Mastitis durante la Lactancia: Síntomas, Causas y Tratamiento

03.11.2025

La mastitis es una inflamación mamaria muy común que afecta a mujeres durante el periodo de lactancia y que también puede presentarse en mujeres que no están amamantando, así como en hombres. Entender las causas, síntomas y opciones de tratamiento para la mastitis es fundamental para abordar esta condición de manera efectiva y garantizar el bienestar mamario.

¿Qué es la Mastitis?

La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria que puede o no acompañarse de infección. Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal. La causa más frecuente de mastitis puerperal es la obstrucción de los conductos galactóforos (por los que se excreta la leche) y la colonización de las bacterias que se encuentran en la piel de la superficie mamaria o de las que se encuentran de manera habitual en la leche materna.

La mastitis es la respuesta inflamatoria de la glándula mamaria frente a una agresión. La causa más frecuente de mastitis es la infecciosa, aunque en ocasiones la inflamación del tejido mamario tiene un origen no infeccioso como ocurre en las mastitis post irradiación, la necrosis grasa o el carcinoma inflamatorio.

La forma de presentación más frecuente es la mastitis puerperal, con una incidencia de entre el 2 al 33% de las mujeres con lactancia materna, siendo la principal causa del abandono de esta.

Causas de la Mastitis

La mastitis suele originarse debido a la proliferación de bacterias en el tejido mamario, lo que conduce a la obstrucción de uno o varios conductos lácteos. En la mayoría de casos, la presencia de la bacteria Staphylococcus aureus en la leche es lo que hace que el conducto se obstruya. Estas bacterias crean biofilms que se adhieren a las paredes de los conductos mamarios, endureciéndolos y dificultando el flujo de la leche.

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La causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por la conocida como ingurgitación o congestión mamaria.

La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos. Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad.

Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón. No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.

Factores de Riesgo

Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón. Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.

Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia. A continuación, se enumeran algunos de ellos:

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  • Edad: algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
  • Mastitis previa: hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
  • Nutrición: se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
  • Estrés y fatiga.
  • Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.

Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.

¿Cuándo aparece la mastitis puerperal?

La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz.

Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.

Síntomas de la Mastitis

Tanto en la mastitis puerperal como en la que se produce por cualquier otra de las causas mencionadas previamente, los síntomas pueden aparecer de forma repentina. Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:

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  • Enrojecimiento de la piel de una zona de la mama
  • Aumento de la temperatura en la zona afectada, generalmente acompañada de una mayor sensibilidad.
  • Dolor mamario que puede llegar a ser intenso.
  • Aparición de un nódulo subyacente al enrojecimiento de la piel.
  • Fiebre y/o Malestar generalizado.
  • Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
  • Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
  • Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.

Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.

Tipos de Mastitis

No todas las mastitis son iguales ni presentan la misma gravedad. Existen diferentes tipos de mastitis:

  • Mastitis Aguda: La inmensa mayoría causadas por el Staphylococcus aureus. Produce un cuadro gripal (fiebre, mialgias, artralgias...), enrojecimiento y aumento del tamaño del pecho, zonas de induración y disminución de la producción láctea. Incluso formación de abscesos.
  • Mastitis Subagudas: Causadas por Staphylococcus coagulasa negativos (epidermidis), Streptococcus viridans/mitis y algunas especies del género Corynebacterium. Se caracterizan por dolor local, más o menos intenso, en forma de "pinchazos", calambres o sensación de quemazón, sin enrojecimiento, o muy leve, y sin afectación sistémica. Presenta zonas de induración en el interior de la mama. Hay disminución de la secreción láctea.
  • Mastitis Subclínicas: Son producidas por las mismas especies que las subagudas pero no han alcanzado concentraciones para producir dolor. Tienen una falsa sensación de poca producción de leche: "Mi leche no es nutritiva", "no tengo suficiente leche"... El resto de la clínica es similar a la de las subagudas pero sin dolor. En interior de los conductos galactóforos se forman biopelículas que impiden su correcta secreción.

Diagnóstico de la Mastitis

El diagnóstico de la mastitis se lleva a cabo en diferentes fases:

  1. Exploración mamaria con inspección y palpación, para determinar la simetría, la presencia de nódulos dolorosos, si existe enrojecimiento de la piel o incluso, la presencia de fluctuación en presencia de un absceso mamario.
  2. En los casos de mastitis con lactancia es posible que se realice un cultivo de leche materna para determinar el tratamiento de mastitis más apropiado para la paciente.
  3. En ocasiones, sobre todo en los casos de mastitis no puerperal, se deben solicitar pruebas de imagen como la mamografía y la ecografía mamarias para descartar un origen tumoral.
  4. En casos en los que la mastitis persista, es posible que sea necesario realizar una biopsia, la toma de una muestra biológica con el objetivo de descartar, por ejemplo, un cáncer de mama no diagnosticado previamente.

Es fundamental recordar la necesidad de acudir al ginecólogo con una periodicidad anual para realizar una exploración ginecológica adecuada, que incluirá la exploración mamaria y la indicación de realizar una mamografía y/o una ecografía mamaria en función de la edad y de los antecedentes familiares y personales de cada paciente.

Tratamiento de la Mastitis

Una vez confirmados los síntomas de mastitis, lo habitual es que el ginecólogo prescriba la medicación más oportuna y que haga un seguimiento sobre la evolución de la persona afectada por esta patología. Además, es importante informar a las pacientes que la presencia de una mastitis no contraindica la continuidad de la lactancia materna y que el tratamiento antibiótico pautado para cada caso es también compatible con el mantenimiento de la misma.

El tratamiento debe iniciarse precozmente, en las primeras 24 horas, para reducir el riesgo de complicaciones: abscesos y mastitis recurrente. Siempre se debe seguir las indicaciones dadas por los profesionales sanitarios, tanto en los tratamientos farmacológicos como no farmacológicos.

En cuanto al tratamiento antibiótico, se inicia cuando hay infección bacteriana, cuando la infección evoluciona a un absceso mamario, en caso de haber grietas en el pezón - debido a que es un factor de riesgo para la sobreinfección por bacterias si se asocia a un vaciado deficiente de la mama - o si después de 12-24h del drenaje de la leche los síntomas no mejoran. En la práctica, se prescriben antibióticos ante la sospecha de posibles infecciones, a la espera de los resultados de las pruebas diagnósticas.

La elección del antibiótico dependerá de las bacterias responsables de la infección y, a ser posible, se determinará la sensibilidad antibiótica de la bacteria y el tiempo de tratamiento adecuado para evitar recidivas. Los antibióticos cefalexina o amoxicilina se emplean frente a bacterias Gram negativas, mientras que los antibióticos penicilina, dicloxacilina y cefalosporina se utilizan para bacterias Gram positivas.

El tratamiento sintomático se basa en reducir el dolor o la inflamación asociados. Los fármacos que se precisan habitualmente para el tratamiento de la mastitis (ibuprofeno, paracetamol y los antibióticos indicados en esta guía) son seguros para el bebé y para la lactancia.

Tratamiento empírico de las mastitis subagudas y subclínicas

En general, los agentes causantes de estas mastitis son más resistentes al tratamiento antibiótico, pero responden bien a los probióticos. Recientemente, dos ensayos clínicos han demostrado que ciertos lactobacilos presentes en la leche humana son una alternativa más eficaz que los antibióticos. El 90% de las mastitis subagudas responden al Lactobacillus salivarius aislado en leche humana (en un futuro próximo se comercializará con esta indicación). Alternativamente, se puede recurrir a productos disponibles en la farmacia: L. reuteri, L. acidophilus... pero su eficacia es mucho menor (menos del 30%).

Si no responden a los probióticos, como segunda opción se puede utilizar antibiótico para estos gérmenes, el ciprofloxacino (750 mg/12 horas) o el cotrimoxazol. Siempre se debe añadir antiinflamatorios no esteroideos al antibiótico, ya que mejoran la respuesta del antimicrobiano.

Prevención de la Mastitis Puerperal

La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.

Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos.

El vaciamiento completo del pecho es un método efectivo de prevención de la mastitis.

Asegurar el vaciado completo de las mamas después de cada toma.

Es totalmente inocuo para el bebé continuar la lactancia en caso de mastitis, y además es lo mejor para la madre, ya que facilita el correcto vaciado de los pechos.

Complicaciones de la Mastitis

En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo.

Sí, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:

  • Mastitis de repetición: se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.). En estos casos, hay que volver a evaluar a la madre y llegar a la causa que produce la mastitis, ya que si se repite el tratamiento sin reevaluar, no se logrará eliminar la causa y se volverá a repetir la misma situación.
  • Absceso: es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo.
  • Abandono involuntario y precoz de la lactancia: es la complicación más habitual en casos de mastitis.

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