Pedro Pubill Calaf: Biografía del Rey de la Rumba Catalana
Pedro Pubill Calaf, conocido mundialmente como Peret, es una figura icónica de la música española y, especialmente, de la rumba catalana. Su vida, marcada por el éxito, la controversia y la reinvención, es un testimonio de su espíritu indomable.
Inicios y Ascenso a la Fama
Desde muy joven, Peret mostró su pasión por los escenarios. Lo que más le gustaba "en el mundo" era subirse a los escenarios, desde que lo hizo por primera vez con 12 años, acompañado de su prima Pepi, en el Teatro Tívoli de Barcelona, donde se presentaron como los Hermanos Montenegro. En 1967 participó primera vez en el Festival del MIDEM, celebrado en Cannes y al año siguiente volvió a actuar en el mismo certamen con la canción Una lágrima, -el éxito profesional más importante de su vida- que le llevó a ganar el primer premio, cuando aún no era un cantante internacionalmente reconocido. En agosto de 1968 participó en la ciudad polaca de Sopot en el Festival de la Canción de Europa Oriental, en el que consiguió el Gran Premio del Disco.
Peret representó a España en el Festival de Eurovisión de 1974 con la canción Canta y sé feliz que quedó en novena posición. En esos años ya había hecho su incursión en el cine en películas de baja calidad para dar a conocer sus canciones.
Transformación Religiosa y Retiro Temporal
En 1983 sorprendió al mundo entero al anunciar que abandonaba los escenarios para dedicarse a "predicar a Jesucristo". En 1983 anunció que abandonaba su carrera artística para dedicar su vida a Dios y a predicar el evangelio. A partir de entonces, y durante algún tiempo, recorrió los platós de televisión y radio en los que, extrañados de su decisión, le invitaban para que explicara los motivos de su alejamiento del ambiente artístico. En estas entrevistas, como puede apreciarse en los vídeos bajo estas líneas, se mostraba seguro de su decisión y no perdía la oportunidad de hablar de Cristo mirando a las cámaras, con firmeza y desbordante entusiasmo.
De 1982 a 1990 se retiró de la música para convertirse en pastor de la Iglesia Evangelista, rama de Filadelfia. Llegó a abrir cuatro iglesias. ¿Desencantado? "No, continúo mi labor fuera: visito enfermos y presos cuando me llaman".
Lea también: Alcántara y su Santo Patrono
Regreso a la Música y Legado
Una experiencia tan intensa como fugaz que culminó con su regreso a los escenarios. En lo profesional, Peret también sigue vivito y coleando: este verano regresa a los escenarios alentado por el triunfo que obtuvo hace unos meses en el Festival de Viña Rock, donde fue aclamado por un público de la edad de sus nietos. Su genuino ventilador (acelerado giro de la guitarra sobre sí misma, con la caja de resonancia como instrumento de percusión) ya está enchufado: el ?7 de julio actuará junto a Muchachito en El Pueblo Español barcelonés, dentro del Festival Pirineos Sur; el 25 pisará el Lincoln Center de Nueva York acompañado por la Troba Kung-Fú (en lo que supone el primer desembarco oficial de la rumba catalana en la city) y en agosto rumbeará en la Expo de Zaragoza como ya lo hiciera en las Olimpiadas de Barcelona 92, la ciudad a la que dedicó el éxito Gitana hechicera.
Entre concierto y concierto prepara un nuevo disco producido por Universal. "Estará basado en temas sencillos que yo escuchaba en los años 40", anuncia. El DVD saldrá hacia octubre y coincidirá con la publicación de un libro sobre la rumba; escrito por el crítico musical José Manuel Gómez bajo el sello de la Fundación Autor, cuenta con el asesoramiento del maestro. Y para rematar la faena, a finales de año Peret conducirá junto a dos gitanos jóvenes 25 programas en radio (RNE) y ?3 en televisión (TVE), éstos sobre la base de las grabaciones radiofónicas.
Con motivo de su último disco, Que levante el dedo, un alegato contra la hipocresía social que podría calificarse de rumba-protesta, el escritor y columnista Sergi Pàmies comentó que "no hay nadie más anarquista que Peret: seductor en lo sentimental, escéptico en lo político, desconfiado en lo religioso...". Se lo leo en voz alta. ¿Se reconoce en este retrato? "Más o menos. Pero más que anarquista soy realista. Digo lo que siento".
Vida Personal
Recientemente separado de su mujer, Fuensanta Escudero, con la que se casó en 1957 y a quien dedicó la canción Mi Santa. El amor se había agotado hace tiempo, aunque hasta hace poco seguían conviviendo bajo el mismo techo. Peret es padre de dos hijos (Pedro y Ana, de 51 y 42 años) y tiene dos nietos y seis bisnietos.
Buscavidas por naturaleza, no le quedó más remedio que trabajar en mil empleos para sacar adelante a su familia: además de cantante ha sido vendedor ambulante de ropa, chatarrero, tapicero, carpintero, predicador, distribuidor de hierbas antiobesidad, dueño de discotecas y concesionarios de coches, productor musical... "La de músico no es una vida fácil", sentencia.
Lea también: La vida de San Pedro Apóstol
Pedro Pubill Calaf (Mataró, 26 de marzo de 1935) lo confiesa afligido, todavía con el susto en el cuerpo, mientras merienda un descafeinado con una magdalena en una terraza de la ronda de Sant Antoni, que hace esquina con la calle de la Cera. Es decir, en pleno epicentro de la rumba catalana. Los comercios de toda la vida han dejado paso a locutorios marroquíes, los döner kebab paquistaníes y las peluquerías indias. "Me embarga un sentimiento muy entrañable cuando recorro estas calles, pero se han perdido muchas cosas".
Tras dejar el tabaco que provocó su enfisema -"solía fumar con un Montecristo en una mano y un cigarrillo en otra"-, ahora predica la vida sana: además de natación, practica el katsugen undo, una terapia alternativa de origen japonés basada en ejercicios corporales. "Me va muy bien", asegura.
Anécdotas y Reflexiones
Hijo de un comerciante de tejidos ambulante de Reus, cuya familia, gitana, cambiaba frecuentemente de domicilio para ganarse el pan, Pedro Pubill Calaf aprendió desde pequeño a vender con desparpajo. "Yo tenía mi repertorio para vender trajes, como lo tengo para vender canciones. Que te compren unos zapatos en un establecimiento es fácil, pero vender como ambulante ya es más complicado. Tienes que inventarte mentiras para despertar el interés: yo vendía un traje de borra y te decía que era lana". De casta le viene al galgo: a su padre le llamaban el mig amic (medio amigo) "porque a la hora de vender un vestido, si podía ganar 40 duros no ganaba 20, pero con gracia". En su honor compuso Mig amic, "la mejor canción de la nova cançó catalana", según Manuel Vázquez Montalbán. Su progenitor le enseñó "lo que no aprendí en la escuela, porque no tuve tiempo de ir".
¿Es cierto que empezó a leer fijándose en los carteles publicitarios? "Sí, pero todavía le pregunto al Toni, mi palmero desde hace 50 años: ¿esto cómo se escribe, con la b o con la v? A mí me jode mucho esto, eh".
Tampoco faltó una guitarra en casa de los Pubill. "Mi padre y mi hermano la tocaban, en cualquier familia gitana había una, aunque estuviera desafinada". Inseparable de este instrumento, a los ?2 años formó un dúo con una prima suya, Los Hermanos Montenegro. "Por entonces no hacíamos rumba, sino zambra, lo mismo que Lola Flores y Antonio Caracol". La parejita debutó en el teatro Tívoli de Barcelona con motivo de un concurso infantil presidido por Evita Perón. "Al final, nos dio dos besos".
Lea también: Rechazo del PSOE a la gestación subrogada
Reconocimiento y Legado Musical
Por entonces, y gracias a canciones como El muerto vivo, Peret empezó a ser conocido como El rey de la rumba. Título que revalidó año tras año con éxitos como Una lágrima, El gitano Antón, Saboreando, Borriquito o Canta y sé feliz, canción con la que participó en el Festival de Eurovisión del 74. El salto del tablao a las discotecas no se hizo esperar, mientras todas las orquestas de España incorporaron su repertorio. De joven iba a la sala de fiestas Rialto a bailar los mambos de Pérez Prado vestido de rockero: para él, la mezcla de música cubana y de rock es fundamental en la creación de la rumba catalana.
Fascinado desde pequeño con el personaje, "un precursor del mestizaje", contactó con él a finales de los 80 y en estos momentos ultima un libro sobre la rumba asesorado por el maestro. Gómez cuenta que en cierta ocasión fue a visitarle a su casa y, para su sorpresa, vio cómo se quitaba su pierna ortopédica (la buena se la amputaron tras un accidente de moto). "Más adelante comprobé que disimulaba su cojera adaptándola al paso caribeño". El crítico lo tiene claro: "Si Peret hubiera nacido en Estados Unidos sería Elvis Presley. No tuvo la misma repercusión industrial, pero, como él, significó un cambio de época.
Su alusión a Antonio González, El Pescaílla, nacido en el barrio de Gràcia, es clara. A Peret le molesta que le toquen la corona. "Interesa que la rumba la haya inventado un muerto, porque a un muerto no le llaman para hacer galas, zanja. El politono que suena en su móvil, extraído de la canción Yo soy la rumba, deja las cosas en su sitio: "Cuando me pongo a tocar / y mi guitarra da el son/ la gente sale a bailar/ porque la rumba soy yo".
tags: #pedro #hijo #de #peret #biografia