¿Qué ocurre después de la fecundación?

01.11.2025

Para que se produzca un nuevo ser, es necesario que el óvulo y el espermatozoide se fusionen. A este proceso se le denomina fecundación. Un momento mágico y lleno de misterio que vamos a descubrir.

La fecundación es la unión del óvulo y el espermatozoide para que se pueda producir un embarazo. En la especie humana, la fecundación es interna, es decir, tiene lugar en el interior del cuerpo de la mujer, en concreto en las trompas de Falopio. Ésta es la denominada fecundación natural o 'in vivo'. También es posible realizar la fecundación en un laboratorio de reproducción asistida, proceso conocido como fecundación artificial o fecundación in vitro.

El óvulo es fecundado en la trompa (1 día) y luego avanza hacia el útero (entre 2 y 5 días). Pero esta unión, no es tan sencilla.

"El semen, depositado en la vagina, atravesará el útero y llegará a las trompas de Falopio. Sin embargo, de los varios millones de espermatozoides, solamente unos cientos llegarán hasta el óvulo y solo uno podrá atravesar la membrana plasmática del óvulo y producirse la fecundación. Todos los demás espermatozoides se quedan por el camino y se destruyen, sobre todo los defectuosos, con poca movilidad..."

Los expertos en fertilidad llaman "capacitación del espermatozoide" a los procesos y modificaciones que se producen en la estructura de los espermatozoides cuando viajan hacia la trompa de Falopio para encontrarse con el óvulo. Son unos cambios necesarios para que pueda penetrar en el óvulo y que se produzca la fertilización.

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Así, el espermatozoide puede atravesar la membrana que protege al ovocito y fecundarlo. "En el momento de la ovulación, el ovario se presenta parcialmente recubierto por las fimbrias, una especie de "pelillos", de la trompa, las cuales captan el ovocito liberado y se encargan de trasportarlo en dirección al útero.

Etapas de la fecundación natural

Aunque el proceso de unión entre óvulo y espermatozoides pueda parecer muy sencillo, lo cierto es que deben darse varios mecanismos y cambios en ambos gametos para que pueda ocurrir la fecundación. A continuación, se detalla paso a paso las distintas etapas de la fecundación en el ser humano:

Penetración de la corona radiada

El proceso de fecundación se inicia con la penetración de los espermatozoides a través de la capa de células que rodea el óvulo: la corona radiada.

Los espermatozoides consiguen atravesar esta capa gracias a la liberación de la enzima hialuronidasa y el movimiento de su flagelo (la cola).

Una vez atraviesan esta capa, los espermatozoides se encuentran con una segunda barrera: la zona pelúcida, la capa externa que rodea al óvulo.

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Penetración de la zona pelúcida

Se necesita más de un espermatozoide para lograr degradar la zona pelúcida, aunque finalmente solo uno de ellos podrá entrar en el óvulo.

Para poder atravesar esta segunda barrera, la cabeza del espermatozoide establece contacto con el receptor ZP3 de la zona pelúcida del óvulo. Esto desencadena la reacción acrosómica, que consiste en la liberación de enzimas hidrolíticas denominadas espermiolisinas. Dichas enzimas disuelven la zona pelúcida para permitir el paso del espermatozoide.

Asimismo, la reacción acrosómica provoca una serie de cambios en el espermatozoide que permiten su capacitación final para poder penetrar en el interior del óvulo fundiendo sus membranas.

Fusión de membranas

Cuando el espermatozoide entra en contacto con la membrana plasmática del óvulo, se desencadenan 3 procesos distintos en el gameto femenino:

  • La formación del cono de fecundación.
  • La despolarización instantánea de su membrana.
  • La liberación de gránulos corticales al espacio perivitelino.

La formación del cono de fecundación permite la fusión de la membrana del óvulo con la del espermatozoide para que la cabeza del espermatozoide pueda entrar. A su vez, gracias a la despolarización de la membrana del óvulo y a la liberación de gránulos corticales, se evita la entrada de otro espermatozoide.

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Fusión de núcleos y formación del cigoto

Con la entrada del espermatozoide, el óvulo se activa para terminar la meiosis, proceso que permite la reducción del número de cromosomas. Así, se libera el segundo corpúsculo polar y los cromosomas se colocan formando una estructura denominada pronúcleo femenino.

Los pronúcleos son los núcleos de los gametos, los cuales tienen la particularidad de disponer de la mitad de cromosomas con respecto al resto de células del cuerpo, esto es, 23 cromosomas.

Por su parte, el espermatozoide avanza hasta que su cabeza, que contiene el núcleo del espermatozoide, queda junto al pronúcleo femenino. La cola se desprende para terminar degenerando y el núcleo se hincha para formar el pronúcleo masculino.

Una vez ambos pronúcleos se encuentran uno junto al otro, ocurre la fusión de ambos.

Esto supone que las membranas de ambos pronúcleos desaparezcan para que sus cromosomas puedan juntarse y que la célula restablezca su dotación cromosómica, es decir, 46 cromosomas en total.

Todo este proceso de la fecundación culmina con la formación del cigoto humano: primera célula del organismo fruto de la unión del óvulo y el espermatozoide.

Además de todo esto, en la fecundación queda establecido si el futuro bebé será un niño o una niña en función de sus cromosomas sexuales:

  • Cigoto masculino: sus cromosomas sexuales son XY y el futuro bebé será un niño.
  • Cigoto femenino: sus cromosomas sexuales son XX y el futuro bebé será una niña.

El óvulo siempre es portador del cromosoma X. Por tanto, el sexo del embrión se definirá según si el espermatozoide es portador de un cromosoma X o un cromosoma Y.

Desarrollo embrionario temprano

La observación de los pronúcleos (PN) y corpúsculos polares (CP), a las 16 - 22 horas post-inseminación, es crucial para una valoración adecuada del cigoto. Los ovocitos que han fecundado de forma correcta, que muestran 2 PN y 2CP, son depositados en un medio de cultivo adaptado específicamente para promover su desarrollo embrionario hasta día 6.

Es a partir del día 1 de cultivo embrionario, donde se comienzan a dar las primeras divisiones celulares, dando lugar a un embrión de 2 células. Tras su segunda división se convertirá en un embrión de 4 células, siendo este, el estadio propio del día 2 de desarrollo embrionario.

En este estadio nos podemos encontrar embriones de 2, 3, 4 y 5 células. No serán aptos aquellos que no hayan realizado ninguna división celular ni que presenten un elevado número de células.

La valoración del embrión en día 3 de cultivo embrionario es dependiente del ritmo de división entre día 2 y día 3. Esto nos permite establecer una estimación de qué número de embriones llegaran a fase de blastocisto.

Es característico de este día la presencia de embriones con 6-8 células. Pero también es posible encontrar embriones con un número elevado de células, es decir, con un desarrollo embrionario más rápido.

En día 5-6 de cultivo embrionario, el embrión presenta una estructura compleja, debido al gran número de células y a la organización de las mismas. Pudiendo distinguir nuevas estructuras celulares como: la masa celular interna (MCI), el blastocele (espacio presente entre la masa celular interna y el trofoectodermo) y las células del trofoectodermo (TE).

Implantación embrionaria

El óvulo fecundado constituye una nueva célula denominada cigoto, que empieza a descender por la trompa de Falopio hacia el útero. Durante ese trayecto, el cigoto se divide para dar lugar al embrión de dos células. El término cigoto solamente se utiliza para definir el primer estadio embrionario de una única célula.

A medida que avanza por la trompa, el embrión seguirá dividiéndose para permitir la formación del blastocisto, estructura con muchas células que empiezan a diferenciarse y que tiene la capacidad para implantarse en el útero y dar lugar al embarazo.

La implantación embrionaria es el proceso de penetración del blastocisto en el revestimiento del útero, que se produce unos días después de la fecundación. Este es el momento en que una mujer empieza a quedarse embarazada.

Implantar significa que ese embrión, en el que se distinguen ya dos partes: la masa celular interna, que formará el feto, y el trofectodermo, que formará la placenta, anida en el tejido que recubre la cara interna del útero (llamado el endometrio).

Si todas estas condiciones se cumplen y el blastocisto llega a un endometrio receptivo, la implantación se produce en varias fases de manera que se rompe la superficie externa del embrión y se coloca la parte de la masa celular interna mirando hacia el endometrio.

En un tratamiento de Fecundación in Vitro (FIV), ya sea con óvulos propios o de donante, para llegar a la implantación embrionaria, primero es necesario extraer los óvulos y fecundarlos en el laboratorio, con los espermatozoides de tu pareja o de un donante de semen.

Los días siguientes, por tanto, son una continuación en el desarrollo del embrión y un intento de implantarse en el endometrio. Las fases individuales dependen las etapas de desarrollo de los embriones.

Condiciones necesarias para la implantación

Para que una mujer se quede embarazada de forma natural, es necesario:

  • Que el transporte del esperma sea correcto, es decir, que los espermatozoides sean capaces de navegar por sí solos a través de la vagina y del cuello del útero y llegar a la trompa de Falopio.
  • Que el moco cervical que protege la entrada del útero se haga más fino durante la ovulación precisamente para permitir la entrada de los espermatozoides, que pueden sobrevivir en este entorno hasta cinco días después de la eyaculación.
  • Que el óvulo que se deposite en la trompa sea de calidad y sea efectivamente depositado allí, en una zona de la trompa llamada unión ampolla-istmo donde reposa unas 30 horas.
  • Que, tras la ovulación, el óvulo encuentre al espermatozoide en 12 a 24 horas.
  • Que una vez fertilizado, se produzca una progresión del óvulo fertilizado (cigoto) en descenso hacia el útero.
  • Que el embrión, en los siguientes siete días, inicie un proceso llamado mitosis que lo transforma en un conglomerado de células (el blastocisto).

Fallos en la implantación

Cuando en un proceso de fecundación in vitro no se consigue la gestación tras tres ciclos de FIV o tras una transferencia de 6-10 embriones, se dice que hay un fallo de implantación. Las causas del fallo de implantación son muchas, como hemos dicho, porque pueden afectar a cualquiera de las fases del proceso. Desde que la calidad de óvulos y espermatozoides no sea buena a que el momento de la concepción no haya sido el adecuado o que el endometrio no estuviera receptivo.

Síntomas tras la implantación

En otro de los artículos del blog, te hablamos de los síntomas del embarazo tras una implantación exitosa. Y, aunque cada mujer es un mundo, hay algunos que son comunes y que pueden dar una pista hasta que la hormona HCG aparezca en el test de embarazo 14 días después de la fecundación.

Otro de los síntomas que se siente después de que el óvulo sea fecundado es el incremento de las ganas de orinar. Y es que, aunque esto parece lógico más adelante, cuando el tamaño del bebé presiona la vejiga, puede aparecer ya en los primeros 15 días de embarazo.

Poco después de la fecundación también es bastante normal que la mujer empiece a notar algunas alteraciones en sus mamas. Durante las primeras semanas del embarazo, es normal que la mujer se sienta más cansada.

Tabla resumen del desarrollo embrionario

Día Estadio Características
Día 1 Cigoto Observación de 2 pronúcleos (PN) y 2 corpúsculos polares (CP).
Día 2 Embrión de 2-5 células Primeras divisiones celulares.
Día 3 Embrión de 6-8 células Valoración del ritmo de división celular.
Día 5-6 Blastocisto Estructura compleja con masa celular interna (MCI), blastocele y trofoectodermo (TE).

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