¿Se puede preparar un biberón con agua del tiempo? Riesgos y precauciones

21.11.2025

La alimentación del bebé es una de las cuestiones que más preocupan a los padres, especialmente si son primerizos. El tema sobre cómo dar el biberón, su preparación, su esterilización y cómo calentarlos son algunos de los aspectos básicos que hay que tener en cuenta, especialmente, en los primeros meses de vida del bebé.

En el mercado encontraremos distintas leches para lactantes. Este tipo de fórmulas infantiles se pueden encontrar de forma líquida, pero lo más habitual es que estén en polvo y que haya que diluirlas con agua.

Ha llegado la hora de preparar su biberón. Será una tarea que repitas un montón de veces, tantas, que al final, la harás hasta sin pensar. Pero para las primeras tomas, necesitas algunos consejos.

Recomendaciones previas a la preparación del biberón

En primer lugar, hay una serie de aspectos fundamentales a tener en cuenta desde el momento en que se dispone a preparar el biberón para el bebé como, por ejemplo, la higiene. Es importante lavarse bien las manos con agua y jabón antes de manipular los alimentos del pequeño. Hay que asegurarse de que el biberón esté correctamente esterilizado, que la leche esté bien preparada, la tetina sea la adecuada y tener en cuenta la previsión de la toma. Lo más aconsejable es preparar cada biberón cuando sea el momento de la toma. En caso de no ser posible, lo ideal sería guardar el biberón preparado en la nevera. En relación a la tetina, hay diferentes modelos, aunque se recomienda usar tetinas de silicona debido a su duración y resistencia.

Preparación del biberón

Una vez que están listos todos los elementos, el siguiente paso es la preparación del biberón. En este punto es importante diferenciar si se va a utilizar leche de fórmula líquida o en polvos.

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En el caso de la presentación líquida de la leche, únicamente será necesario echar la cantidad adecuada de leche en el biberón y proceder a su calentamiento. Si se opta por la leche en polvos, entonces el biberón llevará más preparación. Para ello, se recomienda utilizar agua embotellada de mineralización débil. En aquellos casos en los que el agua potable del grifo sea blanda y de buena calidad, también se podría utilizar para preparar el biberón. Una vez añadida la cantidad necesaria de agua, a continuación se incorporará la cantidad de polvo exacta siguiendo las introducciones de la etiqueta. Lo normal es añadir un cacito de leche en polvo por cada 30 mL de agua.

Por ejemplo, para un bebé de 6 meses, serán necesarios entre 210-250 mL de biberón por cada toma y su frecuencia de alimentación es de 4-5 veces al día. Sin embargo, esto es totalmente orientativo y dependerá de cada bebé, así como de su peso. Por tanto, siempre se recomienda seguir y respetar las cantidades aconsejada por los especialistas.

Siempre debemos echar primero el agua y posteriormente los polvos. Nivela los cacitos de leche en polvo con un cuchillo o con el borde del envase, pero sin comprimir el contenido para que entre más, pues hay que respetar las proporciones de agua y leche.

Podemos utilizar tanto agua del grifo, si en la zona en la que vivimos hay un buen control sanitario del agua, o agua envasada que tenga un bajo contenido en sales minerales. Si utilizamos agua del grifo, deberemos hervirla durante 5 minutos, para destruir posibles microorganismos perjudiciales. Si no hervimos el agua, deberemos calentarla en el microondas o en la cocina, para que los polvos se disuelvan correctamente.

¿A qué temperatura debe estar el agua para mezclarla con la leche en polvo?

La respuesta depende de la fórmula, por eso hay que seguir las instrucciones del fabricante. La pauta general es que las fórmulas más avanzadas suelen contener compuestos bioactivos como los prebióticos que son sensibles al calor, que se destruirían al mezclarlos con agua caliente, así que en estos casos se recomienda hacer la mezcla con el agua a 37 ºC. En cambio, en fórmulas más sencillas, la mezcla se puede hacer con el agua caliente, incluso hirviendo, y luego dejar la mezcla enfriar hasta los 37 ºC o enfriar el biberón cerrado bajo el chorro de agua fría del grifo.

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La recomendación de mezclar la leche en polvo con el agua hirviendo, o a al menos 70 ºC, tiene su origen en que a esa temperatura se destruye la bacteria Cronobacter sakazakii. Esta bacteria podría provocar enteritis diarreica en los lactantes. El tratamiento que se les da a las leches en polvo actuales minimiza el riesgo de que esta bacteria sobreviva en el alimento, pero en algunos casos excepcionales se han encontrado bajas concentraciones de la bacteria. Si la concentración es suficientemente baja no se considera un riesgo porque estos microorganismos no son capaces de multiplicarse en las preparaciones en polvo seco. Sin embargo, cuando la leche en polvo se mezcla con agua (agua a menos de 70 ºC), estas bacterias podrían proliferar en ese medio hasta alcanzar una concentración peligrosa. Por esa razón, cuando la leche en polvo se mezcla con agua hay que consumirla inmediatamente, en menos de 1 hora.

En bebés sin problemas, si se prepara el biberón con agua a temperatura ambiente y se da al momento, no hay que calentarla. En bebés vulnerables (recién nacidos de menos de 28 días y menores de 2 meses, sobre todo, prematuros, bajo peso al nacer o con inmunodeficiencias) o si no se va a tomar justo después, sí hay que preparar el biberón con agua caliente hervida a temperatura mayor de 70 ºC, para evitar infecciones. Además, con agua caliente se diluye mejor el polvo.

Si no se dispone de agua hirviendo, también se pueden usar las leches ya preparadas líquidas.

Para los bebés sanos aparte de recomendar el método de agua caliente, la Agencia de Salud Pública de Catalunya refiere que hay ocasiones en las que no es posible disponer de agua caliente o no conviene reconstituir la PPL con agua caliente porque contiene probióticos. Por esto, se ofrece un segundo método de preparación con agua fría. Este método garantiza que no haya una proliferación de los microorganismos presentes en la leche pero no asegura la eliminación del riesgo de enfermedad si la leche contiene un nivel de microorganismos suficiente para causar enfermedad.

La preparación con agua fría consiste en llenar el biberón con agua fría (20 °C o menos); añadir la leche en polvo indicada por el pediatra, agitarlo para deshacer grumos y darlo inmediatamente al recién nacido.

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Calentar el biberón

Si el biberón está demasiado frío, puede que el bebé rehúse a tomárselo; mientras que si la leche está demasiado caliente puede causarle algún tipo de quemadura. Lo recomendable es que la temperatura del biberón no supere nunca los 32-36ºC para evitar cualquier tipo de daño. En ocasiones, se aconseja incluso que la leche esté templada más que caliente. Existen unos medidores de temperatura que se colocan en la parte posterior del biberón e indican la temperatura exacta a la que se encuentra. No obstante, la forma más habitual de comprobar si el biberón está a una temperatura correcta es vertiéndose unas gotitas del líquido en la mano.

Otra recomendación que se debe tener en cuenta a la hora de calentar el biberón es tener cierta previsión sobre en qué momento debe o va a querer comer el bebé. Así se dispondrá del suficiente tiempo para la preparación del biberón sin que el bebé llegue a desesperarse por el hambre y comience a llorar.

A continuación, se detallan las diferentes formas para calentar el biberón:

  • Al baño maría: Esta forma de calentamiento consiste en colocar el biberón en un recipiente con agua y ponerlo al fuego. Antes de que comience a hervir el agua, hay que retirar el biberón y esperar hasta que su contenido tenga la temperatura idónea. Esta forma de calentar no deja zonas frías en el biberón ni altera su material de fabricación. Sin embargo, el uso del baño maría para calentar el biberón no es un método rápido.
  • Calienta biberones: Hoy en día se pueden encontrar en el mercado un buen número de dispositivos calienta biberones que permite conseguir la temperatura adecuada del biberón de manera automática y sin problemas. Para la utilización del calienta biberones es muy importante respetar las instrucciones o normas de uso. Según el modelo, puede requerir seguir unos determinados pasos para el funcionamiento del calienta biberones. Una vez alcanza la temperatura adecuada o indicada se suele apagar el aparato.
  • Microondas: Respecto al uso del microondas para calentar la leche del bebé existe cierta controversia. Algunos especialistas desaconsejan la utilización de dicho instrumento, ya que éste calienta la leche de manera desigual. Al calentar el biberón en el microondas se pueden encontrar zonas en las que la leche se calienta en exceso y otras donde se queda fría. Esto puede ser un peligro para el bebé puesto que la madre sentirá que el biberón está a la temperatura adecuada, cuando en realidad no es así. Además, tampoco está indicado el uso del microondas para calentar el biberón porque se podría desprender microplásticos del mismo y contaminar la leche.

Para comprobar que la temperatura es la adecuada, podemos recurrir a métodos clásicos como echar unas gotas de agua en la mano o en el interior de la muñeca. Echa unas gotitas de leche en el dorso de tu muñeca para comprobar su temperatura. Debería estar a unos 36 o 37 ºC, como la leche materna y como tu cuerpo.

Es fundamental que la leche del biberón no esté demasiado caliente para evitar quemaduras en la boca del bebé. Existen diferentes formas de calentar el biberón, siendo el uso del microondas el menos indicado.

Riesgos asociados a la preparación de biberones con agua no estéril

Las preparaciones en polvo para lactantes (PPL) han sido asociadas a casos de enfermedad grave y muerte debido a la infección por Enterobacter sakazakii (o también conocida como Cronobacter sakazakii). Durante la fabricación, las PPL pueden contaminarse con bacterias nocivas como Enterobacter sakazakii y Salmonella enterica. Esto se debe a que, con las actuales tecnologías de fabricación, no es viable producir PPL estériles.

Cronobacter sakazakii es capaz de sobrevivir durante largos períodos de tiempo en ambientes poco húmedos, como los alimentos deshidratados. Asimismo la web de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (actualizada en 2021), informa sobre microorganismos asociados a la PPL. Expresa que las fórmulas líquidas son preparados líquidos listos para consumir que han sido esterilizados comercialmente. Pueden tomarlas cualquier recién nacido, pero están especialmente indicadas para recién nacidos prematuros o con graves problemas de salud.

Describe que la infección por Cronobacter sakazakii es poco común en todo el mundo, pero cuando se desarrolla presenta una elevada proporción de casos con complicaciones neurológicas y de muerte. La infección cursa con enteritis diarreica, que a menudo se transforma en sanguinolenta y, en algunos casos, se puede complicar con una meningitis que deje secuelas neurológicas o acabe en muerte.

Aunque la bacteria es capaz de infectar a cualquier individuo, la población de mayor riesgo son los bebés recién nacidos (<28 días), en particular los prematuros, con bajo peso al nacer o inmunodeprimidos. Puede afectar puntualmente a individuos adultos inmunodeprimidos, pero no causa enfermedad en adultos sanos.

En base a las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la colaboración de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el agua para la PPL (ya sea tanto agua potable como embotellada) se ha de llevar a ebullición durante un minuto, dejar reposar de 5 a no más de 30 minutos (para que la temperatura del agua no descienda a menos de 70 ºC), añadir los polvos, agitar y administrar en el momento. Es el método indicado para lactantes menores de dos meses, prematuros e inmunodeprimidos, por ser los más vulnerables. Este método elimina el riesgo de enfermedad por contaminación microbiológica de la leche.

La web informativa de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos, en la sección acerca de la prevención de infección por Cronobacter, menciona que, en la mayoría de los casos, es seguro mezclar la PPL siguiendo las instrucciones del fabricante que se encuentran en el envase, aunque se informa que si un bebé es más vulnerable (menor de 3 meses, nació prematuramente o tiene un sistema inmunitario debilitado), hay que considerar los siguientes pasos para preparar la PPL y reducir el riesgo de enfermedad por la bacteria Cronobacter sakazakii:

  • Hervir el agua y dejarla enfriar 5 minutos. Es importante mezclar la fórmula mientras el agua todavía está muy caliente para que el calor pueda matar los gérmenes.
  • Verter el agua caliente en un biberón limpio y vacío.
  • Agregar la cantidad exacta de fórmula que se indica en el envase mientras el agua todavía está caliente. Luego, colocar una tapa en el biberón y agitar para mezclar. No usar una cuchara u otro utensilio para remover porque esto podría introducir gérmenes.
  • No refrigerar la fórmula sobrante para guardarla para más tarde. La combinación de la fórmula y la saliva del bebé puede permitir que los gérmenes crezcan.

Consejos adicionales

  • Lava bien tus manos con agua y jabón para limpiar después los biberones. Usa un cepillo para el interior, y si hay leche pegada, puedes eliminarla con sal gorda.
  • Prepara el biberón en cada toma, no todos juntos.
  • Tu bebé está hambriento. Necesitas preparar rápidamente el biberón. Tranquila, el proceso es muy sencillo.

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