Rubéola en el Embarazo: Riesgos y Consideraciones en el Tercer Trimestre

21.11.2025

La rubéola es una infección vírica aguda y contagiosa, causada por un rubivirus de la familia Togaviridae. El reservorio es humano y el modo de transmisión es por vía aérea a través de las secreciones nasofaríngeas de la persona infectada.

El periodo de transmisión abarca desde 7 días antes hasta 5-7 días después de la aparición del exantema, pero es más contagiosa mientras persiste el exantema, por lo general de 1 a 5 días tras su aparición. La clínica de la rubéola en niños y adultos es habitualmente benigna. El periodo de incubación de la rubéola es de 14 días (rango: 12-23 días).

En los niños más pequeños, la erupción (exantema maculopapular) suele ser la primera manifestación clínica. En cambio, en los niños mayores y los adultos, durante 1 a 5 días va precedida de febrícula o fiebre menor de 39°C, malestar general, conjuntivitis leve, linfadenopatías y síntomas respiratorios.

El exantema se parece al del sarampión, pero es más breve (3 días) y rosado. Se observa en el 50-80% de los casos, se inicia en la cara y el cuello, y se extiende al resto del cuerpo hasta los pies. Las complicaciones de la rubéola no son habituales, pero por lo general son más frecuentes en los adultos que en los niños.

La encefalitis se presenta en uno de cada 6000 casos, más en adultos (en especial en mujeres) que en niños. Las estimaciones de mortalidad varían del 0% al 50%.

Lea también: Prevención de la rubeola durante el embarazo

Riesgos de la Rubéola durante el Embarazo

El embarazo es un momento de la vida muy bonito, pero también delicado. El cuerpo de la persona embarazada pasa por transformaciones radicales como los cambios en la piel durante el embarazo, aunque no todas son visibles. Es el caso, por ejemplo, de la rubeola en el embarazo. La rubeola es una enfermedad vírica contagiosa que afecta tanto a niños como a adultos y que suele presentarse con erupciones en la piel, náuseas, conjuntivitis y fiebre (aunque no muy alta).

Los adultos también pueden mostrar entre sus síntomas, dolor en las articulaciones y artritis. Aunque para niños y adultos no es una enfermedad grave, las personas embarazadas le tienen mucho miedo. Las personas embarazadas que contraen la rubeola durante las primeras etapas del embarazo tienen un 90% de posibilidades de transmitirle el virus al feto.

El hecho de que la futura mamá contraiga la rubéola durante el embarazo puede comportar peligros para el feto. La rubéola en el embarazo puede conllevar algunos peligros para el feto. Sobre todo, hay que evitar el contacto con otros niños, puesto que son los que más padecen y transmiten la enfermedad.

Síndrome de Rubéola Congénita

Si el virus no causa la muerte del feto, lo más probable es que el bebé nazca con síndrome de rubeola congénita. La rubéola congénita se produce cuando el virus de la rubéola infecta a mujeres embarazadas.

El riesgo de desarrollar defectos congénitos (al nacer) suele limitarse a las infecciones adquiridas en las primeras 16 semanas del embarazo. En general la inmunidad de la madre (por haberse vacunado o por haber pasado la enfermedad) protege frente a la rubéola. Las embarazadas transmiten la infección al feto por la sangre a través de la placenta.

Lea también: Riesgos de la Rubeola en el Embarazo

El riesgo y la gravedad de la infección congénita dependen del momento en que se infecte la embarazada. Las consecuencias más graves de la rubéola se producen si el virus se adquiere durante los primeros meses de embarazo. Así, la gravedad de los efectos en el feto depende del momento de la gestación en que se produce la infección. Hasta un 85% de los niños infectados durante el primer trimestre del embarazo muestran alguna afectación después del nacimiento.

Además, un lactante infectado por rubéola durante el embarazo puede continuar excretando el virus durante un año o más. Las personas en contacto con estos pacientes deberán mantener adecuadas medidas de higiene personal y, si no están inmunizados frente a la rubéola, se procederá a su vacunación. Ante la circunstancia de que estos pacientes ingresen en un hospital, se recomienda su aislamiento para evitar la transmisión de la infección.

Riesgo de Transmisión por Trimestre

El riesgo de transmisión del virus al bebé varía según la etapa en la que se encuentre el embarazo. El riesgo es mucho mayor durante el primer trimestre, cuando alcanza entre el 60 al 90 por ciento. Luego disminuye un poco a partir del segundo trimestre (25-60%), para alcanzar el 100% en el tercer trimestre. Esta transmisión se produce por vía transplacentaria, lo que puede conllevar un riesgo importante de malformaciones, ya que puede causar rubéola congénita.

Dada la gravedad de las malformaciones, antes de las 12 semanas de embarazo es posible que se ofrezca a la embarazada la interrupción de la gestación. A partir de esa semana, el riesgo de daños graves es menor, por lo que la futura mamá será monitoreada.

Diagnóstico y Prevención

El diagnóstico de la infección materna se realiza mediante un análisis de sangre. La ecografía no es el método ideal de diagnóstico debido a la naturaleza de las malformaciones de la rubéola congénita.

Lea también: Precauciones al Comer Lomo Adobado Embarazada

Vacunación

La vacuna contra la rubeola contiene el virus vivo atenuado, por lo tanto, no puedes vacunarte durante el embarazo. Por desgracia, no existe un tratamiento específico para la rubeola en el embarazo.

Vacuna triple vírica, protege frente a sarampión, rubéola y paperas; es una vacuna segura y eficaz. Todos los niños deben recibir la primera dosis entre los 12 y los 15 meses de edad y la segunda entre los 3 y los 4 años. Los adultos no vacunados contra la rubéola deberían recibir una dosis por lo menos.

Esto resulta especialmente importante en mujeres que planeen quedarse embarazadas; la vacuna disminuye el riesgo de que una mujer embarazada contraiga la rubéola. Cuando la mujer que planee quedar embarazada no está segura de si fue vacunada o no, debe hacerse un análisis de sangre para saberlo con seguridad. Tras la vacunación se debe esperar durante 4 semanas para intentar el embarazo.

Los programas de vacunación después del parto han disminuido de forma significativa la rubéola en mujeres no vacunadas anteriormente.

La duración de los anticuerpos producidos por la vacuna de la rubeola es similar a la de los adquiridos con la enfermedad natural. Sin embargo, el SE de ClinicalKey(2). Así, en otro SE(6) de UpToDate sobre atención prenatal, indica que se realizará el cribado serológico de rubeola en el embarazo a menos que se disponga de un resultado serológico previo que confirme la inmunidad.

Menos restrictiva es la GPC canadiense(7) de 2018, que indica que debe realizarse el cribado serológico de la rubeola en aquellas embarazadas en las que no exista registro de vacunación frente a rubeola o no haya evidencia de inmunidad previa. Coincide con el SE de UpToDate(6) en que una mujer con IgG positiva no requiere cribado de inmunidad en los embarazos sucesivos.

Medidas preventivas adicionales

Además de la vacunación, es importante considerar otras infecciones como la toxoplasmosis, que también causan pavor entre las embarazadas. El miedo a padecerlas durante la gestación hace que pregunten con frecuencia a su médico o ginecólogo sobre estas cuestiones.

El agua, la tierra o los vegetales contaminados con quistes del toxoplasma son también una fuente de infección. Es conveniente evitar comer carne cruda y cocinar bien todos los productos cárnicos. Debe lavarse bien la verdura, sobre todo si se adquiere directamente de una huerta. La fruta debe pelarse o lavar adecuadamente. Deben lavarse las manos antes y después de la manipulación de alimentos.

La transmisión por contacto con gato es poco probable, sobre todo si es un gato doméstico. Pero si quieres quedarte más tranquila, puedes llevarlo al veterinario y que le realicen una serología y diagnostiquen si es portador del toxoplasma.

A toda embarazada se le realiza un análisis de toxoplasmosis en el primer trimestre. En este análisis se determinan los anticuerpos IgG. Si es positivo es que estás inmunizada y ya ha pasado la infección, por lo que no deberás preocuparte por las medidas preventivas antes expuestas.

Síntomas de la Rubéola en el Embarazo

Aunque los síntomas de la rubéola suelen ser tan leves que son difíciles de observar, es necesario tener en cuenta que, durante la gestación, debido a la presencia de un sistema inmune debilitado, es posible que los síntomas sí se vuelvan más intensos y graves. Por ejemplo, es común que, cuando se presentan, se desarrollen dentro de las dos o tres semanas posteriores a la exposición inicial al virus, y pueden durar de tres a siete días.

Cuando aparecen, pueden incluir:

  • Erupción cutánea (sarpullido) de color rosado o rojo. Suele comenzar en el rostro, y se extiende hacia el resto del cuerpo.
  • Fiebre leve.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Nariz taponada y secreción nasal.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor muscular.
  • Ojos rojos.

Aunque todos estos síntomas pueden no parecer graves, es imprescindible comunicarse con el médico inmediatamente, especialmente si se está embarazada.

Datos Estadísticos

El síndrome de rubéola congénita es muy poco común. Para que te hagas una idea, en todo Estados Unidos se diagnosticaron solo 15 casos de bebes con este síndrome entre 2005 y 2018.

En nuestro país, de hecho, mientras que en 2018 se confirmaron 12 casos (11 de los cuales no estaban vacunados), en 2019 solo se confirmaron 3 casos. Respecto al síndrome de rubéola congénita, de acuerdo a datos del CNE actualizados a 2019, desde el año 1997 se han registrado 23 casos, la mayoría de los cuales correspondieron a madres nacidas fuera de España, que no habían sido vacunadas (70 por ciento).

Lo primero que debes saber es que la toxoplasmosis no suele dar sintomatología en los adultos. Algunas veces se pasa la infección como un cuadro catarral con un poco de fiebre y adenopatías. En el caso de que los anticuerpos de la toxoplasmosis salgan positivos, habiendo sido en los análisis previos negativos, se habla de SEROCONVERSIÓN.

Los anticuerpos del tipo IgG se positivizan a las dos semanas de la infección y van ascendiendo durante las 6-8 semanas siguientes, persistiendo positivos toda la vida. Lo primero que se realizará ante una seroconversión es un TEST DE AVIDEZ DE LA IgG.

Si al avidez es alta, indica que la infección pasó hace tiempo (entre 20 y 40 semanas). Si la avidez es baja, indica infección reciente de menos de 12 semanas de evolución. Si se detecta toxoplasma en líquido amniótico, indica que se ha producido infección fetal y se pondrá un tratamiento más específico.

Lo primero que debes saber es que una cosa es que el feto esté infectado (presencia de toxoplasma en liquido amniótico) y otra afectado con lesiones congénitas. A veces pueden detectarse calcificaciones en el hígado y ascitis. El hecho de que no se detecte nada en la ecografía no excluye que no pueda haber daño neurológico.

tags: #rubeola #embarazo #tercer #trimestre #riesgos

Publicaciones populares: