La Importancia del Gateo en el Desarrollo Infantil

05.11.2025

El gateo es un momento evolutivo muy importante, pues supone una adquisición de autonomía frente a los padres y una oportunidad de descubrir y experimentar el entorno que el niño no había tenido hasta entonces.

¿Qué es el gateo y cuándo ocurre?

Entre los 6 y los 10 meses, la mayoría de los bebés realiza una importante conquista en su desarrollo: se trata del gateo. Suele suceder alrededor de los 7 a 9 meses, cuando ya es capaz de sostenerse por sí solo sentado echando su peso hacia delante y colocando las manos por delante de su cuerpo adquiriendo la posición de gateo.

Para ellos, gatear significa ganar autonomía, poder desplazarse por sus propios medios para alcanzar los objetivos (que pueden ser desde un juguete que se cayó rodando fuera de su alcance, hasta la voz de mamá que les llega desde otra habitación).

Prerrequisitos para el gateo

¿Qué tiene que ocurrir para que tu bebé pueda gatear? El gateo es un hito de la motricidad importante de los bebés que se alcanza cuando estos tienen suficiente equilibrio y fuerza muscular como para coordinar los movimientos de los brazos, la cabeza y las piernas. Primero deben poder sentarse por sus propios medios y mantener el tronco erguido.

Cuando tu pequeño o pequeña pasa de tener todo el cuerpo en el suelo a levantar la barriga y sostenerse solo en cuatro puntos de apoyo, las manos y las rodillas, ¿te puedes imaginar su sensación? Vivirá una de las mayores experiencias de desequilibrio hasta el momento, así que, al principio, puede que le veas inestable, con cierta inseguridad e, incluso, oscilando un poco.

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Por este motivo, las primeras veces volverá a la posición de tumbado enseguida, y es normal. Como pasaba con el volteo, es probable que lo vaya intentando consecutivamente: a gatas por unos segundos-al suelo, otra vez a gatas-al suelo… Todo esto irá acompañado de unas caras de concentración, esfuerzo e implicación que te van a enamorar, estoy segura de ello.

Variaciones en el gateo

No todos los bebés gatean del mismo modo. Mientras que algunos consiguen desplazarse hacia delante, otros lo hacen hacia atrás y también es normal. Algunos bebés comienzan pivoteando en círculos, o bien reptando al estilo comando (sin despegar las rodillas del suelo). En efecto, levantar la barriguita suele costarles bastante al principio.

Otros gateadores se preparan para caminar apoyando las plantas de los pies, o bien de uno solo, además de las manos. En principio no hay que preocuparse, ya que aproximadamente uno de cada cinco bebés aprende directamente a caminar, sin pasar por el gateo. Puede que tu bebé haya tenido alguna mala experiencia (un golpe o una caída) que lo haya disuadido de lanzarse a gatear.

Cuando se mantenga a gatas durante tiempos más largos y con más estabilidad y equilibrio, entonces va a realizar el siguiente paso: levantar un brazo y hacer el primer movimiento hacia el gateo.

Del mismo modo, irá avanzando poco a poco. Probablemente, al principio observarás que se mueve también de forma insegura y descoordinada, y que vuelve al suelo rápido al haber hecho dos o tres pequeños movimientos. Después de todo lo que te he explicado, ya ves que tiene toda la lógica, ¿verdad? ¡Está aprendiendo!

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Confía en tu bebé, ya verás que es solo cuestión de días y, antes de que te des cuenta, ¡estará gateando por todos lados!

Beneficios del gateo

La importancia del gateo va mucho más allá de una simple mejora en la movilidad del bebé.

Con el gateo el bebé es capaz de despegar el cuerpo del suelo y mantener el apoyo en 4 puntos utilizando su sistema de equilibrio. Si trata de coger un objeto que esta distante en el suelo primero lo localiza, lo busca con la mirada y luego se dirige hacia el gateando.

Admira como aprende y, mientras tanto, recuerda que tienes una función muy importante: garantizar su seguridad. Cuando se mueva de forma más inestable, vigila que no esté cerca de muebles o esquinas con las que pueda hacerse daño. Siempre que puedas, ponte cerca suyo, observando lo que hace y disfrutando con ella o con él. Cuanto más se vaya ejercitando, más control tendrá.

Poco a poco va a ir perfeccionando estos movimientos descoordinados hasta que, finalmente, mueva de forma alternativa el brazo de un lado del cuerpo y la pierna del opuesto (como había pasado también en el movimiento de reptar). Este es el patrón cruzado, y es verdaderamente importante para su desarrollo.

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Por todo esto y mucho más, puedes ver que el gateo es una etapa fundamental para tu hijo/a, tanto en su presente como para su futuro, ya que tiene incidencia en procesos de aprendizaje posteriores como la lectoescritura o las matemáticas, por ejemplo.

En esta etapa también tiene lugar la maduración de la motricidad fina (manos-dedos) pudiendo coger objetos con el dedo pulgar e índice de manera simultánea (tipo pinza).

El gateo obliga al movimiento simultáneo del brazo y la pierna contrarios, situación que favorece, a nivel neurológico, la interrelación hemisférica mediante el desarrollo del cuerpo calloso (lo que podríamos considerar como la fibra óptica y la banda ancha de nuestro cerebro) que conecta ambos hemisferios. Por tanto, a más gateo, la velocidad de interconexión entre hemisferios (intercambio de información) será más rápida y eficaz.

Potencia la visión periférica, que es la que nos permite orientarnos en el espacio, informándonos de los movimientos en el entorno. Este tipo de visión es fundamental para los deportes de equipo al tener que controlar en qué posición se encuentran los compañeros más cercanos para pasarles la pelota (fútbol, balonmano, etc.). También le será muy útil en el futuro, por ejemplo para conducir, ya que tendrá que controlar no sólo su vehículo, sino también los que le rodean.

Se estimula la convergencia y la acomodación, al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla convenientemente, el niño enfoca los dos ojos en un mismo punto a corta distancia. Cuando mira adonde va, a unos tres metros por lo menos, coloca con los ojos la convergencia en un punto infinito.

Éste es un estupendo ejercicio muscular para los ojos que facilita la acomodación visual.

Por esta razón la acomodación y las vergencias no se pueden desarrollar sin la vinculación de la locomoción y la manipulación.

Al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla convenientemente, el niño enfoca los dos ojos en un mismo punto a corta distancia. Éste es un estupendo ejercicio muscular para los ojos y es tal su importancia que, según estudios de optómetras, el 98% de los niños con estrabismo no gatearon lo suficiente de pequeños.

Por ejemplo si se dirige a un punto gateando, dirige ambos ojos al infinito; la idea es desarrollar esta convergencia mediante ejercicios que faciliten la acomodación visual.

El desarrollo el patrón cruzado, es decir, la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado y en equilibrio del cuerpo humano.

La coordinación entre lo que el ojo ve y lo que la mano y el pie hacen:Este aspecto es importante porque después al niño le será más fácil caminar si coordina bien los pies. Hay niños que se tropiezan con mucha facilidad porque no coordinan de manera adecuada. Además, este aspecto es muy importante para aprender después a leer y escribir, ya que en este proceso el ojo y la mano tienen que estar coordinados.

Desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano. Cuando el niño gatea se establece entre ambos una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano a la hora de leer y escribir.

Desarrollo manualidad fina: El niño siente la tactilidad de la palma que está viendo. Esto tiene una serie de ventajas que influirá en la escritura. Es importante porque debe sacar el pulgar. Cuando nace tienen la mano cerrada y el pulgar dentro de los otros dedos, a medida que va cogiendo objetos lo irá sacando, pero la última fase es el gateo, donde abre toda la mano para poder soportar el resto del cuerpo, percibiendo así la gravedad. Y con ello podrá desarrollar el movimiento fino y la capacidad de coger objetos. Además, al masajear la palma de la mano, ésta envía información al cerebro de dónde está y de las diferentes sensaciones y texturas que siente.

Su autonomía:significa que el bebé está listo para separarse de su madre y empezar a conocer el mundo exterior, para su desarrollo integral.

Ejercita, a parte de todo el cuerpo en general, en especial los hombros y las palmas de las manos, que reciben gran cantidad de texturas y sensaciones.

Consecuencias de no gatear

M.T. ALDRETE: «El 95% de niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura. El 5% restante lo suple trabajando la manualidad.

Cómo estimular el gateo de forma segura

Siempre que puedas, ponte cerca suyo, observando lo que hace y disfrutando con ella o con él. Cuanto más se vaya ejercitando, más control tendrá.

Hay una cosa que está clara: cuando un bebé empieza a gatear, requiere mucha más atención e implicación que cuando estaba, por ejemplo, solo tumbado hacia arriba. Se va a mover por todos lados, y las ganas de explorar, conocer y descubrir no van a cesar (¡y tampoco querríamos eso!). Así que tu experiencia va a depender del punto de vista desde el que lo vivas. ¿Te encanta ver a tu pequeño/a así? ¡Pues disfrútalo!

Puede parecer cansado para ti, ya que lo va a querer tocar todo, probablemente irá por todos los sitios a los que tenga acceso, sentirás que tienes que estar mucho más pendiente de ella o él que antes… pero con todo lo que te he contado, merece la pena, ¿no crees? Así que en ningún momento tengas prisa para ver siguientes avances.

Lo recuerdo, aunque llegados a este punto seguro que eso ni se te pasa por la cabeza… ¡lo estás haciendo genial!

Eso no significa que no se pueda hacer nada para facilitar las cosas. ¡Todo lo contrario! Hay muchísimas opciones, y tienes que tener presente que es muy importante que tú te sientas a gusto y con tranquilidad.

Ahora tu bebé se mueve por todos sitios, así que pon conciencia en dónde puede ir y dónde no. Ahora no es momento de intentar enseñarle que no puede coger un jarrón de cristal o quitar la tierra de un macetero, eso llegará, pero todavía no está preparado/a.

Ahora es momento de que tú dispongas el espacio para que todo con lo que se encuentre sea seguro y le permita la máxima exploración. Esto, además, te hará estar en mucha más calma a ti, ya que te evitará frustraciones y tener que poner límites que ahora no van a funcionar. Además, dispondrás de mucha más energía para otras cosas verdaderamente importantes.

Existen varios ejercicios y juegos que pueden practicar con el niño para estimular el gateo y su evolución motora.

  • Dejarlo en el suelo, en un espacio que el que el niño pueda desplazarse con facilidad. Es también importante poder tener en cuenta la ropa que usa el niño cuando gatea, está debe de ser cómoda, y que no use zapatos.
  • Necesitan siempre una motivación para que puedan sentirse interesados para poder realizar las actividades sobre todo si son nuevas para él.
  • Colocar al niño de rodillas y ayudarlo a apoyar las manos hacia adelante, realiza pequeños empujoncitos en sus pies. Luego puedes dirigir hacia adelante sus piernecitas para que realice el movimiento sincrónico con las manos. Esto le servirá de punto de apoyo y el niño conseguirá avanzar hacia delante.
  • Otra cosa que le encantará es que gatees a su lado en cuatro patas y que le ayudes a desplazarse. Recorre tú también la casa a cuatro patas como si fuera lo más normal del mundo.
  • Gatear junto al bebé haciendo persecuciones en diferentes direcciones de manera que podamos ir persiguiendo al bebé y pedirle que os persiga.
  • No obligarlo a ponerse de pie, el niño lo hará cuando realmente se sienta seguro.
  • No presionarlo, y él niño no se siente preparado lo más probable es que pronto se desanime y no quiera volver a pararse, ya que lo que hemos logrado es haberlo bloqueado. Lo más importante es no forzar ninguna postura, si vemos que el bebé no está preparado para gatear todavía le dejaremos que siga jugando y observaremos hasta que veamos que está preparado.
  • Con la ayuda de los papas: otra forma de conseguir este ejercicio es que el papá o la mamá se sienten en el suelo con las piernas abiertas poniendo en una de ellas el juguete y en la otra pierna el bebé, colocar al niño de forma transversal sobre el muslo.

El peligro del tacatá

Todavía en muchas familias existe la costumbre de regalar, cuando nace un bebé, un taca-taca. Y muchos padres lo utilizan “ya que nos lo han regalado”.

Cuando los lactantes llegan a esa edad tan cansada para los adultos, en la que ya se quieren poner de pie y hay que vigilarlos constantemente para que no se caigan, el andador es una solución bastante sencilla: se le coloca dentro y él ya solo aprenderá a moverse impulsándose con los pies.

Cuando el bebé comienza a incorporarse y andar, al principio lo hace de puntillas. Esta postura se pierde cuando carga la planta de los pies con el peso de su propio cuerpo. El andador mantiene al niño en una postura semicolgada y no le da la posibilidad de apoyarse totalmente sobre sus pies.

El tacatá no ayuda que aparezca la marcha, sino que interfiere en la correcta maduración psicomotriz del niño, influenciando negativamente en la adquisición correlativa de hitos motrices por privación de experiencias y movimientos propios de cada edad.

La Asociación Española de Pediatría lo desaconseja de forma contundente con esta frase: ¿Cuál es el mejor andador para un bebé?

Anticipación de fases del desarrollo (A nivel de desarrollo musculoesquelético interfiere directamente en la adquisición del movimiento, permite al bebe caminar y desplazarse antes de estar preparado para ello. El bebé no llega a la postura por él mismo (es colocado por el adulto por lo que no experimenta los diferentes ajustes de movimiento, no hay ensayo-error. El panel para sentarse es estrecho, y no favorece la correcta postura de las caderas. Apoyo de los pies en puntillas por alturas no adecuadas. Aumenta el riesgo de accidentes, traumatismos craneoencefálicos y fracturas en la infancia.

-No le fuerces ponerse de pie. Si no está preparado le creará inseguridad. El niño es consciente de que se le lanza un desafío para el cual no está preparado y fracasa.

-Uno de los sitios que le hace ponerse de pie es el parquecito pero no desarrolla el gateo. No está mal tenerlo un ratito ahí pero luego hay que dejar que el niño gatee, que recorra la casa, que es lo mejor.

-Lo mejor es permitir que maduren y se asienten las fases previas al andar, que son arrastrarse y gatear. Si estas fases han sido desarrolladas correctamente cuando el niño se ponga de pie no tendrá problemas. Es muy típico que los niños que se ponen de pie sin tener desarrollado todo el sistema se queden como confundidos, miren alrededor, se asusten por no lograr mantener la posición, bajen al suelo y pasen de nuevo una temporada gateando.

Cuando el sistema de funciones cerebrales necesarias esté lo suficientemente maduro por sí mismo o convenientemente estimulado, el propio niño se pondrá de pie.

Consideraciones adicionales

Entre los 16 meses y los dos años se afirma la bipedestación. Pero no pasa nada porque el niño alterne gateo y bipedestación. Y no sólo no pasa nada sino que, además, ésta es la técnica -elque se utiliza en centros especializados para acelerar la organización cerebral en niños sin problemas o en niños o adultos que presenten alguna dificultad visual, de coordinación, cuando las caderas no están bien formadas porque el niño haya carecido de la oportunidad de arrastrarse y gatear, por malformación o no formación del cuerpo calloso cerebral, etc.

El bebé puede presentar un historial que para el osteópata si se traduce en señales que el bebé dió desde su nacimiento, de que necesitaba un tratamiento osteopático infantil.

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