'cuncas' les cayó el sambenito de ser portadoras de vino barato de baja calidad.

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Ribeiro vs. Albariño: ¿Cuál es la diferencia?

Cuando de brebajes blancos se trata, son muchos los que desconocen la diferencia entre un Albariño y un Ribeiro. ¿Ribeiro o Albariño? ¿Albariño o Ribeiro? Hoy te explicamos sus particularidades, similitudes y qué rasgos los distinguen, para que la próxima vez que te ofrezcan estas dos variedades de vino, tengas más claro cuál elegir.

Denominación de Origen vs. Variedad de Uva

La diferencia más sustancial entre vinos Albariño y Ribeiro y que lleva a confusión a más de uno es que el albariño es una variedad de uva y, cuando hablamos de Ribeiro, en cambio, estamos hablando de una denominación de origen. Así, mientras los vinos ribeiros se refieren a aquellos que han sido elaborados en una zona concreta de la provincia de Ourense, el Albariño puede cosecharse en distintas zonas vitivinicultoras, lo que además le confiere peculiaridades propias según el área donde se trabaje. Eso sí, su centro neurálgico por excelencia son las Rías Baixas, con su famosa denominación de origen homónima, con el valle de O Salnés como principal caldo de cultivo de la uva y con Cambados como capital donde cada año se celebra la esperada fiesta del Albariño.

Esta variedad de uva, aunque es la representante indiscutible de terras galegas, ha viajado también hasta otros puntos de la Península durante los últimos años: a Castilla y León, Cantabria, Asturias y Cataluña, e incluso ha traspasado nuestras fronteras para ser cultivada en Portugal, California, Uruguay, Argentina o Nueva Zelanda.

7 diferencias clave entre Albariño y Ribeiro

  1. Sabor: El Albariño proviene de una uva blanca con la que se obtiene un vino de sabor floral y afrutado, con aires balsámicos y especiados que se perciben en su olor característico, y que recuerdan a las uvas francesas Viognier y Petit Manseng y a la alemana Gewurztraminer. La uva por excelencia del Ribeiro, sin embargo, es la Treixadura, aunque también se emplean otras como Palomino o Torrontés, que dan lugar a un vino fresco, con sabor afrutado (sin ser esta su característica más distintiva), astringente sin llegar a ser un vino del todo seco y con mucho cuerpo.
  2. Color: Mientras que el Albariño es de un blanco-amarillento más pajizo, el Ribeiro tiene un tono más dorado que, sin ser del todo oscuro, recuerda a los rayos del sol.
  3. Extensión de las viñas: La D.O. Rías Baixas tiene mayor extensión que su vino vecino, de hecho, es la más grande de Galicia, con más de 4.000 hectáreas de viñedos. Las viñas de D.O. Ribeiro, en cambio, cuentan con algo más de 2.500 de cultivos, pero ganan en antigüedad, ya que su denominación de origen data de 1930, 50 años anterior a que se la concedieran a los vinos Albariños de las Rías Baixas.
  4. Historia: La leyenda cuenta que la variedad de Albariño fue introducida en el siglo XII en Galicia desde Francia por monjes cistercienses durante su peregrinación a Santiago. Sin embargo, algunos estudios aseguran que se trata de una variedad autóctona gallega y de la que se han encontrado semillas de hace más de dos mil años cerca de Vigo. Por su parte, los vinos de la zona de Ribeiro se encontraban entre los preferidos de los romanos y más tarde, también de los ingleses, que durante la Edad Media comerciarían por toda Europa con un vino tostado de uvas pasificadas que se preparaba en la zona. Incluso Cristóbal Colón viajó con vino gallego de la zona de Ribadavia en sus viajes a América. La historia del Albariño gozó durante siglos de menos popularidad, hasta que en los años 90 del siglo pasado despegó y pasó a ser considerado como uno de los vinos más valorados del mundo.
  5. Clima: Las Rías Baixas, de donde proviene originalmente el Albariño, cuentan con clima atlántico que se caracteriza por ser lluvioso en invierno y primavera, pero caluroso en verano, y cuya brisa oceánica deposita cierta salinidad en la uva, lo que le confiere ese sabor tan especial. Por su parte, los vinos de Ribeiro se elaboran en un clima continental menos lluvioso y en una ubicación rodeada de montañas que impiden el paso del aire y que hacen que las noches sean frías y los días calurosos, lo que condiciona las etapas de maduración de la uva.
  6. Plantación: El Albariño, debido a la humedad de la tierra y a la falta de sol de la zona de las Rías Baixas, se cultiva en parras, a unos 1,80 cm sobre el suelo. En la zona de Ribeiro, en cambio, se plantan las vides de forma tradicional, a ras de suelo, ya que sufren de menos humedad y cuentan con mayor cantidad de luz del sol y temperaturas más altas.
  7. Maridaje: El Albariño, al ser muy ligero, combina a la perfección con mariscos y pescados blancos para no disfrazar su sabor. El Ribeiro, por su parte, es un vino ideal para acompañar platos tradicionales de la gastronomía gallega, como la empanada o el pulpo.

El Ribeiro hoy

La D. O. Ribeiro es pura diversidad, no solo por la variedad de uvas que se emplean, sino por las distintas formas que tienen de expresarse según la zona. La reina del Ribeiro es la treixadura, pero no es la única, entre los vinos de Ribeiro encontramos, además, loureira, torrontés y caíño blanco, pero también albariño y godello -aunque estas uvas se hayan hecho infinitamente más populares con los vinos de la D.O. Rías Baixas y, cuando hablamos de ellas, nadie piensa en un vino de Ribeiro-.

Mezclando estas variedades, denominadas uvas preferentes, se consiguen vinos con personalidad atlántica, frescos y elegantes. A su vez, los vinos de la D.O. Los Ribeiro Castes, que pueden ser blancos y tintos, se diferencian de la categoría Ribeiro en que están elaborados 100 % con variedades preferentes.

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Son vinos de más calidad y representativos de la denominación de origen. Los vinos de las categorías Barrica, Espumoso y Tostado do Ribeiro también son elaborados exclusivamente con uvas preferentes y pueden ser identificados en el etiquetado, presentación y publicidad por parte de la bodega. El 90 % de la producción se concentra en los vinos blancos, los vinos tintos representan el 9 %, mientras que el Tostado y Espumoso apenas alcanzan el 1 %.

Experiencias y anécdotas

Cuando yo era joven en Galicia para "hacer la calle de los vinos" se utilizaban "tazas", o copas bajas y bastante llanas. De loza o barro. Hacer la calle de los vinos significaba ir de tasca en tasca (literalmente recorriendo todas las de la calle) e intentar llegar vivo al final. La de Santiago era memorable.

No se tardaba demasiado, porque el contenido de la taza se bebía de un trago y a otra. Como yo pasaba el año en Madrid en verano volvía "pijificado" y pretendía tomar el vino de sorbo en sorbo. El vino casi siempre era Ribeiro. Específicamente recuerdo el Viña Costeira. Mezcla de varias uvas autóctonas (al menos albariño y godello tenía siempre) y pese a ser muy barato era bastante equilibrado y con no demasiada acidez.

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