Aumento de Peso Después de la Lactancia: Causas y Soluciones

09.01.2026

Muchas mujeres piensan que con la lactancia materna volverán a tener su peso, ya que será el momento en el que el cuerpo se ponga en orden, pero no siempre es así. Cuando se habla de lactancia materna, uno de los aspectos que suele mencionarse es que se recupera con más facilidad el peso habitual. Esto se produce debido al gasto de calorías que se produce por la lactancia, porque la grasa de la leche materna proviene de las grasas depositadas en la cadera y en las piernas de la mujer. Sin embargo, hay mujeres que engordan durante esta etapa.

Lo primero que habrá que tener en cuenta, para entender por qué sucede esto, es que la grasa que las mujeres acumulan en la cadena y en los muslos está destinada a formar parte de la leche materna. Además, solamente el hecho de producir leche hace que el cuerpo consuma más calorías. Por eso, muchas mujeres pensarán que adelgazarán con la lactancia materna y en la mayoría de casos suele ser así.

Este elevado consumo de calorías, junto con una alimentación que no varíe en exceso con respecto a la que se llevaba antes del parto, hace que la mujer vaya perdiendo peso poco a poco. Durante la lactancia, lo más normal será que la mujer adelgace, pero también puede pasar lo contrario.

Causas del Aumento de Peso Durante la Lactancia

Las causas de que algunas mujeres engorden durante la lactancia materna son diversas, pero las principales apuntan a una falta de descanso importante y a no seguir una dieta equilibrada. No dormir lo necesario hará que tiendas a consumir más alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción rápida y esto supondrá un problema para el peso, ya que este tipo de hidratos engordarán más.

Además, el hecho de no descansar bien será algo normal en los primeros meses del bebé y, por eso, una manera de engañar al cuerpo y a ese cansancio será consumir alimentos que aporten energía. Esto también puede provocar cierta ansiedad.

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Dieta Equilibrada

Por eso, será muy importante cuidar muy bien la alimentación. Sí que es cierto que la lactancia ayudará a adelgazar, pero las calorías que se pierden no se compensan a través de la alimentación. En el caso de que el hambre sea voraz y se esté muy cansada, se podrán ingerir alimentos hipercalóricos, lo que hará que no se adelgace, sino todo lo contrario, se engordará.

Por eso, será recomendable realizar cinco comidas equilibradas al día, controlando el consumo de hidratos de absorción rápida y teniendo muy clara la recomendación de consumir cinco raciones diarias de frutas y verduras. Habrá que tener en cuenta que en el periodo de lactancia no suele haber menstruación. Así, los niveles de estrógeno estarán bajísimos y habrá mujeres que retendrán más líquidos y sufrirán, de una manera más acusada, el enlentecimiento del metabolismo, que hará que cueste más deshacerse de los líquidos retenidos.

Por todo ello será muy importante que se realice un análisis de sangre, ya que durante el embarazo se puede dar una situación de mal funcionamiento del equilibrio hormonal de la tiroides, que se denomina ‘tiroiditis postparto’ y que produce una inflamación de la glándula tiroides. Y, también, este cambio de peso puede estar provocado por un hipotiroidismo. Esto puede ser transitorio o bien puede producirse un hipotiroidismo con sus síntomas asociados, entre los que podemos encontrar el cansancio, aumento de peso y depresión.

La tiroiditis postparto suele solucionarse por sí sola a los 12 o 18 meses del parto, aunque en un 20 por ciento puede extenderse en el tiempo. Por eso, el embarazo podrá desequilibrar dicha glándula y hacer que la mujer padezca, de manera más importante, hipotiroidismo sin estar diagnosticado, medicado o controlado.

Recomendaciones Nutricionales Durante la Lactancia

Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. Por ello, se recomienda que la mujer siga una dieta sana y equilibrada durante el periodo de lactancia. No es necesario seguir una pauta de alimentación específica, pero sí prestar atención a algunos alimentos beneficiosos y otros que pueden ser perjudiciales.

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Es fundamental que sea una dieta variada y haya aporte nutricional de las frutas, verduras, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevos y lácteos. La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas de la vida de la mujer con mayor requerimiento nutricional. Por otra parte, una dieta baja en calorías o que incluya alimentos de un sólo grupo puede disminuir la cantidad y la calidad de la leche que se produce.

En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Esto es completamente normal, ya que el cuerpo está ejercicio un mayor esfuerzo para producir leche. Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente. Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones.

Alimentos Adecuados para la Lactancia

Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.

  • Cereales y legumbres: El pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
  • Frutas y verduras: Deben consumirse siempre frescos, ya que tienen más nutrientes que los procesados. Son la principal fuente de vitaminas y minerales y deben consumirse diariamente.
  • Carne: La de vacuno tiene un alto contenido en proteínas y ácido fólico o vitamina B9, que intervienen en la formación de varios tejidos. La cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia.
  • Pescado: Es una fuente clave de proteínas. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso.
  • Lácteos: Es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia para garantizar un aporte adecuado de calcio. Es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.
  • Grasas saludables: El consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante, ya que aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé.

Suplementos Vitamínicos

A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.

  • Calcio: La madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio (leche, yogur, sardinas, almendras, espinacas o tofu) para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios. Para asegurarse que esto se consigue, lo mejor es tomar un suplemento de calcio.
  • Vitamina D: Es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio. No es posible conseguir la cantidad de vitamina D necesaria durante la lactancia con la alimentación y, por tanto, será necesario un aporte externo.
  • DHA: Como hemos dicho, esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos. En caso de no comer las suficientes porciones de pescado semanalmente, será necesario un suplemento adicional de DHA para conseguir la cantidad diaria recomendada (200-300 mg).

Además, las mujeres lactantes deben aumentar la ingesta diaria de las vitaminas del grupo A y B presentes en frutas y verduras entre un 30 y un 50%, ya que sus requerimientos aumentan considerablemente en este periodo.

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Alimentos Prohibidos o a Moderar

Al igual que hay ciertos alimentos recomendados durante la lactancia por los beneficios que aportan, también hay ciertos alimentos que se deben evitar o reducir su consumo puesto que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé.

  • Pescados de gran tamaño: El atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio. La OMS no los recomienda para mujeres embarazadas, madres lactantes o niños menores de un año.
  • Bollería y azúcar: El chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
  • Cafeína: Puede llegar al bebé por medio de la leche materna y causarle insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Se recomienda moderar su consumo y no tomar más de un vaso diario de café, tés, refrescos, etc. Lo más adecuado es optar por el café descafeinado.
  • Alcohol: Es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia. En caso de tomar alguna copa de alcohol, se debe esperar unas 4 horas para que disminuya el alcohol tanto en la sangre como en la leche y poder amamantar.

Por último, también hay que tener especial cuidado con los medicamentos, en especial los antitusivos, los corticoides y algunos antibióticos. Estos tipos de fármacos pueden pasar a la leche y provocar efectos nocivos sobre el recién nacido. Si fuera necesario tomar algún fármaco durante la lactancia, lo mejor sería consultar con el médico para seguir sus indicaciones y evitar la automedicación.

Bebidas Recomendadas

Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras.

Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado.

Impacto de la Alimentación Materna en la Lactancia

Uno de los beneficios de la lactancia materna es que ayuda a la mujer a perder peso después de dar a luz. Esto es debido al consumo energético que conlleva la lactancia. Sin embargo, no se aconseja realizar ningún tipo de dieta durante la lactancia para adelgazar y recuperar la talla.

Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el mejor alimento para el bebé lactante, ya que contiene todos los nutrientes que necesita (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua) en cantidad y calidad. Otro beneficio de la leche materna es que aporta anticuerpos al bebé para fortalecer su sistema inmunitario. Sin embargo, para que la composición de la leche sea la adecuada y el bebé consiga todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, la madre debe llevar una alimentación saludable.

Es cierto que la leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del bebé, aunque la madre no se alimente correctamente. No obstante, si la madre no sigue una alimentación saludable durante la lactancia podría resultar perjudicial para la salud, pues la falta de nutrientes se extraerá de las reservas de la madre.

Influencia en el Sabor de la Leche

Algunos alimentos, especialmente las verduras, pueden afectar las características organolépticas y digestivas de la leche materna. Como resultado de ello, el bebé podría mostrar rechazo hacia el sabor de la leche o tener dificultades digestivas si algunos alimentos no le sientan bien.

Por lo general, el bebé llorará o se sentirá irritado tras la toma si nota que la leche tiene un sabor demasiado fuerte para él. Es importante que la madre observe estas reacciones. En caso de ser necesario, la mamá deberá eliminar ciertos alimentos de su dieta para evitar esta situación.

Algunos de estos alimentos que pueden alterar el sabor de la leche materna son los siguientes: cítricos, coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros y la comida picante. No obstante, también se deberá tener en cuenta la cantidad consumida. Cabe destacar que, si el bebé no responde mal a estos productos, no es necesario dejar de tomarlos.

Problemas de Peso en Bebés Amamantados

Uno de los temas que más preocupa a las madres es el aumento de peso de sus bebés amamantados. Y, ¿qué hacer cuando tienes un bebé que no gana peso? Por tanto, lo primero es acudir al pediatra para revisar al bebé. Hay infecciones que pueden ocurrir las primeras semanas de vida, como las infecciones de orina, que suelen ser asintomáticas en niños que maman, lo único que se manifiesta en ellos es que no ganan peso a pesar de hacer deposiciones que nos indican que están comiendo de manera adecuada.

En niños más mayores puede ocurrir que hayan o estén sufriendo cualquier otra enfermedad habitual en la infancia que lo haga estar unos días sin ganar peso; por tanto, es algo temporal y limitado. Otra situación que puede contender en bebés con frenillo corto no resuelto, es que la lactancia vaya bien más o menos hasta los 3-4 meses. Llegados a esta etapa, la producción de leche depende en gran medida de la estimulación del pecho por parte del bebé.

Factores Maternos

Es verdad que si superamos los primeros 15 días de vida y en ese tiempo el bebé va ganando peso, a priori, es muy probable que el bebé siga ganando y todo vaya bien. Pero hay situaciones maternas que se pueden producir a lo largo de la lactancia que pueden causar que el bebé temporalmente deje de ganar peso o se estanque.

Existen casos en los que los bebés parece que dejan de ganar peso, pero esto no es del todo cierto. El crecimiento de un bebé es algo que podemos prever, es decir, pese a pequeñas variaciones individuales más o menos la pauta de crecimiento sí que la podemos prever. Hay situaciones en las que a pesar de que parece que no ganan peso lo que ocurre es que ya han hecho el “trabajo” previamente.

En ocasiones, hay bebés que recuperan el peso del nacimiento pocos días después de nacer ¡Lo que sin duda es muy buena señal! Si volvemos a pesar a estos bebés el día 15 o 16 de vida, es probable que hayan engordado poco desde la última vez. Y esto no es raro, ya han recuperado el peso y han frenado un poco. De la misma manera los bebés sobre los 4-6 meses deben doblar el peso del nacimiento. Hay muchos bebés que doblan el peso muy rápido y a veces antes de los 4 meses o sobre los 4 meses, ya han hecho “el trabajo”.

Problemas Comunes en la Lactancia

La subida de la leche o plétora se produce generalmente unos tres días después del parto. Otras veces la transición entre el calostro y la leche madura es gradual y suave, por lo que no causa síntomas. Esto no es nada preocupante y nunca debe hacer pensar que la madre “no tiene leche” o “no le ha subido la leche”.

En los casos de plétoras muy molestas o dolorosas, se puede intentar bajar la inflamación con medidas físicas como aplicación de frío después de las tomas y calor húmedo justo antes. Siempre con cuidado y según los resultados y el alivio que produzcan a la madre. Y especialmente se indica intentar un masaje de drenaje linfático sencillo conocido como “Presión Inversa Suavizante”. Después de la subida de la leche a menudo durante los primeros días se producen ingurgitaciones del pecho en diferentes momentos. Las medidas físicas de calor, frío y masajes también pueden ser de gran ayuda.

En todo caso si se usan extractores ha de hacerse con precaución y según su efecto. Lo ideal es que la lactancia logre regularse de forma natural con el bebé mamando normalmente y a a demanda. En ocasiones, puede aliviar aplicar crema de lanolina purificada, cuyo efecto es favorecer una cicatrización en húmedo, y evitar por lo tanto la formación de costras duras y secas que son arrancadas por el bebé en cada toma. Otras veces aparecen grietas en lactancias más avanzadas y pueden ser debidas a afecciones dermatológicas como por ejemplo eccemas; que suelen causar enrojecimiento picor y piel seca o descamada. Suelen ocurrir en madres con piel sensible y que han tenido eccemas en otras partes del cuerpo.

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