Propiedades y Beneficios de la Leche Materna Después del Año de Lactancia

11.01.2026

El concepto de lactancia prolongada a menudo se emplea de forma inexacta. En las sociedades tradicionales, la lactancia prolongada era lo común, por lo tanto, no deberíamos emplear el término “prolongado" para todas las lactancias, puesto que cada mujer decide cuánto tiempo quiere emplearla como fuente de alimentación a su hijo.

No existe un estándar y una duración adecuada, pero sí unas recomendaciones sustentadas con evidencia científica de que cuanto más se alargue mayores beneficios obtendremos. Estos beneficios se asocian a la disminución de la malnutrición infantil en países subdesarrollados, en los cuales el acceso a una alimentación sana y equilibrada resulta un reto diario.

Hace dos siglos nadie hablaría de lactancia prolongada, puesto que se alimentaba a sus hijos al pecho durante el mayor tiempo posible, o hasta que la mujer deseara, lo que solía ocurrir hasta los dos años de edad. Es a partir del siglo XX, con la industrialización generalizada y la aparición de leches de fórmula cuando se comenzó a publicitar que estas eran superiores a la leche materna.

De hecho, en algunas sociedades o clases sociales más altas se consideraba un signo de bajo nivel el amamantar a su hijo, por lo que se fomentó el consumo de leches de fórmula como un signo de categoría social y distinción.

Beneficios Inmunológicos de la Leche Materna

La leche es un fluido complejo; está formado por lípidos, proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y factores inmunológicos (1). Es producida por la glándula mamaria, que, a diferencia de otros órganos, se desarrolla de forma más compleja tras el nacimiento, especialmente durante la pubertad.

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En la mujer embarazada aumenta la producción de gotas de grasa, que elevan el tamaño de las células mamarias. La glándula queda en reposo hasta el alumbramiento de la placenta, debido a los altos niveles de progesterona circulante. Esta etapa es conocida como lactogénesis I.

Tras el parto y la expulsión de la placenta, los niveles de progesterona disminuyen, lo que da lugar al inicio de la lactogénesis II, en la que comienza la producción de leche de forma más abundante (2). En la lactogénesis III se mantiene la secreción láctea establecida por el reflejo de succión del recién nacido (3).

El contenido celular de la leche depende de varios factores, como la plenitud de la glándula mamaria, la etapa de la lactancia, el estado de salud de la díada madre/bebé, la permeabilidad de la membrana basal y el desarrollo del epitelio mamario (4). Esto quiere decir que existe una gran heterogeneidad en la composición de la leche de una mujer a otra, y que se modifica al adaptarse a las necesidades de su bebé.

El hidrato de carbono más importante de la leche humana es la lactosa, disacárido compuesto por glucosa y galactosa, que representa el 90% del total de hidratos de carbono de la LM. Los oligosacáridos, por su parte, abundan más en la leche humana que en la de vaca y tienen un importante efecto bacteriostático, al inhibir la adhesión bacteriana y vírica a la superficie epitelial.

La lactasa está localizada en las vellosidades intestinales y su función es hidrolizar la lactosa para facilitar la absorción del calcio. La galactosa es un carbohidrato imprescindible para la elaboración de galactolípidos, esenciales a su vez para el correcto desarrollo del sistema nervioso central.

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La leche humana madura tiene un componente proteico pequeño en comparación con la leche de otros animales. Las proteínas de la leche de la mujer son homólogas, por lo que disminuye el riesgo de reacciones alérgicas, a diferencia de lo que ocurre con la leche de vaca.

En las proteínas de la LM se pueden distinguir varios compuestos, como la caseína y la seroalbúmina. El nitrógeno no proteico (NNP) se encuentra en grandes cantidades en la leche de la mujer y su concentración depende de la dieta materna y del tiempo de lactancia. La urea es su componente principal, pues constituye el 40% del NNP.

Los nucleótidos forman entre el 10% y el 20% del NNP de la LM. Aunque su función no es del todo conocida, se sabe que inciden en la inmunidad humoral y celular, así como en el crecimiento del sistema gastrointestinal. Otras proteínas presentes en la leche materna son la carnitina, la taurina y aminoácidos libres y péptidos, en menor proporción (3).

Dentro de los componentes de la leche se puede afirmar que los lípidos y los factores inmunológicos son variables y sensibles al cambio, ya sea por factores internos o por factores externos. La grasa constituye uno de los componentes más importantes y variables de la leche humana, ya que proporciona el 45-55% de la energía total que recibe el lactante (5,6).

Algunos estudios apuntan que la cantidad de lípidos de la leche es dependiente de la grasa acumulada durante la gestación, aunque una parte de ellos, como los ácidos grasos, pueden verse influidos por la dieta materna (7) o por su peso corporal. Se ha descrito que la leche de madres con sobrepeso u obesidad presenta menos cantidad de lípidos totales (8), pero una mayor proporción de ácidos grasos saturados (9).

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Los triglicéridos, por su parte, también parecen modificarse en función de diversas patologías, como la preeclampsia, con la que tiene lugar un pico de trigliceridemia mayor que en las mujeres sanas (10). El contenido graso de la leche materna varía además con el grado de plenitud de la glándula mamaria y el tiempo transcurrido desde la alimentación del bebé, para alcanzar su pico máximo a los 30 minutos de la última toma (11).

De esta forma, se observa que los lípidos son uno de los componentes más influenciables por diversos factores y que la obesidad materna modifica de forma importante la composición de la leche, y tener consecuencias negativas para el bebé (12). Por otro lado, existen diferencias en la concentración de anticuerpos de la LM, entre los que se encuentran IgM e IgG, con valores más bajos, en los que la Inmunoglobulina A secretora (IgAs) es el anticuerpo principal que proporciona inmunidad al lactante (13,14), lo que indica la existencia de un vínculo inmunológico entre madre e hijo.

En este sentido, otro de los compuestos objeto de la investigación actual se centra en la lactoferrina, secretada a través de la leche y cuya función consiste en conferir inmunidad en la vida temprana, mientras el propio sistema inmune del bebé se hace competente (15). El recién nacido tiene un sistema inmune inmaduro y está expuesto a gran cantidad de microorganismos extraños desde el mismo momento de su nacimiento (16).

El 90% de las infecciones que afectan a los seres humanos utiliza las mucosas como puerta de entrada, por lo que la capacidad inmunomoduladora que confiere la leche materna es de vital importancia desde el periodo neonatal (17).

Recomendaciones de la OMS y Adhesión a la Lactancia Materna

En la reunión de expertos celebrada en Ginebra en el año 2001 se constata que "la lactancia natural es la mejor forma de proporcionar un alimento ideal para el crecimiento y el desarrollo sano del lactante; también es parte integrante del proceso reproductivo, con repercusiones importantes en la salud de las madres". De esta forma, se establece que durante los 6 primeros meses de vida los lactantes deben ser exclusivamente alimentados con lactancia materna, como recomendación de salud pública mundial (18).

A pesar de ello, tan solo un 35% de todos los lactantes son alimentados con lactancia natural exclusiva durante los primeros 4 meses de vida; la malnutrición es la causa del 60% de las defunciones registradas en el mundo cada año de niños menores de 5 años (19).

Según la Encuesta Nacional de Salud realizada en España por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en los años 2011-2012, un 66,2% de los lactantes son amamantados exclusivamente con leche materna a las 6 semanas de vida; a los 3 meses, baja al 53,6%; y a los 6 meses, únicamente lo hace un 28,5% (20), por lo que la adhesión a la LM sigue estando por debajo de lo deseado.

Las tasas más bajas de lactancia materna se presentan en aquellas mujeres con embarazos complejos, especialmente por obesidad y diabetes (21,22). Las mujeres obesas tienen más probabilidades de experimentar lactogénesis retardada (23), lo cual predice, a su vez, el abandono de la lactancia materna exclusiva (24). Este hecho pone de relieve la necesidad y conveniencia de las campañas de salud pública y apoyo profesional, de modo que se mejore la adhesión a la LM en distintos grupos de mujeres, especialmente a las de riesgo (25,26).

Beneficios Continuos Después del Primer Año

Aunque las recomendaciones indican que la lactancia materna es beneficiosa en los primeros 6 meses de vida (27), se ha estudiado la variación de los componentes de la leche más allá del primer año de vida del niño. De esta forma, se describe que la LM conserva la mayoría de sus propiedades en el segundo año de lactancia, por lo que su continuidad sería beneficiosa incluso en esa etapa.

Tan solo se observa una disminución de la cantidad de ciertos minerales, tales como el zinc y el calcio, pero que podrían ser añadidos a la dieta complementaria del bebé (28). Otra importante población es la constituida por los recién nacidos pretérmino.

Varios estudios han demostrado los beneficios que obtienen estos bebés al ser alimentados con la leche de su madre (26), ya que se absorbe mejor que la leche de fórmula y el vaciamiento gástrico es más rápido. En algunas ocasiones, como en los bebés menores de 1.500 g de peso, es necesario suplementar la leche humana, aunque se sabe también que la LM de madres con hijos prematuros tiene cantidades significativamente mayores de grasas y proteínas.

A pesar de las dificultades éticas y metodológicas que entraña la investigación, en este sentido, varios estudios coinciden en mostrar un efecto protector de la lactancia materna contra el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), de origen multifactorial. Otros factores protectores contra ese SMSL son la posición en decúbito supino y la prevención del tabaquismo materno, cuya prevalencia es menor en mujeres que dan el pecho a sus hijos (3).

Ventajas de la Lactancia Materna Prolongada

Entre las razones para recomendar la lactancia materna prolongada están:

  • Menor número de diarreas, infecciones respiratorias, episodios de otitis media, etc. y prevención de las enfermedades alérgicas por el efecto protector sobre el sistema inmunitario del niño, que tarda entre 2 y 6 años en desarrollarse.
  • Menor riesgo de sobrealimentación y desarrollo de obesidad en el futuro.
  • Protección de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.
  • Facilita un desarrollo mandibular y dental adecuado.
  • Ventajas en el desarrollo psicomotor (habilidades motoras, lenguaje y agudeza visual).
  • Favorece el apego del niño a su madre, esa relación cálida e íntima, que influye positivamente en el desarrollo de la autoestima y en la futura independencia del niño.
  • Protección para la madre ante enfermedades, como el cáncer de mama y de ovario, la osteoporosis y las fracturas asociadas, y la artritis reumatoide.
  • Es una medida ecológica, ya que no precisa preparación ni genera residuos; y económica, al no tener que comprar leche artificial.
  • Disminuye el absentismo laboral de los padres y el uso de recursos sanitarios al disminuir el número de infecciones.

En el niño: a nivel sanitario se observan sus beneficios tanto durante el tiempo de amamantamiento como en los siguientes años de vida, disminuyendo la incidencia de cáncer, enfermedades autoinmunes o metabólicas como la diabetes.

En la madre: la lactancia materna disminuye la incidencia de cáncer de mama y de ovario. Además disminuye el riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo 2.

Aunque existen muchos mitos y leyendas respecto a los riesgos que supone para la madre la lactancia prolongada, la realidad es que actualmente existe poca evidencia científica que la respalde. Tradicionalmente se ha comentado la posibilidad de pérdida dentaria y pérdida de masa ósea.

Se ha hablado mucho de las posibles complicaciones sobre dar de mamar embarazada de nuevo. La realidad es que no aparecen tales complicaciones. Tan sólo en algunos casos determinados se podría plantear su retirada, como si se da una amenaza de parto prematuro, en los cuales se deben de evitar cualquier estimulación oxitócica.

El útero gestante tiene receptores de oxitocina que son los que desencadenan contracciones. Durante el proceso de mamar se activa la secreción endógena de oxitocina y ésta puede favorecer o desencadenar contracciones.

La Lactancia Materna y el Apoyo Psicológico

Es importante recordar que a pesar de las expectativas y los deseos que las mujeres tenemos en relación al embarazo, el parto, la lactancia, la maternidad etc., algunas cosas están en nuestras manos: como por ejemplo informarnos, aclarar nuestras necesidades, buscar profesionales y personas de confianza que nos guíen y acompañen, comunicar de forma clara qué queremos y cuáles son nuestras preocupaciones.

Pero también es necesario tener presente que no podemos controlarlo todo, que nuestro proceso depende en parte de nosotras, pero también de otras personas y de una serie de circunstancias imprevisibles que no están en nuestras manos. Y aquí es donde la capacidad para adaptarnos, la flexibilidad y la aceptación, van a jugar un papel clave para superar los obstáculos de forma satisfactoria.

En ocasiones va a ser necesario transitar por emociones como la tristeza, la rabia y la frustración por la pérdida de una ilusión o un deseo que teníamos y que no pudo ser. Por ejemplo con las preferencias relacionadas con el sexo del bebé. O por un parto que no fue como soñábamos. O por querer amamantar a nuestro bebé y no poder.

A menudo es necesario pasar por un duelo por todo aquello que pensábamos que iba a ser y no fue. Los humanos somos mamíferos y por ello, la lactancia materna es algo natural.

Mitos y Realidades Sobre la Lactancia Materna Prolongada

Se suele considerar la lactancia materna prolongada cuando se alarga más allá de los 12-24 meses de edad. Los patrones de duración de la lactancia materna van a depender de la cultura, el momento histórico y los distintos criterios médicos y científicos.

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño.

La lactancia materna es un factor protector contra la obesidad en la infancia. El riesgo de obesidad en niños de 5-6 años se reduce un 35% si recibieron pecho de 3 a 5 meses.

La lactancia prolongada proporciona no sólo alimento sino consuelo, ternura, comunicación entre madre e hijo. Se ha puesto en relación la caries con la lactancia materna prolongada. Sin embargo, no hay evidencia científica que relacione la lactancia materna y la caries dental.

Algunos estudios han alertado acerca de la contaminación química de sustancias nocivas tales como dioxinas y otras en la leche materna, procedentes de la contaminación del medio ambiente.

El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, afirma que “no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. Tampoco, si este es el deseo de la madre, hay ningún riesgo demostrado en continuar la lactancia del niño mayor durante un nuevo embarazo, aunque ha que individualizar y valorar el destete en caso de amenaza de aborto o parto prematuro, así como en otras situaciones especiales.

El mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional. Es importante que cada familia y cada madre tome decisiones informadas.

La lactancia materna ha demostrado ser beneficiosa tanto para la madre como para el bebé. Cada uno de sus componentes y la variedad que se manifiesta entre una mujer y otra la dotan de un gran interés para el estudio científico. Por otra parte, los costos relacionados con una lactancia materna inadecuada son elevados, ante los gastos en la salud de los niños cuyas enfermedades podrían evitarse, así como en el importe invertido en la leche artificial (LA) (29-31).

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