¿Es seguro tomar té verde durante la lactancia? Efectos y recomendaciones
Durante el embarazo y la lactancia, es recomendable no abusar de la cafeína. Por lo tanto, quienes disfrutan del café pueden buscar alternativas en las infusiones. Y también están las personas que ya eran amantes de las infusiones de antemano.
Las infusiones tienen muchas cualidades y beneficios para nuestra salud, pero hay que tomar algunas precauciones al tomarlas durante la lactancia.
Aquí te hacemos un resumen de las infusiones más frecuentes y las catalogamos según su efecto en la lactancia. La mayor parte de la información está tomada de la web e-lactancia, donde debes acudir si tienes dudas o quieres ampliar la información.
Denominamos infusión a un tipo de bebida que se obtiene de la introducción de una planta o partes de ella, generalmente hojas, raíces o frutos, en agua hirviendo.
Este proceso y la permanencia durante un tiempo de las plantas permite que el agua adquiera parte del sabor y las propiedades del vegetal, al extraerse mediante la cocción parte de los elementos solubles de la hierba, fruto, raíz u hojas infusionadas.
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Precauciones al tomar infusiones durante la lactancia
- Asegúrate que son de una fuente fiable, mejor si están envasados.
- No tomar en exceso; los productos “naturales” no son buenos en cualquier cantidad: las plantas contienen sustancias activas de las que se ha obtenido gran parte de nuestra farmacopea tradicional y pueden provocar intoxicaciones o actuar como disruptores endocrinos (contienen fitoestrógenos: Powers 2015, Zava 1998) si se consumen en cantidad o tiempo exagerados.
Para este post dividiremos a las infusiones en muy bajo, bajo y alto riesgo para la lactancia y siempre siguiendo las precauciones anteriores.
Infusiones según su riesgo durante la lactancia
Riesgo muy bajo para la lactancia
- Manzanilla: Dada su falta de toxicidad a dosis habituales, el consumo moderado se considera compatible con la lactancia (Briggs 2017, The Royal 2013, Amir 2011). Se sabe que alguno de sus componentes se difunde bien en leche materna, pues los lactantes amamantados por madres que tomaban manzanilla, reconocieron después el olor de la manzanilla (Delaunay 2010 y 2006).
- Tomillo: Planta ampliamente utilizada como condimento culinario y en infusión. Se usan las hojas desecadas de la planta herbácea y el aceite esencial que contiene mentol.
- Tila: Se usan las inflorescencias y brácteas del árbol. Contiene flavonoides, aceites esenciales y taninos. Es una planta ampliamente utilizada, incluso para tratar cólicos infantiles. Dada su falta de toxicidad a dosis correctas, el consumo moderado durante la lactancia tendría escaso o nulo riesgo.
- Jengibre: Se utiliza la raiz de esta planta herbácea. Contiene oleoresina con aceite esencial (con hidrocarburos sesquiterpénicos) y sustancias picantes (gingeroles y sogaoles). Propiedades atribuidas: digestivo, carminativo, antiemético y antiinflamatorio. Planta ampliamente utilizada en muchos países como condimento y como medicamento. En algunas culturas su consumo aumenta en el embarazo o la lactancia sin que se hayan comunicado complicaciones (Nordeng 2004, Chen 2013, Kennedy 2013). Su consumo se puede considerar compatible con la lactancia (Dennehy 2011).
- Mate: Árbol, arbusto. Se usan las hojas desecadas en infusión (matear). Ampliamente consumido en Uruguay, Argentina, Paraguay, sur del Brasil, Bolivia y Chile. No conviene sobrepasar la cantidad equivalente a 300 mg de cafeína al día (200 cc = 50 a 100 mg) durante la lactancia. Un consumidor medio de mate ingiere 100 a 200 mg de cafeína al día, aunque se puede llegar a 1 gramo diario. Se ha publicado síndrome de abstinencia neonatal tras consumo crónico materno de mate. Actaulemnte no encontramos datos publicados sobre su excreción en leche materna pero se sabe que las xantinas se excretan en leche materna; por ello, parece prudente no aumentar sino moderar su consumo durante la lactancia.
- Roibos: Arbusto que contiene flavonoides antioxidantes (aspalatina, quercetina, rutina, notofagina, luteolina, orientina, … algunas con propiedades estrogénicas), ácidos fenólicos, poco tanino y ninguna xantina estimulante como la cafeína. Aunque hay pocos estudios científicos acerca de esta planta, parece desprovista de toxicidad si no consume de modo abusivo. A fecha de última actualización no encontramos datos publicados sobre su excreción en leche materna. Utilizar dosis moderadas y ocasionales si se emplea durante la lactancia.
Riesgo bajo para la lactancia
- Té: Se usan las hojas del arbusto. Contiene xantinas: cafeína (50 a 80 mg por taza de té negro, la mitad si es té verde y la cuarta parte si es té blanco), teofilina y teobromina; taninos, catequinas, flavonoides (quercetina)… Es aconsejable durante el embarazo y la lactancia hacer un consumo mínimo, ya que se ha descrito contaminación frecuente del té por plomo, cadmio, aluminio, manganeso y contaminantes bromados (PBDE), así como fallo hepático con el consumo de extractos de té verde con fines adelgazantes. Debido a su contenido en cafeína, más de 4 a 5 tazas de te al día (> 300 mg. de cafeína) pueden provocar nerviosismo e irritabilidad en el lactante.
- Anís: Planta ampliamente utilizada como condimento culinario y en infusión en muchas culturas, incluso durante el embarazo, la lactancia y para calmar (sin datos comprobados) el llanto o cólico de los lactantes (Abdulrazzaq 2009). Dada su falta de toxicidad a dosis correctas, un consumo ocasional o moderado sería compatible con la lactancia. Sin embargo a dosis elevadas podría disminuir la producción de leche y provocar toxicidad: el trans-anetol es neurotóxico y puede originar convulsiones o coma y el estragol puede ser carcinogénico. Por estos motivos, la Agencia Europea del Medicamento (EMEA 2013) no recomienda su uso en menores de 12 años.
Riesgo alto para la lactancia
- Poleo menta: Dada su toxicidad, fundamentalmente hepática, y su falta de acciones farmacológicas documentadas, es prudente evitarla durante la lactancia o hacer un consumo muy esporádico de la infusión, nunca del aceite esencial.
- Valeriana: Su consumo muy moderado puede considerarse compatible con la lactancia, pero debido a sus posibles efectos sedantes sobre el lactante conviene evitarla en caso de prematuridad y durante el periodo neonatal. Vigilar efectos sedantes sobre el lactante.
- Anis estrellado: Se usan los frutos del árbol. Contiene aceite esencial (rico en trans-anetol, -85%-, anisatina y estragol), flavonoides y taninos (de Groot 2016, Mathon 2013, Alós 2006). El anetol es neurotóxico (Mathon 2013, Alós 2006, Ize 2004) y se elimina por la leche (Hausner 2008). Dos lactantes menores de un mes se intoxicaron gravemente (letargia) tras beber sus madres una media de dos litros diarios de una infusión mezcla de regaliz, hinojo, anís y galega. Se atribuyó el efecto al anetol del anís y el hinojo (Rosti 1994). Numerosos lactantes han tenido intoxicaciones graves con episodios convulsivos tras la administración directa (no a través de la leche materna) de infusiones de anís estrellado, motivo por lo que en España fue retirada temporalmente la comercialización de anís estrellado en 2001 (Europa Press 2001, Gil 2002).
- Hinojo: Se usan los frutos de la planta. Contiene aceite esencial (70% anetol, 10% estragol, 7% fenchona), cumarinas y flavonoides. El anetol, a dosis elevadas, es neurotóxico y convulsivante. Se excreta en leche materna en pequeña cantidad (Hausner 2008). El hinojo se ha utilizado para tratar los cólicos del lactante y como galactogogo, pero no hay pruebas de que aumente la producción de leche; en teoría el efecto estrogénico disminuye la producción láctea.
El té verde y la lactancia
El té es una de las bebidas más consumidas a nivel mundial. Los beneficios del té verde pueden ser muchos si se toma adecuadamente. Esta bebida de origen asiático, se elabora con hojas de la planta Camellia Sinensis.
Según el tipo de procesamiento de estas hojas, se obtienen diferentes variedades de tés con colores, aromas y sabores distintos. Cabe diferenciar entre los conceptos de té e infusión.
Según la RAE (Real Academia Española), una infusión es una bebida que se obtiene de diversos frutos, hierbas aromáticas u otras plantas, como té, café, manzanilla, etc., introduciéndolos en agua hirviendo. Es decir, el té es un tipo de infusión.
Como ya hemos comentado, los tés se elaboran a partir de las hojas de la planta Camellia Sinensis y, además, contienen cafeína. Para elaborar té verde, se recolectan las hojas de la planta Camellia Sinensis y, en algunos países, se dejan marchitar. Posteriormente, se fijan por vapor o calor seco, se enrollan y se dejan secar.
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El té matcha es una variedad que se consigue al triturar las hojas del té verde. Se consume en polvo, por lo que la cantidad de polifenoles que obtenemos con una taza de té matcha es muy superior a cualquier otro tipo de té.
Componentes del té verde
- Catequinas como la EGCG (galato de epigalocatequina). Se trata de un tipo de polifenoles, sustancias naturales que se encuentran en alimentos de origen vegetal (plantas, frutas y semillas).
- Cafeína, teobromina y teofilina. Pertenecen a un grupo de compuestos llamado metilxantinas y se caracterizan por estimular el sistema nervioso central (SNC). La concentración de cafeína que contiene una taza de té verde puede variar según el tipo de cultivo de la planta, su variedad y el procesado.
- Taninos compuestos fenólicos que aportan un sabor astringente y amargo.
- Produce efectos relajantes debido a su contenido en L-teanina.
Beneficios del té verde
- Mejora la función cerebral y puede ayudar a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
- Regula el azúcar en sangre. Varios estudios han observado una reducción de los niveles de glucosa en sangre, así como una mejora en la sensibilidad a la insulina, ante el consumo regular de té verde.
El efecto de tomar té verde por la noche puede variar según la persona. Para algunos, tomar té por la noche puede ser beneficioso dado su aporte en L-teanina, que ejerce un efecto relajante.
Recomendaciones sobre el consumo de té verde durante la lactancia
Aunque el té verde tiene muchos beneficios para la salud, siendo una excelente fuente de antioxidantes, no se recomienda tomar té verde en la lactancia.
Esto se debe a que esta bebida contiene teína, un estimulante similar a la cafeína que se transmite al bebé mediante la leche materna, pudiendo causar irritabilidad, nerviosismo e insomnio.
Si no consumes ninguna bebida o alimento con cafeína durante el día, entonces puedes tomar una taza de té verde. Pero si además del té tomas café o ingieres chocolate, estarás estimulando a tu bebé más de lo necesario, pudiendo ocasionarle molestias.
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Grandes dosis de cafeína (más de 300 mg al día) pueden producir irritabilidad, temblores, hipertonía e insomnio en el lactante. También hay lactantes que con menos dosis tienen irritabilidad: la madre valorará la conveniencia de disminuir o no la ingestión de café si esto sucede. Como sabemos, el té también contiene cafeína, la recomendación es similar: se puede consumir, pero con moderación.
Al ser tan variadas las posibilidades de consumo y existir tantas diferencias entre sus propiedades y efectos, debemos tomar ciertas precauciones en su consumo, y para ello aquí os damos unas recomendaciones muy claras y útiles.
Las que no se recomiendan durante la lactancia: Poleo-menta (por el poleo, la menta se puede tomar, como hemos visto anteriormente), hinojo y anís.
Debemos asegurarnos de que provienen de una fuente fiable y leer el etiquetado.
Existe la creencia que algunas plantas pueden actuar como galactogogos, es decir, que aumentan la producción de leche materna, pero esto no se ha podido demostrar científicamente.
Debemos desterrar la idea generalizada de que todo lo natural es inocuo.
Debemos tener presente que la mayoría de los medicamentos provienen de extractos de plantas, y también multitud de venenos.
Los efectos perjudiciales de una infusión, van a depender, además del tipo de planta que utilicemos en su preparación, de la cantidad consumida, y de la concentración de la misma.
Ante cualquier duda que os surja, os recomiendo consultar la página web de APILAM (Asociación para la Promoción e Investigación Científica y Cultural de la Lactancia Materna). Esta es la valiosa herramienta de referencia, tanto para los profesionales como para las madres.
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