Toxoplasmosis en el Embarazo: Síntomas, Tratamiento y Prevención
La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa que puede afectar a cualquier persona, a menudo de forma asintomática o con síntomas leves. Sin embargo, contraer toxoplasmosis en el embarazo puede ocasionar serios daños al bebé, por lo que las futuras madres deben extremar la precaución para mantenerse a salvo de esta amenaza.
¿Qué es la Toxoplasmosis?
La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria producida por el protozoo llamado Toxoplasma gondii. Por lo general, a no ser que esté debilitado, el sistema inmunitario de cualquier persona se basta para combatir este tipo de agresión externa provocada por el parásito. Millones de personas, tanto hombres como mujeres, se infectan cada año con este parásito.
¿Cómo Afecta en el Embarazo?
Sin embargo, para un feto, la transferencia de la toxoplasmosis a través de su madre puede suponer el desarrollo de hidrocefalia, daños en los tejidos biológicos del cerebro, afectar de forma negativa a su sentido de la vista en el futuro o incluso llegar a provocar un aborto espontáneo. En caso de terminar dándose dicha transmisión, es posible que las consecuencias puedan no ser evidentes al nacer, sino que se manifiesten más adelante, como problemas de audición, visión o aprendizaje durante la etapa infantil.
¿Cómo se Contagia la Toxoplasmosis?
La toxoplasmosis en el embarazo está causada por el parásito Toxoplasma gondii. Este se puede transmitir al tocar las heces de los gatos, al comer o tocar carne cruda o poco cocinada, al comer frutas y verduras sin lavar o al tocar tierra y arena. Los gatos son el principal portador, ya que este parásito suele crecer en ellos; de ahí que a los diversos tipos de toxoplasmosis se los conozca como «enfermedades del gato en el embarazo».
El principal motivo de contagio de la toxoplasmosis en el embarazo es ingerir alimentos poco cocinados, como pueden ser la carne o el pescado. De hecho, este riesgo es el que lleva a los especialistas en Obstetricia a recomendar a todas las mujeres embarazadas que se aseguren de comer todos los alimentos bien cocinados y evitar embutidos curados. En el caso de las frutas y verduras, lavarlas muy bien.
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Ahora bien, esta no es la única causa de toxoplasmosis, una infección que puede contraerse aunque se extremen las precauciones con los alimentos. Por eso es aconsejable mantener la vigilancia también en estos otros ámbitos:
- La toxoplasmosis puede contraerse al realizar tareas de jardinería y manipular tierra que haya estado en contacto con heces de gato infectadas por este parásito.
- También es posible sufrir un contagio si se entra en contacto con otro tipo de objetos o alimentos que hayan estado en contacto con heces de gato infectadas.
- Los perros también pueden sufrir este tipo de infección, sobre todo cuando son cachorros, pero lo cierto es que es en los gatos en los que más casos se registran con diferencia.
Toxoplasmosis y Embarazo
Aunque por lo dicho hasta ahora pueda parecer que la toxoplasmosis es una gran amenaza durante el embarazo, no hay que olvidar que únicamente lo es si llega a contraerse la infección. Por fortuna, la posibilidad de contagiarse de toxoplasmosis durante el embarazo es muy baja (2/1000) si se toman las precauciones adecuadas. Es decir, se trata de un tipo de infección que resulta sencilla de evitar siguiendo unas rutinas de alimentación e higiene adecuadas.
Aun así, en caso de contraer toxoplasmosis durante el embarazo, es importante actuar con rapidez para evitar la transmisión congénita cuya incidencia en Europa 1-10/10.000 nacidos. La probabilidad de transmisión y la gravedad de las consecuencias para el feto dependen del trimestre en el que la madre se haya infectado: cuanto más avanzado esté el embarazo en el momento de la infección, mayor es la probabilidad de transmisión al bebé, aunque los efectos son más graves si la infección se da en los primeros meses de gestación.
Es por lo que el seguimiento del embarazo de una futura madre con toxoplasmosis debe incluir una serie de pruebas diagnósticas que permitan evaluar la posible infección fetal, entre las están los análisis de sangre especializados y, en ciertos casos, procedimientos como la amniocentesis, que permite detectar la presencia del parásito en el líquido amniótico. Ante esto, es imprescindible contar con un equipo médico capaz de dar un diagnóstico preciso y de hacer un seguimiento riguroso durante un embarazo con toxoplasmosis para garantizar los mejores resultados de salud tanto para la madre como para el bebé.
Síntomas de la Toxoplasmosis en el Embarazo
La toxoplasmosis es un problema de salud que puede presentarse de forma asintomática, sin provocar síntoma alguno que delate que el parásito está en el interior del cuerpo de la mujer embarazada. Este tipo de casos solo pueden ser detectados en los exámenes médicos programados durante el embarazo, momento a partir del que el equipo médico debe extremar la vigilancia y aplicar el tratamiento más oportuno en cada caso.
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Sin embargo, otras mujeres sí que pueden detectar síntomas de toxoplasmosis que, por lo general, podrían corresponderse con los de una gripe:
- Dolor muscular y de garganta.
- Fiebre y ganglios inflamados.
- Cansancio injustificado.
- Sarpullidos en la piel
- Conjuntivitis
- Deficiencias respiratorias
- Convulsiones
Como ves, algunos de estos síntomas podrían corresponderse con un proceso gripal estándar, por lo que es necesario prestar atención a los detalles. Si detectas algún tipo de anomalía, no dudes en acudir a un servicio de urgencias para que puedan determinar si sufres de toxoplasmosis y cómo abordar este contratiempo de salud para que os afecte lo mínimo posible tanto a tu hijo como a ti.
Tratamiento de la Toxoplasmosis durante el Embarazo
Existen tratamientos para la toxoplasmosis en mujeres embarazadas que pueden ayudar a luchar contra el parásito y bloquear su paso al feto, pero deben ser prescritos por un médico. Además, en caso de haber contraído la enfermedad durante la gestación, el bebé necesitará un tratamiento individualizado durante 1 o 2 años con el objetivo de minimizar los riesgos de que manifieste síntomas más adelante.
Si te diagnostican toxoplasmosis en el embarazo, el médico te recetará antibióticos para disminuir la gravedad de cualquier problema que tu bebé pueda desarrollar al nacer. Estos medicamentos matan el parásito que causa la infección. El tratamiento que recibas también dependerá de cuándo contraigas la toxoplasmosis. Si te expones al parásito entre la semana 16 y la semana 18, es posible que necesites una combinación de antibióticos para evitar transmitir la toxoplasmosis al feto.
En caso de contraerla, es posible que te recomienden una amniocentesis para ver si tu bebé se ha contagiado. Las ecografías también son útiles para detectar algunos síntomas de toxoplasmosis. Además, se puede analizar la sangre del bebé una vez que haya nacido.
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Si tu peque muestra signos de infección, le recetarán un antibiótico durante el primer año de vida. Para los bebés que contraen toxoplasmosis antes de nacer, el tratamiento temprano ayuda a prevenir problemas en el futuro. El médico te indicará cuáles son las mejores opciones de tratamiento de las toxoplasmosis disponibles.
Prevención de la Toxoplasmosis
Todas aquellas mujeres embarazadas o que tengan intención de quedarse pronto, deberán seguir unas medidas preventivas con tal de evitar el contagio del parásito de la toxoplasmosis.
Medidas Higiénicas
Las pautas a seguir durante toda la gestación, sobre todo a la hora de cocinar, son las siguientes:
- Lavarse las manos con jabón antes y después de toda manipulación de alimentos, sobre todo carne cruda.
- No tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias.
- Lavar con agua caliente y jabón los mostradores de la cocina, tablas de cortar y todos los utensilios utilizados después de haber estado en contacto con carnes, aves y mariscos crudos.
- Evitar trabajos de jardinería por el contacto con la tierra, donde es posible que haya defecado un gato infectado.
- Utilizar guantes desechables si hay heridas en las manos para cocinar o entrar en contacto con otra posible fuente de exposición.
- Mantener la comida alejada de las moscas.
Al seguir estas recomendaciones, es posible reducir el riesgo de contagio hasta un 60%.
Medidas Alimentarias
Las embarazadas deben llevar una dieta especial y cuidar de su alimentación durante toda la gestación para el correcto desarrollo del bebé, pero también para evitar la toxoplasmosis. A continuación, se comentan algunas recomendaciones alimentarias:
- Congelar la carne unos días antes de cocinarla.
- Hacer la carne muy hecha, ya que el parásito toxoplasma muere a 72ºC.
- No comer carne curada en sal o ahumada, como el jamón o el salami.
Precauciones con Gatos
Si el gato está sano, es importante que a partir de ahora su alimentación sea exclusivamente a base de comida especial para gatos y asegurarse que no come carne cruda. También sería ideal que otra persona se encargada de la limpieza del gato, sobre todo de la caja de excrementos. Ésta debe vaciarse a diario porque los quistes del parásito en las heces son infecciosos a partir de las 24 horas. Es muy poco probable que el gato tenga parásitos en su pelo. No obstante, es conveniente lavarse las manos siempre después de jugar con él y sobre todo antes de manipular comida. Por último, es importante evitar que el gato entre dentro de la cocina o del salón en las horas de la comida.
También puedes tomar algunas medidas de prevención de la toxoplasmosis. Aquí te damos algunas ideas para evitar la exposición al parásito T gondii (que, como hemos dicho, es el que causa la enfermedad, especialmente si tienes un gato):
- Evita cambiar la caja de arena de tu gato. Si no hay más remedio, usa guantes.
- No dejes que tu gato salga a la calle.
- No des carne cruda o poco cocinada a tu gato.
Riesgos en el Embarazo
Si la mujer ha sufrido la toxoplasmosis entre 6 y 9 meses antes de quedar embarazada, ésta ya estará inmunizada y no habrá riesgo de transmisión al feto. Los problemas vienen cuando la mujer contrae la infección por primera vez durante el embarazo o unos pocos meses antes. En este caso, la probabilidad de transmitir la toxoplasmosis al feto es mayor cuanto más avanzada se encuentre la gestación:
| Trimestre | Riesgo de Transmisión |
|---|---|
| Primer trimestre | 15% |
| Segundo trimestre | 30% |
| Tercer trimestre | 60% |
Sin embargo, la gravedad de la infección en el feto será mayor en las etapas más tempranas del embarazo, es decir, en el primer trimestre. El motivo de esto es que el parásito invade las células y produce lesiones en los tejidos fetales que se encuentran en pleno desarrollo.
¿Cómo Afecta al Bebé?
En caso de infección del feto durante el embarazo, las consecuencias pueden ser de leves a graves. En el primer trimestre podría tener lugar un aborto espontáneo y, en los casos más graves, la muerte del bebé antes de nacer o al poco tiempo del nacimiento.
Los bebés que nacen con la infección padecerán lo que se conoce como toxoplasmosis congénita. Algunas de las alteraciones asociadas a esta patología son las siguientes:
- Bajo peso al nacer.
- Prematuridad.
- Alteraciones visuales o ceguera.
- Disminución de la capacidad auditiva.
- Hidrocefalia.
- Ictericia (piel y ojos amarillentos).
- Erupciones en la piel.
- Aumento de los ganglios linfáticos.
- Anemia.
- Trastornos motrices.
- Retraso mental.
- Epilepsia.
- Problemas de aprendizaje.
- Ataques de apoplejía.
La mayoría de bebés con toxoplasmosis congénita no presentan ninguno de estos síntomas al nacer, sobre todo los infectados en la última etapa del embarazo. No obstante, los problemas graves pueden aparecer meses o incluso años después del nacimiento del bebé.
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