¿Qué Significa Cuando un Bebé Te Mira y Sonríe en su Desarrollo?
Los seres humanos somos seres eminentemente sociales, por lo que buscamos relacionarnos con otros miembros de nuestra misma especie. Es desde aquí, de donde surge nuestro desarrollo social. Y este desarrollo es casi tan importante como el personal.
Hay muchos aspectos importantes en el desarrollo social: la sonrisa, el lenguaje, la imitación, los gestos… y por supuesto, la mirada. Ya desde que el niño es recién nacido, este fija la mirada en los ojos de las personas que le rodean, especialmente de su madre. Así, desde el nacimiento ya existe esa primera mirada entre el bebé y su madre; esa es la primera forma que tiene el niño de conocer el mundo.
A los 3 meses comienza la sonrisa social, que es cuando el niño fija la mirada en una persona y le sonríe (no debemos confundir con la “sonrisa refleja”, que es aquella que el niño hace cuando duerme). A los 6 meses ya aparece la risa, sobre todo la risa social. A los 9 meses el bebé imita, sobre todo gestos, como por ejemplo: adiós con la mano, mueve las manos cuando quiere algo (gesto protoimperativo), toca su imagen en el espejo y sonríe…
Al año de vida, el niño ya señala, señala aquello que quiere, acompañado también de algún grito o incluso alguna verbalización; y aparece aquí la mirada con una función, y es que el niño mira alternativamente a un objeto que quiere y a la persona con el objetivo de dirigir la atención de esa persona al objeto (gesto protodeclarativo). A los 18 meses ya el niño muestra trayendo objetos o señalando partes de su cuerpo, y a los 24 meses ya juega y se interesa por otros niños (se desarrolla aquí el juego simbólico) (Payehuanca, 2008).
Es muy importante tener en cuenta que cada niño tiene su propio compás de desarrollo evolutivo. Ahora bien, este ritmo de desarrollo es el que se da de forma normativa, lo cual no significa que absolutamente todos los niños deban seguir el mismo ritmo ni de la misma manera.
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Y es entre los seis y doce meses cuando hay un desarrollo masivo de conexiones sinápticas en el córtex prefrontal que contribuyen al desarrollo de los que llamamos el cerebro social. De hecho, Allan Schore (2001) establece que las miradas ayudan al desarrollo neurológico y que las miradas positivas son el estímulo más importante para el crecimiento de la inteligencia social y emocional del cerebro. De esta forma, cuando el bebé detecta alegría, placer, satisfacción o “amor” en los rostros de sus padres, su sistema nervioso se estimula de forma positiva.
Con todo ello, vemos la gran importancia que tiene la mirada en todo este desarrollo social. Así, debemos tener presente que existen dos modalidades de mirada social básicas: la mirada deíctica, que es aquella en la que una persona mira a otra que está dirigiendo su mirada a otro lado; y la mirada compartida (o contacto ocular), en la cual dos personas se miran mutuamente a los ojos (Gómez, 1991). Ambas modalidades se combinan en el proceso de interacción social. En cualquier caso, queda clara la importancia de la mirada en la comunicación. En el caso de los niños, el contacto ocular en un criterio de comunicación intencional hacia los adultos (Bretherton y Bates, 1979), de manera que los infantes usan la mirada para conseguir aquello que quieren.
¿Qué Hacer Si Mi Hijo No Mira o No Mantiene el Contacto Ocular?
Pues bien, entendiendo la gran importancia que tiene la mirada, surge la inquietud de… ¿Y si mi hijo no mira? ¿y si mi hijo no me mantiene el contacto ocular?
En este caso, lo primero es no alarmarse y acudir a un especialista que valore al niño. Como hemos dicho anteriormente, cada niño es distinto y cada uno tiene su ritmo de aprendizaje y desarrollo. No obstante, debemos tener en cuenta que la acción de fijar la mirada debe darse en el niño de forma espontánea o estimulada de manera visual y/o auditiva, pero no táctil. Es decir, si tengo que “agarrar” la cara de mi hijo para que me mire, no me está dirigiendo la mirada realmente.
Como hemos dicho, todo es un proceso y las circunstancias de estimulación contextual pueden marcar ritmos distintos.
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Hitos del Desarrollo Infantil
Estos son los hitos que más del 75% de los niños/as a esa edad suelen cumplir. Si no cumple uno de estos hitos del desarrollo a determinada edad no quiere decir automáticamente que haya un problema. Significa que debemos consultar con nuestro pediatra, valorar los otros hitos y hacer un seguimiento más estrecho.
- Áreas social y emocional:
- Sonríe (todavía no una carcajada) cuando tratas de hacerle reír
- Sonríe solo/a para llamar tu atención
- Te mira, se mueve o hace sonidos para llamar o mantener tu atención
- Áreas del habla y la comunicación:
- Hace gorgoritos (“agú”, “aahh”)
- Responde con sonidos cuando le hablas
- Gira la cabeza hacia el sonido de tu voz
- Área cognitiva:
- Si tiene hambre, abre la boca cuando ve el pecho o el biberón
- Mira sus propias manos con interés
- Áreas motora y de desarrollo físico:
- Mantiene la cabeza firme, sin apoyo, cuando le tienes en brazos
- Sujeta un juguete cuando se lo pones en la mano
- Usa su brazo para manotear a los juguetes
- Se lleva las manos a la boca
- Cuando está boca abajo, se levanta hasta apoyarse en los codos y antebrazos
Como siempre os digo, tú conoces a tu hijo/a mejor que nadie. Si hay cualquier cosa que te preocupe, no esperes, comparte esa preocupación con tu pediatra.
Parece que la sensación constante de preocupación es intrínseca a la condición de madre o padre. Nuestras preocupaciones comienzan ya desde el embarazo ¿irá todo bien?, ¿tendrá algún problema? Es un clásico que los padres, sobre todo los primerizos, nos agobiemos pensando en si lo estamos haciendo bien, si le estimulamos lo suficiente, si tiene el peso y la talla correctos, pero sobre todo, si está teniendo un desarrollo infantil adecuado. No obstante, no toda la preocupación que sentimos está justificada. No todos los niños tienen un mismo ritmo, ni desarrollan sus habilidades en un momento específico. Por ejemplo, algunos bebés comienzan a decir sus primeras palabras a los 9 meses, mientras que otros no lo hacen hasta los 18. En ambos casos, los bebés están dentro del rango de lo que se considera normal.
Saber cuándo debemos preocuparnos al ver un retraso en el desarrollo de nuestro hijo es fundamental. El instrumento más utilizado para el cribaje (screening) de los trastornos del espectro autista es el M-CHAT. Este instrumento sirve para identificar posibles señales de alerta de un posible trastorno del espectro autista en un niño pequeño. Es solo un instrumento de que indica riesgo de tener autismo, no es un instrumento que diagnostica el autismo. Puede ser que su hijo emita sonidos extraños y no diga más de tres palabras a la edad de 14 meses. Hiporreactividad o hiperreactividad a los sonidos u otras formas de estimulación sensorial.
En el apartado de recursos de esta página web encontrará unos documentos desarrollados por el Centro para Control de Enfermedades estadounidense, que describen lo que debería hacer su hijo para la edad que tiene, y qué conductas en concreto deberían preocuparle. La primera hoja de cada documento está en inglés, en la segunda hoja encontrará la traducción al español.
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La Sonrisa en el Desarrollo del Bebé
Por ello, los bebés tienen desde el nacimiento la capacidad de hacer con su boca el gesto de una sonrisa. Los bebés sonríen cuanto están felices y protegidos, como cuando están con su mamá o papá, cuando les miramos, si les hacemos caricias en la carita, con un juego que les guste... Con 2-3 meses es cuando comienzan a sonreír los bebés de manera intencionada, conociéndose como sonrisa social. A los 3-4 meses el bebé maneja bien su sonrisa, pudiendo incluso reírse. Cuando tienen 6 meses ya distinguen expresiones faciales en los adultos, siendo fácil que si se les sonríe, respondan con una sonrisa.
Si te preocupa que tu bebé no sonría o interactúe contigo, puede interesarte hacerle un seguro privado de salud. Esto indica muchas cosas: que entiende nuestros gestos, que los imita, que siente interés por su alrededor... . Por eso tenemos que hablarles, acariciarles, sonreírles, bailar con ellos, cantarles... Cuanto más interactuémos con el bebé más importante se sentirá, notando que su comportamiento sirve para cambiar su alrededor. Hay bebés más miedosos que no sonreirán en presencia de desconocidos, mientras que otros van regalando su sonrisa a todo aquel que se detiene a saludar.
Hitos del Desarrollo Psicomotor por Edad
- Entre el mes y los 2 meses: El recién nacido reacciona de forma automática a determinados estímulos, sobre todo al tacto. Estas reacciones se llaman "reflejos". Conforme aumenta la edad del niño estos reflejos van desapareciendo para ser sustituidos por movimientos voluntarios. El niño de 1 MES pasa casi todo el día durmiendo plácidamente, se tranquiliza al oír la voz de su madre y esboza sonrisas espontáneas cuando se encuentra relajado, dormido o satisfecho.
- A los 3 MESES: puede sostener la cabeza erguida al menos unos segundos cuando se le coge en brazos y, boca abajo, se sostiene sobre sus brazos y levanta la cabeza.
- A los 6 MESES: puede coger fácilmente los juguetes que se le dan y se agarra a sus pies. Puede sentarse con apoyo y sostener rectas la cabeza y la espalda. Boca abajo levanta la cabeza y el pecho apoyado sobre sus manos. Se lleva objetos a la boca.
- A los 9 MESES: estira los brazos para que se le coja, puede palmotear y decir adiós con la mano. Puede gatear y mantenerse de pie unos momentos si encuentra apoyo. Puede coger objetos pequeños entre los dedos pulgar e índice y empujar objetos pequeños con el dedo índice. Empieza a sostener un vaso o una taza. Sostiene y mastica alimentos sólidos. Balbucea.
- A los 12 MESES: puede introducir unos cubos en otros, puede hacer torres grandes, abrir cajones y recorre la casa gateando o agarrándose a los muebles o paredes. Deja caer objetos deliberadamente y los observa caer contra el suelo. Extiende los brazos y las piernas para que lo vistan.
- A los 14 MESES: esparce sus juguetes por el suelo, le interesan los de otros niños e intentará cogerlos.
Referencias bibliográficas:
- Bretherton, I., y Bates, E. (1979). “The emergence of intentional communication”. En: I. Uzgiris (Ed.), New directions for child development (pp. 81-100). San Francisco: Jossey-Bass.
- Gómez, J.C. (1991) “Visual behavior as a window for Reading the mind of others in primates”. En Whiten A (ed), Natural Theries of Mind. Oxford: Basil Backwell.
- Payehuanca, D. J. H., (2008). Desarrollo social en niños. Rev. Peru. Pediatr, 61 (2), 133.
- Schore, A. (2001) Effects of a secure attachment relationship on right brain development. Affect regulation and infant mental health. En Infant Mental Health Journal, VOL 22 (1-2), 7-66, 2001.
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