Tacto Vaginal en el Embarazo: Procedimiento y Riesgos

29.10.2025

Si estás embarazada, seguramente te habrás preguntado cuál es el motivo por el que se realizan tal cantidad de pruebas durante la gestación. Una vez sabes cuáles son, es importante que te informes de la necesidad real de realizarlas, y de las alternativas existentes a cada una de ellas. En este artículo voy a desarrollar el tema de las exploraciones vaginales o tactos vaginales. Una técnica incómoda y en ocasiones dolorosa para la mujer.

¿Qué es el Tacto Vaginal?

El tacto vaginal es un procedimiento que se utiliza con mucha frecuencia durante la asistencia al parto hospitalario. Es una de las técnicas diagnósticas fundamentales en el comienzo y el progreso del parto, cuyo objetivo es evaluar la evolución durante el trabajo de parto. Se obtiene información del estado de la bolsa amniótica, el descenso de la cabeza del bebé, la dilatación, el borramiento (acortamiento del cuello del útero) y la posición del cuello del útero.

Es durante la primera fase del parto, conocida como “pródromos de parto”, donde más tactos vaginales se realizan en los centros hospitalarios, ya que generalmente no se puede pasar a paritorio hasta que se inicia el trabajo de parto, momento en el que se alcanzan los 3-4 cm de dilatación y hay contracciones regulares. En este momento tiene gran importancia la preparación al parto de tu matrona, ella te sabrá explicar cuando debes acudir al hospital y así ahorrarte tactos vaginales innecesarios.

Los tactos vaginales solo pueden realizarse con el consentimiento de la mujer. Bajo ninguna circunstancia debe una gestante ser forzada a someterse a frecuentes y repetidos exámenes vaginales sin justificación previa. Todo profesional debe presentarse a la mujer previamente a la exploración, además de explicar la necesidad de su realización y como no, el resultado de esta (lamentablemente hoy en día, en muchas ocasiones se sigue sin informar a las mujeres como correspondería, y está en tus manos no permitirlo, no olvides que es tu cuerpo del que estamos hablando).

Otro problema que las mujeres sufren cada vez más es la cantidad de personas diferentes que le realizan los tactos vaginales durante su paso por el hospital. En los centros hospitalarios (universitarios) suele haber estudiantes que necesitan aprender y te pedirán tu consentimiento para realizarte une exploración previa a la de la matrona u obstetra. Esta debe ser siempre una decisión libre que puede estar influenciada por el momento del parto en el que te encuentres, el nivel de dolor que estés experimentando y la confianza y respeto que te transmitan dichos profesionales. Pero no olvides que es tu decisión permitirlo o no.

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El tacto vaginal es siempre un tacto séptico (sucio), incluso realizándolo en las mejores condiciones asépticas (con guantes estériles), porque la vagina contiene bacterias, una flora que es inocua en la vagina misma, pero los dedos, por estériles que estén, arrastran bacterias hasta el orificio externo del cuello, y a través de él, hasta la cavidad uterina que tiene pocas defensas contra la infección. Por tanto sólo debe ser realizado por personal experto, con manos limpias y cubiertas por guantes estériles.

Tanto la Guía Práctica Clínica sobre la atención al parto normal del Servicio Nacional de Salud como la OMS recomiendan realizar un tacto vaginal a intervalos de cuatro horas para evaluar el desarrollo normal y fisiológico del parto. No habiendo diferencia en cuanto a realizarlo con una frecuencia menor.

La oxitocina, la llamada hormona del amor, por las diferentes funciones que realiza en nuestro organismo, y por la sensación de calma y bienestar que proporciona, es la hormona que provoca las contracciones durante el trabajo de parto. Esta es liberada cuando la mujer está tranquila, confiada y sobre todo se siente segura y sin miedo.

Durante el parto, una de las grandes preocupaciones de las mujeres es la evolución de la dilatación, los centímetros que, poco a poco, contracción a contracción, se van alcanzando. Si pensamos más allá de los protocolos hospitalarios y nos centramos en la fisiología de la mujer, deberíamos tener gran cuidado con todas esas pruebas que hacen que la mujer desconecte de su proceso, ya sea por la molestia de dichas pruebas o por la desconfianza y miedo que le puede ocasionar el profesional. Es de gran importancia que la mujer y el profesional establezcan una relación de respeto y confianza. Es por ello que los tactos vaginales se deben realizar solo en los casos necesarios y siempre intentando que la mujer se encuentre cómoda y segura para que la liberación de oxitocina se vea afectada lo menos posible.

Motivos para Realizar un Tacto Vaginal

  • Cuando se está en la fase prodrómica anteriormente explicada y se tiene contracciones regulares, para saber si el parto se ha iniciado y, si es así, pasar a paritorio.
  • Una vez se está de parto se recomienda realizarse cada 4 horas para conocer la evolución del parto.
  • Si el monitor que se coloca de manera continua o intermitente para controlar el bienestar fetal realiza alguna alteración en la frecuencia cardíaca fetal que pueda indicar un posible problema.

Cuándo NO se debe Realizar un Tacto Vaginal

  • Cuando se ha diagnosticado placenta previa (la placenta se inserta en la parte baja del útero).
  • Cuando hay sangrado igual o mayor a regla.
  • En el caso de tener la bolsa rota se debe tener aún más restricción que si no lo estuviera ya que hay más riesgo de infección.

Riesgos Asociados a los Tactos Vaginales

Los riesgos que conlleva realizar tactos vaginales sin una justificación real son:

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  • Molestia y malestar de la mujer y por tanto interferencia en la segregación natural de oxitocina y en la fisiología del parto.
  • Aumento del riesgo de corioamnionitis (infección de las membranas placentarias).
  • Riesgo de infección neonatal.

Alternativas al Tacto Vaginal

Hace tiempo que me cuestiono los protocolos hospitalarios que olvidan individualizar cada caso y cada parto de manera única. Cada mujer es diferente y por tanto cada parto también lo es. Si confiamos en el poder de la mujer para parir sin ninguna ayuda más que la de su cuerpo, nos relajaremos y dejaremos de tener esa sensación de agobio y de necesidad de control de la dilatación y el parto. Hay que comprobar que el parto está evolucionando, sí, pero para ello se han establecido los tiempos adecuados para este seguimiento (cada 4 horas).

Una realidad muy diferente sucede en un parto en casa, donde la mujer está en completa libertad para hacer lo que le apetezca en el manejo de su parto. Las matronas suelen estar acostumbradas a este tipo de parto, confían en la mujer y esa sensación de querer saber la dilatación en todo momento desaparece.

Línea Púrpura

Una de las alternativas al tacto vaginal es la llamada Línea Púrpura.

La línea púrpura es una línea que asciende desde el ano hasta el coxis (rabadilla) a medida que la dilatación va aumentando. Suele ser observada por matronas experimentadas en ello como alternativa al tacto vaginal. Dependiendo de la altura a la que se encuentre la ascensión de la línea púrpura se puede saber cuántos centímetros hay de dilatación aproximadamente. Con esta alternativa logramos evitar las molestias ocasionadas con los tactos vaginales y con ello el riesgo de infección.

También puede resultar útil observarla antes de ponerse de parto para saber en qué momento (que no sea demasiado pronto) acudir al hospital cuando éste ya haya comenzado.

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La línea púrpura comienza a observarse por encima del ano cuando la mujer está entre 0 y 2 cm dilatada; entre 4 y 5 cm la línea puede verse a mitad de camino entre el ano y el coxis, y con 10 cm de dilatación la línea púrpura se completa.

Esta alternativa suele ser más utilizada cuando el parto es sin epidural ya que las posiciones que adoptará la mujer facilitan su visualización. Una vez se administra la epidural se debe permanecer en la cama y por tanto dificulta esta alternativa.

Observación del Comportamiento y Sonidos de la Mujer

Otro signo que facilita saber cuándo la mujer se encuentra en la fase de expulsivo (momento en el que se alcanza la dilatación completa y puede comenzar, o no, la sensación de pujo) es prestar atención a los sonidos y el comportamiento de la mujer de parto. Es probable que en el momento en el que la mujer empiece a sentir la sensación de pujo, si está inmersa en su proceso muchas veces no sepa identificar y expresar de forma clara lo que está sintiendo, puesto que son sensaciones nuevas y se puede confundir con presión y sensación de pujo. En este momento la mujer seguirá completamente sus sensaciones y probablemente pujen sin darse apenas cuenta. Aquí es cuando las matronas experimentadas saben identificar el sonido emitido por la mujer, que cambia cuando se inicia esta fase, y por tanto no se necesita una nueva valoración vaginal.

Maniobra de Hamilton

¿Has oído hablar de la Maniobra de Hamilton? Es lógico que aumenten los nervios (y las dudas) cuando se aproxima la fecha del parto. Sobre todo, si se trata de la primera vez que vas a dar a luz. Aunque es preferible que el proceso comience de forma espontánea, en algunas ocasiones, debido a motivos de salud, los médicos deben provocarlo (lo que llaman inducción al parto). Para ello se sirven, normalmente, de métodos farmacológicos, pero también existen otros mecánicos. Se suele practicar a mujeres a las que se planea provocar el parto, con intención de que este empiece espontáneamente tras realizar la maniobra. Mediante un tacto vaginal, se introduce un dedo a través del cuello del útero que se rota 360º despegando el polo inferior de la bolsa, de la pared uterina. Para realizar esta maniobra, es necesario que el cérvix esté mínimamente dilatado. Por ello, si aún tienes el cérvix cerrado no es posible realizar esta maniobra.

¿Quién y dónde y cuándo se hace?

Lo puede realizar o bien la matrona o bien el ginecólogo en las consultas de control de embarazo.

Riesgos de la Maniobra de Hamilton

  • Sangrado. El cuello uterino es muy sensible al contacto, por lo que es frecuente que ante roces o exploraciones sangremos.
  • Dolor. Durante la técnica y/o posteriormente por las contracciones que aparecen en respuesta. La propia maniobra puede producir desde una leve molestia a un dolor intenso en la zona supra púbica. La diferencia suele deberse a: la posición o cercanía del cuello para poder estimularlo, la delicadeza del profesional que la realiza y la sensibilidad al dolor de la embarazada. De cualquier modo, es una maniobra que dura menos de un minuto, así que si decides intentarlo y en tu caso resulta dolorosa, al menos será muy breve. Si queremos ponernos de parto, hace falta tener contracciones.
  • RPM (Rotura Prematura de Membranas). Esto significa romper la bolsa amniótica más de una hora antes de comenzar el trabajo de parto. No quiere decir que al hacer la maniobra nos hayan agujereado con el dedo la bolsa ni nada parecido. Son las contracciones que tenemos al haber estimulado la zona del cérvix, las que favorecen la rotura de la bolsa.
  • Infecciones. Algunos estudios hablan de un mayor riesgo de infección materna y fetal. Este riesgo es común a los tactos vaginales, amniotomía, amnioscopia, o cualquier otra técnica de este tipo que manipule la zona del cuello uterino.

Según el estudio publicado en 2005 Boulvain M, Stan C, Iron O. Membrane sweeping for induction of labour. Esta, como cualquier otra técnica que realice un profesional, requiere de tu consentimiento después de haber sido informada de: en qué consiste, cómo se va a realizar, con que finalidad, riesgos y beneficios.

Veo útil la Maniobra de Hamilton para mujeres a las que se les va a provocar el parto próximamente si tienen una exploración «favorable».

Tactos Vaginales como Violencia Obstétrica

Cuando se hace una intervención innecesaria en un parto, para mi, es violencia. Cuando no se da la opción de aceptar o negarse, es violencia. Cuando se coacciona a acceder insistiendo en que son estrictamente necesarios, es violencia. Cuando se hacen de forma brusca, o sin el respeto que merece meter los dedos en la vagina de alguien, es violencia. Cuando se minimizan sus quejas o incomodidad, es violencia.

Los tactos son una forma aceptada de violación, a la que la mujer sumisamente se somete. Los hemos normalizado. Lo hace creyendo que es estrictamente necesario que se abra de piernas, por su bien y el de su bebé. Lo hace confiando en que el profesional sabe lo que está haciendo, que no lo haría si no fuera necesario. Lo hace creyendo que si se porta bien la tratarán mejor, respetarán su plan de parto "siempre que sea posible".

Pero al dejarnos hacer simplemente nos quitamos la oportunidad de dejarnos fluir de parto y aceptar que el cuándo nacerá nuestro bebé no está bajo nuestro control, ni el de el profesional de turno.

Ayuda a reducir tus posibilidades de sufrir violencia obstétrica escogiendo el lugar y los profesionales que vayan a respetar tus decisiones. Si quieres nosotras, además de acompañamiento a partos en casa, ofrecemos un curso de preparación para un parto hospitalario respetado.

¿Son los Tactos Vaginales de Rutina Necesarios?

Los tactos son los cimientos sobre los que se asienta el modelo médico de atención al parto, lejos del arte de observar y acompañar que fue desde el inicio de la humanidad.

Para alguien que ha presenciado unos cuantos partos sin intervención, ni drogas duras para el dolor, es fácil saber, a ojo, cuán avanzado está el parto. Pero, aunque suene lamentable, muchos profesionales que atienden partos en los hospitales hoy en día no han visto uno de esos en su vida. Así que sin tactos, y sin límites de tiempo, están perdidos.

Personalmente creo que hacer tactos vaginales de rutina es dañino para quien pare y para quien acompaña. Porque nos saca del sentir y la autoridad interna, a la mente y la supuesta autoridad externa. Muchas veces los tactos traen malas noticas. Noticias de que las cosas no avanzan "como deberían". Noticias que siembran dudas, miedos e inseguridad en la propia capacidad del cuerpo para parir. Noticias que van acompañadas de intervenciones para "arreglar" nuestros cuerpos supuestamente mal funcionantes.

Pero lo peor es que nos lo creemos, que nos rendimos, que nos dejamos hacer... en vez de dar una coz, y seguir pariendo a nuestro ritmo.

¿Cuándo no deben hacerse tactos vaginales? ¿tienen riesgos?

Están completamente contraindicados cuando hay placenta previa. Y no son recomendables cuando hay sangrado o bolsa rota.

Los riesgos se multiplican cuando se hacen numerosos tactos a lo largo del parto:

  • Riesgo de infección
  • De romper la bolsa durante el tacto
  • De provocar sangrado

La bolsa de las aguas es una protección natural del cuerpo, no hay ningún motivo para romperla.

¿Cuándo sí son útiles los tactos vaginales?

Cuando la información que nos aportan nos puede ayudar en la toma de decisiones. Por ejemplo, cuando planeamos aguantar en casa pero parir en el hospital. Nos puede ayudar a no llegar ni demasiado pronto ni demasiado tarde.

O cuando en un parto en casa aparece una desviación de la normalidad que nos hace barajar un traslado al hospital. En este caso saber en qué punto estamos nos puede animar a marchar o a terminar en casa, porque ya queda tan poco que es escoger entre parir en casa o en el coche.

También creo que saber hacernos un tacto puede ayudarnos a conocer aún más nuestro cuerpo. Y nos permite disfrutar de la posibilidad de tocar a nuestro bebé con los dedos antes de que éste haya nacido.

¿Con qué frecuencia deberían realizarse?

Desde mi punto de vista no deberían de hacerse prácticamente nunca. Ninguna intervención debería de formar parte habitual del natural proceso de parir.

Los tactos vaginales son la regla por la que se mide la velocidad a la que una mujer está pariendo. Parir no es una carrera de velocidad. Es una transformación, un viaje hacia adentro, una rendición a la vida abriéndose paso a través de nuestra pelvis. Nadie debería de meternos prisa.

Pero sigue siendo habitual que tanto los profesionales que acompañan partos en casa, como los que lo hacen en el hospital, hagan tactos. Y el problema no sólo está en la invasión que suponen, sino en que son la llave que abre la puerta a numerosas intervenciones innecesarias en el parto.

La mayoría de las guías clínicas recomiendan, durante la dilatación, dejar al menos 4 horas entre un tacto y el siguiente. Pero en España la realidad es muy distinta, siendo frecuentes los tactos cada1-2 horas en muchos hospitales. Esto no hace otra cosa que alimentar el caudal de la cascada de intervenciones.

¿Son los tactos objetivos?

Los tactos vaginales son una interpretación del sentir de dos dedos metidos en la vagina de una mujer. Entre otras observaciones, es la medición aproximada de la distancia entre dos dedos para estimar la dilatación de su cérvix. Cuando varios profesionales hacen tactos a una mujer, en manada uno detrás de otro, a menudo hay discrepancias.

Es común que cuando hay discrepancias quien está más alto en la pirámide de poder sea "quien tiene razón". Y así, casi sin darnos cuenta, el tacto se convierte en la forma más sutil y aceptada de la perpetuación de la jerarquía: el médico sabe más que la matrona, la matrona sabe más que la mujer.

También es común que las matronas que defendemos el parto de baja intervención mintamos y apuntemos algún centímetro de menos. Porque sabemos que cada centímetro que recortemos le regalará a esa mujer horas de parto sin que le metan prisas.

Además los tactos nos dicen cómo está el cérvix y la cabeza del bebé en este preciso instante. Pero son incapaces de predecir cómo estará en 5 min o en 7 horas.

Conclusión

Recuerda, la clave del desarrollo normal de tu parto está en que te informes, decidas y creas siempre en tu poder de mujer. La realización de tactos vaginales frecuentes puede aumentar el riesgo de infecciones intraparto.

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