¿Qué Hacer Cuando Mi Hijo No Me Hace Caso? Consejos Efectivos

14.12.2025

“Mi hijo no me hace caso” es una de las frases que más se pueden escuchar de boca de cualquier padre, ya sea en una terraza de verano, en el despacho de un profesor o en la consulta de un psicólogo. Hoy te vamos a dar una serie de claves del prestigioso neuropsicólogo Álvaro Bilbao (que es, además, padre de tres niños), para conseguir que tus hijos te hagan más caso. “Mi hijo no me hace caso” es una frase muy frecuente en muchos padres hoy en día.

Así mismo, está claro que hay niños que se resisten a la autoridad e intentan probar fuerzas, como también hay otros que simplemente la desconocen. Los niños con muchos cuidadores (padres, abuelos, tíos, maestros, niñeras, etc.) a menudo suelen ser desobedientes, debido a que cada cuidador tiene sus normas y formas diferentes de impartir la disciplina.

Sin embargo, según asegura Álvaro Bilbao, si somos capaces de entender cómo funciona su cerebro y a qué tipo de estímulos responden los pequeños de la casa podemos conseguir que escuchen y hagan caso con menos esfuerzo, menos gritos y sin enfados.

Educación en Positivo: La Clave para una Mejor Convivencia

El quid de la cuestión, tan sencillo como difícil de conseguir en un primer momento, es tratar de educarles en positivo. ¿Y a qué se refiere Bilbao con ‘educar en positivo’? A hacerlo con firmeza y sin cariño, sin gritos ni castigos, herramientas muy habituales ante un conflicto que pueden conseguir que obedezcan momentáneamente pero que, según explica el experto, “no producen cambios duraderos en el comportamiento de los niños”. Por eso, continúa, “los padres que gritan y castigan tienen la sensación de que tienen que repetir las cosas una y otra vez”.

Si les educamos en positivo, como dice Álvaro Bilbao, haciendo que interioricen unas pocas normas adecuadas a su edad con calma, ternura y comprensión, no solo mejoraremos la relación padres-hijos y el ambiente en casa, sino que ayudaremos a los niños a aprender más rápido y a mejorar su autoestima, y sabremos cómo actuar en muchas situaciones límite, como rabietas, violencia o faltas de respeto. Educando en positivo conseguiremos una mejor convivencia y una relación basada en el amor y la confianza.

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Qué NO Hacer: Desterrando Reacciones Negativas

Para educar en positivo, lo primero que hay que hacer es desterrar reacciones y creencias tan arraigadas cada vez que surge un problema como pueden ser mandar al niño a su habitación, ignorarle, gritarle, o, por supuesto, pegarle, aunque sea un cachete o un azote. Está demostrado, como explica el experto, que estas actitudes tienen un efecto negativo en los niños. “Intimidar al niño solo va a conseguir que se sienta más asustado o enfadado, y puede hacer que el comportamiento se intensifique”, comenta. Echarle de la habitación, o mandarle a la suya, “provoca un gran miedo al abandono” y, según los estudios, no funciona para reducir problemas de conducta.

Respecto a la violencia, Bilbao advierte que dar un azote a un niño sí tiene consecuencias, y ninguna es buena. “Uno de los efectos más desconocidos de las correcciones físicas es que los niños aprenden a mentir a sus padres. Es la respuesta natural cuando el niño tiene miedo a que le peguen”, explica. Además, los niños que reciben en casa correcciones físicas tienen una sensación de inseguridad en su propio hogar, sienten miedo, aprenden a castigar descargando su ira y frustración cuando alguien se equivoca. Y por si esto fuera poco, no solo tienen mayor tendencia a ser violentos, sino que normalizan los comportamientos violentos para controlar a los demás.

Claves para Educar en Positivo y Fomentar la Obediencia

¿Qué debemos hacer para educarles en positivo y conseguir que nos hagan más caso? Álvaro Bilbao lo tiene muy claro. En primer lugar, darles mucho amor. Además, hay que decirles ‘no’ cuando sea necesario, pues los límites son clave en la educación en positivo. Otro punto importante es darle responsabilidades: “una parte del cerebro se activa y encuentra satisfacción al cumplir con alguna misión que nos hayan dado”, explica.

Ahora bien, para evitar este problema se deben seguir pequeñas pautas que harán gran diferencia, lo primero que se debe hacer es fijar normas y estas deben ser acorde con la edad del niño; el niño debe saber que tiene que ser así en todos los ambientes donde se encuentre, en casa, en el colegio, de visita con los abuelos, etc. Las advertencias son la tercera y ¡última oportunidad! Estará acompañada de una reprimenda, suspender la tv, decomiso de un juguete favorito o suspensión de algún permiso, y si aun así no obedece cumplirlo por muy enojado que el niño se muestre o haga mucha pataleta.

Y nunca, nunca, debemos faltarles al respeto, pues “el respeto es una cualidad que se aprende y dice mucho acerca de una persona, por tanto, si queremos que nuestro hijo trate con respeto a los demás, lo primero es tratarle con respeto a él.

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