¿Qué pasa si un bebé no toma leche materna? Consecuencias y alternativas

30.11.2025

La lactancia materna es considerada el mejor alimento para un recién nacido, especialmente de forma exclusiva hasta los 6 meses, y como alimento principal hasta el año de vida. Sin embargo, existen diversas razones por las cuales algunas madres no pueden o eligen no amamantar a sus bebés.

Razones para no amamantar

Son muchas las razones por las que hay madres que no pueden amamantar o eligen no dar el pecho a su bebé. Entre las más habituales, figuran:

  • Falta de ayuda, informaciones confusas e inexperiencia: En muchos casos, cuando una mujer deja de dar el pecho a su pequeño, el problema estriba en la falta de información correcta y de ayuda competente.
  • Problemas de salud: Tanto la mamá como el bebé pueden sufrir alguna enfermedad crónica o afección de otro tipo que hace que la lactancia materna sea complicada o incluso imposible.
  • Mala conciliación: Muchas mamás tienen que recurrir a la lactancia diferida o lactancia mixta para poder reincorporarse a su trabajo.
  • El bebé no se agarra bien: Algunos bebés pueden tener problemas para agarrarse al pecho o presentar una succión muy débil con la que no consiguen extraer el alimento.
  • El bebé no quiere pecho: Algunos bebés prefieren el pecho y otros se encuentran más cómodos tomando biberones.
  • Depresión postparto: En ocasiones esta afección no permite a la madre optar por la lactancia materna exclusiva, porque le causa malestar y desconexión de su bebé.
  • Decisión personal: Hay ocasiones en las que no hay más motivo para no dar el pecho que, simplemente, que no lo desees. Si te resulta incómodo, agobiante o incompatible con tu forma de vida.

Consecuencias de no amamantar

Es cierto que la leche de fórmula, aunque es muy similar, no es igual a la leche materna.

Hay muy pocas razones por las que la leche materna no se puede ofrecer al bebé. Suelen ser causas muy específicas. Son casos donde los riesgos son mayores que los grandes beneficios de la leche materna.

Motivos para suspender la lactancia:

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  • Niño con Galactosemia: Es una enfermedad hereditaria rara. En ella, el bebé no puede digerir la galactosa.
  • Madre infectada por el virus de la leucemia humana de células T: Puede pasar de madre a hijo a través de la leche.
  • Infección materna por VIH: Se sabe que el virus del SIDA pasa a través de la leche materna.

¿Qué cuidado hay que tener con los medicamentos?

A veces, la madre puede necesitar medicamentos. Es muy difícil saber la compatibilidad de todos ellos. Una buena fuente donde buscar información es la página web e-lactancia.org.

Hay que saber que las drogas de abuso y los tratamientos contra el cáncer son incompatibles con la lactancia materna. Para el resto, mejor consultar en la web. La misma página puede ofrecer alternativas más seguras para aquellos casos de medicamentos que tienen algún riesgo.

Además, la web e-lactancia.org también da información sobre otros productos no medicinales. Por ejemplo infusiones, productos cosméticos y otras situaciones y problemas que pueden darse en una madre lactante.

Por último, conviene recordar que drogas legales como el tabaco o el alcohol también perjudican al lactante y a la madre, por lo que lo mejor es no consumirlos.

Enfermedades maternas en las que SÍ se puede dar el pecho

Se han estudiado muchos problemas que puede sufrir la madre y que no impiden dar el pecho de forma segura.

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  • Algunos ejemplos son: la hepatitis A, B o C. También la infección por citomegalovirus y la enfermedad de Chagas, entre otras.
  • En infecciones maternas agudas, no hay que cesar la lactancia. Por ejemplo, en resfriados, gripe, amigdalitis, gastroenteritis. Esto sería peor. Estos gérmenes no pasan a través de la leche.
  • La mastitis materna tampoco es causa para dejar la lactancia.

Huelga de lactancia

La huelga de la lactancia es una situación angustiosa para la madre: Su bebé decide de un día para otro que no quiere mamar, de pronto y sin aparente ningún motivo. Es como si estuviese “harto” de tanta lactancia.

Esta situación suele ser motivo de ansiedad e inseguridad para la madre que no desea un destete, y además, puede generarle un sentimientos de culpa, haciéndose preguntas como: "¿Qué he hecho mal?".

Un bebé que está realmente listo para destetar, casi siempre lo hará de manera gradual, durante un periodo de semanas o meses. Si tu bebé ha estado tomando bien el pecho y repentinamente se niega a mamar, probablemente estemos ante un caso de “huelga de lactancia", y no de una señal de que es hora de destetar.

Causas de la huelga de lactancia:

  • Dolor: Por la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua, otitis...
  • Mocos o congestión nasal: Si al bebé le cuesta respirar, al succionar del pecho se agobia y se retira.
  • Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden producir la conocida confusión tetina-pezón.
  • Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’.
  • Inicio brusco de la alimentación complementaria: La leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida.

Recomendaciones para superar la huelga de lactancia

Superar una huelga de lactancia y lograr que tu bebé vuelva a aceptar el pecho requiere de paciencia y perseverancia.

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  • No forzar: Es importante no forzar al bebé a tomar el pecho. Si se le acerca el pecho y llora, no insistir, porque de esa manera crearemos una situación angustiosa para ambos.
  • Cambiar la posición: Si necesitas ayuda, tu matrona de Atención Primaria te ayudará.
  • Ofrecerle el pecho cuando duerme: Acércaselo con suavidad, sin llegar a despertar al bebé.
  • No hacerle pasar hambre: Si ya ha iniciado la alimentación complementaria, es importante que siga comiendo otros alimentos.
  • Cuida el ambiente: Debemos intentar que el bebé asocie el pecho con algo agradable y positivo.
  • El contacto piel con piel es medicina para tu bebé.

Durante el periodo de tiempo que tu bebé rechaza el pecho, es importante que extraigas tu leche con la misma frecuencia con la que tu bebé ha estado amamantando. Recuerda que puedes hacerlo de forma manual o con extractor.

Disminución de leche materna

La producción de leche materna puede verse afectada por distintos factores y cuando esto pasa se le llama hipogalactia.

El principal estímulo para la producción de leche es la succión del niño y el vaciado del pecho, por ello, cuantas más veces mame más cantidad de leche se producirá. La leche no se gasta, cuanta más toma el bebé, más produce la madre.

Causas de la baja o ausencia de producción de leche materna:

  • Problemas de salud como infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo pueden influir en la baja producción de leche.
  • Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches pueden reducir la estimulación necesaria para conseguir una producción adecuada de leche materna.
  • No se recomiendan el empleo de chupetes ni tetinas, hasta que la lactancia esté bien instaurada (al menos las primeras 4-6 semanas).
  • Mantener una nutrición inadecuada y beber poco agua puede afectar a la cantidad de leche producida.
  • El estrés, también puede influir.

Medidas para aumentar la producción de leche

  • Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia puede mejorar la estimulación del pecho.
  • Amamantar o extraer leche con más frecuencia puede estimular la producción de leche materna de forma natural.
  • Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente son acciones esenciales para garantizar una buena producción de leche.

Lactancia artificial

Hoy en día se comercializan leches para lactantes cuyo perfil nutricional se asemeja al de la leche materna, siendo muy bien toleradas por el bebé y con la seguridad de que crecerá sin problemas. Déjate aconsejar por tu pediatra sobre qué leche es más conveniente para el bebé.

¿Podré crear un vínculo fuerte con mi bebé si no doy el pecho?

Por supuesto que sí. Dar el pecho es una forma magnífica de fortalecer la conexión entre la mamá y el bebé, pero no es la única.

A la hora de las comidas, cógelo en brazos cerca de ti y mírale a los ojos. Incluso puedes sujetarlo en la misma posición que lo harías para darle el pecho, con tu piel en contacto directo con la del bebé. Intenta cambiar la posición en cada toma: una toma en el brazo derecho y la siguiente en el izquierdo, imitando los cambios de postura del bebé alimentado a pecho.

La relación con el bebé no se basará únicamente en la capacidad para darle el pecho. La forma en la que respondes a sus necesidades, a su llanto, la frecuencia con la que lo tienes en brazos y juegas con él, y tu forma de ser como madre en general importan mucho más que la manera de alimentarlo.

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