Relaciones Sexuales en el Primer Trimestre del Embarazo: Riesgos y Beneficios

02.12.2025

El embarazo es una etapa llena de emociones, cambios y, en muchos casos, dudas sobre qué es seguro y qué no. Existen muchísimas creencias erróneas sobre si es bueno o no mantener relaciones sexuales durante el periodo gestacional siendo las más frecuentes las que tienen que ver con el miedo a hacer daño al bebé durante la penetración o el temor a provocar un parto prematuro.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el sexo es totalmente seguro y saludable. No solo ayuda a fortalecer la conexión en pareja, sino que también puede proporcionar beneficios físicos y emocionales.

Salvo que tu ginecólogo especifique lo contrario, practicar relaciones sexuales durante el embarazo no sólo es algo seguro, sino que, además, es favorable para la pareja.

Beneficios del Sexo Durante el Embarazo

Las relaciones sexuales durante el embarazo no solo son seguras en la mayoría de los casos, sino que también pueden aportar beneficios tanto físicos como emocionales. Sabemos que son muchos los mitos y miedos acerca de este tema. Sin embargo, la ciencia demostró que mantener sexo durante el embarazo conlleva una serie de beneficios.

  • Mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés.
  • Fortalecen la conexión en pareja.
  • Favorecen la circulación sanguínea.
  • Ayudan a mantener la elasticidad del suelo pélvico.

Además, el sexo durante el embarazo no sólo son favorables para la pareja, sino que el feto también recibe beneficios físicos de las mismas, debido a las sensaciones placenteras transmitidas por la mamá a través de la segregación de endorfinas. Por otra parte, la actividad sexual provoca un mayor aporte sanguíneo a los músculos de la pelvis de la mujer, lo que repercute en un aumento de la cantidad de oxígeno que se destina a la placenta y, con ello, en el bienestar fetal.

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Antes de pasar a revisar los mitos que circulan en torno al periodo gestacional, hay que subrayar otro de los aspectos positivos de las relaciones sexuales, en este caso, sobre tu suelo pélvico: las contracciones que las paredes uterinas y vaginales experimentan durante el orgasmo son una excelente manera de estimular tu musculatura perineal, lo cual te ayudará a ser consciente tanto de su localización como de las sensaciones asociadas a la contracción, y así te será más fácil trabajar esta musculatura en tu día a día, cuando realices la rutina de ejercicios de suelo pélvico para la llegada del bebé.

Mitos Comunes Sobre el Sexo en el Embarazo

“El embarazo disminuye la libido de la mujer”, “la penetración puede provocar un aborto”, “el cuerpo de la embarazada no genera interés sexual en su pareja”… Son muchos los mitos que giran en torno al sexo durante el embarazo y despiertan las dudas de los futuros papás.

Es tanta la influencia que todavía tienen estas falsas creencias en nuestra sociedad que en muchos casos tienen como resultado conflictos (tanto a nivel individual como en pareja) o que las relaciones sexuales que se mantengan generen tanto malestar y culpa que no se lleguen a disfrutar en consecuencia.

Mito 1: Las relaciones sexuales pueden hacerle daño al bebé

Si tu embarazo no es de riesgo y tu médico no te ha desaconsejado expresamente las relaciones sexuales para evitar un aborto espontáneo o un parto prematuro, no temas: el sexo durante el embarazo no supone ninguna amenaza para tu embarazo ni va a causarle daños al bebé. Eso sí, es conveniente evitar los movimientos violentos y no oprimir en exceso el pecho de la mujer.

Mito 2: El bebé se va a enterar de lo que nos traemos entre manos

Tal vez todos esos consejos que sigues (y haces bien), en los que te animan a hablar a tu bebé, a ponerle música que favorezca su desarrollo intelectual desde el útero, etc., te hayan llevado a un punto en el que crees que ese pequeño ser que habita en ti se entera absolutamente de todo lo que pasa ahí fuera o incluso… dentro de ti.

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Tranquila, tu bebé no va a ruborizarse ni va a haceros la ola con motivo de vuestras sesiones erótico-festivas… Él se encuentra cómodamente protegido por el saco amniótico y los músculos que conforman las paredes uterinas. Y por si esto no fuera suficiente, recuerda que el cuerpo es sabio y, además de lo anterior, el cuello uterino está sellado con el tapón mucoso.

Mito 3: Tener relaciones sexuales puede hacer que perdamos al bebé

Ni las relaciones sexuales ni los orgasmos van a provocar un aborto. Aunque durante el orgasmo se produzcan contracciones de las paredes uterinas, estas son diferentes a las contracciones de parto. Los abortos naturales durante los primeros meses se relacionan generalmente con alteraciones cromosómicas y otras complicaciones asociadas al desarrollo del feto.

Mito 4: Estoy (está) embarazada, no tengo (tiene) ganas

A pesar de la creencia extendida de que el embarazo anula la libido femenina, muchas mujeres, por el contrario, experimentan un mayor deseo sexual durante esta etapa.

La explicación a estas variaciones en la libido radica en las hormonas, que dependiendo del momento del embarazo en el que te encuentres, pueden fluctuar y, con ello, modificar tu predisposición a las relaciones sexuales.

Aunque cada embarazo es diferente, como diferentes somos cada una de nosotras, es frecuente que los tres primeros meses estén asociados a una mayor desgana, debido al cansancio generalizado, a las molestas nauseas matutinas, los vómitos y esa mayor necesidad de horas de sueño que muchas mujeres experimentan.

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Mito 5: “El embarazo me protege frente a enfermedades de transmisión sexual”

Esto no es así. Las mujeres embarazadas pueden contraer las mismas enfermedades de transmisión sexual (ETS) que las mujeres que no están embarazadas. Es decir, el embarazo no ofrece ninguna protección adicional ni a la mujer ni al bebé.

Y en caso de estar embarazada, el problema no sólo afecta a la salud de la futura madre, puesto que la ETS podría transmitirse al bebé antes, durante y después del parto.

Cuándo Suspender la Actividad Sexual Durante el Embarazo

Las relaciones sexuales durante el embarazo deberán suspenderse siempre que tu ginecólogo así lo indique, debido a la existencia de alguna patología, como por ejemplo: amenaza de aborto o parto prematuro, problemas con la placenta, rotura prematura de la bolsa o si existe sangrado.

Si te encuentras en esta situación, no desesperes, es el momento ideal para comprobar que las relaciones sexuales no tienen por qué ser exclusivamente coitales y que se puede disfrutar de una vida sexual plena sin necesidad de recurrir a la penetración. Ternura, caricias, sensualidad, afecto, erotismo y un poquito de imaginación son las claves para explorar la sexualidad de la pareja en esta nueva etapa. Relájate… y disfruta! ;-)

El Deseo Sexual en el Embarazo

Durante la gestación, el cuerpo y las emociones atraviesan múltiples transformaciones. Algunas son visibles, como el crecimiento del abdomen o los cambios hormonales, y otras más íntimas, como la variación del deseo sexual. Muchas personas se preguntan si es normal sentir más o menos apetito sexual en esta etapa. Este proceso no es igual para todas las mujeres ni en todas las fases.

En la mayoría de los casos, sí. Las relaciones sexuales son seguras durante el embarazo si no hay contraindicaciones médicas. El bebé está protegido por el útero, el líquido amniótico y el tapón mucoso. La falta de deseo también es completamente normal.

Posturas Sexuales Recomendadas Durante el Primer Trimestre

En esta primera etapa del embarazo, por regla general, la mujer no suele tener muchas molestias, y el abdomen tampoco ha crecido mucho. Por ello, quizás es la etapa más cómoda para mantener relaciones sexuales con la pareja. Con esto, prácticamente todas las posturas sexuales podrían practicarse durante este periodo, pero se pueden aconsejar dos por encima del resto.

También puede resultar especialmente cómoda la variante del misionero. La mujer ha de colocarse tumbada hacia arriba con las rodillas ligeramente flexionadas y el hombre se pondrá encima de ella. Para que resulte más cómoda es aconsejable poner una almohada bajo de las caderas.

Riesgos y Precauciones

Existen algunos riesgos que pueden hacer necesario renunciar al sexo en el embarazo, ya que se podría llegar a provocar el aborto o el parto prematuro del bebé. En estos casos existe un riesgo de aborto, parto prematuro o infección.

Los médicos pueden contraindicar las relaciones sexuales si en el pasado tuviste abortos espontáneos, o si en la actualidad presentas sangrados vaginales cuya causa se desconoce, tienes pérdidas de líquido amniótico o presentas incompetencia de cuello del útero (incapacidad del cérvix para mantenerse cerrado, con el consiguiente riesgo de abertura antes de llegar a término).

Es completamente normal que el deseo sexual cambie a lo largo del embarazo. Algunas mujeres experimentan un aumento de la libido debido a los cambios hormonales, mientras que otras pueden sentirse menos interesadas por el cansancio, las náuseas o las molestias físicas.

A medida que avanza la gestación, el cuello del útero se vuelve más sensible y vascularizado. Como consecuencia, tras el coito pueden aparecer pequeñas pérdidas de sangre. Cuando la placenta cubre parcial o completamente el cuello uterino, se considera placenta previa.

En Resumen

El embarazo es una etapa de grandes cambios, y la sexualidad no es una excepción. Habrá momentos en los que el deseo sea alto y otros en los que simplemente no apetezca. No existe una única forma de vivir la sexualidad en el embarazo.

Si hay dudas sobre qué es lo más adecuado en cada caso, la mejor opción siempre será hablar con el ginecólogo.

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