Sustos en el Embarazo: Causas y Manejo Durante el Segundo Trimestre
El embarazo es un período de adaptación a una nueva situación en la que se producen cambios psicológicos, además de que el cuerpo de la mujer experimenta una profunda transformación física ya que debe acoger la formación y el crecimiento de un bebé en su interior. El embarazo puede ser una de las experiencias vitales más bonitas que una mujer puede experimentar, pero en algunas ocasiones la incertidumbre puede provocar a la futura madre un trastorno de ansiedad.
¿Por Qué Cambia el Cuerpo de la Mujer Durante el Embarazo?
El embarazo dura alrededor de 280 días (entre 37 y 42 semanas). Durante la gestación, hay dos periodos claramente diferenciados: el periodo embrionario y el fetal. El primero dura 8 semanas y en él se va formando el bebé, llamado embrión. Desde la novena semana hasta el parto, el bebé ya está formado, y lo que hará principalmente es crecer. Este es el periodo fetal, y en esa fase ya hablaremos de feto.
Cambios Hormonales y Físicos
En este periodo, se produce un aumento de la producción de algunas hormonas. Las hormonas son mensajeros químicos que se producen en algunos órganos y actúan sobre otros. Estas hormonas son necesarias para preparar el cuerpo para el embarazo y mantenerlo, como los estrógenos y la progesterona, la gonadotropina coriónica (que suprime la menstruación), preparar las glándulas mamarias para la lactancia (estrógenos y prolactina), inducir el parto (oxitocina) y, en menor medida, las hormonas tiroideas (que incrementan funciones corporales de la madre para que el crecimiento del feto sea adecuado) o la insulina para la regulación de la glucosa. Estas variaciones hormonales serán las responsables de muchos de los cambios que tienen lugar en el cuerpo femenino durante la gestación:
- Ausencia de menstruación.
- Aumento del tamaño y la sensibilidad de las mamas.
- Aumento de la secreción vaginal.
- Aumento del tamaño del útero.
- Aumento de la frecuencia de micción.
- Incremento del ritmo cardiaco.
- Mayor apetito y aumento de peso, aunque también es posible adelgazar un poco.
- Alteraciones olfativas y del gusto.
- Cambios de humor e irritabilidad.
- Aparición de diversas molestias.
- Cambios en la piel.
Cambios Específicos en el Segundo Trimestre
Durante estas semanas, el cuerpo de la madre seguirá transformándose para facilitar el desarrollo y crecimiento del feto.
- El útero y, por tanto, el abdomen, siguen aumentando de volumen. En consecuencia, la cintura sigue ensanchándose. Esto puede originar estrías de color rosáceo en la piel.
- Los pechos continúan creciendo y su superficie muestra numerosos vasos sanguíneos.
- El peso de la madre sigue aumentando a un ritmo aproximado de un kilogramo al mes.
- El sistema inmunológico se torna menos sensible. De esta manera, evita cualquier rechazo inmunológico a su hijo.
- Los riñones y el corazón trabajan todavía con más intensidad -el volumen de sangre ha aumentado un cincuenta por ciento-. Se puede producir mayor sensación de piernas hinchadas o cansancio, orinar con más frecuencia por la presión sobre la vejiga y pueden aparecer varices en las piernas.
- El ritmo intestinal se ralentiza, lo que puede producir digestiones pesadas, ardor de estómago, flatulencias y estreñimiento. Las encías también se vuelven más sensibles y pueden sangrar.
- Muchas de las molestias que pudieran haber aparecido durante el primer trimestre, como las náuseas o el cansancio, desaparecen durante estas semanas y, de hecho, es habitual que la madre se sienta plena de energía.
Cambios Psicológicos Durante el Embarazo
Las transformaciones fisiológicas propias del embarazo suelen llegar acompañadas de distintas emociones, que se suceden a lo largo de la gestación:
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- Cambios de humor: En los primeros meses, es normal que la mujer sufra cambios de humor y se sienta a menudo irritada sin que, aparentemente, exista una razón. Esto se debe tanto a los cambios hormonales típicos de esta etapa, que aumentan la sensibilidad de la mujer, como a las preocupaciones respecto a la evolución del embarazo y a la salud de su bebé, que suelen surgir durante el primer trimestre. Es importante manifestar estas emociones y hacer las preguntas que las generan. El ginecólogo/a y la matrona son las mejores fuentes de información veraz y realista.
- Segundo trimestre: Durante el segundo trimestre se experimenta generalmente un momento de mayor tranquilidad. Es en este periodo cuando la mayoría de las preguntas ya han sido respondidas y el bebé ya es un feto, no se está formando, sino que está creciendo. Se notan los movimientos del bebé y desaparecen muchos síntomas como las náuseas o los vómitos. Son momento de conexión entre la madre y el hijo.
- Emociones negativas: Durante el tercer trimestre, la cercanía del parto puede reavivar las preocupaciones y temores por la salud del bebé y por la capacidad para cuidarlo adecuadamente, al tiempo que la embarazada comienza a sentirse más impaciente por conocerle. Es importante manifestar estas preocupaciones y preguntar tanto como sea necesario. En estos momentos, son muy útiles las charlas y cursos de preparación al parto. En ocasiones, puede darse también un estado de ánimo depresivo en la mujer embarazada. No obstante, los anteriores sentimientos dependen de factores como la personalidad de la madre y las circunstancias de su embarazo. Por último, los cambios en su cuerpo pueden conducir a una menor autoestima, sobre todo en el tercer trimestre, ya que no se siente tan atractiva como antes o siente miedo de no volver a ser la misma tras el parto. Todo ello, de nuevo, puede intensificar la tristeza y la preocupación.
- Emociones positivas: Emociones positivas como la alegría, el orgullo y la ilusión. Son frecuentes desde el momento en que se conoce el embarazo.
Ansiedad en el Embarazo: Causas y Consecuencias
La ansiedad es un mecanismo hace que nuestro cuerpo se ponga en estado de alerta en aquellas situaciones que consideramos peligrosas. La ansiedad en el embarazo es un hecho bastante común, sobre todo en aquellas mujeres que van a ser madres por primera vez. Cuando una mujer se queda embarazada comienza a experimentar algunos cambios vitales y fisiológicos, que pueden desencadenar ansiedad en el embarazo si estos cambios no se controlan adecuadamente.
Es completamente normal que las mujeres embarazadas tengan miedos y preocupaciones que irán cambiando en función del trimestre del embarazo en que se encuentren. En líneas generales, durante el primer trimestre las preocupaciones están centradas en que no existan malformaciones en el bebé. Muchas mujeres embarazadas manifiestan elevada ansiedad en las visitas con ginecología, sobre todo antes y durante las ecografías. Durante el segundo trimestre, van enfocadas a que el bebé esté sano y también a los preparativos para su llegada. En el último trimestre, los miedos están orientados a tenerlo todo preparado (síndrome del nido) y al momento del parto.
La ansiedad en el embarazo puede provocar algunos efectos negativos no deseados en el bebé. Los estudios realizados en torno a la ansiedad en el embarazo han demostrado que cuanto más intensa sea la ansiedad que experimente la mujer, mayor es el grado de prematuridad.
Efectos del Estrés en el Embarazo
Seguro que lo has oído en más de una ocasión y te lo ha advertido alguna amiga o familiar: el embarazo hay que vivirlo sin estrés. En muchas ocasiones este consejo se da de forma intuitiva, porque el sentido común nos dice que un nivel elevado de estrés no puede ser bueno ni para la madre ni para el bebé que está creciendo dentro de ella. La respuesta es sí: numerosos estudios científicos han confirmado esas sospechas.
El aumento de los niveles de algunas hormonas que provoca el estrés en el embarazo, según un estudio que se publicó en The Journal Physiology realizado en la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, afecta al normal desarrollo del feto. En las situaciones de estrés mantenido el organismo humano produce un aumento de las hormonas glucocorticoides. Cuando esta respuesta fisiológica ocurre en el embarazo puede provocar que disminuya la capacidad de la placenta para transportar glucosa al feto y causar por lo tanto un menor peso en el bebé.
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Un estudio de la Facultad de Medicina Charité University de Berlín publicado recientemente en la revista Biologycal Psychiatry, señala que las hijas de las madres con estrés pueden tener problemas de depresión y ansiedad en la infancia. El culpable es la hormona del estrés, el cortisol. Curiosamente, los varones no presentaron estos problemas.
Estrategias para Manejar la Ansiedad y el Estrés
Hay muchos aspectos del embarazo que escapan del control de la mujer, así que, para favorecer la salud mental, es preferible centrarse en lo que sí depende de una misma.
- Centra el pensamiento en aquello que puedas hacer para favorecer tu salud física y mental y la de tu bebé.
- Libérate de la culpa porque hay muchos factores que no dependen de ti.
- Intenta tener pensamientos positivos y realistas acerca de tu embarazo y del bebé.
- Practica ejercicio físico moderado durante todo el embarazo, preferiblemente guiado por un profesional y con otras mamás.
- Practica ejercicios de respiración y relajación. La práctica del yoga prenatal reduce los dolores de espalda al mejorar la postura corporal, ayuda a mejorar la calidad del sueño y en la conexión con el futuro bebé.
- Apóyate en la tribu. Como dice el proverbio africano “para criar a un hijo se necesita una tribu entera”.
- Haz ejercicio como salir a caminar, actividad física ligera para embarazadas e incluso yoga.
- Expresa tus sentimientos a aquellas personas con las que tengas más confianza como pareja, familiares o amigos.
- Evita los pensamientos negativos a través de actividades como el mindfullness, ejercicios mentales o actividades de atención plena.
- Alimentarse y dormir adecuadamente siempre es importante, pero este consejo cobra más importancia cuando estás embarazada.
Si los síntomas persisten durante el embarazo es recomendable acudir a un psicólogo que te ayude a aliviar la ansiedad en el embarazo.
Autocuidado y Bienestar Integral
Prevenir la ansiedad comienza con el autocuidado y la adopción de hábitos saludables. Establecer una rutina que combine una alimentación equilibrada, ejercicio moderado y técnicas de relajación, como la meditación o el yoga prenatal, puede ayudar a reducir el estrés y promover un bienestar integral. Además, es importante contar con una red de apoyo sólida, ya sea a través de la pareja, familiares o amigos, que facilite un espacio de escucha y comprensión.
Tratamiento de la Ansiedad Durante el Embarazo
El tratamiento de la ansiedad durante el embarazo requiere un enfoque individualizado que respete las particularidades de cada caso. Las terapias psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual (TCC), han demostrado ser eficaces para gestionar pensamientos negativos y desarrollar estrategias de afrontamiento. En casos más graves, puede ser necesario evaluar el uso de medicamentos ansiolíticos, siempre bajo la supervisión de un médico especialista, para garantizar la seguridad tanto de la madre como del bebé. Además, practicar técnicas de respiración consciente y asistir a grupos de apoyo con otras mujeres embarazadas puede ayudar a normalizar las emociones y reducir el aislamiento.
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