Comer Sandía Durante la Lactancia: ¿Es Beneficioso?

18.11.2025

¿A quién no le apetece una buena tajada de sandía? Con un 92% de agua, es una fruta espléndida para consumir en días de calor, permitiéndonos hidratarnos a la vez que nos refrescamos con un alimento saludable. Nos encontramos en la cuarta ola de calor de este verano y cada vez se hace más pesado, especialmente si estás dando el pecho. Las altas temperaturas afectan tanto a la madre como al bebé y hay que seguir una serie de cuidados; mientras las mamás se pueden sentir más cansadas e irritables, los pequeños presentan una mayor demanda, no tanto en cantidad como en frecuencia, por lo que se deben eliminar horarios de alimentación, ofrecer el pecho cuando el niño o la niña lo requiera y otros consejos que, tanto para ti como para él o ella, os pueden ayudar a llevar mejor estas olas de calor que se van sucediendo una detrás de otra.

Una ración de 300 gramos de sandía (parte comestible) aporta unas 90 kcal. El 84% de sus macronutrientes corresponde a hidratos de carbono, aportando tan solo 0.24 gramos de fibra por cada 100 gramos, por lo que no se le puede considerar una fruta rica en fibra. Además de su contenido en agua, su color característico es debido a la presencia de carotenoides.

Beneficios de la Sandía Durante la Lactancia

La lactancia materna requiere un esfuerzo metabólico para la producción de la leche. Sin embargo, al contrario de lo que se pueda pensar no es una cuestión de comer en exceso, sino de adaptar la dieta a las nuevas necesidades. De esta forma se evita que la madre engorde, algo que suele ser habitual por los malos hábitos.

La ingesta diaria recomendada para las madres lactantes es de 2.700 kcal, frente a las 2.200 para mujeres no lactantes; sin embargo, varios estudios han encontrado que la ingesta espontánea de madres lactantes sanas y bien nutridas está entre 1.800 y 2.300 kcal/día.

Además, es recomendable aumentar la ingesta de agua durante el día y comer frutas ricas en agua, como puede ser la sandía, el melón, pero también las naranjas o los arándanos.

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Importancia de la Hidratación

La leche materna contiene un 85-90% de agua por lo que es necesario aportar gran cantidad de líquidos a la madre para reponerla, bien sea en forma de agua principalmente o en zumos e infusiones.

La deshidratación del bebé es el problema más frecuente que podemos encontrarnos como consecuencia de una falta de hidratación por parte de la madre o por no saber atender a su demanda de forma correcta. Por ello, es importante observar las señales que nos dicen que nuestro bebé no está bebiendo lo suficiente. El primero de ellos y más evidente es la cantidad de veces que moja el pañal, pues por lo general debe ser de cuatro a seis veces al día. Si existe una disminución de su frecuencia o al retirar el pañal vemos apenas unas gotas, es que el bebé necesita beber más. Si las fontanelas de nuestro bebé están hundidas debemos preocuparnos. Así como la piel, que está reseca y en tono pálido. Además, las heces son más duras y secas de lo habitual. Existe somnolencia excesiva, decaimiento o irritabilidad.

Por ello, como nos explican los expertos de Elvie, “es fundamental que a la hora de ofrecer el pecho a nuestro hijo tengamos un vaso de agua a mano para mantenernos hidratadas”.

Mitos Sobre la Alimentación y la Lactancia

La lactancia está llena de mitos y de consejos erróneos que en vez de ayudar ponen trabas a las madres que desean amamantar. Te hacemos una lista de los que nos hemos encontrado.

  • Amamantar con horarios, a pesar de que hay bebés que se alimentan así y consiguen ganar peso, es la manera más sencilla de que la lactancia se vaya al traste.
  • Los bebés lloran. Llorar es la única manera que tienen de comunicarse con el adulto y la única manera de conseguir que su cuidador no se aleje demasiado. Los bebés lloran por muchas cosas y no siempre es por hambre. Por otro lado, si pensamos que el bebé no come suficiente, el llanto no es un buen sistema para averiguarlo.
  • El dolor es una de las principales causas por las que las madres abandonan la lactancia. El pensar que es normal que amamantar duela hace que las madres no pidan ayuda o que esperen demasiado en buscar ayuda especializada. Amamantar no duele; es un mito que el dolor forme parte de la lactancia.
  • Un mito muy extendido cuenta que no es necesario despertar al bebé para que mame, que si tiene hambre ya se despertará. Este mito causa que haya bebés que tengan una pérdida excesiva de peso los primeros días de vida. Son catalogados como “niños buenos” que duermen muchas horas y no lloran nada, y casi no comen.
  • Los chupetes parecen formar parte de los bebés, cuando no son más que una simple y básica imitación de una madre. El chupete no es una necesidad del bebé, es una necesidad de los padres. La frase que el bebé usa el pecho como chupete es totalmente inadecuada, los bebés tienen diferentes tipos de succión: la nutritiva y la afectiva.
  • Si estás amamantando, ¡¡ni se te ocurra ponerte enferma!! No te van a querer dar ni un triste analgésico. Las madres lactantes se ponen enfermas, y las madres pueden someterse a la mayoría de pruebas diagnósticas igual que otras personas. Y, por supuesto, la mayoría de enfermedades comunes no suponen un problema para seguir con la lactancia.
  • Los bebés tienen que empezar a recuperar el peso del nacimiento a partir del quinto día de vida, y recuperar todo el peso del nacimiento sobre los 15 días de vida. Deben ganar peso sí o sí. La lactancia materna es el mejor alimento para los bebés, sin ninguna duda, pero los bebés tienen que crecer.
  • La cantidad que sacas con el sacaleches no es nunca indicativo de la cantidad de leche que produces. El sacaleches, por muy bueno que sea, nunca tendrá la capacidad de succión que tiene un bebé.
  • A no ser que exista una indicación médica fundada (ejemplo: una alergia del bebé a algún alimento concreto) no es recomendable que la madre lactante siga una dieta estricta y mucho menos que se eliminen grupos de alimentos de un día para otro. En resumen, por si no ha quedado claro: no hay que seguir una dieta especial, exenta de muchos alimentos. No, no hay alimentos ni bebidas que aumenten la producción de leche. La única manera de conseguir aumentar la producción de leche es estimular el pecho y sacar la máxima cantidad de leche del pecho y esto se consigue ofreciendo más el pecho a tu bebé.
  • Este mito viene a decir que si bebes agua mientras amamantas, la leche se volverá aguada o producirás un exceso de leche. Evidentemente, no tiene ninguna base este consejo. Para aumentar la producción de leche, lo que hay que hacer es estimular el pecho poniendo al bebé a mamar más veces.
  • Para que esto sucediera, el gas tendría que estar en la sangre de la madre y en el caso que esto ocurriera, le produciría una embolia que le causaría la muerte.
  • Los alimentos que contienen vitamina C son ácidos al paladar de quien los consume y si mezclamos en un vaso leche de vaca y zumo de limón la leche se va cortar y va a formar grumos.
  • En muchos casos, la lactancia fluye y todo va genial, ¡ideal! Pero la lactancia no es instintiva, hay que aprender a dar el pecho y es necesario entender y saber qué está pasando en cada momento.
  • Otro mito que no tiene sentido es que el color de los ojos no es definitivo hasta el destete. El color de los ojos se determina por la genética. Igual que las demás características físicas.
  • ¡¡¡Ohhh milagro!!! La leche ya no es leche, se transforma en agua. Es cierto que gran parte de la leche materna es agua, y eso es así siempre, pero nunca deja de alimentar.
  • Hablar mal delante de los hijos no es buena idea, ya que ellos copian todo lo que hacemos y deberíamos ser un modelo a seguir ante la vida. ¡Eso lo sabemos todas! Pero de ahí a pensar que la leche se estropea o se vuelve agria, hay un gran paso.
  • Las retenciones de leche u obstrucciones se producen por vaciar poco la glándula mamaria, pero no porque el bebé haya soplado. Este es otro mito bastante extendido.
  • La leche dentro del pecho solo se puede congelar si se congela a la madre entera. Pero el frío exterior no es suficiente para estropear ni cortar la producción de leche.
  • Y para terminar: el mito de la leche y el sol. La leche dentro del pecho no se puede estropear, es perfectamente posible tomar el sol.

Recomendaciones Generales de Alimentación Durante la Lactancia

La lactancia materna es un momento muy especial en la vida de una madre y su bebé. Durante esta etapa de la salud de la mujer, es natural que si eres madre tengas dudas sobre la alimentación adecuada para asegurar una lactancia saludable y beneficiosa para tu bebé. En este artículo, hacemos un repaso a las principales cuestiones sobre nutrición durante la lactancia, como qué alimentos son más recomendables para la lactancia materna, así como aquellos que se deben evitar.

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Si has decidido dar el pecho a tu bebé y apostar por la lactancia materna exclusiva (LME), debes tener en cuenta la ingesta calórica extra que supone. Así pues, no se trata de comer más, pero sí de tener en cuenta que el aporte calórico cumpla estas recomendaciones para cuidar el bienestar de la madre y, por supuesto, también la del bebé.

Siguiendo con las recomendaciones de la AEP, la mujer que amamanta no necesita seguir una dieta especial.

Alimentos Recomendables

  • Frutas y verduras: Son fuentes vitales de vitaminas, minerales y antioxidantes que benefician tanto a la madre como al bebé. Las frutas y verduras de colores vivos, como verde, rojo, naranja y amarillo son especialmente ricas en nutrientes.
  • Proteínas: Las proteínas son fundamentales para el crecimiento y desarrollo del bebé. En general, es mejor optar por proteínas magras como carne de ave sin piel, pescado, legumbres, tofu, nueces y semillas para seguir una dieta saludable.
  • Grasas saludables: Estas son importantes para el desarrollo del sistema nervioso del bebé. Incorpora fuentes como aguacate, nueces, semillas (como las de chía y lino) y aceite de oliva extra virgen en tu dieta diaria.
  • Lácteos: Aparte de las proteínas, los productos lácteos son ricos en calcio y vitamina D, nutrientes esenciales para la salud ósea tanto de la madre como del bebé. Opta por opciones bajas en grasa, como leche descremada y yogur bajo en grasa.
  • Hidratación: Mantenerte bien hidratada es fundamental durante la lactancia. Hay que beber suficiente agua durante el día para asegurar una producción adecuada de leche materna. Se recomienda ingerir como mínimo 2 litros diarios de agua, llegando hasta 3 litros en épocas de calor, para compensar lo que se pierde al sudar. Un truco para mantenerte hidratada puede ser beber un vaso de agua cada vez que das el pecho y establecerlo como una rutina.

Alimentos a Evitar o Moderar

  • Alcohol: El alcohol pasa a la leche materna y se ha demostrado que puede afectar al desarrollo del cerebro del bebé. Se recomienda evitar el consumo de alcohol durante la lactancia y, concretamente, según el Comité de Lactancia de la AEP, se aconseja no beber nada de alcohol durante los tres primeros meses.
  • Cafeína en exceso: El consumo excesivo de cafeína puede afectar el sueño del bebé o agitarlo durante el día.
  • Pescado: El pescado y el marisco son fuentes de proteínas, ácidos grasos omega-3, minerales (selenio, yodo, calcio) y vitaminas A y D, todos ellos nutrientes muy positivos para el desarrollo del bebé. Sin embargo, también pueden contener una cantidad excesiva de mercurio, lo que supone un riesgo para el desarrollo del sistema nervioso del pequeño.

Tabla de Tiempos de Conservación Máxima de la Leche Materna

Tener en cuenta esta tabla de tiempos de conservación máxima:

Temperatura Tiempo de Conservación
15ºC 24 horas
19 a 22 ºC 10 horas
25 ºC 6 horas
Por encima de los 30 ºC No más de 4 horas

De ahí, la importancia de la refrigeración que hemos visto. Llevar contigo siempre una neverita.

Por último, recordar que existen complementos alimenticios que te pueden ayudar en esta etapa de tu vida.

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