Suplementos para Madres Lactantes: Beneficios y Riesgos

24.09.2025

La lactancia materna es una experiencia única y hermosa, que proporciona nutrientes esenciales al bebé a través de la leche materna. Los recién nacidos sanos amamantados obtienen toda la energía, agua y los nutrientes que necesitan de la leche de su madre. Sin embargo, durante la lactancia, las necesidades nutricionales de la madre aumentan para satisfacer las demandas tanto de su propio cuerpo como del bebé en crecimiento, por lo que en algunas situaciones especiales, pueden necesitar, además de la leche que obtienen del pecho, un aporte extra al que llamamos suplemento.

Es importante saber, en este sentido, que la composición de la leche materna no depende de forma directa de la alimentación de la madre durante el periodo de la lactancia; es decir que el estado nutricional de la madre lactante no va a influir en la cantidad ni la calidad de la leche.

¿Cuándo se recomienda la suplementación?

No se recomienda la utilización rutinaria de suplementos ni de ningún otro líquido diferente a la lactancia materna excepto si está médicamente indicado. Estos podrían interferir en la duración y éxito de leche materna exclusiva sin producir un claro beneficio en la salud o en la ganancia ponderal del recién nacido sano, en condiciones normales.

La primera opción siempre debería ser suplementar con leche extraída de la propia madre; en segundo lugar, si es posible, leche donada de banco y, en último lugar, si no se dispone de ninguna de las anteriores y si está médicamente indicado, se utilizará leche artificial o fórmulas de inicio. No se recomienda el uso de suero glucosado.

Si el médico confirma la pérdida de peso o la deshidratación, está indicada la suplementación. Mientras tanto es importante que la madre siga amamantando al niño y si aumenta su producción facilitarle la extracción dado que una vez resuelta la deshidratación se debería continuar con lactancia materna exclusiva si se confirma que ésta es suficiente para el bebé.

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Pueden existir otras razones para aportar suplementos de forma temporal, como por ejemplo que la madre y el niño tengan que estar separados por enfermedad de alguno de los dos o que la madre necesite una medicación incompatible con la lactancia o que presenta alguna patología en la mama o retención de la placenta.

Técnicas para administrar suplementos

Existen diferentes técnicas para administrar suplementos a un bebé amamantado: la cucharilla, el recipiente-cuchara, la taza o vaso, la jeringa o la sonda. Las técnicas más adecuadas son las que combinan la alimentación con el dedo y la jeringa o la sonda, estas últimas además ayudan a entrenar y corregir los problemas de succión.

El relactador es un dispositivo que permite que el bebé reciba suplementos de leche materna extraída o leche artificial mientras succiona del pecho. Consiste en un contenedor de leche (ya sea una bolsa o una botella de plástico) que la madre se cuelga alrededor del cuello y unas sondas. A través de una válvula, salen dos sondas que se deben fijar al pecho de la madre con cinta adhesiva y cuyo extremo se coloca en la punta del pezón cuando el niño va a mamar.

Se suelen empezar por la más ancha, y según mejora la succión del bebé se van utilizando sondas cada vez más estrechas para que tenga que hacer más esfuerzo. Salvo en el caso de alimentación de gemelos, si solo se utiliza una de las dos sondas la otra hay que pinzarla para que la leche no se derrame.

Está especialmente indicado en procesos de relactación (el restablecimiento de la producción de leche después de un destete prematuro) o de inducción de la lactancia de niños adoptados. También sirve para animar a bebés reacios a succionar para que se prendan del pecho, ya que con relactador el alimento fluye más rápidamente y en mayor cantidad que si únicamente mamaran.

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Vitaminas y Minerales Esenciales Durante la Lactancia

Las vitaminas son elementos esenciales para el funcionamiento óptimo del cuerpo humano. Como hemos visto, las vitaminas en la lactancia desempeñan un papel crucial tanto para el desarrollo del bebé como para mejorar la producción de leche materna.

Algunas vitaminas para la lactancia son particularmente importantes para las madres lactantes.

  • Vitamina D: Es esencial para la absorción de calcio y para el desarrollo óseo tanto de la madre como del bebé.
  • Vitaminas del grupo B: Como la B6 y la B12, son necesarias para mantener niveles de energía y apoyar el sistema nervioso.

Además de tomar suplementos vitamínicos, es importante que las madres lactantes mantengan una dieta equilibrada y variada. Consumir una variedad de alimentos ricos en nutrientes, como frutas, verduras, proteínas magras y lácteos, puede contribuir a una lactancia saludable. Mantenerse hidratada y descansar adecuadamente también son factores esenciales para el bienestar de la madre y el bebé.

Suplementos Específicos

Femibion 3 es un suplemento vitamínico especialmente diseñado para las madres en la etapa de lactancia. Contiene una combinación de vitaminas y minerales esenciales, incluidas las vitaminas D, B6 y B12, que pueden ayudar a satisfacer las necesidades nutricionales aumentadas durante este período.

Hierro durante la Lactancia

El hierro juega un papel importante durante el embarazo y la lactancia. Este mineral tiene mucho que ver con la formación de la hemoglobina, proteína de importancia capital en los glóbulos rojos. Su función principal es la de llevar el oxígeno de los pulmones hasta las distintas partes del cuerpo.

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El lactante, desde que nace hasta los 4 meses de edad, necesita alrededor de 0.27 mg diarios de hierro. Si la madre lactante sigue una dieta equilibrada y saludable que le aporte los nutrientes necesarios, no es necesario tomar suplementos de hierro. En Estados Unidos y Francia, por ejemplo, se suplementa a las mujeres lactantes con 30-60 mg diarios de hierro. Sin embargo, en España sólo se recomienda suplementarse bajo criterio médico, pues el riesgo de anemia parece ser menor.

En la revisión se comenta específicamente sobre el AF que las necesidades de folato durante la lactancia aumentan debido al importante papel que desempeña en la biosíntesis del ADN, ARN y de las proteínas y que, a pesar de que la ingesta materna no afecta las concentraciones en la leche, a menos que la deficiencia materna sea grave, puede haber consecuencias para madre/bebé que no han sido suficientemente investigadas.

Riesgos Asociados a la Suplementación

La utilización de suplementos (leche materna extraída o fórmula) durante la estancia hospitalaria es una práctica frecuente, que en ocasiones no está justificada y que puede suponer un riesgo para el recién nacido y para el éxito de la lactancia. Antes de empezar a administrar suplementos se debe evaluar a la madre y al recién nacido, incluyendo la observación de la toma, para determinar que la suplementación es apropiada y necesaria.

Es necesario que los profesionales sanitarios conozcan los motivos médicos por los que puede ser necesario administrar suplementos a un recién nacido sano, para evitar su uso innecesario. Así mismo los profesionales deben saber que la mayoría de los problemas se pueden prevenir con un inicio precoz de la lactancia y un buen apoyo a la madre que amamanta.

Alternativas para Suplementar

Aunque la utilización de tetinas es la forma más aceptada en nuestro entorno para administrar suplementos a los recién nacidos amamantados, es conocido que su utilización puede interferir con la lactancia y que existen diferentes alternativas. Sí que parece que la suplementación mediante vaso puede ser mejor que el biberón si se administran más de tres suplementos. Sin embargo, la evidencia es de baja o muy baja calidad. Es importante que el personal reciba formación que le capacite para la utilización del método más idóneo de suplementación del recién nacido.

En resumen, se considera que la primera opción como suplemento es la leche materna extraída de la propia madre o la leche materna donada de banco que haya pasado los controles de calidad oportunos. No existen estudios que comparen la utilización de suero glucosado frente a otro tipo de suplementos, y como existen otras alternativas más seguras, no se recomienda su utilización. En cuanto al tipo de fórmula a utilizar, la evidencia parece indicar de forma débil que las fórmulas hidrolizadas pueden prevenir la aparición de enfermedad alérgica en el niño, sobre todo en niños de alto riesgo.

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