Semana 30 de Embarazo: Desarrollo Fetal y Cambios en la Madre
¡Para la semana 30 de embarazo, el momento del nacimiento está cada vez más cerca! En la semana 30, estás en la mitad del octavo mes de embarazo, en el tercer y último trimestre. La semana 30 de embarazo corresponde a la segunda semana del octavo mes de gestación.
Durante esta semana es normal que la embarazada se sienta decaída o cansada, especialmente si tiene problemas para poder dormir. La sensación de torpeza también es frecuente en la futura mamá. Eso es debido a que la embarazada carga con más peso y volumen, por lo que a veces cuesta calcular las distancias, sumado a la pérdida de equilibrio que conlleva el aumento de peso.
¿Qué está sucediendo con tu bebé?
En la semana 30 de embarazo el feto tiene un tamaño similar al de un repollo. Las medidas del feto están sobre los 39 cm de la cabeza a los pies y peso unos 1.500 gramos. En la semana 30 de embarazo, el bebé pesa ya alrededor de kilo y medio y mide unos 43 centímetros. A partir de esta semana el lanugo, el fino vello que cubre su cuerpo, empieza a caerse muy lentamente.
En este momento su cerebro prosigue desarrollándose y su cabeza continúa siendo de mayor tamaño que el resto del cuerpo, aunque cada vez está más proporcionado todo. Además, se produce la formación de las neuronas olfativas, por lo que el bebé ya es capaz de percibir olores fuertes. Otro de los aspectos a destacar en la semana 30 de embarazo es que el bebé puede reconocer y recordar voces y, además, realiza movimientos respiratorios rítmicos.
El feto empieza ya a ubicarse en la posición definitiva que tendrá al nacer, que en la mayoría de los casos es con la cabeza hacia abajo. Lo más probable es que el bebé ya se encuentre cabeza abajo. En algunos casos, los fetos se posicionan de nalgas o en situación transversa debido a una falta de movilidad por un cordón umbilical corto, por la forma del útero materno o simplemente porque se siente mucho mejor en esa posición.
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Su aparato digestivo -aunque por ahora lleno de líquido amniótico deglutido-, el hígado, el estómago y el intestino van asumiendo progresivamente sus funciones. El tracto digestivo de tu bebé también está casi formado al completo. Todo que necesitará más adelante para digerir lo que consuma está en su lugar. Puede beber, tragar, digerir y procesar el líquido amniótico, y estas habilidades serán cruciales cuando esté fuera del útero y dependa de la leche materna. Sin embargo, al nacer su intestino todavía no está completamente desarrollado, por tanto su sistema digestivo en su conjunto no puede considerarse completamente maduro. Esto significa que con frecuencia sufrirán gases y dolor de estómago, especialmente hasta que tengan entre tres y cuatro meses de edad.
Como curiosidades de los sentidos, su sentido del gusto ya se encuentra suficientemente desarrollado para diferenciar entre dulce y salado. Su sentido del oído también ha madurado y empieza a escuchar mejor los sonidos graves, como el latido cardiaco materno. Este sonido le acompañará hasta el final del embarazo y cuando sea un bebé tendrá efectos relajantes.
Tu bebé comienza «rellenarse» de grasa, lo que hace que su estructura corporal sea más compacta. La grasa subcutánea se encuentra justo debajo de la piel, al igual que unos pequeños vasos sanguíneos llamados capilares que también se han formado allí con el fin de suministrar a la piel de sangre y nutrientes. En esta etapa, ya no tiene suficiente sitio en el útero para que estirarse, por lo que adopta lo que se conoce como la posición fetal, encogiendo las piernas hacia su cuerpo.
A partir de la semana 30, el lanugo que cubre a tu bebé desaparecerá gradualmente, y nacerá con una pequeña cantidad de pelusilla sobre la piel.
Desarrollo Óseo
Los huesos de tu criatura ya están desarrollados, pero aún son blandos y flexibles. Los huesos del cráneo tienen una característica: están separados entre sí por surcos de tejido conectivo, las suturas. Esa peculiar estructura no es ningún capricho de la naturaleza y tiene una función muy específica, tanto en el momento del parto como en los primeros años de vida del niño. Para dotarlos de firmeza, el bebé comienza a almacenar hierro, calcio y fósforo.
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Cambios en la Madre
Faltan pocas semanas para llegar a la fecha de parto y en tu cuerpo se siguen produciendo cambios. La semana 30 de embarazo pertenece al tercer trimestre de embarazo. En este momento del embarazo, el espacio uterino para el bebé cada vez es menor y el peso del abdomen de la embarazada es demasiado alto, por lo que es habitual sentir molestias. Únicamente quedan 10 semanas para que ocurra el parto y los movimientos del feto serán menores respecto a semanas anteriores de embarazo.
El útero sigue aumentado de tamaño de forma progresiva y en estos momentos ya mide unos 30 cm desde la sínfisis del pubis. Debido al aumento de volumen del útero, en estos momentos podrás notar ardores, gases y otras molestias abdominales, ya que el útero comprime el estómago y los intestinos. A medida que el útero crece, empiezan a producirse algunos cambios en la pelvis, que de forma casi imperceptible va incrementando su diámetro en su proceso de preparación para el momento del parto.
Los movimientos del feto empezarán a ser molestos para ti en algunas ocasiones, sobre todo cuando se trata de patadas dirigidas a la parte alta del abdomen donde están el hígado y el diafragma. Incluso si el bebé está de nalgas podrás notar presión en tu vagina. En ocasiones las pataditas del bebé que tanto te emocionaron al comienzo, empiezan a ser un poco molestas, sobre todo cuando su pierna o su brazo se topan con alguna costilla. Además la barriga ya tiene un volumen importante y la piel de la embarazada se encuentra muy tirante. Por eso es posible que notes algunos picores en ella.
Normalmente, la embarazada va ganando unos 450 gramos a la semana desde la semana 20 a semana 30 de gestación. A partir de este momento, la mujer irá aumentando unos 335 gramos aproximadamente por semana hasta el final del embarazo.
Síntomas comunes en la semana 30
- Picor provocado por el estiramiento y la sequedad de la piel.
- Diarrea, aunque este síntoma puede aparece a cualquier semana de embarazo.
- Falta de aire como consecuencia del crecimiento uterino, ocasionando una presión del estómago y el diafragma hacia los pulmones.
- Hinchazón de las manos, tobillos, piernas y pies.
- Retención de líquidos.
- Ardor estomacal y digestiones pesadas.
Además de estos síntomas, las paredes uterinas y los huesos pélvicos adquieren más flexibilidad gracias a la acción de la relaxina. Esto es fundamental para que el bebé pueda descender en el momento del alumbramiento.
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En este momento estarás centrada en minimizar o evitar síntomas tales como el dolor de espalda o de piernas, que afectan a tantas mujeres embarazadas. Sentirás que te resulta más difícil moverte, e incluso subir las escaleras en casa puede dejarte sin aliento. Esto se debe en parte a que tu útero comprime al resto de órganos en tu vientre y pecho, entre ellos los pulmones, pero también simplemente porque estás llevando una carga aún mucho más pesada.
A veces, a medida que se estira la piel, puedes sentir que tu piel se irrita. Los dermatólogos han demostrado (y la experiencia de otras madres lo confirma) que untarse crema o aceite en las áreas afectadas por el embarazo a diario es la mejor manera de minimizar esa irritación y de reducir las estrías, tanto en tamaño como en apariencia.
Seguro que has notado que tu cuerpo ha cambiado de muchas maneras en las últimas semanas. Tus areolas (las áreas alrededor de los pezones) pueden haberse oscurecido y es posible que haya aparecido una veta marrón, llamada línea nigra, que te corre desde el ombligo hasta el hueso púbico. Otro síntoma posible es que te aparezca vello en el abdomen, debido a las hormonas que está produciendo tu cuerpo. Se cree aquellas madres que esperan un niño tienen más probabilidades de desarrollar este vello, ya que puede ser por causa de la testosterona, la hormona sexual masculina.
Atención médica y controles
Hasta la semana 36, te haremos controles mensuales. En este periodo de embarazo, en ausencia de complicaciones, las visitas se realizan cada 4-6 semanas hasta las 36 semanas.
En tu próxima cita, el médico usará la imagen de la ecografía para determinar la posición de la placenta dentro de tu útero. La última ecografía antes del parto se utilizará para determinar la posición de la placenta con absoluta certeza. Esto es importante a la hora de dar a luz.
Además, tenemos la ecografía Doppler, que nos da información sobre las características del flujo sanguíneo a través de los vasos. Para el control del bienestar fetal los vasos más estudiados son la arteria umbilical y la arteria cerebral media.
¿Qué son los percentiles fetales de los que hablan los médicos al mirar la ecografía de tu bebé? ¿Cuál es un percentil normal en un feto? ¿Por qué es importante saber el peso del feto? ¿Cómo se calcula ese peso con la ecografía?
Es posible hacer una estimación aproximada de su peso. Para ello existen diferentes fórmulas, las más habituales tienen en cuenta la medida del diámetro biparietal (DBP), la circunferencia del abdomen (CA) y la longitud del fémur (LF). Se trata por tanto de una estimación. El margen de error puede llegar a ser de más menos del 15 al 20 por ciento. En términos generales, un feto pesa 1.000 gramos en la semana 28, 2.000 gramos en la 32, y 2.500 gramos la semana 35.
Además, ¡Pero, atención! Ahora los requerimientos de yodo son especialmente elevados. Si en el tercer trimestre y en la lactancia hay un déficit de este mineral no se produce el correcto desarrollo cerebral del bebé.
Tabla de equivalencia para la medición del diámetro biparietal, el perímetro abdominal y el fémur
| Medición | Descripción |
|---|---|
| P50 | Percentil 50 y equivale a la media del valor para una determinada semana de embarazo. |
| P10 y P90 | Son los percentiles 10 y 90, respectivamente. |
| Unidad de Medida | La medición se expresa en milímetros (mm). |
Preparación para el parto
Ya habrás comenzado con las clases preparto con una matrona. En estas sesiones, aprenderás a respirar para estar preparada en el momento del parto y la profesional podrá resolver todas tus dudas sobre el desarrollo del embarazo, el parto, la cuarentena o la lactancia. En estas charlas, también podrás hacer ejercicio físico, como piscina, Pilates, yoga para embarazadas entre otros. Te recomendamos buscar un centro que cuente con la actividad física que pueda mantenerte en forma en esta etapa del embarazo. Alrededor de estas semanas, comenzarás las clases de educación maternal o curso de preparación a la maternidad , que te ayudarán a ir perfectamente preparada para el parto. En ellas aprenderás distintas técnicas de relajación, respiración y de control del dolor.
Consejos para la semana 30
- Dieta equilibrada: Como en cualquier otro momento del embarazo, la alimentación y la dieta de la embarazada es muy importante para que el crecimiento del bebé sea el adecuado. La embarazada debe consumir alrededor de 1g de calcio al día para ayudar a la formación de los huesos y dientes del bebé. Además, si la mujer nota que ciertos alimentos le causan acidez, lo mejor será dejar de comerlos. Por ejemplo, muchas embarazadas sienten acidez si toman naranja o vinagre. Otro consejo para el embarazo es intentar evitar alimentos que retrasen el vaciado del estómago como, por ejemplo, el chocolate o las bebidas gaseosas.
- Hidratación y cuidado de la piel: Lleva siempre contigo algo de crema hidratante.Tus pies se han hinchado tanto que es posible que necesites zapatos con un número más. Para rebajar esa hinchazón, intenta mantener las piernas en alto siempre que te sea posible, evita el uso de medias o calcetines apretados y date duchas de agua fría en las piernas.
- Bienestar general: Ya que tu útero se sigue estirando y tu cuerpo cada vez se tensa más, es importante mantener una buena postura y seguir practicando ejercicio suave, como natación, yoga, pilates o simplemente pasear. Ello contribuirá a una mejor circulación sanguínea y a tu bienestar general.
- Preparación del hogar: La mujer también puede ir preparando el espacio donde estará su bebé en casa puesto que el tiempo pasa muy rápido y, más aún, si se produjera el parto prematuro.
- Descanso: Durante esta semana, es normal que la embarazada se sienta decaída y cansada, especialmente si también presenta dificultades para dormir.
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