¿Qué debo hacer si mi hijo suspende?
Cualquier padre puede imaginarse (o conoce) lo que se siente cuando un hijo trae a casa el boletín de notas con suspensos. ¿Qué pasa? ¿Fallamos nosotros como padres, falla nuestro hijo/a, el colegio, el sistema…? ¿Qué podemos hacer?
Analizar la situación
Lo primero es analizar la situación sin culpar a nadie. Dependiendo del curso que esté realizando, los motivos por los que suspende pueden ser diferentes:
- Problemas de aprendizaje
- Madurativos
- Emocionales
- De crecimiento
- Motivación
Problemas en Primaria
Cuando un alumno suspende o le cuesta en las primeras etapas de primaria hemos de estar atentos. Empezamos a darnos cuenta de que un alumno puede tener problemas cuando empieza con la lectoescritura. Si esto ocurre hemos de acudir a expertos que ayuden a nuestro hijo con fórmulas y sistemas de apoyo que le den seguridad.
Es importante que el niño se sienta apoyado y valorado. No le agobies ni le riñas, le costará ponerse a leer o hacer deberes, pues es algo que le frustra, anímale y ten muchísima paciencia. Es más importante que entienda lo que lee que, que lea rápido.
Durante el preescolar y los primeros años de primaria es cuando podemos ver si existen problemas de aprendizaje o de cualquier otro tipo. Haz revisiones de vista y oído. ¡A veces la lectura se corrige con gafas!
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Si no es así, el alumno debe ir sacando más o menos buenas notas.
A finales de la primaria
Algunos estudiantes ya empiezan a tener cambios hormonales, cambian sus intereses y motivaciones y puede que esto les lleve a relajarse en sus estudios. Esto es uno de los motivos que pueden hacer que el estudiante baje sus notas.
Has de estar más encima y calcular las horas que está en su cuarto “estudiando”. Anímale a que deje las distracciones como el móvil fuera del cuarto. Y si ya estudia con ordenador, ponle tiempos:
- Dentro de 1 h te pregunto.
- Haz un mapa mental y te pregunto.
Problemas en la ESO
Los biorritmos cambian en la ESO, y es importante saberlo para entender lo que les pasa y no enfadarse con ellos. Por otra parte, empiezan a perder el interés por las asignaturas del colegio, empiezan las edades de los amigos y grupos. Por lo tanto son edades en las que distraerse no les cuesta mucho.
Pero si nuestro hijo está suspendiendo (más de 2 ó 3 asignaturas por evaluación) debemos plantearnos por dónde atajar el problema.
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Posibles soluciones
- El colegio: la frase “échate fama y ponte a dormir” en el colegio suele funcionar, para lo bueno y para lo malo. Así que cuando un hijo nuestro ya tiene fama de cateón no hay que perder el tiempo y cambiarlo de colegio. Hay colegios más blandos que otros a la hora de evaluar al alumno. Tu hijo se sentirá más cómodo. Quizás va a un colegio grande y necesita uno más pequeño con más atención personal.
- Sistema educativo: hay estudiantes que no funcionan en el sistema educativo español y hay que cambiarlos de sistema. Si es así intenta aguantarlo hasta 3º ó 4º de la ESO, cuanto mayor sea, más beneficioso será para el el curso en el extranjero. En este momento, dependiendo de las necesidades del alumno y de los padres, aconsejamos incluso cambiar de sistema educativo. El Sistema educativo norteamericano el High School, , es una metodología flexible y con un sistema de evaluación adaptada a muchos tipo de estudiantes, lo que facilita a los alumnos seguir los estudios a su ritmo.
- Problema emocional: en la adolescencia tener problemas emocionales se refleja muchas veces en las notas. Desánimos, autoestima baja, problemas con los compañeros y los grupos, …
- Mala alimentación, sueño y deporte: Es básico y fundamental que controlemos sus horas de sueño, su actividad física y su alimentación. Si alguna de estas tres cosas falla, puede también repercutir en sus notas. La falta de vitaminas a la hora de estudiar puede repercutir en su concentración.
¿Cómo actuar?
Es fundamental crear un sistema de comunicación fuerte basado en la confianza mutua entre tu hijo y tú. Muchas de las situaciones y/o problemas que se generan pueden evitarse si no nos saltamos el paso del diálogo. En la sociedad actual, y en concreto, en nuestro sistema educativo las notas cobran una importancia mayoritaria que, normalmente, etiqueta a nuestros hijos como buenos o malos estudiantes, lo cual es un error.
Para poder abordar este tema es fundamental entender de dónde viene el suspenso de nuestro hijo, y así poder ponerle solución juntos. Pero eso no será posible si no nos sentamos a hablar con ellos.
Consejos para gestionar el momento
- Plantea cuál es el mejor momento para abordar el tema: Es importante fijarte en cómo está tu hijo y cómo estás tú. Jamás podrás resolver nada si lo haces desde el enfado. Debes hacer que la conversación sea cómoda para ambos. Busca un momento y un ambiente en el que podáis estar abiertos al diálogo.
- No juzgues, pregunta: En ocasiones empezamos la charla dramatizando sobre la situación y juzgando a nuestro hijo. Evita frases como “es una vergüenza” “esto pasa porque eres un/una pasota” “vago/a”… Es mejor preguntarle cómo está, cómo se siente sobre lo sucedido, si ha pasado algo en concreto o en qué cree que puedes ayudarle para mejorar.
- Identifica el problema: Es importante llegar al fondo de la cuestión, saber cuál ha sido el motivo por el que tu hijo ha suspendido. No es lo mismo suspender habiéndose esforzado, por algún problema en clase con compañeros o profesores, o porque simplemente decidió no estudiar. Sea cual sea el problema es importante que escuches para poder orientarle de la mejor forma.
- Ayúdale a aceptar su responsabilidad: Es momento de que le ayudes a hacer autocrítica. Si ha suspendido por no esforzarse, debe ser él o ella quien llegue a esa conclusión y sea consecuente con sus actos. No impongas un castigo, ni busques cambiar su comportamiento con grandes recompensas. Déjale reflexionar, podéis armar un plan juntos para evitar que esto vuelva a suceder. La mejor forma de que lo entienda es llegar a un compromiso por ambas partes.
- Haz autocrítica: No sólo tu hijo es responsable de su educación. Tu labor como padre o madre es apoyarle y ayudarle. Pregúntale qué cree que puedes hacer mejor, en qué te necesita a su lado. La clave está en escuchar y observar los hábitos de estudio de tu hijo y ayudarle a encontrar el que mejor se adapte a él o ella.
- Infórmate o busca ayuda: Es importante que te mantengas informado sobre la evolución de tu hijo en el colegio. Pero ojo, intenta escuchar y ver ambas partes. La visión en conjunto será tu mejor aliada. Si necesitas ayuda para ampliar tus herramientas, no dudes en visitar a un profesional de la psicología infantil.
En resumen
Habla con él/ella
Lo más importante cuando hay problemas de suspensos es hablar con ellos; tengan la edad que tengan, pueden darnos pistas de lo que les pasa. Lo primero ha de ser su estabilidad emocional, no le hagas sentirse “tonto” por suspender, a ningún niño le gusta suspender. Si le dejas elegir entre sobresalientes o suspensos, ¿qué crees que elegirá?
Toma medidas enseguida
Comprender su situación y poner remedio, depende de los padres. Por parte de tu hijo ha de haber compromiso de esfuerzo y trabajo. Establece con él horarios, rutinas de trabajo, etc.
Suspender no ha de ser lo normal
Por lo tanto cuando las notas bajan se ha de empezar a trabajar y no dejar que nuestro hijo vea que en su caso suspender es lo normal.
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Castigos
Los castigos eternos en su cuarto sin salir, no son la solución. Marcar unos horarios de estudio, una disciplina de trabajo, y una rutina son el mejor camino. Privarle de juegos o libertades por esos suspensos, es una buena alternativa, ahí ya depende de los padres y del motivo del suspenso.
Alábalo/a
No olvidéis alabar sus esfuerzos y su mejoría de notas aunque sea pequeña.
¿Qué no debemos hacer?
- Gestionar el tema de los suspensos si estás demasiado enfadado, o irritado. Si lo estás es recomendable que fueras a un sitio donde no estar con tu hijo hasta que estés calmado.
- Dramatizar.
- Sermonear, recriminar, faltar al respeto, echar en cara, puntualizar.
- Castigar: no debemos de transmitir venganza o querer fastidiar al hijo. Un castigo se comunicaría por ejemplo de esta forma: cómo has suspendido no sales con tus amigos. En cambio una consecuencia que es lo que recomendamos suena así: Debes de estudiar X horas diarias a partir de hoy para lograr aprobar (con este mensaje también seguramente no tendrá tiempo de ver a sus amigos.
- Dar Premios -regalos materiales: a corto plazo sirven pero a largo plazo los efectos son negativos. Porque generas una motivación extrínseca y no intrínseca. Así alejas al niño de la posibilidad de entender que el beneficio de estudiar es para él.
- No preguntarle. Es fundamental que pasemos de hacer sentencias y afirmaciones a ser unos expertos en preguntar.
Tipos de estudiantes y cómo abordarlos
Todo estudiante puede suspender alguna vez. Y es que para ser efectivos no existen recetas universales porque depende de qué tipo de hijo tenemos debemos de usar un tipo de comunicación y relación distinta y depende sobretodo de la resistencia frente a los estudios.
- Quiere estudiar y se esfuerza pero no ha aprobado: Estos alumnos tienen todos los recursos emocionales e intelectuales para alcanzar los objetivos escolares. Como padres cuando suceda no debemos de relajarnos y cuidar mucho lo que decimos, potenciando y cuidando su autoestima. En estos casos, hay que aprovechar a enseñarles a aceptar el fracaso y frustración. También es fundamental valorar el esfuerzo por encima de los resultados.
- Quiere estudiar pero no se esfuerza, y ha suspendido: Sería como el que va de “listillo” y luego no le salen bien las cosas. En líneas generales recomendamos que los padres se pongan en una posición “down” y realicen un diálogo estratégico donde se valore cómo ha funcionado hasta ahora y qué cree que necesita para conseguir aprobar las notas.
- El que no quiere estudiar y no se esfuerza: Aquí hay dos tipos el pasivo o el activo. Aquí los padres también deberíamos de usar el diálogo estratégico, es decir, ponernos al inicio en posición one-down. Hacer sólo preguntas en ilusión de alternativa haciéndole sentir que si sigue por ese camino todo le va a ir a peor.
- Ni sabe si estudiar ni sabe si esforzarse: Suelen ser del grupo de los graciositos de la clase. Para ello, los padres deben de estar muy cercanos a él e irle construyendo un camino que crean que es mejor para él y comunicarse con él y darle apoyo.
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