Riesgos del Naproxeno Durante el Primer Trimestre del Embarazo
Durante el embarazo, es común que las mujeres experimenten diversas molestias como dolores musculares, dolores lumbares progresivos, dolores de cabeza, dolor en la boca del estómago o infecciones de orina. Aunque muchas embarazadas prefieren evitar cualquier tratamiento, existen analgésicos que pueden aliviar estos síntomas.
El paracetamol es el analgésico más conocido y utilizado, considerado seguro con precaución durante el embarazo. Sin embargo, en algunos casos, o para ciertas molestias, el paracetamol puede no ser suficiente, llevando a algunas mujeres a considerar antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y a preguntarse sobre sus riesgos para el bebé.
Los AINEs deben evitarse durante el embarazo, especialmente en periodos prolongados. De cara al parto, la exposición a AINEs puede provocar en el bebé el cierre prematuro del ductus arterioso. Este ductus es una conexión esencial entre la arteria pulmonar y la aorta fetal durante la vida intrauterina, pero innecesaria tras el nacimiento.
Los AINEs favorecen este cierre, causando una sobrecarga en el corazón y pulmón del bebé, lo que puede resultar en hipertensión pulmonar al nacer.
Naproxeno: Indicaciones y Contraindicaciones
El naproxeno se utiliza para el tratamiento sintomático del dolor leve a moderado, estados febriles, artritis reumatoide, artritis reumatoide juvenil, osteoporosis, episodios agudos de gota, espondilitis anquilosante, síndromes reumatoides, dismenorrea, alteraciones musculoesqueléticas con dolor e inflamación, y crisis agudas de migraña.
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Sin embargo, está contraindicado en casos de hipersensibilidad al naproxeno, antecedentes de reacciones alérgicas graves al ácido acetilsalicílico (AAS) u otros AINEs, historial de asma, rinitis, urticarias, pólipos nasales, angioedema, colitis ulcerosa, insuficiencia hepática o renal grave, niños menores de 2 años, antecedentes de hemorragia gastrointestinal o perforación relacionados con tratamientos anteriores con AINEs, úlcera péptica/hemorragia gastrointestinal activa o recidivante, e insuficiencia cardíaca grave.
Precauciones y Advertencias
Se debe tener precaución en pacientes con insuficiencia hepática o renal, ancianos (manteniendo la dosis mínima efectiva), antecedentes de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn (ya que exacerban estas patologías), y antecedentes de hipertensión arterial o insuficiencia cardíaca. El riesgo de hemorragia gastrointestinal, úlcera o perforación aumenta con dosis crecientes de AINEs, en pacientes con antecedentes de úlcera y en ancianos.
Es importante valorar el riesgo/beneficio en pacientes con hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad coronaria establecida, arteriopatía periférica y/o enfermedad cerebrovascular, así como en tratamientos de larga duración con factores de riesgo cardiovascular conocidos (hipertensión arterial, hiperlipidemia, diabetes mellitus, fumadores). Existe riesgo de reacciones cutáneas al inicio del tratamiento y el naproxeno puede enmascarar síntomas de infecciones. Se recomienda control renal, hepático y hematológico, e interrumpir el tratamiento si aparecen alteraciones visuales. Además, altera la fertilidad femenina.
Naproxeno y el Embarazo
Durante el primer y segundo trimestre de la gestación, la inhibición de la síntesis de prostaglandinas puede afectar negativamente la gestación y/o el desarrollo del embrión/feto. Estudios epidemiológicos sugieren un aumento del riesgo de aborto y de malformaciones cardiacas y gastrosquisis tras el uso de inhibidores de la síntesis de prostaglandinas en etapas tempranas de la gestación. El riesgo absoluto de malformaciones cardiacas se incrementa desde menos del 1% hasta aproximadamente el 1,5%. Parece que el riesgo aumenta con la dosis y la duración del tratamiento.
Por lo tanto, durante el primer y segundo trimestres de la gestación, el naproxeno no debe administrarse a no ser que se considere estrictamente necesario. Además, puede alterar la fertilidad femenina y no se recomienda en mujeres que están intentando concebir. Se excreta en la leche materna aproximadamente 1%, por lo que se debe evitar su uso durante la lactancia.
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Efectos Adversos
Algunos pacientes experimentan somnolencia, mareo, vértigo, insomnio o depresión durante el tratamiento con naproxeno. Otros efectos adversos incluyen úlceras pépticas, perforación o hemorragia gastrointestinal, dolor epigástrico, cefaleas, náuseas, vómitos, diarrea, flatulencia, constipación, dispepsia, dolor abdominal, melena, hematemesis, estomatitis ulcerosa, exacerbación de colitis y enfermedad de Crohn; edema periférico moderado, hipertensión arterial, zumbido de oídos y vértigo.
Estudios y Revisiones
Una revisión sistemática publicada en 2008 sugiere que la exposición a aspirina durante el primer trimestre de embarazo se asocia a gastrosquisis, y la de AINEs a malformaciones cardíacas y orofaciales, como hendidura palatina, especialmente con naproxeno.
Un estudio de cohortes realizado en Noruega en 2013 no encontró efectos de los AINEs en las tasas de supervivencia del recién nacido, ni de malformaciones congénitas, ni en los defectos estructurales cardíacos. Sin embargo, el empleo de ibuprofeno durante el segundo trimestre del embarazo se asoció, de forma estadísticamente significativa, con bajo peso al nacer.
Recomendaciones Finales
Las evaluaciones del fármaco revisadas y la ficha técnica señalan restricciones de su empleo como consecuencia de los posibles problemas que podría provocar el ibuprofeno durante el embarazo. La exposición a AINEs durante el primer trimestre no parece asociarse de forma estrecha con malformaciones congénitas; sin embargo, se ha observado una asociación entre anomalías cardiovasculares y defectos en el paladar en algunos estudios tras la exposición a AINEs durante el embarazo.
Deben ser evitados los AINEs en la última etapa del embarazo (algunos clínicos lo sitúan a partir de la semana 31 o 32 de gestación). Durante el tercer trimestre de la gestación, todos los inhibidores de la síntesis de prostaglandinas pueden exponer al feto a toxicidad cardio-pulmonar y disfunción renal, y a la madre y al recién nacido a posible prolongación del tiempo de hemorragia e inhibición de las contracciones uterinas. Consecuentemente, el ibuprofeno está contraindicado durante el tercer trimestre de embarazo.
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Alternativas al Uso de Medicamentos
Siempre y cuando la situación lo permita, la primera vía de abordaje va a ser recurrir a alternativas no farmacológicas durante la gestación. Existen condiciones de salud que pueden notar una mejoría con un simple cambio de estilo de vida y llevando una dieta balanceada rica en frutas, verduras, etc.
Otras alternativas no farmacológicas durante el embarazo serían las terapias naturales basadas en practicar yoga prenatal, salir a caminar, hacer ejercicio, etc. De este modo, se reducirá el riesgo de hipertensión arterial y mejorará el estado de ánimo de la embarazada. Las sesiones de fisioterapia también pueden ser útiles para aliviar, por ejemplo, los dolores de espalda típicos del embarazo.
Además, las técnicas de relajación y meditación durante el embarazo ayudarán a reducir el estrés, la ansiedad y mejorar la calidad del sueño. Por último, existe también la opción de tomar algún suplemento vitamínico, pero siempre bajo indicación médica.
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