Animales que no beben agua: Adaptaciones sorprendentes en la naturaleza
En la naturaleza, existen animales con adaptaciones asombrosas que les permiten sobrevivir en condiciones extremas. Algunos de estos animales, conocidos como xerófilos, han desarrollado mecanismos especiales que les permiten vivir sin beber agua directamente.
La adaptación a la sequía: Un desafío para la supervivencia
La falta de agua representa un desafío significativo para la supervivencia de los animales. A diferencia de los humanos, que necesitamos beber agua regularmente para mantenernos hidratados, estos animales han evolucionado para obtener el agua que necesitan de otras fuentes.
La rata canguro: Un ejemplo de adaptación extrema
En los secos y calurosos desiertos del oeste de los Estados Unidos vive un grupo de roedores llamados ratas canguro por su espectacular forma de saltar. Pueden pasar casi toda una vida sin beber un sorbo de agua, necesitándola solo cuando se reproducen. Hay muy pocos animales con esta capacidad tan asombrosa. Se hidratan a partir de los alimentos que ingieren y que contienen agua, pero también producen internamente lo que se conoce como “agua metabólica”. Es el resultado de las reacciones químicas de oxidación de los alimentos. Por otro lado, las ratas canguro minimizan al máximo la pérdida de agua. Su piel es muy impermeable y solo salen por la noche, cuando la temperatura baja y la humedad aumenta.
El contenido hídrico de Dypodomys (alrededor de un 66%) es similar al de los demás mamíferos, y ese grado de hidratación lo mantienen incluso cuando no disponen de agua para beber. Es más, si disponen de suficiente alimento (formado principalmente por plantas y semillas propias del desierto) ganan peso con normalidad, lo que quiere decir que la ganancia de agua supera a su pérdida.
¿De dónde sacan el agua?
Para aclarar esta cuestión hay que examinar en detalle la pérdida y la ganancia de agua. En una situación en la que los animales no disponen de agua libre, sólo pueden recurrir a la contenida en el alimento, que es función de su grado de humedad, y a la que se forma como consecuencia de la oxidación de ese alimento, a la que se denomina agua metabólica.
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La cantidad de agua metabólica que puede obtenerse del catabolismo de un sustrato dado depende de su naturaleza química. Por lo tanto, bajo condiciones de severa limitación hídrica o, incluso, de carencia total de agua líquida, la única forma de preservar un balance hídrico neutro consiste en limitar al máximo las pérdidas de agua.
Por un lado está el modo de vida de la rata canguro; sólo sale de la hura en la noche, durante las horas de mínima temperatura y de máxima humedad. También es importante su alto grado de aislamiento, ya que su piel es muy impermeable, por lo que apenas pierde agua a través del tegumento.
La principal pérdida de agua (>%50) es la que se produce a través de la superficie respiratoria. Al respirar siempre se produce una cierta evaporación del agua superficial que recubre el epitelio respiratorio y la cantidad de agua que se evapora depende de la tasa ventilatoria[1], tasa que a su vez depende del consumo de oxígeno.
La rata canguro es una especie de pequeño tamaño y muy activa, razón por la que su consumo de oxígeno ha de ser necesariamente alto. ¿Cómo consiguen, pues, limitar la pérdida de agua por este concepto? Y la respuesta es que lo hacen espirando aire a baja temperatura, más baja que la corporal, puesto que el aire se enfría al circular por los conductos nasales de camino al exterior.
Al inspirar, las paredes de los conductos respiratorios transfieren calor y humedad al aire inhalado, por lo que esas paredes se enfrían y se secan. Al espirar ocurre lo contrario, el aire se enfría y parte de la humedad se condensa en la paredes de los conductos respiratorios. Se trata de un mecanismo que está al alcance de todos los animales terrestres, pero es mucho más efectivo cuanto más estrechos son los conductos y cuanto mayor es la superficie hábil para el intercambio de temperatura y humedad.
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La capacidad para tolerar la carencia de agua radica, sobre todo, en su capacidad para limitar las pérdidas de agua por la orina. Las pequeñas habitantes del desierto tienen una capacidad impresionante para concentrar su orina. Producen una orina que está 14 veces más concentrada que su propia sangre y ello es posible gracias a la extraordinaria longitud de las asas de Henle de las nefronas que forman sus riñones[2].
Gracias al trabajo renal, la concentración osmótica de la orina de las ratas canguro puede alcanzar valores de entre 4.000 y 5.000 miliosmolar. Para hacernos una idea de lo que significa producir una orina 14 veces más concentrada que la sangre, tengasé en cuenta que en el ser humano es 4 veces más concentrada, 9 veces en la rata común y 10 veces en el gato; todo ello quiere decir que utilizan bastante más agua que la rata canguro para formar su orina.
Otros animales con adaptaciones a la falta de agua
Además de la rata canguro, existen otros animales que han desarrollado estrategias para sobrevivir sin beber agua directamente:
- Camellos: Son capaces de ingerir más de 100 litros de agua en una sola toma, que luego su organismo se encarga de administrar hasta el punto de poder aguantar sin agua durante unos diez días a una temperatura de 50o C. De hecho, pueden llegar a perder hasta un 40% de su peso sin morirse (los humanos sólo el 12%). La clave principal se encuentra en sus riñones, que son capaces de concentrar considerablemente la orina para evitar la pérdida de agua.
- Koalas: El popular oso koala, marsupial australiano, nunca bebe líquidos. Con masticar hojas de eucalipto -formadas por un 50% de agua- ya le llega.
- Tortugas del desierto: Utilizan sus vejigas como un depósitos portátiles para almacenar agua. Las llenan con agua de lluvia.
- Sapo contenedor de agua australiano: Almacena agua en sus agallas, tejidos y vejiga.
El caso particular de los delfines
Contrariamente a lo que podríamos pensar, los delfines no beben el agua salada en la que viven, porque para ellos, como para nosotros, demasiada sal puede ser fatal. Los delfines no tienen glándulas salinas y sus riñones no son capaces de eliminar demasiada sal. Entonces, ¿cómo se mantienen hidratados? Los delfines no beben “voluntariamente” como podríamos imaginar; se hidratan indirectamente gracias al agua contenida en sus presas (entre el 70 y el 85 % de la masa total en los peces) y al agua producida en las mitocondrias, orgánulos situados en las células que producen agua, denominada agua metabólica, a partir de la descomposición de las moléculas orgánicas ingeridas por el animal (glúcidos, proteínas, lípidos).
Los resultados isotópicos obtenidos y los del modelo indican que el agua de presa es la principal fuente de ingesta de agua para orcas y delfines mulares (61-67 % de la ingesta total), seguida del agua metabólica (28-35 % de la ingesta total). La producción de agua metabólica fue significativamente mayor en las orcas cuya dieta es más rica en lípidos. El resto es agua de mar circundante ingerida accidentalmente y vapor de agua inhalado durante la respiración.
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El equilibrio hídrico en los colibríes
Los colibríes, debido a su modo de alimentación, han de hacer frente a un problema similar al de los anfibios en cuanto a la entrada de agua en sus organismos. No es un problema menor, ni mucho menos, puesto que la entrada de agua en sus organismos es incluso mayor que la que experimentan los anfibios. En un principio se pensaba que el intestino del colibrí sólo absorbe una pequeña fracción del agua ingerida. Eso es, de hecho, lo que hacen las aves de la familia Nectariniidae, que como su propio nombre indica, también se alimentan de néctar. Pero los colibríes son diferentes, puesto que absorben un 80% del agua ingerida, y eso quiere decir que sus riñones han de expulsar la mayor parte de ella.
El del exceso de agua no es un problema menor para los colibríes, porque por eficaces que sean, los riñones tienen sus límites. Es más, es muy posible que sea esa la razón por la que vivan en zonas cálidas. En los lugares fríos los animales homeotermos pierden más calor y a consecuencia de ello, han de comer más que en los lugares cálidos; por eso, un colibrí, si viviera en un lugar frío, tendría que comer más, y ello supondría un gran problema, puesto que los riñones se verían obligados a procesar mayores volúmenes de agua.
La importancia de la conservación
La sobrepesca en ciertas regiones del mundo y el actual calentamiento global que está afectando a la distribución de las presas de los cetáceos son grandes retos para la preservación de la biodiversidad marina. Es crucial tomar medidas para proteger a estos animales y sus hábitats.
| Animal | Adaptación principal | Fuente de hidratación |
|---|---|---|
| Rata Canguro | Piel impermeable, orina concentrada, actividad nocturna | Agua metabólica y agua contenida en los alimentos |
| Camello | Riñones eficientes, glóbulos rojos ovalados, joroba de grasa | Agua almacenada, agua metabólica |
| Koala | Alimentación con hojas de eucalipto | Agua contenida en las hojas de eucalipto |
| Delfín | No bebe agua de mar, obtiene agua de sus presas | Agua contenida en los peces y agua metabólica |
| Colibrí | Riñones eficientes para expulsar el exceso de agua | Néctar (80% agua) |
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