El Significado del Segundo Hijo de Judá en la Genealogía de Jesucristo

28.10.2025

El evangelista San Mateo manifiesta haberse propuesto narrar la generación de Jesucristo según la carne y empieza por su genealogía. Mas al describir San Mateo en orden descendente la generación humana de Cristo, empieza desde Abraham.

Judá y Sus Hermanos

Abraham engendró a Isaac. E Isaac engendró a Jacob. Y Jacob engendró a Judas y a sus hermanos. (v. 2) La Glosa. Sin embargo incluye en la genealogía, junto con Judá, a todos sus hermanos, porque Ismael y Esaú no permanecieron en el culto del verdadero Dios, y los hermanos de Judá formaron parte del pueblo de Dios. Cita asimismo nominalmente a Judá, porque de éste y no de los otros ha descendido el Salvador.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 1. Y nuestro Jacob engendró doce apóstoles en el espíritu, no en la carne; en la palabra, no en la sangre. Pero Judá significa "el que confiesa", porque era imagen de Cristo que había de confesar a su Padre por estas palabras: "Doy gloria a ti, Padre, Señor del cielo y de la tierra" (Mt 11)

Judá, Tamar, Fares y Zara

El evangelista prosigue la generación de Judá y dice: "Y Judá engendró a Fares y a Zara". Ni Judá fue primogénito, ni ninguno de estos dos hijos fue primogénito de Judá, sino que ya había tenido tres hijos antes, pero les da cabida en la serie de las generaciones para llegar por medio de ellos hasta David, y desde David a la meta de su narración.

Después de Judá siguen Fares y Zara. Fares se traduce como separación, Zara como oriente y Tamar como amargura, porque la confesión engendra el apartamiento del pecado y el nacimiento de las virtudes de la amargura de la penitencia.

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Después de Fares sigue Esrom, la saeta, porque apartados ya de los pecados del siglo, debemos hacernos saetas para matar en los otros el vicio por la corrección y herir sus corazones con el dardo del amor de Dios.

San Ambrosio, in Lucam, 3. Es de notar que no inútilmente San Mateo nombró a los dos hermanos, Fares y Zara, aunque la genealogía sólo exigiese hacer mención de Fares. En esta mención de ambos hay un misterio. En los dos hermanos gemelos está prefigurada la doble vida de los pueblos: una según la ley, y otra según la fe.

Por Zara está significado el pueblo judío, el primero que apareció a la luz de la fe, como saliendo de una tenebrosa abertura del mundo, y por eso fue señalado con el rojo distintivo de la circuncisión, creyendo todos que ese pueblo había de ser más adelante el pueblo de Dios. Pero en su paso fue interpuesta la ley como cerca o muralla, y el pueblo judío quedó imposibilitado por la ley. Pero, por la venida de Jesucristo fue rota la valla de la ley que había entre judíos y gentiles, como dice el Apóstol: "Derribando la pared de división", resultando de aquí que el pueblo gentil, significado por Fares, después que la ley fue reformada por el mandamiento de Cristo, viniese primero a la fe, siguiéndole después el pueblo judío.

San Agustín, de civitate Dei, 15,15. Otra extranjera, Tamar, también figura en la genealogía de David. Y su historia, tan poco loable como la de las hijas de Lot, se relata en el Génesis. Judá, el cuarto hijo de Jacob, se había casado con una extranjera, cananea, con la que tuvo tres hijos. Llegado el momento, casó a su hijo mayor, Er, con Tamar. Pero éste «se hizo odioso a los ojos del Señor» y murió sin dejar hijos.

Según la ley del levirato, el hermano del difunto debía casarse con la viuda para dar descendencia al difunto: el hijo nacido de esa unión sería el hijo legítimo del difunto y, por tanto, su heredero. El segundo hijo de Judá, Onán, tomó a la viuda, pero encontró la manera de no procrear, lo que disgustó al Señor, que lo condenó a muerte. Quedaba así el tercer hijo, Selá, pero Judá, temiendo perderlo también a él, se encargó de retrasar y posponer el matrimonio, de modo que Tamar creyó prudente tomar la iniciativa: se disfrazó de prostituta, cubriéndose la cabeza con un velo, y esperó a su suegro en el camino de delante, lo atrajo y se acostó con él.

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Otro incesto, sin un verdadero intercambio de palabras, sino en el engaño y la mentira.

La Genealogía Continúa

Y sigue: "Y Fares engendró a Esrom". Judá engendró a Fares y a Zara antes de entrar en Egipto, al que pasaron ambos después con su padre. Y ya en Egipto Fares engendró a Esrom; Esrom engendró a Aram; Aram engendró a Aminadab, y Aminadab engendró a Naasón. Entonces Moisés los sacó de Egipto. Naasón fue el jefe de la tribu de Judá al mando de Moisés por el desierto, en el que engendró a Salmón. Este Salmón fue el príncipe de la tribu de Judá que entró con Josué en la tierra prometida.

Creemos que por algún motivo y según los designios de Dios se han puesto aquí los nombres de estos padres. Y sigue: "Y Naasón engendró a Salmón". Este Salmón, después de la muerte de su padre, entró en la tierra prometida con Josué, como príncipe de la tribu de Judá.

Salmón tomó por mujer a Rajab. De esta Rajab se dice que fue la meretriz de Jericó que recibió en su casa a los espías de los hijos de Israel, los escondió y además los salvó. Y como Salmón era uno de los nobles de Israel, de la tribu de Judá, viendo la fidelidad de Rajab, la tomó por mujer como si hubiese estado constituida en alta posición. El nombre de Salmón, que significa "toma el vaso", parece dar a entender que fue invitado por la providencia divina a hacer de Rajab un vaso de elección. "Y Salmón engendró de Rajab a Booz".

Este Salmón engendró en la tierra prometida a Booz de aquella Rajab. "Y Booz engendró de Rut a Obed". He creído superfluo exponer cómo Booz tomó por mujer a una moabita, Rut, sabiendo todos lo que la Escritura dice sobre éstos (en el libro de Rut) Sólo diré que Rut, en premio de su fe, se casó con Booz, porque renegó de los dioses de sus padres y adoró al Dios vivo. Booz, recompensando esta fe, la recibió por mujer para que de tal unión santificada naciese la descendencia real.

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¿Cómo Rut, extranjera, se casó con un judío, y qué razón tuvo el evangelista para creer que debía mencionar en la genealogía de Cristo esta unión prohibida textualmente por la ley? Rut, extranjera y moabita, a pesar de la ley de Moisés, que prohibía tales enlaces y que excluía a los moabitas del pueblo de Dios1, entró a formar parte de ese pueblo porque la santidad y pureza de sus obras la colocaron sobre la ley misma. Pasó por encima de la ley y mereció ser contada entre los ascendientes del Señor, elegida por el parentesco del espíritu, no de la carne. Gran ejemplo tenemos en Rut, pues en ella estamos prefigurados todos nosotros que hemos entrado en la Iglesia del Señor, recogidos de entre los gentiles.

Rut, la moabita, realiza además el vaticinio de Isaías cuando dice: "Envía, Señor, el Cordero dominador de la tierra, de la piedra del desierto al monte de la hija de Sión" (Is 16) "Y Obed engendró a Jesé". Jesé, padre de David, tiene dos nombres, y con más frecuencia es llamado Isai. Pero como el profeta no lo llama Isai, sino Jesé, diciendo: "Saldrá una vara de la raíz de Jesé" (Is 11), el evangelista puso Jesé para demostrar que aquella profecía se ha cumplido en María y en Cristo. "Y Jesé engendró a David el rey".

Es de preguntar por qué el santo evangelista llama rey solamente a David. Sin duda para mostrarnos que David fue el primer rey en la tribu de Judá.

Significado Alegórico y Moral

El mismo Cristo es Fares, el separador: "Y separará los corderos de los cabritos" (Mt 25) Es también Zara, el oriente, según lo profetizado por Zacarías: "He ahí al hombre, Oriente es su nombre" (Za 6) Es Esrom, la saeta, según Isaías: "Y púsome como saeta escogida" (Is 49)

Rábano. O el atrio, por la abundancia de su gracia y la extensión de su caridad. Es Aram, el elegido: "He aquí mi hijo el escogido" (Is 42) o el excelso: "Excelso es sobre todas las naciones el Señor" (Ps 112) Es Aminadab, el voluntario, que dice: "Voluntariamente me sacrificaré a ti". Es Naasón, el adivino, que conoce lo pasado, lo presente y lo futuro; o el serpentino: "Moisés levantó la serpiente en el desierto" (Jn 3) Es Salmón, el sensible, que dice: "Yo he conocido que ha salido virtud de mí" (Lc 8)

El recibió a Rajab, es decir, a la Iglesia formada de gentiles, pues Rajab significa hambre, extensión, ímpetu, porque la Iglesia tiene hambre y sed de justicia, y convierte a los filósofos y a los reyes con la fuerza de su doctrina. Asimismo Rut se traduce como "la que ve, la que se apresura", imagen de la Iglesia que ve a Dios por la pureza de su corazón y se apresura y afana por recibir el premio de su vocación celestial.

Cristo también es Booz, en el que está la fortaleza: "Si yo fuere alzado de la tierra, todo lo atraeré a mí mismo" (Jn 12) Es Obed, el que sirve: "El hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir" (Mt 20) Es Jesé, incienso: "Fuego vine a poner sobre la tierra" (Lc 12) Es David, el de mano fuerte: "El Señor fuerte y poderoso" (Ps 23), y el deseable profetizado por Ageo: "Vendrá el deseado de todas las naciones" (Ag 2,7 Vlg), y el de hermoso aspecto: "Vistoso en hermosura más que los hijos de los hombres" (Ps 44)

Veamos entretanto qué virtudes representan en nosotros estos padres. La fe, la esperanza y la caridad son el fundamento de todas las virtudes, y las demás que les siguen son un aditamento de las primeras. Judá significa confesión, que se da de dos maneras: confesión de la fe y confesión de los pecados. Luego, si después de tener esas tres virtudes se incurre en pecado, es necesario no sólo la confesión de la fe, sino la de los pecados.

Después de Judá siguen Fares y Zara. Fares se traduce como separación, Zara como oriente y Tamar como amargura, porque la confesión engendra el apartamiento del pecado y el nacimiento de las virtudes de la amargura de la penitencia. Después de Fares sigue Esrom, la saeta, porque apartados ya de los pecados del siglo, debemos hacernos saetas para matar en los otros el vicio por la corrección y herir sus corazones con el dardo del amor de Dios.

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