Trastornos de la Tiroides en Niños de 6 a 12 Años: Síntomas, Causas y Tratamiento
No solo los adultos, en especial las mujeres, sufren trastornos de la tiroides. También a los niños, desde bien pequeños, les puede pasar que esta glándula que tenemos en el cuello y que es responsable de que el metabolismo de muchos órganos vaya a buen ritmo no les funcione de manera correcta, con grandes efectos para su salud: desde no crecer lo suficiente o retraso mental hasta tener diarrea o insomnio con frecuencia.
En las siguientes líneas explicamos los síntomas de los trastornos de tiroides más habituales en los menores, sus causas, tratamientos y consecuencias de no tratarlo.
Síntomas de Problemas de Tiroides en Niños
En los adultos las pistas de que puedes sufrir de tiroides son muy variadas: tendencia a engordar, cansancio, alteraciones menstruales, estreñimiento, temblores, problemas para dormir… ¿Y en los niños? Dependerá de la patología que padezcan:
Síntomas de Hipertiroidismo
Cuando la glándula tiroides funciona en exceso, algo que es raro en edad pediátrica y adolescencia (1-3 casos sobre 100.000 personas), esta superproducción de las hormonas tiroideas (T3 y T4) se manifiesta lentamente. Pueden pasar semanas, y hasta meses para que el pequeño empiece a sufrir sus síntomas, tal y como detallan desde la Asociación Española de Pediatría (AEP):
- Dificultad para conciliar y mantener el sueño.
- Más irritabilidad.
- Menor rendimiento escolar.
- Sudoración excesiva.
- Sensación de palpitaciones.
- Diarrea y pérdida de peso.
- En ocasiones, los ojos sobresalen de la cavidad orbitaria, como saltones (exoftalmos).
- En niñas adolescentes, oligomenorrea (el ciclo menstrual dura más de lo habitual) o amenorrea (sin regla).
Síntomas de Hipotiroidismo
Si la tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas, estamos ante otro trastorno que aparece al nacer (hipotiroidismo congénito) o que surge en otro momento de la vida del niño (hipotiroidismo adquirido).
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En el hipotiroidismo congénito, el bebé puede que tenga una lengua de mayor tamaño de lo normal. Pero, sobre todo, se advierte cuando se encuentra:
- muy inactivo, apático y con tendencia al sueño.
- estreñido.
- con dificultades para alimentarse.
Por su parte, en los casos de hipotiroidismo adquirido se aprecia también estreñimiento y somnolencia. Además, según la AEP, ocurre lo siguiente:
- disminución de la velocidad de crecimiento.
- sobrepeso.
- piel seca.
- disminución de la tolerancia al frío.
- cansancio.
- bajo rendimiento escolar.
Síntomas de Tiroiditis
Poco frecuente en niños, la inflamación de la tiroides puede dar síntomas distintos, según la tipología, pero también similares a los de los otros dos trastornos descritos, tal y como explican desde la asociación de pediatras:
- Tiroiditis aguda bacteriana: dolor de cuello, fiebre, dificultad para tragar, ronquera y signos de hipertiroidismo.
- Tiroiditis subaguda o de Quervain (vírica): cansancio, malestar general, febrícula, hinchazón del cuello, faringitis, dolor cervical irradiado al oído y síntomas de hipertiroidismo. Frecuentemente el niño ha tenido antes una infección de las vías respiratorias. Es una infección vírica del tiroides.
- Tiroiditis linfocitaria crónica o de Hashimoto: al producirse autoanticuerpos contra el tiroides, el niño padecerá hipotiroidismo. Es una inflamación autoinmune (las defensas se dirigen contra alguna parte del propio organismo) del tiroides, en la que se producen autoanticuerpos contra el tiroides. Estos anticuerpos provocan una destrucción progresiva de la glándula y, como consecuencia, aparecerá clínica de hipotiroidismo.
Causas del Hipertiroidismo e Hipotiroidismo Infantil
Detrás del hipertiroidismo en niños lo más frecuente (95 %) es que esté la enfermedad de Graves. Y hasta en un 60 % de los casos hay antecedentes familiares. Esta enfermedad tiroidea autoinmune fabrica anticuerpos contra el receptor de la hormona TSH (producida por la hipófisis).
¿Por qué ocurre el hipotiroidismo congénito? Como explican los pediatras, una ecografía y una gammagrafía permiten ver si la glándula no funciona correctamente, no se ha formado de manera adecuada durante el embarazo o no está en su localización habitual. Pero ¿por qué pasa? En los casos permanentes (90 %) se desconoce el origen, mientras que en los transitorios la falta de yodo es lo más frecuente.
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Este déficit de yodo, sin embargo, sí que puede originar hipotiroidismo adquirido. Aderezar las comidas con sal yodada ayuda a prevenir este trastorno. La tiroiditis de Hashimoto también lo causa, así como la radioterapia en la cabeza y el cuello para ciertos cánceres.
Menos frecuente es el hipotiroidismo adquirido, cuya causa más prevalente, excluida la deficiencia de yodo, es la tiroiditis crónica autoinmunitaria, excepcional antes de los 5 años de edad y frecuente en la adolescencia (1-2%), con claro predominio femenino (7-9:1).
Para conocer la causa, se solicita un análisis de sangre en el que se estudia la función tiroidea (hormonas T3, T4 y TSH) y la inmunidad (anticuerpos antitiroideos). En algunas ocasiones, se realiza una prueba de imagen (ecografía tiroidea).
Tratamiento
¿Tiene cura? No existe un tratamiento que corrija la alteración autoinmune de la enfermedad de Graves, por lo que no tiene cura. Así que, en el hipertiroidismo en niños, el objetivo en principio es disminuir el exceso de producción de hormona tiroidea por medio de fármacos. Pero si hay efectos secundarios, se recae o no remite la enfermedad, se opta por tratamiento con yodo radioactivo o cirugía.
En la prueba del talón o cribado neonatal se detecta el hipotiroidismo congénito, entre otras muchas enfermedades, por lo que pronto (antes de los 15 días de edad) se empieza a tratar al bebé por vía oral con LT4 (levotiroxina) cada día. El tratamiento debe mantenerse de por vida, pero si la glándula está correctamente ubicada, desde la AEP se afirma a los 3 años se comprobará si la tiroides funciona bien por sí sola.
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En los otros dos casos, el hipertiroidismo, de producirse, será transitorio, por lo que no será necesario tratamiento antitiroideo.
El hipotiroidismo se trata con L-tiroxina sódica sintética por vía oral, en dosis única diaria, en ayunas, unos 30 minutos antes de la toma de alimento para no interferir con su absorción. Las dosis variarán en función del tipo de hipotiroidismo y la edad al diagnóstico. El hipotiroidismo primario, especialmente el congénito, suele requerir dosis más elevadas que el hipotiroidismo central.
El tratamiento debe comenzar lo antes posible, siendo recomendable realizarlo siempre antes de los quince días de edad. La edad de comienzo del tratamiento debe coincidir con los días de vida, y no debe retrasarse el comienzo del tratamiento para realizar pruebas complementarias de localización diagnóstica. La dosis inicial recomendada en el recién nacido es de 10-15 µg/kg/día.
En el seguimiento, se realiza una visita explicativa a las 48 horas. Posteriormente, revisiones a los 15 días de iniciada la terapia y, a continuación, visitas mensuales hasta los seis meses de edad, cada dos meses hasta el año, cada tres/cuatro meses hasta los tres años. En cada visita, se evalúa la función tiroidea, optimizando el tratamiento según los valores de TSHy T4l, manteniendo los niveles de T4l plasmática en el rango normal-alto y los de TSH en el rango normal-inferior.
La indicación de tratamiento con L-tiroxina debería considerarse ante valores de TSH superiores a 10 µUi/ml o entre 5-10 cuando existan signos y síntomas clínicos de alteración de la función tiroidea, bocio, o cuando se asocie con otras enfermedades crónicas.
Los fármacos antitiroideos son la primera elección. Es siempre la primera opción terapéutica. Los fármacos antitiroideos (tionamidas) son metimazol (MTZ) y el carbimazol (CBZ) (que se metaboliza a metimazol). La dosis inicial de CBZ o MTZ es de 0,1-1 mg/kg/día (dosis máxima: 30 mg/día) cada 8-12-24 horas. Se puede añadir al tratamiento, betabloqueantes (propranolol o atenolol, este último más cardio-selectivo) a una dosis de 0,5-1 mg/kg/día, para el control inicial de los síntomas del hipertiroidismo mientras comienza el efecto de los fármacos antitiroideos. El tratamiento con antitiroideos se mantiene entre 2-4 años hasta alcanzar la remisión.
Consecuencias del Hipertiroidismo e Hipotiroidismo en Niños
El hipotiroidismo adquirido es la causa más frecuente del incremento de tamaño de la glándula tiroides, más conocido como bocio. Como la tiroides no es capaz de fabricar una cantidad suficiente de hormonas tiroideas, intenta compensar esta falta aumentando de tamaño, algo que se nota en la parte central y anterior del cuello. Esto puede producir ronquera y hasta dificultad para tragar e incluso para respirar. Un bocio de tamaño moderado también es frecuente en los casos de hipertiroidismo.
Sin tratamiento, el hipotiroidismo congénito podría desencadenar en el recién nacido un déficit intelectual grave, además de retraso de crecimiento (disminución del tono muscular y de la actividad). Aun así, puede causar problemas de desarrollo sutiles e hipoacusia neurosensorial.
En el caso del hipertiroidismo infantil, además del bocio y retrasos en el crecimiento, en los lactantes podrían darse hipertensión, taquicardia, abovedamiento frontal y microcefalia. En niños y adolescentes, por su parte, produce alteraciones emocionales: dificultades del sueño, hiperactividad, labilidad emocional, disminución de la concentración y el rendimiento escolar. También sufren temblores, palpitaciones, taquicardia e hipertensión. Los niños pueden tener ojos rojos o prominentes y en los más mayores, en vez de tener pubertad precoz, se retrasa.
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