¿Qué es el Rotavirus en Lactantes? Síntomas y Tratamiento
El rotavirus es un virus frecuente que infecta el tracto gastrointestinal causante de la gastroenteritis aguda, el cual afecta a casi todos los niños en sus primeros años de vida. El rotavirus (RV) es la causa principal de diarrea infantil grave en todo el mundo e infecta prácticamente a todos los niños en los 5 primeros años de vida, sobre todo en los primeros 2 años. Se estima que prácticamente todos los infantes del planeta se infectan por Rotavirus en algún momento, y la frecuencia a nivel poblacional es más o menos similar en todo el mundo. Los rotavirus son la causa más importante de gastroenteritis aguda en los niños, siendo especialmente peligrosa en los más pequeños. En los países subdesarrollados representan una causa importante de mortalidad infantil en lactantes y niños pequeños.
¿Qué es el Rotavirus?
El rotavirus es la causa más común en diarrea aguda de carácter infeccioso en la infancia (entre los 6 meses y 2 años de edad), convirtiéndose en los casos más graves en la causa del 50% de hospitalizaciones por diarrea grave infantil. Rotavirus es un género de virus de ácido ribonucleico (ARN) de doble cadena, llamados así por su clásica apariencia en forma de rueda en la microscopía electrónica. Existen 10 grupos de Rotavirus descritos hasta el día de hoy, los cuales se designan en letras (de la A a la J). De todas formas, cabe destacar que el rotavirus A es el más común, causando más del 90 % de las infecciones en humanos y animales.
Transmisión del Rotavirus
La transmisión de este virus es por vía fecal-oral entre personas o mediante alimentos u objetos contaminados. Se encuentra en las heces de una persona infectada y es muy contagioso sobretodo en niños de corta edad, ya que tienen más facilidad para tocar o llevarse algo contaminado a la boca, como un juguete. La vía de transmisión de este grupo vírico es fecal-oral. El contagio del rotavirus se produce por vía fecal-oral, es decir directamente desde las manos, agua, alimentos u objetos contaminados con heces, a la boca del niño que se contagia. Cuando las partículas del virus presentes en las heces contaminan superficies, alimentos, agua u objetos, una persona puede arrastrarlas con el contacto directo y llevarse las manos a la boca.
Síntomas del Rotavirus en Lactantes
Los síntomas de la infección por rotavirus son similares a los de otras infecciones bacterianas y víricas. Las diarreas líquidas graves, vómitos, fiebres y dolores abdominales son los sintomas del rotavirus más comunes y suelen aparecer a los dos días de haberse expuesto a este virus y tener una duración entre 3 y 8 días. Generalmente, se acompaña de vómitos, fiebre y/o dolor abdominal. El comienzo suele ser brusco. La diarrea suele durar entre 3 y 7 días.
El tiempo de incubación tras el contagio oscila entre 1 y 3 días, y los signos clínicos suelen aparecer abruptamente. Esta alteración en las células intestinales provoca que el bolo alimenticio pase del intestino delgado al intestino grueso de forma alterada, dificultando la reabsorción de agua en esa zona. Como resultado, aparece la diarrea acuosa característica de la infección.
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Es importante destacar que, aunque aparezcan algunos síntomas evidentes, estos pueden surgir con otro tipo de patología y confundir el diagnóstico profesional.
Diagnóstico del Rotavirus
Por lo tanto, puede ser difícil para los médicos diagnosticar la infección por rotavirus. En primer lugar, es importante destacar que las infecciones leves no suelen requerir de un proceso diagnóstico como tal. Por lo general, se recoge una muestra de heces de una persona infectada por el rotavirus y se envía al laboratorio para detectar el virus. La muestra de heces se examina para detectar la presencia del rotavirus buscando el material genético del virus. En los casos más específicos en los que sí es necesario conocer las particularidades del cuadro, la infección por rotavirus se diagnostica principalmente mediante pruebas de laboratorio que detectan la presencia del virus en las heces del paciente, ya que los síntomas, aunque característicos, pueden confundirse con los de otras infecciones gastrointestinales.
Una de las técnicas más precisas para el diagnóstico de rotavirus es la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en heces. Esta prueba detecta el material genético del virus en las muestras, permitiendo identificar incluso cantidades muy pequeñas de rotavirus con alta precisión. La diagnosis puede llevarse a cabo a través de una detección rápida de antígenos del rotavirus en una muestra de heces, que es el modo más utilizado.
Tratamiento del Rotavirus en Lactantes
No hay tratamiento específico para la infección por rotavirus. El tratamiento para la infección por rotavirus se enfoca en controlar los síntomas, puesto que no existe un medicamento específico para eliminar el virus. El sistema inmunitario del paciente se encarga por sí solo de la infección, pero se pueden tomar medidas para paliar la sintomatología del paciente. Como en el caso de la gastroenteritis, se aconseja un adecuado aporte de líquidos con agua o suero oral para evitar la deshidratación.
El pilar del tratamiento es asegurar un adecuado consumo de líquidos que mantenga una buena hidratación. Lo ideal es que el niño beba soluciones de rehidratación oral (existen diversos preparados comercializados en farmacias en forma de polvo para reconstituir en agua o ya preparados en envases de tetrabrik. No sirve cualquier bebida preparada en casa, zumos ni bebidas comerciales. Las soluciones de rehidratación oral deben administrarse con frecuencia, pero sin forzar. Usar soluciones de rehidratación oral para reemplazar los líquidos y electrolitos perdidos es clave.
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Se debe estar atento a la presencia de deshidratación en el niño dado que su presencia requiere valoración y posible ingreso hospitalario. En algunos casos, la deshidratación grave requiere la administración de líquidos a través de una vena (de forma intravenosa) en el hospital. Lo importante es vigilar la deshidratación.
Es recomendable mantener la alimentación si es posible para evitar la desnutrición. No es necesario ningún tipo de ayuno. Si el niño tiene hambre y no vomita puede hacer una dieta prácticamente normal evitando alimentos muy azucarados y grasos. La alimentación oral debe comenzar en cuanto sea tolerada por el paciente, empezando con una dieta blanda.
Si no existen problemas para tolerar alimentos y bebidas por boca, el tratamiento de elección son las sales de rehidratación oral que se pueden comprar en la farmacia. La mayoría se presentan en sobres que hay que disolver en diferentes cantidades de agua (embotellada o hervida) según el preparado. Si no se dispone de sales de rehidratación oral se puede recurrir a la limonada alcalina tomando las mismas cantidades.
Recomendaciones para Lactantes y Niños Mayores
- Lactantes: Se recomienda la toma de leche materna o de leche libre de lactosa.
- Niños más mayores: Las medidas generales son similares a las referidas para los adultos.
Las soluciones de rehidratación oral reponen el agua y los minerales que se pierden por la diarrea. También se pueden realizar preparados caseros (limonada alcalina) con un litro de agua, el zumo de dos limones, una punta de cuchillo de bicarbonato, media cucharadita de sal y dos cucharadas de azúcar.
Los preparados comerciales son preferibles a los caseros y deben consumirse en las 12 horas siguientes a su preparación o ser desechados. No se deben confundir con las bebidas isotónicas empleadas por deportistas, ya que la concentración de minerales es diferente.
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Prevención del Rotavirus
Para interrumpir la transmisión de la gastroenteritis es fundamental el suministro de agua limpia no contaminada y la higiene apropiada para obtener, recoger y preparar los alimentos. La buena higiene, como lavarse las manos regularmente, es importante. Se debe prestar atención especial al lavado de manos, higiene de los chupetes, ortodoncias y juguetes que hayan caído al suelo o hayan sido tocados o chupados por los niños, para evitar el contagio a otros niños o a adultos.
En la actualidad la mejor estrategia para prevenir la infección es la vacuna contra el rotavirus, muy eficaz y recomendada para todos los niños en los que no existan contraindicaciones. De cara a prevenir la infección, las medidas higiénicas no suelen ser suficientes y por ello hay que tener presente también la existencia de vacunas frente al rotavirus, que constituyen un aliado en la lucha contra esta gastroenteritis.
El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda la vacunación universal frente al rotavirus de todos los lactantes pequeños. La vacuna se administra de forma oral; la pauta debe completarse antes de las 24 - 26 semanas de vida. Hay dos vacunas comercializadas en España: Rotarix (2 dosis) y RotaTeq (3 dosis). La vacunación debe iniciarse a partir de las 6 semanas de vida y antes de las 12 (a los 3 meses ya es tarde). Las dosis deben espaciarse entre sí, al menos, 1 mes. Esta vacuna se administra exclusivamente por vía oral (bebida) y siempre en un centro sanitario.
Tanto los niños vacunados como los que no han recibido la vacuna pueden infectarse por rotavirus más de una vez porque existen diferentes tipos de rotavirus y porque ni la vacuna ni las defensas naturales (por haber sido infectado ya alguna vez) proporcionan protección total frente a futuras infecciones.
Efectos Secundarios de la Vacuna
Los efectos adversos más frecuentes son vómitos, diarrea y fiebre moderada, todos ellos leves. Se han comunicado casos aislados de broncoespasmo, urticaria y de invaginación intestinal tras la administración de esta vacuna. Esta última situación es más probable en la semana que sigue a la primera dosis y puede tener, como síntomas, dolor abdominal intenso intermitente, vómitos y heces con sangre. Tampoco deben administrarse si existe el antecedente de invaginación intestinal o si se padece alguna malformación intestinal que predisponga a ella.
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