Reacción Alérgica en la Piel de Niños: Causas, Síntomas y Tratamiento
Una reacción alérgica cutánea se caracteriza por prurito, escozor, enrojecimiento. La reacción alérgica en la piel no es otra cosa que la respuesta del sistema inmunológico ante agentes que son inofensivos, pero que el sistema los ve como una amenaza para el cuerpo. ¡Incluso la comida puede ser alérgica para algunas personas!
Causas de las Reacciones Alérgicas en la Piel
La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y también el que más se ve expuesto a ciertos factores externos como la contaminación medioambiental, el viento, la radiación solar, el humo del tabaco, gases contaminantes, partículas de polvo y un largo etcétera. ¿Sabías que incluso algunos tipos de hierbas pueden producir alergia? Estas alergias son de lo más molestas pues vienen acompañadas de enrojecimiento y picor intenso.
Algunos alimentos también pueden provocar alergias en la piel. Estas reacciones a los alimentos como los cacahuetes, el marisco o la leche, desencadenan una reacción en el intestino, pero esta reacción puede llegar a la piel. Es así como se presenta la urticaria que puede extenderse por todo el cuerpo y que se caracteriza por lesiones de color rojo que pueden escocer.
Alergias en Bebés
Un apartado distinto merecen los más pequeños de la casa, ¿sabías que su piel también puede sufrir reacción alérgica? En el caso de los bebés esta puede aparecer por el roce constante del pañal, lo que se conoce como dermatitis del pañal. Pero además, te contamos que incluso los polvos de talco que se usan para ayudar a los niños pueden causar una reacción cutánea (si el pequeño es alérgico, por supuesto). Además la piel de los bebés es muy delicada y utilizar productos que no hayan sido específicamente formulados para ellos pueden producir reacción alérgica piel de bebés y niños más mayores.
La piel de un bebé es delicada y más susceptible a irritaciones y reacciones alérgicas que la piel de los adultos. Esto se debe a que la barrera protectora de su piel aún está en desarrollo, lo que la hace vulnerable a diversos factores ambientales, a productos químicos o, incluso, a algunos alimentos. Una reacción alérgica en la piel de un bebé puede manifestarse de varias formas. Las razones por las que un bebé puede desarrollar una reacción alérgica en la piel son diversas.
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- Calor.
- Tejidos.
- Agentes químicos.
- Los productos para el cuidado de la piel como lociones, champús o detergentes para ropa, a menudo contienen fragancias o conservantes que pueden irritar la piel sensible del bebé.
- Alimentos. Las alergias alimentarias también pueden manifestarse en la piel.
- Plantas o hierbas.
- Picaduras de insectos.
- Dermatitis atópica. Esta es una afección cutánea común en los bebés que causa sequedad, inflamación y picor.
Síntomas Comunes de las Reacciones Alérgicas
La mayoría de las reacciones alérgicas de la piel se manifiestan con síntomas que son de lo más comunes. La picazón, las rojeces y el ardor entran dentro de los síntomas leves de una alergia. En el otro extremo encontramos por ejemplo la urticaria, la dermatitis alérgica o de contacto (puede producirse por ciertos tejidos de tejidos); así como el eczema. Durante un brote alérgico, es posible que aparezcan ronchas y granitos que escuecen y que si no se cuidan como es debido, pueden dejar marcas y cicatrices.
Las reacciones alérgicas en la piel de un bebé pueden variar dependiendo de la causa y de la sensibilidad de cada niño.
- Picazón.
- Erupciones y sarpullidos.
- Bebé irritable.
- Asperezas en la piel y descamaciones.
- Presencia de ampollas o bultos.
Entre las alergias infantiles en la piel más comunes se encuentran los sarpullidos, granitos de alergia o urticarias. A edades tan tempranas, es esencial observar cualquier tipo de pequeña reacción que aparezca en su piel.
Condiciones Específicas en Bebés
- Dermatitis del pañal: Esta es una de las irritaciones más habituales en los bebés, casi todos la sufren en alguna ocasión. Ocurre cuando la piel del bebé está en contacto prolongado con el pañal húmedo o sucio, lo que provoca enrojecimiento, inflamación y, a veces, erupciones o llagas. Para prevenirla, es importante cambiar el pañal con frecuencia, mantener la piel seca y aplicar cremas protectoras.
- Dermatitis atópica o eczema: Es una de las afecciones cutáneas más comunes en bebés. Se trata de una inflamación crónica que causa sequedad, rojez y con picazón. Suele estar relacionada con la predisposición genética y puede empeorar por el clima o ciertos productos químicos. También se la conoce como eccema. La dermatitis atópica provoca un enrojecimiento de la piel y picores molestos. También muy común durante la lactancia e infancia.
- Miliaria: Conocida comúnmente como sarpullido por calor, esta afección se produce cuando el bebé suda en exceso y las glándulas sudoríparas se bloquean.
- Alergias alimentarias: Cuando los bebés comienzan con la alimentación complementaria a los 6 meses, hay que introducir los alimentos poco a poco para comprobar si son o no alérgicos. En este punto, puede ser común que, tras ingerir un alimento nuevo, aparezcan rojeces o granitos alrededor de la boca (problemas respiratorios en casos severos). Suele ser una alergia inmediata y hay que consultar con el pediatra sin volver a ofrecerle esa comida.
- Leche de vaca: Consultar con el pediatra.
Afecciones Cutáneas Comunes en Niños
- Costra láctea: es una erupción descamada con una costra de color rojo y amarillento que se produce en la cabeza del bebé y que también puede ocurrir ocasionalmente en los pliegues cutáneos. El tratamiento para la dermatitis seborreica, puedes utilizar puedes utilizar un champú calmante o masajear el cuero cabelludo del bebé con aceite mineral para ayudar a que la costra se vaya ablandando y sea más fácil de retirar.
- Picaduras de insectos: también pueden provocar algún tipo de erupción en la piel de los más pequeños. En algunos casos, estas picaduras pueden causar una alergia grave llamada anafilaxia, que suele manifestarse con sarpullidos y síntomas potencialmente mortales como hinchazón en las vías respiratorias. Otras veces, estas picaduras son menos graves y tan solo provocan hinchazón y picor en la zona.
- Dermatitis del pañal: suele aparecer cuando la piel del bebé entra en contacto con un pañal manchado por la orina o por las heces. Esta humedad en la piel del niño causa una irritación que provoca una erupción de color rojo brillante. El color rojo intenso parece estar causado por una infección por el hongo Cándida, aunque también puede estar producido por bacterias. El principal tratamiento para la dermatitis del pañal consiste sobre todo en cambiar frecuentemente al niño para evitar que las heces o la orina sigan irritando la zona afectada. También es bueno lavar la piel del niño con agua y jabón suave y aplicar Pasta al agua protectora o una pomada que cree una barrera entre la piel y el pañal. Si la infección es por Cándida, es necesario aplicar una crema antimicótica.
- Dermatosis plantar juvenil: también conocida como síndrome del calcetín transpirado, ocurre cuando los pies se humedecen y se secan rápidamente una y otra vez. Lo mejor para la dermatosis plantar juvenil es utilizar un calzado que permita a los pies respirar, con materiales como malla o algodón, o usar calcetines más gruesos.
- Sarpullidos por contacto con plantas: Algunos sarpullidos pueden surgir por el roce de la piel con algunas plantas como la hiedra venenosa o el roble venenoso o zumaque, que contienen un aceite pegajoso llamado urushiol. El contacto con estas plantas puede provocar una reacción alérgica que cause enrojecimiento, hinchazón y ampollas. Lo mejor para evitar este tipo de sarpullidos es hacer entender a los más pequeños cómo son estas plantas para que no se acerquen a ellas. Si nuestro hijo finalmente ha tocado alguna de ellas, lo primero que debemos hacer es lavar toda la ropa y el calzado con agua y jabón. También habrá que lavar la zona de la piel afectada con agua y jabón durante unos 10 minutos después de haber tocado la planta. Si el sarpullido fuera leve, bastaría con aplicar una loción de calamina para calmar el picor o una crema de hidrocortisona al 1% para reducir la inflamación.
- Sudamina o miliaria: se produce en bebés y niños pequeños cuando se tapan los poros de las glándulas sudoríparas y la transpiración no puede salir. Para intentar evitar este tipo de sarpullido, lo mejor es mantener a los niños en temperaturas frescas, sobre todo en los meses de más calor. También es conveniente lavar con agua fresca las áreas de la piel que se mantienen húmedas con transpiración, orina o baba, y secarlas con pequeños toquecitos.
- Tiña: es una infección causada por un hongo que se reproduce fácilmente en condiciones cálidas y húmedas. Este sarpullido suele formar manchas redondas u ovaladas cuyo centro se alisa a medida que crecen, mientras que los bordes se mantienen rojos y escamosos. Para evitar la tiña es necesario revisar a las mascotas que pudieran tener el hongo y advertir a los niños que no compartan peines, gorros o cualquier objeto para la cabeza que pueda transmitirlo.
- Impétigo: es una infección bacteriana muy común en climas calurosos y húmedos, que suele desarrollarse cuando existe alguna grieta en la piel como puede ser el caso de una picadura de insecto. Una vez localizado el impétigo, debemos lavarlo con agua y jabón y taparlo para evitar contagios. Es importante que el niño no se rasque, ya que podría hacer que se propague rápidamente por otras partes.
- Picazón del nadador: es también conocida como dermatitis por cercaria o esquistosomiásica y aparece después de jugar en lugares con agua contaminada con los parásitos de caracoles infectados. Los parásitos hacen que aparezcan manchas rojizas y elevadas en la piel que no está cubierta por el bañador, pudiéndose formar incluso ronchas y ampollas.
- Foliculitis o sarpullido de jacuzzi: surge como un sarpullido en forma de granitos con bastante picazón. Este sarpullido ocurre unas 12-48 horas después de que las bacterias que viven en las piscinas o jacuzzis se metan en los folículos pilosos de la piel, haciendo que se infecten. Para evitar la foliculitis, es conveniente no visitar aquellas piscinas o jacuzzis que no tengan controlados los niveles de cloro, tratando en la medida de lo posible que los más pequeños no se metan, ya que corren más riesgo de infectarse que los adultos.
- Larva migrans cutánea: surge de los gusanos presentes en la arena contaminada con heces de mascota. Lo más importante para evitar esta afección es impedir que el niño juegue en zonas donde entran los animales a hacer sus necesidades, o que lo haga con calzado y sin tirarse a la arena.
- Molusco contagioso: es una infección viral que causa protuberancias nacaradas en la piel del pecho, espalda, brazos y piernas. En la mayoría de los casos, los moluscos no necesitan tratamiento y suelen desaparecer por sí solos a los 6-12 meses.
- Enfermedad boca-mano-pie: es muy conocida por los padres que tienen a sus hijos en la guardería, ya que es bastante frecuente encontrarse con casos en los meses de verano y principio de otoño. Aunque los primeros días son los peores, suele desaparecer en una semana ayudándonos de antitérmicos para la fiebre y remedios líquidos para las heridas de la boca.
Diagnóstico de las Alergias en la Piel
Es importante saber qué causa una reacción alérgica a la piel para poder prevenir sus molestos síntomas y complicaciones. Así que la forma más eficaz es realizar unas pruebas médicas. Estas pruebas médicas son capaces de diagnosticar la alergia provocando una manifestación de las mismas en la piel. Para ello, se expone a la piel a ciertos alérgenos.
Las pruebas más comunes son los llamados prick-test, que consiste en depositar el alérgeno (una pequeña gota), directamente sobre la dermis y después se punciona con una lanceta para que penetre las capas más profundas. Después de 15-20 minutos se pueden extraer los resultados cuando se presenta picazón, una pápula o un halo eritematoso. Estas pruebas, que se realizan en medios totalmente controlados, son capaces de detectar alergias al polen, los ácaros, los hongos, entre otros.
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El diagnóstico de las alergias se realiza mediante un test cutáneo con el objetivo de reproducir en la piel la reacción que presentamos en otras partes del organismo. Consiste en la aplicación sobre la piel del brazo de gotas que contienen el alérgeno al que podemos ser sensibles. Con una mínima lanceta se atraviesa la piel y se introducen las gotas con el alérgeno.
Además, es posible realizar análisis de sangre, con lo que de una forma más precisa podemos demostrar la presencia de anticuerpos específicos (por ejemplo, al polen de la gramínea hierba timotea o Phleum pratense) y cuantificarlos. Pero actualmente podemos ser más precisos y detectar específicamente a qué proteínas del polen de la gramínea es alérgico el paciente.
En los niños, se puede usar un análisis de sangre, pruebas funcionales respiratorias, pruebas de exposición, provocación y tolerancia o prueba cutánea.
Después de unos 20 minutos se puede ver si la piel ha reaccionado alérgicamente y muestra ronchas (lo que se conoce como pápula). En ese caso, existiría la alergia. Para ello esa pápula tiene que tener un tamaño mínimo de unos 3 milímetros de ancho.
Tratamiento y Cuidados para las Reacciones Alérgicas
Además de determinar qué es lo que causa la reacción alérgica piel, es esencial utilizar productos que sean nobles con la dermis y que contribuyan a cuidarla. Para ello, nada como la gama Toleriane de La Roche-Posay que es ideal para las pieles sensibles, reactivas o con tendencia alérgica. Esta gama cosmética de alta tolerancia, es hipoalergénica, no contiene perfumes ni alcohol y lo mejor es que está enriquecida con Agua Termal de La Roche-Posay, que contribuye a hidratar y aportar sensación de calma.
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Uno de los productos de esta amplia gama de La Roche-Posay es el Toleriane Dermallergo Crema, un tratamiento calmante diario para las pieles ultrasensibles y alérgicas. Este es un cuidado hidratante ultraconcentrado con Neurosensina para reducir la sensibilidad y la reactividad de la piel y Sphingobioma para ayudar a compensar la función del microbioma cutáneo, alivia de forma inmediata e intensa, las molestias de la piel con alergia, mientras repara la barrera cutánea. Este tratamiento debe aplicarse en el rostro, incluyendo el contorno de ojos y el cuello, por la mañana y por la noche. Su textura ultra fresca y no pegajosa es de fácil absorción.
Además de utilizar esta gama de La Roche-Posay, si tienes cualquiera de los tipos de alergias en la piel, también es esencial intentar mantenerse alejado de los alérgenos; por ejemplo, si la ropa de lana te produce una reacción, mejor destiérrala. Igual que la ingesta de ciertos alimentos, algunos productos químicos, entre otros. Y por supuesto, sigue una higiene específica, que aporte limpieza suave e hidratación en la piel.
La primera medida y más eficaz es evitar el contacto con el alérgeno.
Es importante saber que todos estos tratamientos mejoran y controlan los síntomas, pero no curan la alergia. Son especialmente eficaces para el tratamiento de alérgicos a picaduras de avispa o abeja.
Desensibilizaciones: consiste en introducir, de forma lenta, progresiva y controlada por los especialistas, el alimento al que el paciente es alérgico (leche, huevo, un fruto seco, pescado, etc.).
Inmunoterapia oral: es el equivalente a las vacunas para la alergia respiratoria, pero administrada por vía oral.
En los últimos años se están desarrollando una serie de medicamentos (anticuerpos monoclonales) que van dirigidos a frenar un determinado elemento o célula del sistema inmunológico. Son medicamentos muy eficaces, la mayoría administrados por inyección subcutánea, pero son caros y se utilizan para enfermedades graves.
En el momento actual contamos con una nueva vía para la inmunoterapia especialmente útil en niños, que consiste en aplicar gotas debajo de la lengua.
Se ha demostrado que la inmunoterapia evita que la alergia se agrave y pase de una simple rinitis a desarrollar asma.
Las vacunas han evolucionado mucho en los últimos años: las pautas de administración son más rápidas y los extractos alergénicos utilizados están mejor estandarizados o incluso contienen un único o pocos alérgenos purificados.
Qué hacer si tu hijo tiene erupciones en la piel
Si tu hijo presenta erupciones en la piel, es natural sentir preocupación y querer actuar de inmediato para aliviar su malestar. Lo primero que debemos hacer es observar y documentar las características de la erupción, como su extensión, color y si está acompañada de otros síntomas como fiebre o picazón. Esta información es valiosa al momento de consultar a un profesional de la salud.
Es importante recordar que los Tipos de erupciones en la piel de los niños pueden variar significativamente y, por ende, el tratamiento y las recomendaciones también. Mantener la calma y actuar de manera informada nos permitirá tomar las mejores decisiones para el cuidado de nuestro hijo.
Es esencial no automedicar al niño sin antes tener un diagnóstico claro. Algunas erupciones pueden requerir tratamientos específicos que solo un médico puede prescribir. Mientras tanto, puedes aliviar los síntomas con medidas generales como mantener la piel limpia y seca, y utilizando ropa suave que no irrite la zona afectada. También es recomendable evitar el contacto con sustancias que puedan haber desencadenado la erupción, como ciertos alimentos, plantas o productos químicos. Estas acciones preventivas son un primer paso clave mientras se busca asesoramiento médico.
Buscar la opinión de un profesional de la salud es crucial. Un pediatra o dermatólogo pediátrico puede ofrecer un diagnóstico preciso y el mejor curso de acción para tratar la erupción. Además, recuerda que tu apoyo emocional es tan importante como el tratamiento físico. Asegúrate de explicar a tu hijo, de manera adecuada para su edad, lo que está sucediendo y cómo vas a ayudarlo a sentirse mejor. Esta actitud proactiva y amorosa no solo ayudará a aliviar el malestar físico de tu hijo sino también a fortalecer su confianza en ti y en los cuidados médicos, creando un entorno de seguridad y comprensión en momentos de vulnerabilidad.
Tratamiento de las erupciones en la piel de los niños
Tratar las erupciones en la piel de los niños requiere de atención y cuidado para asegurar su bienestar y aliviar cualquier malestar que puedan estar experimentando. El primer paso siempre debe ser identificar la causa subyacente de la erupción, ya que esto guiará el tratamiento más adecuado.
Por ejemplo, las erupciones causadas por alergias pueden mejorar con antihistamínicos, mientras que las infecciones bacterianas pueden necesitar de antibióticos. Es crucial, por tanto, obtener un diagnóstico preciso de un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento.
Una vez identificada la causa, el tratamiento en casa puede ser un complemento importante a las indicaciones médicas. Mantener la piel del niño limpia y bien hidratada es esencial, utilizando productos suaves y adecuados para su piel sensible. Evitar el rascado es también importante para prevenir infecciones secundarias, lo cual puede lograrse manteniendo cortas las uñas del niño y aplicando compresas frías o lociones calmantes sobre las áreas afectadas. Estas medidas simples, pero efectivas, pueden proporcionar un gran alivio y ayudar a acelerar el proceso de curación.
Es fundamental el apoyo emocional durante este período. Los niños pueden sentirse incómodos o autoconscientes debido a las erupciones, por lo que ofrecerles palabras de ánimo y comprensión es tan importante como el tratamiento físico. Asegúrales que las erupciones son comunes y que hay maneras de tratarlas y prevenirlas en el futuro. Fomentar un ambiente de apertura y confianza permitirá que el niño se sienta seguro para expresar sus molestias y dudas, facilitando así su recuperación.
Prevención de las Reacciones Alérgicas
Si tienes una reacción alérgica en la cara o en otra parte del cuerpo por exponerte, por ejemplo, al pasto; al sol y sus radiaciones e incluso, al polvo, no hay nada mejor como cuidar la piel y mantenerla siempre protegida.
Evita la exposición de tu hijo al agente alérgeno que provoca la reacción. Si no tienes claro cuál puede ser su origen, trata de hacer memoria: ¿ha comido algún alimento que no forma parte de su dieta habitual?
- Corta bien las uñas de tu hijo para evitar que se lastime si se rasca.
- Aplica cremas y bálsamos para calmar el picor.
- Lava la ropa siempre con productos hipoalergénicos.
- Mantén su piel limpia usando productos con Ph neutro.
Es importante mantener un cuidado de la piel diario que mantenga su hidratación y de este modo mantener su función barrera. Para ello debemos conocer bien nuestro tipo de piel y, si es piel sensible y con tendencia a irritaciones o erupciones cutáneas, buscar productos para nuestra piel que respeten sus necesidades.
Importante: como el picor durante el embarazo también puede estar asociado a enfermedades como la colestasis del embarazo, siempre debes consultar a un médico si los síntomas son graves, repentinos o persistentes.
Remedios para erupción cutánea con picor en la piel
A veces es difícil tratar adecuadamente una erupción cutánea debido a las muchas causas posibles. Hay remedios que pueden ofrecer ayuda para algunos síntomas de las erupciones como aliviar la sensación de picor en la piel, y calmar la zona afectada, inhibir la inflamación y reparar su hidratación natural y con ello su función barrera:
- El aloe vera inhibe el picor en la piel y alivia el dolor. También estimula la regeneración de la piel, tiene un efecto antiinflamatorio e hidrata la piel. Puede aplicarse sobre la piel en forma de crema o gel.
- El aceite de oliva también puede utilizarse para aliviar las erupciones cutáneas. Tiene un efecto antiinflamatorio, hidrata y favorece la cicatrización de la piel. Si se utiliza con regularidad, también puede emplearse como medida preventiva contra las erupciones cutáneas, ya que nutre la piel y la protege de la sequedad.
- Es importante incluir en nuestra rutina diaria de cuidado de la piel, un protector solar incluso en invierno.
- Una crema que ayude a la regeneración y reparación de la piel, sin aromas ni conservantes irritantes.
- Devolver la función barrera de la piel aportando lípidos epidérmicos esenciales para la piel con una pomada protectora con lanolina o pantenol.
- Utilizar productos para la higiene diaria para pieles sensibles que no alteren el pH natural de la piel.
¿Cuándo Acudir al Médico?
A menudo, los síntomas de una erupción cutánea leve puede aliviarse evitando la causa y utilizando cremas para el cuidado de la piel. Sin embargo, para determinar la causa y poder tratarla de la mejor manera posible, a veces es necesario el consejo de un dermatólogo. En el caso de los niños, el pediatra es la primera persona a la que hay que dirigirse.
Busca atención médica en caso de sarpullido sí:
- La erupción cutánea aparece de repente y se asocia a picor intenso.
- Hay otros síntomas, como hinchazón, dolor, fiebre o dificultad para respirar.
- La erupción persiste, se extiende y no puedes identificar la causa.
- La erupción aparece en bebés y niños.
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Los alergólogos o alergólogos pediátricos, deben diagnosticar una alergia en su hijo.
Es útil si puede describir las situaciones en las que ocurrieron los síntomas.
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