Secuelas del Parto con Ventosas: Riesgos y Consideraciones
En muchas ocasiones, por motivos maternos o fetales, se necesita acelerar el proceso de parto. Para ello, se dispone de instrumentos como las ventosas obstétricas.
¿Qué son las ventosas y por qué se utilizan?
La ventosa obstétrica (vacuum extractor, extractor de vacío) es un instrumento que, como el fórceps y las espátulas, ayuda a la mujer a dar a luz por vía natural. En estos casos se puede plantear la realización de un parto instrumental.
Durante el parto, a veces se presentan complicaciones que dificultan que el bebé nazca de forma natural. En estos casos, los médicos pueden recurrir a instrumentos que les ayuden a guiar al bebé hacia el exterior. Uno de los más comunes es la ventosa obstétrica, también conocida como extractor por vacío.
La ventosa consiste en una especie de copa de silicona o metal que se coloca en la cabeza del bebé. Esta copa se conecta a una bomba que genera succión, ayudando a tirar del bebé mientras la madre empuja. Es una técnica que se considera menos agresiva que el uso de fórceps, pero no está exenta de riesgos.
Se suele utilizar cuando el parto se ha alargado más de lo habitual, cuando hay signos de que el bebé está sufriendo o si la madre no puede empujar con suficiente fuerza. Aunque puede ser útil en muchos casos, su uso debe ser muy controlado, ya que una mala práctica puede causar daños importantes tanto al bebé como a la madre.
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Todos los extractores de vacío constan de una copa que es la que se aplica sobre la cabeza del bebé y de un sistema de tracción-succión que ejerce presión negativa entre la copa y la cabeza fetal. Esta sistema es el que ejerce el vacío para que la copa no se separe.
Tipos de ventosas
Existen dos tipos de ventosas diferentes:
- Ventosas metálicas clásicas: Este dispositivo metálico hace un vacío mayor adhiriéndose más a la cabeza del bebé. La ventosa apareció por primera vez en 1706 cuando James Yonge describió el primer intento de parto asistido por vacío con ventosa. Posteriormente, en 1954, Malmstrom introduce una copa de vacío metálica y que presentaba un sistema de tracción con cadena, similar al utilizado en la actualidad. Este sistema de vacío está ampliamente aceptado por la obstetricia moderna.
- Ventosas desechables tipo Kiwi: Es más pequeña, desechable y portátil. Se conoce como Kiwi por su nombre comercial y puede usarse de forma rápida, por lo que es muy útil en ciertas ocasiones. Con el paso de los años, se ha ido desechando la utilización de las ventosas metálicas y cada vez se utilizan más las ventosas desechables.
En 2001, el obstetra australiano Aldo Vacca publicó un artículo en el que se comparaba este nuevo dispositivo Kiwi, con uno de silicona del mismo diámetro (5 cm) pero menor grosor y un delgado tubito flexible que sirve para el vacío, así como para la extracción fetal. Demostró que muestra alta eficiencia y seguridad para el parto asistido, en comparación con la ventosa metálica.
Existen varias razones por las cuales a veces decidimos ayudarte en el periodo final - expulsivo- del parto. En ocasiones el bebé no se desplaza por el canal del parto como nos gustaría y se queda estacionado en el. Otras veces consideramos que el bienestar fetal no está asegurado y decidimos acelerar la salida del bebé.
En Clínica Millet usamos ventosas y nunca usamos forceps. La colocamos cuando la paciente está en dilatación completa y la cabeza fetal ha descendido por el canal del parto por debajo de un cierto nivel. A veces no estamos seguros de que la ayuda con ventosa será suficiente para extraer al feto y decidimos hacer una “prueba de parto”. Una prueba de parto consiste en probar a extraer al feto en quirófano con todo preparado para hacer una cesárea urgente si fuese necesario.
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Complicaciones en el bebé y la madre por el uso de ventosas
Aunque las tasas siguen siendo bajas, están descritas algunas complicaciones que pueden implicar las ventosas en el bebé y en la madre. Distocia de hombros, parálisis plexo braquial, parálisis fácil cefalohematoma, caput, abrasiones o lesiones en el cuero cabelludo, sangrado retiniano o ictericia son solo algunas de ellas.
Las dos complicaciones más características son el cefalohematoma y el caput sucedaneum. Ambas lesiones son producidas como consecuencia de una presión excesiva generada sobre la cabeza del bebé.
- Caput Sucedaneum: Es lo que se conoce como ‘tumor de parto’. Se evidencia mucho más con la utilización de las ventosas. Es un edema de las partes blandas de la cabeza con bordes mal definidos. A nivel de la piel aparece enrojecimiento o algún pequeño sangrado limitado. Aparece inmediatamente tras el parto y se suele resolver de forma espontánea en 24-48 horas.
- Cefalohematoma: Ocurre más en profundidad, a nivel del periostio, una capa superficial del hueso. Está asociada a una pequeña fractura superficial de la zona. El tiempo que tarda en aparecer es mayor, hasta horas después del parto. La resolución también es más lenta, pudiendo ser de hasta 6-8 semanas.
Eso sí, hay que explicar que la mayoría de complicaciones presentadas tras la utilización de este instrumento son temporales y no presentan efectos a largo plazo.
Del mismo modo puede darse la presencia de ictericia, ya que los glóbulos rojos presentes en el hematoma, al descomponerse, liberan bilirrubina. Así, el pequeño podrá adquirir una coloración amarillenta. También, puede ser que se produzca una hemorragia en la retina a causa de la presión ejercida en la ventosa, aunque sí que es cierto que no tendrá consecuencias a largo plazo.
Los riesgos para la madre serán más escasos y similares a los que podrá presentar en un parto vaginal, tales como un desgarro vaginal, dolor en el perineo e incontinencia urinaria producto de todo lo anterior.
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Consecuencias para el recién nacido: lesiones asociadas al mal uso de ventosas
Cuando la ventosa se utiliza de forma incorrecta, el bebé puede sufrir lesiones físicas al momento de nacer. Algunas de estas lesiones son leves y desaparecen con el tiempo, pero otras pueden dejar secuelas permanentes.
- Una de las lesiones más frecuentes es el cefalohematoma, una acumulación de sangre entre el cuero cabelludo y el cráneo. Aunque puede parecer menor, en algunos casos puede derivar en ictericia grave o infecciones.
- También pueden producirse hematomas, cortes o inflamaciones en el cuero cabelludo del bebé.
- En los casos más graves, un mal uso de la ventosa puede causar daño neurológico, como hemorragias intracraneales o parálisis del nervio facial. Estas lesiones pueden tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo del bebé y requieren seguimiento médico y terapias específicas.
- Algunos recién nacidos también pueden sufrir fracturas en el cráneo o lesiones en el cuello por la fuerza de tracción. Estos casos deben investigarse cuidadosamente para determinar si el daño fue inevitable o si se trató de una negligencia médica evitable.
Consecuencias para la madre: ¿qué complicaciones pueden surgir?
Aunque muchas veces se habla solo de las consecuencias para el bebé, el uso de la ventosa también puede provocar lesiones importantes en la madre. Algunas son físicas y otras, emocionales, pero todas deben ser tenidas en cuenta.
- Una de las complicaciones más comunes es la aparición de desgarros vaginales o perineales graves. La presión y tracción que se ejerce durante un parto con ventosa puede aumentar el riesgo de que los tejidos se rompan, lo que puede derivar en dolor persistente, infecciones o problemas al volver a tener relaciones sexuales.
- También puede haber hemorragias postparto, que en algunos casos requieren intervenciones urgentes. Estas hemorragias no solo afectan físicamente a la madre, sino que generan estrés, miedo y complicaciones en el inicio del vínculo con el bebé.
- Además, muchas mujeres que han vivido un parto instrumental con ventosa, especialmente si no fueron informadas o si se sintieron forzadas, desarrollan trastornos emocionales como ansiedad, depresión postparto o incluso estrés postraumático. Sentirse poco escuchada o mal atendida durante el parto puede dejar una huella profunda.
Cuándo no es recomendable el uso de ventosas
Sí que hay ocasiones en las que no será recomendable aplicar esta técnica. Será en el caso de que el bebé tenga menos de 34 semanas. También, cuando exista cierta desproporción entre el tamaño de la cabeza del feto y la pelvis de la madre. Además, en los casos en los que la copa se haya despegado más de dos veces del cráneo habrá que dejar de realizar la maniobra. Se realizará lo mismo cuando se alargue la tracción unos quince o veinte minutos. De esta manera, lo más recomendable será abandonar el parto natural y apostar por una cesárea.
Esta técnica no podrá realizarse antes de la semana 34 de embarazo.
¿Cuándo el uso de ventosa puede considerarse una negligencia médica?
Aunque el uso de la ventosa está aceptado en obstetricia, hay situaciones en las que su aplicación puede ser inadecuada o incluso peligrosa. Cuando no se siguen los protocolos médicos establecidos, se puede hablar de negligencia médica.
Por ejemplo, si la ventosa se utiliza sin necesidad real, solo para acelerar el parto sin justificación clínica, el profesional puede estar incurriendo en una mala praxis. También es negligente si se emplea en condiciones que la contraindican, como cuando el bebé no está bien posicionado o si hay signos de desproporción pélvico-cefálica.
Otra situación grave ocurre cuando se hace un uso excesivo de fuerza, se realizan demasiados intentos o se mantiene la succión durante demasiado tiempo. Todo esto puede provocar lesiones graves al bebé y, en muchos casos, se podría haber evitado con una actuación médica más prudente o con una cesárea a tiempo.
Además, la falta de consentimiento informado también puede ser motivo de reclamación. Si no se explica a la madre los riesgos del procedimiento o no se le dan opciones, se están vulnerando sus derechos como paciente. En estos casos, también se puede considerar que ha habido una actuación negligente.
¿Cómo reclamar por negligencia médica en el parto?
Si crees que tú o tu bebé habéis sufrido una lesión por el uso indebido de una ventosa durante el parto, es importante que sepas que tienes derecho a reclamar. Nadie debería pasar por esto sin recibir explicaciones ni asumir que “son cosas que pasan”.
El primer paso es recopilar toda la documentación médica: historia clínica, informes del parto, evolución del recién nacido y cualquier prueba diagnóstica posterior. Esta información será clave para valorar si se actuó conforme a los protocolos o si hubo negligencia profesional.
Después, es muy recomendable acudir a un equipo legal especializado en negligencias médicas. Ellos podrán revisar tu caso junto con peritos médicos y ayudarte a iniciar un procedimiento de reclamación, que puede ser administrativo, civil o incluso penal, dependiendo de la gravedad.
La ley reconoce el derecho a una indemnización si se demuestra que hubo un daño evitable, así como el derecho a que se reconozca lo ocurrido. Más allá del aspecto económico, muchas familias buscan también justicia, reparación y respuestas. Y no están solas: hay caminos para conseguirlo.
Casos reales y sentencias
En los últimos años, se han registrado numerosas sentencias en las que los tribunales han reconocido que el uso de la ventosa durante el parto causó daños evitables tanto al bebé como a la madre. Estos casos muestran que la justicia puede actuar cuando se demuestra que hubo una negligencia médica real.
Por ejemplo, hay sentencias en las que se ha condenado a centros sanitarios por utilizar la ventosa de forma repetida y agresiva, provocando hemorragias cerebrales o lesiones neurológicas en recién nacidos. En muchos de estos casos, se demostró que una cesárea a tiempo habría evitado las secuelas.
También existen fallos en los que se reconoce el daño emocional sufrido por la madre, sobre todo cuando no se respetó su derecho a decidir o cuando no se le informó adecuadamente sobre los riesgos del procedimiento. En algunos casos, se han concedido indemnizaciones importantes por las secuelas físicas y psicológicas.
Si bien cada caso es distinto, estos precedentes legales demuestran que reclamar es posible y que existen vías para obtener reparación. Tener el acompañamiento de un equipo legal especializado en negligencias médicas puede marcar la diferencia entre un proceso difícil y una oportunidad para hacer valer tus derechos.
Recomendaciones adicionales
El uso de anestesia epidural en el parto incrementa en un 5 por ciento las posibilidades de tener una parto instrumental. Esto es debido a la propia acción de los fármacos utilizados sobre los músculos que tienen que intervenir en el parto, la limitación de la movilidad, así como sobre la dificultad para realizar los pujos.
No es recomendable aplicarla en una fase muy temprana del parto. Es mejor esperar a comprobar la evolución favorable de la dilatación y el mantenimiento de contracciones intensas y regulares. Por ello, la matrona que te asiste durante el parto puede aconsejarte retrasar su aplicación.
Para las situaciones en las que exista la posibilidad de utilizar más de un tipo de instrumento para resolver la complicación, la opción más recomendable es la ventosa, según los estudios y las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para mejorar la calidad de la atención.
Es conveniente que hables sobre esto con los profesionales antes del parto o durante el transcurso de la fase de dilatación, ya que en muchos casos las cesáreas y partos instrumentales se emplean en situaciones de urgencia, en las que hay que tomar decisiones rápidas y complejas.
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