Rinitis Alérgica en Lactantes: Síntomas y Tratamiento

21.11.2025

La rinitis es una condición común en la infancia que consiste en una inflamación de la mucosa nasal, causando síntomas como congestión, estornudos, picor de nariz/ojos y secreción nasal.

Introducción a la Rinitis Alérgica

La rinitis alérgica (RA), de carácter estacional o perenne, es una inflamación de la mucosa nasal, provocada por la exposición a un alergeno, que cursa con congestión nasal, rinorrea, estornudos y prurito.

Se estima que sobre un 10% de los niños y un 20-30% de los adolescentes y adultos padece RA, siendo una de las enfermedades crónicas más prevalentes, que se desarrolla antes de los 20 años en un 80% de los casos, disminuyendo su prevalencia después de los 50 años de edad. Además de la herencia, la contaminación parece constituir un importante factor en cuanto al aumento de la incidencia.

Es importante entender las diferencias entre la rinitis alérgica y la no alérgica para proporcionar el tratamiento adecuado. Las rinitis pueden tener origen alérgico o no alérgico. Por tanto, es importante conocer sus causas y qué se puede hacer para prevenir el desencadenante de los síntomas.

Síntomas de la Rinitis Alérgica

Los síntomas característicos de la RA son la rinorrea, la congestión nasal, el picor y los estornudos. Todos ellos son frecuentes en los niños, debido a los resfriados.

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Los síntomas característicos incluyen prurito nasal, rinorrea, estornudos y congestión nasal, que pueden acompañarse de síntomas óticos, faríngeos y oculares (rinoconjuntivitis alérgica).

  • Disminución de la calidad de vida. La rinitis alérgica puede interferir en tu disfrute de actividades y hacer que te sientas menos productivo.
  • Sueño deficiente.
  • Empeoramiento del asma.
  • Sinusitis.
  • Infección de oído.

En la RA estacional también pueden aparecer síntomas que afecten a los ojos (lagrimeo, inflamación de los párpados), oídos (otalgia, congestión), o faringe, dolor facial o síntomas sinusales.

La RA perenne suele aparecer en pacientes entre los 20-30 años de edad, no suele tener marcadas variaciones diurnas, y sus síntomas más característicos son congestión nasal y rinorrea, siendo muy rara la afectación extranasal.

Alergenos Comunes

Los alérgenos desencadenantes son polen o esporas de hongos, y suelen afectar a personas jóvenes (15-24 años de edad).

Los alergenos causales pueden ser ácaros, epitelio animal, o mohos (presentes en polvo doméstico o en tapicerías); y adicionalmente el humo de tabaco es un potente irritante que puede favorecer la sensibilización.

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Los alérgenos principales en España son los ácaros del polvo, que predominan en las zonas húmedas y templadas ―como las zonas costeras―, y los pólenes, que predominan en el interior y tienen un carácter más estacional (dependen de las épocas de polinización de las plantas que los producen, fundamentalmente en primavera).

A nivel mundial, aproximadamente un 20% de niños sufre rinitis alérgica.

Es una reacción del sistema inmunológico a alérgenos presentes en el aire, como el polen de las plantas, ácaros del polvo, moho o pelo animal.

Estos desencadenantes provocan la liberación de histamina, que a su vez causa inflamación y producción excesiva de moco en la nariz.

Diagnóstico de la Rinitis Alérgica

La RA se diagnostica con una historia clínica detallada, una exploración física (general y nasal) y, si fuera necesario, con pruebas de IgE específica para alérgenos.

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La base fundamental del diagnóstico de la RA es una historia clínica detallada basada en los síntomas y los factores de riesgo familiares y personales. La exposición a desencadenantes ambientales es un punto crucial de la historia.

Se debe incluir un exhaustivo interrogatorio del entorno del niño, hogar, colegio y segundas residencias (abuelos, cuidadores). Se debe preguntar siempre sobre mascotas, en especial gatos.

Para ponerle el “apellido” alérgica se ha de demostrar que el paciente tiene alguna alergia, con pruebas en piel o análisis de sangre, y que esa alergia es la responsable de los síntomas.

  • Prick Test. Se observa si tienes alguna reacción alérgica luego de que te pinchen en la piel del brazo o en la parte superior de la espalda con materiales que desencadenen alergias. Si tienes alergia, tendrás en la piel un bulto elevado (roncha) en el lugar donde estaba ese alérgeno.
  • Análisis de sangre para detectar alergias. Se envía una muestra de sangre para medir la respuesta de tu sistema inmunitario a un alérgeno específico.
  • Test de Provocación Nasal Especifico (TPNE). Cuando existen dudas sobre alergias ambientales, se puede realizar el TPNE, que consiste en "insuflar" el agente sospechoso específico (en preparado liofilizado) en las fosas nasales de forma controlada, progresiva y valorar respuesta tanto por medios clínicos e instrumentales.

Tratamiento de la Rinitis Alérgica

Tras realizar un diagnóstico diferencial frente a otras formas de rinitis, la intervención terapéutica en la RA incluye: eliminar los factores desencadenantes o minimizar el contacto con el alergeno, e instaurar un tratamiento farmacológico y/o de inmunoterapia.

El siguiente paso es evitar los alérgenos responsables, así como aconsejar el uso de espráis o lavados nasales de suero salino, que se pueden utilizar a cualquier edad. Estos disminuyen los síntomas y la necesidad de farmacoterapia, y pueden utilizarse de forma habitual o después de la exposición a los alérgenos.

Siempre se instruirá al paciente en medidas básicas de control ambiental para minimizar la exposición al alérgeno.

Opciones Farmacológicas

Cuando no se puede evitar el contacto con el alergeno, puede ser necesario iniciar un tratamiento con medicamentos. Se dispone de una amplia variedad de agentes terapéuticos con diversos efectos, entre los que seleccionar la opción farmacológica más adecuada para cada paciente, según la gravedad y persistencia de los síntomas; hay que tener en cuenta que es preferible prevenir el inicio de los síntomas, especialmente en pacientes con RA moderada o grave.

En general, los fármacos solo tratan los síntomas y no la inflamación subyacente. La mayoría de los fármacos para la RA están aprobados para niños ≥5 años, y muchos para niños ≥2 años o incluso menos.

Los medicamentos de venta libre quizás sean suficientes para aliviar los síntomas. En caso de síntomas más graves, es probable que necesites tomar medicamentos con receta médica. Hay muchas personas que obtienen el mejor tratamiento con una combinación de medicamentos para la alergia. No todos los medicamentos están aprobados para el consumo pediátrico.

Antihistamínicos

Bloquean competitivamente, de forma reversible, los receptores H1 de la histamina, y son agentes de primera línea en el tratamiento de la RA; sin embargo son prácticamente ineficaces para otras formas de rinitis.

Los antihistamínicos de 1.ª generación no se recomiendan, ya que presentan efectos adversos como retraso psicomotor y alteraciones del comportamiento.

Corticoides Nasales

Los corticoides nasales (CN) son parte de la primera línea de tratamiento, siendo su uso necesario e ineludible en la RA moderada-grave (Fig. 1).

Los corticoides nasales se toleran bien, actúan rápido -sobre todo para aliviar la congestión nasal- y funcionan mejor cuando se combinan con antihistamínicos tópicos, aunque el uso de espráis puede suponer un gran problema en los niños más pequeños.

Es recomendable utilizar los CN de menor biodisponibilidad sistémica: muy baja (mometasona, furoato o propionato de fluticasona) o baja (budesonida).

Inmunoterapia con Alérgenos (ITA)

La EAACI recomienda valorar la ITA en niños con RA sensibilizados por IgE a alérgenos clínicamente relevantes. Las fórmulas más utilizadas son la inyección subcutánea y la aplicación sublingual.

Ambas tienen un buen perfil de eficacia y seguridad, con resultados más seguros para la sublingual.

Datos de la vida real han confirmado que la ITA puede prevenir el asma tanto en adultos como en niños con RA.

Manejo de la Rinitis No Alérgica

A diferencia de la rinitis alérgica, la rinitis no alérgica no está relacionada con una respuesta inmunológica a alérgenos. Sus causas son diversas y no son específicas pero podrían ser causadas por factores como irritantes químicos, cambio climático, algunos medicamentos o infecciones virales. La causa más frecuente es el resfriado común.

En el caso de la rinitis no alérgica, el tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas. En los casos leves, evitar los irritantes conocidos, como el humo del tabaco o productos químicos fuertes puede ser suficiente.

Sin embargo, en los casos más molestos, es posible que el pediatra pueda recetar algunos descongestionantes nasales o atomizadores nasales a base de soluciones salinas para aliviar los síntomas.

El Ácido Hialurónico en el Tratamiento de la Rinitis

El ácido hialurónico es una sustancia presente en nuestro cuerpo de forma natural, y que se encuentra presente en las mucosas nasales. Su capacidad para la retención de agua le confiere una propiedad hidratante y reparadora ideal cuando tenemos sequedad nasal, rinitis a causa de procesos alérgicos y afecciones nasales postcirugía.

El ácido hialurónico fue descubierto por primera vez en 1934 y su evidencia científica en diferentes áreas está estudiada, como es el caso de las afecciones de las fosas nasales.

Fármaco Dosis Consideraciones
Antihistamínicos de 2ª generación Según prospecto Preferibles a los de 1ª generación por menor efecto sedante
Corticoides nasales Según prospecto Eficaces para la congestión nasal
Lavados nasales con suero salino A demanda Útiles para limpiar la mucosa nasal

En resumen, la rinitis en niños puede ser alérgica o no alérgica, cada una con sus propias causas y enfoques de tratamiento.

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