Síndrome HELLP Posparto: Información Detallada
El síndrome HELLP es una complicación rara y grave del embarazo. Aparece en un 0,1-0,8 por ciento de todos los embarazos y en un 70-80 por ciento de los casos se asocia a otra complicación del embarazo llamada preeclampsia. El síndrome HELLP aparece en el 10-20 por ciento de los casos de preeclampsia grave o de eclampsia.
El síndrome HELLP es una complicación del embarazo que se presenta como una triada de síntomas: anemia hemolítica, elevación de las enzimas hepáticas y trombocitopenia. Esta patología es considerada una variante de la preeclampsia y, al igual que ésta, aparece generalmente al final del embarazo, es decir, en el tercer trimestre. En algunos casos, el síndrome de HELLP surge después del parto. Su prevalencia no es muy elevada, se sitúa entre 1 y 2 casos por cada 1000 embarazos. Además, lo más común es que el síndrome de HELLP desaparezca al poco de producirse el alumbramiento.
¿Por qué se llama síndrome de HELLP?
El síndrome de HELLP es una complicación gestacional poco frecuente, aunque puede poner en peligro la salud de la embarazada y del bebé. Se caracteriza por ocasionar una combinación de tres efectos, cuyas iniciales en inglés darían nombre al síndrome:
- Hemólisis (Hemolysis): también conocido como anemia hemolítica. Se trata de la destrucción de los glóbulos rojos.
- Elevación de las enzimas hepáticas (Elevated Liver enzymes): ocasionando insuficiencia hepática.
- Bajos niveles de plaquetas (Low Platelets): por lo que se producirá un problema de coagulación en la sangre.
Este síndrome puede surgir con diferentes señales y causar evolución. En otras ocasiones, el síndrome de HELLP no provoca ningún signo en la embarazada.
Síntomas del síndrome de HELLP
Como hemos comentado anteriormente, las manifestaciones clínicas del síndrome de HELLP puede aparecer tanto antes como después del parto. En algunos casos, esta afección gestacional surge sin causar síntomas en la embarazada.
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En cualquier caso, los síntomas más destacados asociados al síndrome de HELLP son los siguientes:
- Dolor de cabeza, hombro y/o abdomen.
- Fatiga y dolor al respirar profundamente.
- Náuseas y vómitos.
- Hipertensión.
- Retención de líquidos y aumentos de peso excesivo o por encima de lo normal.
- Visión borrosa.
- Sangrado nasal o en otras partes del organismo.
- Presencia de proteínas en la orina.
- Hinchazón.
Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos del síndrome de HELLP, sino que coinciden con las señales de otras condiciones médicas. Por ello, a veces, el síndrome de HELLP es confundido con el lupus o la púrpura trombocitopenia, por ejemplo.
¿Por qué se produce el síndrome de HELLP?
La causa exacta que provoca el síndrome de HELLP se desconoce a día de hoy. No obstante, la mayoría de especialistas consideran que esta afección es una variante de la preeclampsia del embarazo.
Pese a ello, existen algunos factores que incrementan el riesgo de desarrollar síndrome de HELLP durante el embarazo o tras el alumbramiento. A continuación, se enumeran cada uno de ellos:
- Embarazo previo con síndrome de HELLP.
- Hipertensión arterial.
- Multíparas.
- Grupo étnico caucásico.
- Embarazo a temprana edad o en la adolescencia.
Aparte de estos factores de riesgo, los antecedentes familiares, las enfermedades autoinmunes y los trastornos de la coagulación también pueden incrementar la probabilidad de desarrollar esta complicación del embarazo.
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Diagnóstico
El diagnóstico temprano del síndrome HELLP se basa en los síntomas anteriormente mencionados y en las pruebas de laboratorio. Cuando las embarazadas manifiestan solo algunas de las alteraciones de los análisis, pero no cumplen todos los criterios de laboratorio descritos a continuación, se habla de síndrome HELLP parcial.
Diagnosticar el síndrome de HELLP puede resultar complicado, ya que muchas veces los síntomas se confunden con otras patologías como gastritis, gripe, colecistopatía, púrpura trombocitopénica trombótica, hepatitis aguda, etc.
La tasa de mortalidad del HELLP es cercana al 25% y, por ello, es fundamental que las embarazadas sepan de este síndrome y conozcan los síntomas. De este modo, podrán informar al médico lo antes posible y recibir un diagnóstico adecuado, así como un tratamiento a tiempo.
El síndrome HELLP se puede presentar de varias formas; es un cuadro evolutivo en el que son frecuentes las complicaciones graves. Puede ser difícil de reconocer y no siempre cursa con los signos característicos de la preeclampsia (aumento de la tensión arterial y de proteínas en la orina), aunque esta concurre en un 85 por ciento de los casos.
Signos y síntomas adicionales
- Dolor abdominal localizado en el área del estómago, del hígado o debajo del esternón que puede extenderse a la espalda y al cuello.
- Náuseas, vómitos y malestar que pueden confundirse con una infección inespecífica por virus o con una hepatitis, especialmente si hay elevación de las enzimas (transaminasas) hepáticas.
¿Qué consecuencias tiene el síndrome de HELLP?
El síndrome de HELLP puede evolucionar y ocasionar múltiples complicaciones si no se trata de forma correcta. Entre las posibles consecuencias del síndrome de HELLP se encuentran:
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- Coagulación intravenosa diseminada o CID, lo que ocasiona hemorragias.
- Edema pulmonar.
- Insuficiencia renal y hepática.
- Desprendimiento prematuro de la placenta.
- Accidente cerebrovascular.
- Convulsiones.
Cuando la vida de la embarazada o del bebé está en peligro, el especialista puede terminar el adelantamiento de la fecha del parto. De esta forma evitaría problemas más severos. Una vez que se produce el alumbramiento, habrá que esperar unos días para que desaparezca el síndrome de HELLP.
En cualquier caso, si el diagnóstico es temprano, se recibe el tratamiento adecuado y se realizan revisiones gestacionales regulares, no tiene porqué haber complicaciones importantes.
Tratamiento y prevención
La única cura para el síndrome HELLP es el parto. Una vez establecido el diagnóstico, hay que estabilizar a la madre e ingresarla en un hospital que disponga de Cuidados Intensivos Maternos y de Cuidados Intensivos Neonatales.
Generalmente, el mejor tratamiento para las mujeres que con síndrome de HELLP es dar a luz, aunque el nacimiento se produzca de manera prematura.
Si la edad gestacional es menor de 34 semanas y la madre y el feto se encuentran estables, se procura acelerar la maduración de los pulmones fetales mediante la inyección de corticoides a la madre antes del parto. El beneficio de los corticoides se produce 48 horas después de la inyección. Cuando el recuento de plaquetas es muy bajo (ej. < 20.000/μL) está indicado transfundir plaquetas para prevenir hemorragias durante el parto. En caso de anemia puede ser necesario transfundir también sangre.
En algunas ocasiones es necesario que la mujer reciba transfusiones sanguíneas, ya sea, glóbulos rojos, plaquetas o plasma. También se le puede dar corticoesteroides para favorecer el desarrollo de los pulmones del bebé y otros tipos de esteroides para mejorar las condiciones de la embarazada. Además, muchas veces se recetan medicamentos para tratar la hipertensión o infusión de sulfato de magnesio para evitar las convulsiones.
Las indicaciones para realizar cesáreas son las habituales. El síndrome HELLP no supone que deba practicarse siempre una cesárea, pues dependiendo de las semanas de gestación y de la madurez del cuello uterino, se puede proceder a inducción al parto. En caso de cesárea la incisión abdominal en algunas ocasiones deberá ser vertical, ya que en esta patología concreta tiene menor riesgo de hemorragia e infección.
Durante el puerperio debe continuar la vigilancia de la madre para evitar complicaciones. La recuperación puede ser más larga en las pacientes que experimentan las formas más graves de la enfermedad como son la coagulación intravascular diseminada, el descenso de plaquetas por debajo de 20.000 plaquetas/ μL, el fallo renal y la ascitis.
La supervivencia de los bebés nacidos prematuramente en caso de complicaciones dependerá del peso que tengan al nacer y de lo desarrollados que estén sus órganos, en especial, los pulmones. La mayoría de muertes, tanto fetales como neonatales, se relacionan con el desprendimiento de la placenta, la insuficiencia placentaria con asfixia intrauterina y la prematuridad extrema.
Consejos para evitar el síndrome de HELLP
Aunque actualmente no hay manera determinada de prevenir el síndrome de HELLP, seguir los siguientes consejos o indicaciones puede ser de gran ayuda:
- Tener una buena forma física antes del embarazo.
- Realizar las revisiones prenatales regulares indicadas por el especialista que controla la gestación.
- Conocer los síntomas del síndrome y acudir o informar al médico ante cualquier signo o señal de alerta.
- Conocer e informar al médico sobre antecedentes de alto riesgo como haber padecido previamente el síndrome de HELLP o tener antecedentes familiares de síndrome de HELLP, preeclampsia u otros trastornos hipertensivos.
Las mujeres que hayan sufrido en embarazo previos el síndrome de HELLP tienen un riesgo de repetición de entre el 20 y el 30%. Además, este riesgo aumenta al 60% si la enfermedad apareció antes del séptimo mes de embarazo.
Pronóstico
El pronóstico fetal no se relaciona con los valores de laboratorio de la madre sino con la edad gestacional a que se produce el parto y con el peso al nacer. La mortalidad perinatal oscila entre 7-20 por ciento. Existen pocos datos al respecto debido a la escasa incidencia de la enfermedad.
Preeclampsia
El embarazo normal, se caracteriza por vasodilatación, aumento de la coagulación de la sangre y poca reactividad del tono de los vasos sanguíneos. La preeclampsia es más frecuente en aquellas embarazadas cuyas madres padecieron dicha complicación durante su embarazo. La preeclampsia es una enfermedad que se inicia con el embarazo de forma asintomática. No es detectable clínicamente, ni por el laboratorio. En ella no existe ni hipertensión, ni edemas, ni proteinuria. Sólo puede sospecharse por antecedentes y si al practicar una ecografía a nivel de las arterias uterinas, existe una mayor dificultad en el paso de sangre a dicho nivel (notch).
Fase asintomática detectable:
Se puede detectar por el laboratorio por elevación del ácido úrico, elevación de enzimas hepáticas y a veces clínicamente por toma aislada de la tensión arterial (hipertensión) o alteración de la curva de peso. En esta fase aparece la triada característica, con presencia de hipertensión, edemas y proteínas en orina. Esta enfermedad se cura al finalizar el embarazo.
Riesgo de repetición
Las mujeres que han tenido un embarazo con HELLP tienen más riesgo para desarrollar HELLP o preeclampsia en embarazos posteriores, lo que induce a pensar que ambas enfermedades guardan alguna relación, aunque todavía no se ha encontrado la causa última.
Consideraciones adicionales
Desde finales del siglo XIX, se habían descrito episodios de preeclampsia atípicos, con cursos muy complicados. Estos cuadros clínicos fueron agrupados en el año 1982 por Weinstein con el acrónimo HELLP.
El cuadro clínico del Síndrome de HELLP suele aparecer con sensación de malestar general grave, náuseas, vómitos o dolor de estómago intenso, e incluso a veces dolor a nivel del hígado.
En segundo lugar, hay que valorar la condición fetal y tener en cuenta las semanas de gestación. Si la edad fetal es de unas 32 semanas de amenorrea, en un HELLP clase I menos de 50.000 plaquetas, se asistirá al parto en 24 horas.
Es importante recordar que aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica.
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