Teorías sobre el Aborto: Argumentos a Favor y en Contra
El aborto es un tema complejo y controvertido que involucra diversas perspectivas éticas, morales, legales y sociales. A continuación, se exploran algunas de las teorías y argumentos más relevantes en torno a este debate.
Argumentos en Contra del Aborto
Algunos de los argumentos en contra del aborto, presentados desde diversas perspectivas, incluyen:
El Aborto como Acto de Eliminar una Vida Humana
Abortar significa matar a un ser humano en las primeras fases de su desarrollo. Es significativo que los Estados liberales de los siglos XIX y XX -los que reconocieron los verdaderos derechos: libertad religiosa, libertad de expresión, garantías jurisdiccionales, separación de poderes, etc.- penalizaran el aborto hasta la década de 1970. Más aún: la regulación penal del aborto se hizo más severa durante el siglo XIX, al compás de los nuevos hallazgos científicos sobre la procreación (como los de Von Baer), que hacían cada vez más patente la existencia de un nuevo sujeto humano desde el momento de la concepción.
En EE.UU., la American Medical Association reclamó en 1859, y consiguió en algunos estados, una penalización más dura del feticidio. En Francia, el aborto fue tipificado como delito por el Código Penal de 1810 y por leyes de 1852 y 1920.
Viceversa, los Estados totalitarios fueron pioneros en la legalización del aborto. La Alemania nazi reconoció el derecho al aborto en las "razas inferiores" (judíos, eslavos, gitanos) que poblaban las zonas de Europa llamadas a ser su "espacio vital". En las Conversaciones de sobremesa (Tischgespräche) de Hitler figuran comentarios como: "Pueden [los miembros de las ‘razas inferiores’] usar anticonceptivos o practicar el aborto, cuanto más mejor. Viendo las familias numerosas que suele tener esa gente, sólo puede convenirnos que las mujeres tengan allí [Polonia y Rusia ocupadas] cuantos más abortos mejor". O bien: "Debe hacerse algo contra el rápido aumento de la población rusa; por ejemplo, mediante la extensión del uso de anticonceptivos y la promoción del aborto. Me gustaría acribillar personalmente a los idiotas funcionarios que intentan evitar esto". Extraño "derecho" este, que les fue reconocido a los Untermenschen y esclavos del totalitarismo, pero no a los ciudadanos de los países libres.
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El Cigoto como Ser Humano
Robert P. George, Patrick Lee y Christopher Tollefsen han explicado muy bien las razones por las que el cigoto (y, a fortiori, el embrión y el feto) debe ser ya considerado un ser humano. Posee el genoma característico de la especie Homo sapiens: es, pues, humano. Se trata de un organismo genéticamente distinto al de su padre y su madre, como puede comprobarse en sus 23 pares de cromosomas. Y es un organismo completo, aunque inmaduro. Es completo porque posee, codificada en sus genes, la programación necesaria para desarrollarse hasta el ser humano adulto: le basta para ello no ser destruido. Su sexo, color de pelo, ojos y piel, etc.
Para poder deshumanizarlo y justificar su destrucción, los pro-aborto suelen argumentar que no basta la posesión del genoma humano para ser incluido moralmente en la especie. La condición de persona o sujeto de derechos debe, según ellos, ser atribuida, no en base a características genéticas, sino a la presencia de propiedades mentales como la autoconciencia o la autonomía.
Basar la condición humana exclusivamente en la dimensión mental supone una recaída en el viejo dualismo platónico; lo que realmente nos constituye como humanos no sería el cuerpo, sino la mente: somos primordialmente una conciencia que "habita" o se sirve de un cuerpo. O, como escribió Descartes: "¿Qué soy pues? Una cosa que piensa. Pero lo cierto es que mente y cuerpo son indisociables, y que experimentamos al cuerpo como parte de nuestro "yo". Cuando corro, mi vivencia no es "mi cuerpo me está transportando a otro sitio", sino "yo estoy corriendo". El hombre es una totalidad psicofísica; "mente" y "cuerpo" son abstracciones, pues en la práctica experimentamos ambos unitariamente. La mente no es una sustancia independiente "enganchada" transitoriamente al cuerpo, sino un conjunto de funciones superiores que el cuerpo será capaz de ejecutar a medida que se desarrolle.
Dualismo Ontológico y Moral
El dualismo ontológico de los pro-aborto (el ser humano como yuxtaposición de una sustancia física y otra mental) desemboca en un dualismo moral: la especie humana se dividiría en organismos privados de mente y organismos dotados de ella, y los primeros carecerían de dignidad y derechos. La categoría de los cuerpos (humanos) "desalmados" no incluye -o no debería incluir, si los pro-aborto fuesen coherentes- sólo a los embriones y fetos: un enfermo de Alzheimer, una persona en coma, un niño recién nacido, tampoco poseen facultades de reflexión o volición.
Peter Singer fue coherente cuando, en la primera edición de su Ética práctica, reivindicó el derecho a eliminar al recién nacido -si se daban ciertas circunstancias- hasta unas semanas después del parto: si se puede matar a un feto en el octavo mes de gestación, ¿por qué no en el primer mes de vida extrauterina?
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Singer escribió: "Un recién nacido no es un ser autónomo, capaz de hacer elecciones, y por tanto matar a un recién nacido no es una violación del principio de respeto a la autonomía. Lo cierto es que las capacidades mentales no están actualizadas a lo largo de toda la vida del sujeto: no fuimos seres pensantes o autónomos en la vida intrauterina, pero tampoco en los primeros años de la extrauterina, ni cuando estamos en coma o en el sueño profundo.
Cuando nos referimos a la conciencia o la autonomía como cualidades definitorias del ser humano es preciso distinguir, pues, entre "capacidades en acto" (inmediatamente ejercitables) y "capacidades latentes" (o, como prefieren George y Lee, "capacidades radicales"). Las primeras las poseen sólo los seres humanos adultos no afectados por patologías mentales mientras están en estado de vigilia. Las segundas las poseen todos los miembros de la especie, desde el momento de la concepción. Pertenecer a la especie humana implica poseer -como "capacidad radical"- conciencia y libertad.
El Derecho a la Vida como Presupuesto Fundamental
El bando pro-aborto invoca el desarrollo gradual de las facultades mentales para privar del derecho a la vida a los seres humanos en los que tales facultades no han alcanzado cierto nivel. La comparación es falaz. Hay derechos que, por su propia naturaleza, dependen de la edad, el sexo u otras características accidentales. Pero el derecho a la vida no es un derecho más: en realidad, es el presupuesto para todos los demás; tener derecho a la vida es tener estatus moral en absoluto. Siendo la base de nuestros derechos, debe ir asociado a la base de lo que somos, a nuestra esencia.
Occidente recorrió un largo y meritorio camino hacia la igualdad ante la ley, aboliendo las discriminaciones jurídicas basadas en el sexo o la raza (esa igualdad está siendo destruida con las nuevas leyes woke de affirmative action y asimetría penal, aunque ese no es ahora el tema).
¿Carece un feto del derecho a la vida por ser pequeño? ¿Se le puede matar porque está situado en el útero? ¿Se le puede matar porque depende transitoriamente del organismo de su madre?
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La Relación Madre-Hijo
Hay teorías pro-aborto que reconocen -digamos "en abstracto"- el derecho a la vida del embrión y el feto, pero niegan que tenga derecho a recibir el sustento vital del cuerpo de la madre si ésta no desea concedérselo (de la misma forma que un enfermo renal no tiene derecho a exigir que alguien le done un riñón, incluso si su vida depende de ello). Si existieran úteros artificiales que permitieran el desarrollo de la criatura, ésta tendría derecho a ser transferida a uno de ellos. Pero en el estado actual de la tecnología, la expulsión del útero materno supondrá su muerte. No se trataría de homicidio intencional, sostienen tales autores (por ejemplo, Margaret O. Little), sino de un daño colateral inevitable.
Pero la relación entre una madre y su hijo no es comparable a la de un enfermo renal con un eventual donante. Donar un riñón es dañar el propio organismo; gestar a un niño no supone daño físico para una madre sana, pues el embarazo no es una enfermedad. Por otra parte, la madre ha engendrado a su hijo: la concepción, salvo en caso de violación, es el resultado de su actividad sexual voluntaria. Entre ella y la criatura existe un vínculo biológico que tiene consecuencias morales: los padres tienen una responsabilidad especial respecto de sus hijos.
La concepción de la relación madre-hijo que subyace al abortismo es, como ha explicado O. Carter Snead, aberrante: "Disuelve la relación parental, atomiza y aísla a la madre y el niño, concibiéndolos como extraños enfrentados en un conflicto de suma cero", y atribuye a la mujer "el derecho a ejercer violencia letal para repeler a un intruso".
El Deseo como Árbitro de la Realidad
El abortismo es woke en su forma de convertir al deseo en árbitro de la realidad: "mi deseo es la ley". Si el feto es deseado por su madre, es un sujeto de derechos cuya eliminación es severamente penada por el artículo 144 del Código Penal español ("El que produzca el aborto de una mujer, sin su consentimiento, será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años e inhabilitación especial para ejercer cualquier profesión sanitaria"). El deseo subjetivo prevalece frente a la realidad objetiva.
Esta sacralización del deseo de maternidad como la única instancia digna de consideración en la problemática del aborto está llevando a la sociedad a extremos delirantes. Por ejemplo, en Francia ha cobrado carta de naturaleza la expresión "guardar al bebé [garder le bebé]" para referirse a la decisión de proseguir un embarazo: o sea, se presupone que el destino natural de la criatura sería ser abortada, salvo que su madre decida "guardarla". Las generaciones más recientes estarían compuestas, pues, por los "indultados" del aborto.
Comenta Tugdual Derville: "Cada vez más, debemos nuestra existencia a la indulgencia explícita de nuestra madre. Se exige el consentimiento psico-afectivo como complemento al consentimiento fisiológico que ya ha prestado el cuerpo. […]. Se llega a afirmar, como ha hecho Israël Nissand, que, a diferencia de los animales, el ser humano necesita, para existir realmente como hombre, no sólo la fusión de los dos gametos parentales, sino también ‘la palabra de amor de una mujer’. Eso equivale a divinizar a la madre.
El Desarrollo Embrionario
Que el embrión no tenga todavía "forma humana" es moralmente irrelevante, dado que sí tiene la programación genética que certifica su pertenencia a la especie y la posesión -bajo la forma de "capacidades radicales"- de las cualidades definitorias del hombre. Pero es que, además, el embrión va a adquirir forma humana con una celeridad que debería resultar interpelante para los defensores del aborto. Basta acercarse a los manuales de embriología o las imágenes de la vida intrauterina en sus sucesivos estadios para descubrir qué asombrosamente rápido es el desarrollo embrionario.
El protocorazón del embrión empieza a latir entre 18 y 24 días después de la concepción. A los 35 días están tomando forma boca, oídos y nariz. A los 40 días han sido registradas ondas cerebrales. A las siete semanas, el no nacido responde a estímulos. A las ocho, las manos y pies están formados, se están desarrollando las huellas digitales, y aparecen sensores nerviosos del dolor (aunque aún no está maduro el sistema nervioso central). A las nueve, se están formando las uñas y el embrión se chupa a veces el pulgar. A las doce, el nasciturus da patadas (aunque su madre no pueda sentirlas aún), agita los dedos de los pies, cierra el puño, abre y cierra la boca, frunce el ceño.
La Legalización del Aborto no Reduce su Incidencia
Una posición abortista "moderada" entiende que el aborto es un mal, pero un mal inevitable, pues siempre habrá mujeres que lo intenten. Por tanto, debería combatirse el aborto, no prohibiéndolo, sino ofreciendo generosas ayudas sociales a las embarazadas, "para que nadie se vea en la necesidad de hacerlo". Pero la experiencia internacional demuestra que, allí donde el aborto es legal, en ningún caso se mantiene en niveles infrecuentes, por cuantiosos que sean los subsidios ofrecidos a las embarazadas. No, no se aborta por pobreza o por deficiencias de las políticas sociales: en los países nórdicos -con gasto social enorme y niveles de renta entre los más altos del mundo-, la tasa de aborto oscila entre los 15 y los 20 por cada mil mujeres y año (en España fue de 8,2 en 2021). La inevitabilidad del aborto es un mito abortista.
En los años 60 y 70, antes de la legalización, los activistas esgrimían unas cifras enormes de abortos clandestinos y de supuestas muertes en ellos. Esas cifras estaban fradulentamente manipuladas al alza, como han reconocido después muchos de los que las utilizaban. La penalización o despenalización sí tiene una enorme incidencia en el número efectivo de abortos: en EEUU, la cifra anual de abortos oscilaba en torno a los 100.000 antes de la sentencia "Roe vs. Wade" de 1973; tras la legalización, subió en pocos años a 1’5 millones anuales.
La ilegalidad del aborto disuade a un contingente enorme de abortadoras potenciales; además, la ley tiene un efecto pedagógico: en las sociedades en las que el aborto es legal, tiende a crecer el porcentaje de personas que consideran dicha práctica moralmente admisible, y viceversa. En Polonia, la introducción de una ley de supuestos muy restrictiva en 1993 consiguió hacer descender el número anual de abortos desde más de 100.000 en los años 80 a menos de mil. Cuando se aprobó la nueva ley polaca, los pro-aborto advirtieron que se producirían muchas muertes de mujeres en abortos clandestinos; sin embargo, el número de muertes anuales en embarazo, parto y post-parto bajó desde ochenta en 1991 a diez en 2010.
Argumentos a Favor del Aborto
Entre los argumentos a favor del aborto se encuentran:
- Derecho de la mujer a decidir: Las partidarias del aborto libre defienden que la mujer tiene derecho a decidir sobre su maternidad y su cuerpo.
- Salud pública: Las organizaciones abortistas señalan que también se trata de una cuestión de salud pública, sobre todo en regiones con altos índices de pobreza.
- Prevención de embarazos en menores: Es una forma de prevenir las consecuencias de los embarazos de menores, que tienen efectos sobre la salud física y mental de las niñas y adolescentes.
- Desarrollo del embrión: Para los abortistas, durante las primeras semanas del embarazo el embrión o feto no está lo suficientemente desarrollado para equipararlo a una persona.
Análisis Social y Político del Aborto
Se analiza al aborto como un bien social examinando las distintas miradas que tiene la sociedad con respecto al aborto y sus leyes. Se critica la posición de los distintos actores sociales con respecto a la posición de la Iglesia o la posición de aquellos que están a favor de la vida. Estos no deberían estar influenciados por sus creencias personales sino por la necesidad de la población y la de políticas públicas.
Grupos de Interés y sus Posiciones
En este artículo se discuten las implicancias de las posiciones que tienen los actores relacionados con el aborto en la sociedad, identificando tres grupos principales:
- Quienes se encuentran contra el aborto y dicen velar por la santidad de la vida.
- Quienes están a favor de la despenalización del aborto y encuentran su fundamento en el hecho de que el aborto es un problema de salud pública que afecta la dignidad de las mujeres.
- Las posiciones intermedias ―a quienes llamaré "Ni-Ni"― donde están aquellos que ni están absolutamente en contra del aborto ni están a favor del aborto en todas sus causales.
Es preciso resaltar las consecuencias de la penalización del aborto: si el objetivo de someter al aborto a la ilegalidad es defender la vida de los embriones, la penalización del aborto no cumple su objetivo. Argentina, como ejemplo de un país latinoamericano, muestra que la cantidad de abortos estimados supera de 3 a 5 veces la incidencia de los países en los que la interrupción es legal. Además, la mayoría de las internaciones y muertes de mujeres se dan en los sectores más pobres de la sociedad, lo que no sólo implica que el objetivo de proteger la vida prenatal no se cumple, sino que la penalización del aborto acentúa la inequidad existente.
Desde el punto de vista teórico, la posición pro vida es una posición dogmática, deontológica y con un gran componente religioso que se asienta sobre la santidad de la vida, justificada desde la visión ―religiosa― de que la persona comienza desde el momento de la concepción. Esta tesis muestra una visión sesgada y una manipulación del estatuto del embrión, poniendo a la genética y a los 46 cromosomas en el centro de la escena y desconociendo las distintas visiones que cuestionan el estatus de persona del embrión desde las ciencias, la ética, la filosofía, la filosofía jurídica o incluso desde la religión.
El grupo favorable a la despenalización no muestra muchas fisuras desde el punto de vista teórico ni el práctico. Existen distintas posiciones sobre los plazos en los que se pueden realizar las interrupciones habida cuenta de que el estatuto del embrión requiere de una protección gradual e incremental.
El tercer grupo, denominado por mi "Ni-Ni", en cambio cavila en su postura continuamente. Cree que el aborto debe ser legal, pero desaconsejado, o legal pero con plazos estrictos, transigiendo en las 12 o 14 semanas de embarazo como una concesión políticamente correcta que limita lo políticamente incorrecto del aborto.
La anticoncepción es un derecho, pero para que este derecho pueda ser ejercido se requiere de educación formal, de educación sexual y del aporte gratuito de los insumos por parte de Estado.
Así, la posición "Ni Ni", altamente influyente, que busca un punto de equilibrio entre los derechos de las mujeres y las creencias sobre la santidad de la vida, fracasa al desconocer las deficiencias de nuestras políticas públicas en materia de educación sexual y acceso a anticonceptivos. Deficiencias que, muchas veces, son promovidas por los mismos grupos de interés que rechazan o pretenden limitar el acceso al aborto legal.
El Aborto como Derecho
El aborto es un derecho. El despenalizador del aborto ha debido siempre excusarse por su postura. Siempre lo ha hecho. Quien trabaja para la despenalización es y ha sido un defensor de la mujer porque las distintas circunstancias así lo requerían. El aborto no era bueno pero había que legalizarlo.
Una mujer debe tener el derecho de no tener un hijo o puede rehusarse a continuar un embarazo. Como dice la filósofa del MIT Judith Jarvis Thompson un feto no tiene el derecho de apoderarse del cuerpo de una mujer. ¿Cómo es posible que tengamos que obligar a una mujer que no quiere tener un hijo en ese momento de su vida a que sea rehén de un embarazo?
Por los argumentos anteriores he modificado mi manera de pensar en cuanto al aborto como algo malo y triste, o como algo inmoral pero necesario. Prefiero en cambio que el relato se convierta en algo normal, común y que hace a la vida reproductiva de las mujeres hoy, mañana, ayer y siempre desde que la mujer es mujer. Legal o ilegal, la mujer apela al aborto cuando no puede seguir adelante con ese embarazo. Por ello el aborto debe ser considerado como una parte importante del cuidado de la salud en general y reproductiva en particular.
El aborto forma parte de la medicina reproductiva y no puede ni debe ser su antítesis. El aborto es necesario y no es un mal sino un bien social. Aborto y maternidad van de la mano. La libertad de ser madre implica la libertad de no serlo.
El dilema, por lo tanto, es si vamos a darle más derechos a un zigoto, a un embrión, a un feto o a una mujer. Por ello, quitarle los derechos a una mujer por un embarazo es a todas luces un atropello.
Ética y Perspectiva de Género en el Aborto
A lo largo de su historia, la ética ha estado dominada por los hombres. Las teorías de los grandes filósofos del pasado que estudiamos hoy en día son teorías hechas por hombres, no por mujeres. En muchas ocasiones estas teorías reflejan explícita y únicamente el punto de vista y los valores masculinos; de hecho, los filósofos morales ocupan un lugar significativo dentro de la historia de la misoginia.
La bioética no ha estado exenta del dominio masculino y, aunque tal vez en menor medida, ha expresado poco interés por la perspectiva y los intereses de las mujeres. Al partir de las teorías éticas de los filósofos morales del pasado, ha adoptado buena parte del enfoque masculino de estas teorías. Este sesgo solamente ha sido claro a partir del avance de teorías desarrolladas por mujeres que han enfatizado la perspectiva de género.
En ese contexto, la ética del cuidado adquirió un nuevo sentido, al resaltar cierto tipo de virtudes -las propiamente femeninas, como la empatía, la preocupación por el otro, entre otras-, y proponerlas como la base para una nueva ética, que prescinda de conceptos deónticos y de reglas abstractas, que son conceptos típicamente masculinos.
Tabla Resumen: Argumentos Clave
| Argumento | Perspectiva Pro-Vida | Perspectiva Pro-Aborto |
|---|---|---|
| Estatus del embrión/feto | Considerado un ser humano con derecho a la vida desde la concepción. | No se considera una persona hasta un cierto nivel de desarrollo. |
| Derechos de la mujer | El derecho a la vida del embrión/feto prevalece. | La mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo y su salud reproductiva. |
| Rol del Estado | Debe proteger la vida desde la concepción. | Debe garantizar el acceso a servicios de aborto seguro y legal. |
| Efectividad de la prohibición | Reduce el número de abortos. | No impide los abortos, solo los hace inseguros. |
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