¿Qué hacer si mi bebé tiene diarrea: causas y tratamiento?
Es normal que las heces sean blandas algunas veces. Sin embargo, si son acuosas y muy frecuentes, lo más probable es que tu bebé tenga diarrea. Esta afección es incómoda y desagradable, sobre todo a la hora de cambiar el pañal.
A continuación, te mostramos qué causa la diarrea, cómo puedes tratarla o prevenir esta afección y cuándo debes consultar al pediatra para que te aconseje.
¿Qué es la diarrea?
La diarrea ocurre cuando el revestimiento intestinal se irrita y no puede absorber adecuadamente los nutrientes de los alimentos. La caca del bebé es líquida y más frecuente. Es una enfermedad que puede durar algunos días o semanas (si es crónica).
Tu hijo también puede perder muchos minerales, sales y agua, lo que causa deshidratación. Por ello, debes hidratarlo con líquidos adecuados. Evita las bebidas azucaradas y los zumos de frutas, ya que pueden irritar aún más el intestino.
Si tu bebé tiene diarrea, el pediatra puede sugerirte que le des una solución de electrolitos para evitar la deshidratación.
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Síntomas de la diarrea
La diarrea consiste en heces blandas o acuosas muy frecuentes. Otros síntomas de la enfermedad incluyen:
- Fiebre
- Sangre o moco en la caca del bebé
- Hinchazón
- Náuseas
- Vómitos
- Pérdida de apetito
- Pérdida de peso
- Deshidratación
- Calambres o dolor abdominal
- Sensación urgente de defecar
Causas de la diarrea
Las principales causas de la diarrea en bebés son los virus, como el norovirus o rotavirus. Los rotavirus son la causa más frecuente de gastroenteritis aguda infantil en niños menores de cinco años de todo el mundo que suele venir acompañada de vómitos y/o diarrea. Esta gastroenteritis vírica en niños duplica su incidencia en invierno, a causa del frío, coincidiendo con las epidemias de bronquiolitis y gripe. Además, en un ambiente de mayor recogimiento físico, en ambientes cerrados por la época invernal, las posibilidades de contagio aumentan.
No obstante, hay otros factores:
- Intoxicación alimentaria
- Infección bacteriana o parasitaria (puede ser causa por una gastroenteritis infecciosa o producida por bacterias como la salmonella, en cuyo caso el pediatra puede indicar la toma de un antibiótico)
- Efectos secundarios de medicamentos (por ejemplo, antibióticos)
- Alergia alimentaria (por ejemplo, a la leche)
- Intolerancia a la lactosa
- Celiaquía o enfermedad inflamatoria intestinal
- Ingesta excesiva de zumo de frutas (las bebidas azucaradas hacen que los intestinos absorban más agua, lo que produce heces blandas y acuosas)
- Sensibilidad alimentaria: el cambio de dieta en el bebé puede producir estas heces líquidas. Si tu bebé presenta diarrea amarilla significa que el organismo no está absorbiendo de forma adecuada las grasas a nivel intestinal.
Tratamiento de la diarrea
El tipo de tratamiento que recomiende el pediatra dependerá del diagnóstico y la gravedad de la enfermedad.
No existe ningún medicamento para la diarrea vírica, ya que tiende a desaparecer por sí sola con el tiempo. Sin embargo, es posible que el médico quiera hacerle pruebas a tu hijo para comprobar si la diarrea se deba a otra cosa.
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En ocasiones, la diarrea puede deberse a una bacteria o un parásito. Si el médico lo considera oportuno, hará una prueba de las heces y recetará un medicamento si el resultado es positivo. En caso de sospechar que la diarrea está provocada por una alergia o intolerancia alimentaria, puede realizar pruebas o pedirte que dejes de darle a tu pequeño los alimentos que produjeron la diarrea a tu bebé para ver si eso resuelve el problema. Por otro lado, si el pediatra sospecha una alergia o intolerancia realizará al bebé las pruebas oportunas para diagnosticarlo y retirará de la dieta el alimento causante de los síntomas.
Los medicamentos antidiarreicos de venta libre no se recomiendan para niños menores de 2 años, ya que pueden dañar su intestino. Consulta siempre al pediatra antes de darle cualquier tratamiento.
Si tu bebé tiene diarrea pero no tiene otros síntomas (como vómitos, deshidratación o fiebre), es posible que no tengas que hacer ningún ajuste en su dieta. Sigue dándole de comer con frecuencia, ya que la enfermedad puede desaparecer por sí sola. En todo caso, puedes reducir el tamaño de las raciones de alimentos sólidos.
Por el contrario, si tu hijo tiene vómitos, te recomendamos darle una solución de electrolitos en lugar de su dieta normal. Pregunta al médico cualquier duda que tengas, sobre todo si está relacionada con la dosis y administración de la solución.
Reposición de líquidos
Lo principal ante cualquier episodio de diarrea, es reponer los líquidos que el niño ha perdido con el objetivo de que el organismo vuelva estar hidratado. Para saber si un niño empieza a presentar síntomas de deshidratación hay una serie de síntomas que lo indican: que el niño llore sin lágrimas, tenga los ojos hundidos, la boca seca, la piel fría o sudorosa, esté irascible y triste. Ante estos síntomas es necesaria la inmediata consulta al médico, porque es posible que esté deshidratado.
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Los minerales que se deben restablecer son el sodio y el potasio. El niño debe comenzar a comer y beber desde el primer momento pero despacio y en pequeñas cantidades, sobre todo beber despacio y a sorbos pequeños agua o suero oral, evitando todas las bebidas como zumos envasados, batidos, azucares y refrescos o bebidas isotónicas ya que puede tener el efecto contrario por la gran cantidad de azúcar que tienen.
Alteración de la flora intestinal
Además de la deshidratación, otra de las causas de la diarrea es el desequilibrio en la flora intestinal. Se debe recuperar la mucosa intestinal para que no se produzca una alteración del sistema inmunológico, una baja absorción de nutrientes o la reducción de la protección contra patógenos. Lo ideal es administrarle probióticos hechos a partir de alguna cepa de microorganismos, como lactobacilos, Bacillus clausii y Saccharomyces.
¿Cómo evitar que mi bebé se deshidrate por culpa de la diarrea?
En el caso de diarrea en el bebé por gastroenteritis infecciosa lo más importante es reponer los líquidos y las sales que el bebé pierde por las heces y ofrecerle una nutrición correcta que le ayude a vencer la infección.
La mejor manera de evitar que se deshidrate es ofrecer líquidos al bebé. En los casos de diarrea lo mejor son las soluciones de rehidratación oral (suero oral) que ya venden preparadas en la farmacia. El bebé seguirá con su dieta normal, sin restricciones ni cambios de leche; no se aconseja el cambio a leche sin lactosa sin la prescripción del pediatra, ni eliminar los lácteos de la dieta, no hay que preparar biberones diluidos ni una dieta astringente (tiene muy pocas calorías y nutre mal al niño).
En los casos más graves de deshidratación puede ser necesario ingresar al lactante y administrarle un suero endovenoso.
¿Debo parar de darle el pecho si tiene gastroenteritis?
El bebé que amamanta debe continuar haciéndolo (probablemente mamará con más frecuencia para reponer los líquidos que pierde), ya que se beneficiará de las defensas que su madre le pasa a través de la leche para superar la infección. Si el niño rechaza el suero oral hay que darle otro tipo de líquidos como agua o leche. No se recomiendan los refrescos isotónicos o bebidas deportivas porque tienen mucha azúcar y pocas sales; esta composición hace que no hidraten bien al niño.
De hecho, para prevenir la gastroenteritis infecciosa en los lactantes es eficaz la lactancia materna y extremar las medidas de higiene en guarderías y en la familia si hay alguien infectado. Hay vacunas específicas contra uno de los virus que más causan diarrea en el bebé (rotavirus)
Las deposiciones del niño alimentado con lactancia materna
Durante las primeras semanas del recién nacido las heces líquidas y de color entre amarillo y verde; a veces pueden observarse algunos grumos. En los niños alimentados con leche materna las heces son líquidas o pastosas durante todo el periodo de lactancia y pueden realizar una deposición cada vez que maman. Los niños que toman leche artificial suelen hacer las deposiciones más consistentes y menos frecuentes. Ambas situaciones son normales y no son una diarrea, el bebé tendrá un buen aspecto, no tendrá signos de deshidratación, vómitos ni fiebre.
¿Cuándo consultar al pediatra?
Consulta al pediatra cada vez que tu hijo tenga diarrea, incluso si es leve. Es importante la visita a un especialista para pautar el tratamiento adecuado cuando la gastroenteritis causa diarreas continuadas, dolor abdominal, fiebre o vómitos, especialmente si el niño es menor de cinco años, ya que puede desencadenar en deshidratación y desequilibrio en el organismo.
Si observas lo siguiente, deberá evaluarle lo antes posible:
- Heces sueltas de color verde o, que indican que la diarrea es vírica.
- Heces blandas negras o rojas con sangre, que pueden deberse a un sangrado en los intestinos causado por una lesión o irritación.
- Cualquier color inusual de heces blandas que no se mencionan aquí.
No olvides que el color de las heces de tu bebé puede variar, pero no tiene por qué ser diarrea. Si no estás segura, consulta al pediatra.
Si tu hijo tiene diarrea y alguno de los síntomas siguientes, consulta al médico cuanto antes:
- Fiebre que dure más de 24 horas
- Vómitos que duren más de 12 horas
- Vómito verde o con sangre
- Abdomen distendido
- Dolor abdominal
- Caca con sangre
- Sarpullido
- Ictericia (piel y ojos amarillos)
- Pérdida de apetito
Ante todo, recuerda que no se recomienda el uso de medicamentos antidiarreicos sin la prescripción del pediatra.
Si la diarrea dura más de 2 o 3 días, cuando hace muchas deposiciones al día y se acompañan de vómitos, si en las heces aparecen sangre, pus o mucosidad, si el bebé tiene fiebre, si el bebé rechaza completamente la alimentación y los líquidos, si el bebé tiene signos de deshidratación: sequedad de piel, boca y ojos (no hay lágrimas ni babea), está pálido, el pulso le va muy deprisa y orina poco, si se tienen dudas sobre el estado de salud del niño y cómo tratarlo.
En caso de que el bebé siga con las tomas como siempre, se deberá acudir al pediatra si, tras dos días, el bebé sigue realizando deposiciones con diarrea, si no tolera líquidos, ni siquiera en cantidades pequeñas y frecuentes, si las deposiciones son muy frecuentes y abundantes, si presenta alguno de los signos de deshidratación, si el niño tiene mal aspecto, decaimiento o mal estado general.
En caso de que la diarrea de tu bebé no pare, es necesario acudir al pediatra para que realice un examen completo y evitar así la diarrea crónica, que aparece si el bebé padece diarreas durante más de 14 días.
Qué hacer si tu bebé tiene diarrea: mantenlo hidratado
La hidratación es muy importante para evitar que tu hijo se deshidrate en un episodio de diarrea. Si tiene menos de 6 meses, sigue con la lactancia materna o dale fórmula, ya que no se recomienda el agua en estas edades. Si tiene más de 6 meses, puedes seguir dándole los mismos líquidos que de costumbre.
Si el pediatra te recomienda dar a tu hijo una solución de electrolitos, sigue estas pautas generales:
- Si das el pecho a tu bebé, sigue haciéndolo además de administrarle la solución de electrolitos a menos que el médico diga lo contrario.
- Si le das leche de fórmula, administra solo la solución de electrolitos hasta que la diarrea o los vómitos hayan cesado.
- Si come alimentos sólidos, sigue con la dieta normal de su hijo una vez que hayan cesado la diarrea o los vómitos. Hasta entonces, administra únicamente la solución de electrolitos. Algunos alimentos buenos para la diarrea en bebés son galletas saladas, tostadas, arroz, pollo, compota de manzana, peras, plátanos y gelatina.
Si observas signos de deshidratación como panales menos mojados, ausencia de lágrimas al llorar y ojos o fontanelas hundidos, ve a urgencias. Este tipo de deshidratación puede ser grave y puede requerir hospitalización.
Prevención de la diarrea
La diarrea no es algo que puedas prevenir, pero hay formas reducir las probabilidades de que tu hijo la tenga:
- Comprueba si tu hijo tiene la vacuna contra el rotavirus, ya que puede protegerle contra este virus específico.
- Lávale las manos con jabón o toallitas.
- Cuando sea más mayor, enséñale a lavarse las manos. Para prevenir las diarreas, el lavado de manos con agua y jabón en el ámbito familiar ha demostrado ser una práctica muy efectiva para la prevención, ya que reduce su incidencia en más del 40 %.
- No le des leche sin pasteurizar (a menudo etiquetada como cruda), ya que puede contener bacterias, virus y parásitos.
- Lava bien todos los productos (por ejemplo, palitos de zanahoria) antes de dárselos a tu pequeño.
- Limpiar a fondo los artículos de cocina y las encimeras después de manipular carne cruda.
- Refrigera la carne después de comprarla en el supermercado.
- Congela la comida que te sobre para evitar la contaminación.
- Da antibióticos a tu hijo si el médico lo ha recomendado.
- Limita las bebidas azucaradas y los zumos de frutas.
- No dejes que tu hijo beba de manantiales, arroyos o lagos a menos que se indique que el agua es potable.
- No laves los tazones o comederos de mascotas en el mismo fregadero en el que lava los platos.
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