Insolación en Niños: Síntomas, Causas, Tratamiento y Prevención
Con la llegada de las altas temperaturas, es primordial saber cómo prevenir y actuar ante un golpe de calor, una condición que puede tener serias consecuencias, especialmente en niños y personas mayores. El riesgo de sufrir una insolación o golpe de calor es algo muy a tener en cuenta especialmente en verano ante las altas temperaturas y también la humedad excesiva, que pueden producir la deshidratación del organismo.
¿Qué es la Insolación?
La insolación es una emergencia médica grave causada por el sobrecalentamiento del cuerpo, generalmente como resultado de la exposición prolongada o esfuerzo físico en altas temperaturas. La insolación aparece cuando el cuerpo tiene una exposición prolongada a la radiación solar y no logra regular su propia temperatura, que aumenta hasta alcanzar los 40°C o más.
Diferencia entre Insolación y Golpe de Calor
Tanto el golpe de calor como la insolación son aumentos de la temperatura corporal por exposición a altas temperaturas, pero sí que existen diferencias notables entre una insolación y un golpe de calor. La diferencia fundamental entre ambos términos es que la insolación se debe a la exposición directa a la radiación solar y el golpe de calor puede darse también a la sombra o en un entorno cerrado, siempre que la temperatura sea elevada, por ejemplo, en el interior de un coche o haciendo ejercicio intenso en un lugar caluroso.
Causas de la Insolación
El golpe de calor se produce por un aumento excesivo de la temperatura corporal. Esto puede ser resultado de una exposición prolongada al sol (lo que comúnmente se conoce como insolación clásica) o debido a la realización de actividad física en ambientes muy calurosos y/o con poca ventilación. En estas circunstancias, el organismo no puede regular eficazmente su temperatura mediante mecanismos habituales como la sudoración, por lo que se produce un aumento de la temperatura corporal, llevando a una pérdida de agua y sales minerales esenciales.
En definitiva, una insolación se produce cuando el cuerpo pierde agua y sales minerales esenciales como el sodio y el potasio. Suele ser a consecuencia de un exceso de calor y de falta de hidratación.
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Factores de Riesgo
Existen muchos factores que favorecen el desarrollo de un golpe de calor. Es más frecuente en las personas cuyos mecanismos reguladores son más deficientes, como son los niños y los ancianos. Hay varios factores de riesgo para padecer un golpe de calor o una insolación, entre ellos son el ejercicio excesivo para nuestra edad y la baja condición física.
- Niños: Su sistema de termorregulación aún no está completamente desarrollado y pierden líquidos con mayor rapidez.
- Ancianos: A menudo tienen una percepción disminuida de la sed y mecanismos de termorregulación menos eficientes. Con la edad, la sensación de sed disminuye, lo que aumenta el riesgo de deshidratación.
- Adultos mayores y personas con sobrepeso.
- Varones que padecen hipertensión arterial en tratamiento con diurético o una enfermedad psiquiátrica.
- Edad elevada o tener una enfermedad cardiovascular.
Síntomas de la Insolación
Es importante estar alerta ante los síntomas de un golpe de calor para actuar rápidamente. En la fase inicial los síntomas más habituales son el dolor de cabeza, los mareos, las náuseas e incluso vómitos. En la siguiente etapa, surgen otros síntomas, como calambres, elevación de la temperatura corporal (en 10-15 minutos puede subir hasta los 40º), convulsiones, alteración de la conciencia o desorientación.
Los principales efectos de una insolación son:
- Sensación de piel enrojecida y cálida como si tuvieras fiebre.
- Dolor de cabeza.
- Cansancio físico, fatiga, mareos.
- Venas de las piernas muy marcadas, en especial si tenemos mala circulación.
- Sudoración abundante (en el golpe de calor la piel puede estar seca y caliente).
- Calambres.
- Naúseas y vómitos.
- Sed intensa.
- Visión borrosa.
- Fiebre (puede superar los 39-40ºC).
- Confusión, desorientación, somnolencia.
- Piel seca, caliente y roja.
- Pulso fuerte e irregular.
- Respiración acelerada y ruidosa.
¿Cuánto Dura una Insolación?
La duración de la insolación depende de varios factores: la intensidad de la radiación solar, el tiempo de exposición al sol, la edad y el estado de salud de la persona afectada. En casos leves, la mayoría de las personas sienten alivio después de unas pocas horas de descanso a la sombra, hidratación y enfriamiento del cuerpo. Sin embargo, si el cuerpo ha estado expuesto a la radiación solar por un período prolongado, o si ha habido una irritación significativa del sistema nervioso central, los problemas pueden persistir más tiempo: el dolor de cabeza, la fatiga y el letargo pueden durar incluso 2 a 3 días. La duración de los síntomas depende de su gravedad. En general el paciente suele recuperarse entre 24 y 48 horas, aunque en casos más graves pueden tardar más.
En los niños pequeños, la termorregulación está menos desarrollada que en los adultos y su cuerpo se sobrecalienta más rápidamente. En los niños, la insolación puede durar varios días si no se reconoce a tiempo o se trata adecuadamente. El niño puede estar cansado, irritable, sufrir dolores de cabeza, vómitos y falta de apetito.
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Tratamiento de la Insolación
Cuando se reconocen en una persona o en uno mismo cualquiera de los síntomas de una insolación o golpe de calor, lo más conveniente es siempre acudir a un servicio de urgencias o al puesto de socorro si se está en la playa o en una piscina. El tratamiento del golpe de calor supone una urgencia vital, ya que su mortalidad es menor si se consigue el enfriamiento del paciente lo antes posible.
Pasos a seguir:
- Llevar a la persona a un lugar fresco a la sombra y ventilado.
- Quitarle ropa innecesaria.
- Aplicar compresas frías en nuca, cara y pecho.
- Nunca sumergir a la persona en agua fría ya que el descenso brusco de la temperatura corporal puede ser perjudicial.
- Darle de beber agua fresca salada (1 litro agua con una cucharadita de sal) a pequeños sorbos, si está consciente.
- Ventílala con un abanico o aire acondicionado.
- Colocarle en posición semisentada en un lugar cómodo y con la cabeza ligeramente elevada para favorecer la respiración.
- En caso de encontrarse en estado de inconsciencia, la posición mejor es tumbada con las piernas flexionadas mientras llamamos y esperamos a los servicios de urgencias.
Prevención de la Insolación
La insolación es una condición sería que puede prevenirse con las medidas adecuadas. Por todo ello, la mejor estrategia en esta enfermedad es la prevención. Como dice el refrán, y nosotros apoyamos, “siempre es mejor prevenir que curar”.
Medidas preventivas:
- Evitar las horas de máxima exposición solar.
- Usar ropa protectora y gorro.
- Hidratarse frecuentemente: Bebe agua y líquidos con frecuencia, incluso sin sed. Evita bebidas con alcohol, cafeína o muy azucaradas, ya que aumentan la temperatura corporal favoreciendo la deshidratación.
- Utilizar cremas de protección solar.
- Limitar la exposición solar y el calor: Evitar salir y realizar actividades físicas intensas en las horas centrales del día (generalmente entre las 12:00 y las 17:00).
- Viste ropa adecuada: Usa ropa ligera, holgada y de colores claros.
- Hidratación proactiva: No esperar a que pidan agua. Ofrecerles continuamente líquidos, especialmente jugos naturales.
- Nunca dejes a nadie en un vehículo estacionado y cerrado.
- No salir a pasear ni hacer deporte en horas de máximo calor.
- No ingerir bebidas azucaradas o alcohólicas para hidratarse.
- Especialmente en caso de niños y ancianos no dejarles en el coche durante mucho tiempo en horas de máximo calor.
- Vestir con ropa holgada y ligera.
- Hidratarse con agua de manera frecuente o con zumos no azucarados, a ser posible naturales.
- Consumir productos con alto contenido en agua como melón, sandía y gazpacho, típicos de nuestra dieta mediterránea.
- Aplicar siempre fotoprotector, especialmente si vamos a estar expuestos a la luz solar.
- Hidratar nuestra piel tras la exposición solar prolongada.
- No tomar el sol en momentos álgidos de calor.
- Bañarse y mojarse de forma frecuente.
- Permanecer en lugares frescos en momentos de mucho calor.
Insolación en Niños: Precauciones Adicionales
Los niños y ancianos son especialmente vulnerables a esta problemática que principalmente se produce en verano. Por ello tenemos que estar muy pendientes de ellos siguiendo pautas básicas:
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- Ofreciéndoles agua de forma frecuente.
- Protegiéndoles con cremas y gorras.
- Evitando dejarles en el coche al sol, puesto que los coches son especialmente peligrosos ya que atrapan el calor y la temperatura sube de forma rápida.
- Evitar que se expongan al sol en horas punta de calor o que realicen actividades físicas.
- Cuidar de su alimentación.
- Prestar atención a su estado de ánimo, puesto que esto nos puede percatar de que está sufriendo de una insolación.
Si nuestro hijo sufre de una insolación, debemos seguir los mismos pasos que con los adultos. Y, sobre todo, se recomienda mojarles con paños o darles un baño con agua fresca en el caso de los bebés. Muy importante es no darles agua si no están conscientes.
Presta atención a los factores de riesgo y actúa rápidamente si sospechas que alguien está sufriendo una insolación.
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