Tortícolis Gestacional y Macrocefalia: Causas y Consideraciones
Cuando un bebé nace, se le realizan diferentes pruebas para comprobar su estado de salud, incluyendo la medición del perímetro craneal. En este artículo, explicaremos la utilidad de esta medida, por qué es esencial su seguimiento y a qué se debe la cabeza grande de los recién nacidos.
Las Curvas de Crecimiento
Tras el nacimiento, comienzan una serie de revisiones pediátricas en las que se confirma el estado de salud del bebé y, además, se toman tres medidas esenciales de su desarrollo: el peso, la estatura y la circunferencia de la cabeza. Lo más importante respecto a estas medidas es que no se utilizan para determinar si el bebé se está desarrollando de manera adecuada en un momento puntual, sino que es la evolución de estas medidas a lo largo de las distintas revisiones lo que determina si existe alguna anomalía en el desarrollo del bebé.
Estas medidas se apuntan en lo que se denominan curvas de crecimiento, unas gráficas que los pediatras emplean para hacer el seguimiento de las medidas a lo largo del tiempo, y establecer si se encuentran dentro de los parámetros normales, comparándolas con las medidas de otros niños de la misma edad y el mismo sexo. Existen gráficas según el sexo del bebé, ya que el desarrollo es diferente en niños y niñas. Como vemos en las gráficas, se diferencian 5 líneas que establecen el percentil. La línea verde muestra el percentil 50, que es la medida más frecuente para los niños de esa edad y sexo.
El Perímetro Craneal
El perímetro craneal se utiliza para controlar el crecimiento cerebral del niño y lo más importante, su desarrollo neuronal. Esta medida se realiza con una cinta métrica, colocándola por encima de las orejas y las cejas para medir la parte más grande de la cabeza. Los recién nacidos tienen un perímetro de aproximadamente 34 centímetros. Cierto es que cuando nacen y, durante más o menos el primer año de vida, puede parecer que los bebes tienen una cabeza grande, ya que suele ser unos centímetros más grande que la caja torácica.
El cráneo crece de forma más activa principalmente durante los primeros 2-3 años de vida. A partir de ahí, el crecimiento es más lento, hasta llegar a un perímetro de unos 56-58 cm en la etapa adulta.
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Neurodesarrollo y la Implicación del Crecimiento Craneal
Como hemos comentado, el perímetro craneal es una medida que ayuda a comprobar que el desarrollo neuronal del bebé es correcto. Al nacer, en el cerebro existen millones de neuronas que presentan poca comunicación entre sí. Este número de neuronas sigue aumentando a lo largo de la vida, pero lo más importante es que se formen las conexiones entre ellas, es decir, las redes neuronales.
La formación de estas redes neuronales conllevan un crecimiento del cerebro y con él, del cráneo cabeza del bebé. Como hemos visto, el crecimiento del perímetro craneal es más activo durante los primeros 2-3 años de vida, ya que es cuando se forman más redes neuronales. A partir de esta edad, este proceso se ralentiza y con ello, el crecimiento del cráneo como podemos observar en la curva de arriba.
El cráneo de los recién nacidos está formado por placas óseas que no se encuentran del todo unidas entre sí, y los huecos entre estas estructuras se denominan fontanelas. El cerebro va aumentando su tamaño según se van formando las redes neuronales, lo cual empuja los huesos del cráneo que aún no están totalmente unidos, aumentando su volumen.
La estructura craneal protege el encéfalo, parte principal del sistema nervioso central formado principalmente por el cerebro, el tronco del encéfalo, el diencéfalo y el cerebelo. Todos los componentes aumentan de tamaño durante el neurodesarrollo y es esencial que lo hagan manteniendo sus proporciones. Si alguna de las partes del encéfalo aumenta su tamaño desproporcionadamente, podría suponer complicaciones en el recién nacido, como veremos a continuación.
Anomalías en el Perímetro Craneal y su Significado
Cuando existe una alteración significativa en el tamaño de la cabeza del feto, ésta podría detectarse durante el embarazo con las ecografías de seguimiento. Sin embargo, si la alteración no es visible durante el embarazo, una vez que el bebé ha nacido, puede detectarse alguna de las siguientes anomalías:
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- Microcefalia: Es un término que se utiliza cuando el tamaño de la cabeza del bebé es más pequeño de lo normal. Una cabeza pequeña o un crecimiento muy lento del perímetro craneal puede deberse a que las redes neuronales no se están desarrollando a un ritmo apropiado suponiendo una alteración del desarrollo cerebral.
- Macrocefalia: Este término se utiliza cuando el tamaño de la cabeza del bebé es más grande de lo habitual y puede deberse a varios motivos.
Antes de profundizar en las macrocefalias es importante recordar que la presencia de que cualquiera de estas anomalías debe ser diagnosticada por un médico en las distintas revisiones pediátricas según se vaya realizando la curva de crecimiento. Lo más importante a la hora de realizar un diagnóstico de macrocefalia, es determinar si es evolutiva o no evolutiva.
En la mayoría de las ocasiones, las macrocefalias son no evolutivas, lo que quiere decir que por lo general el recién nacido tendrá la cabeza grande pero no presentará complicaciones. Una de las causas más comunes de este tipo de macrocefalias es el componente hereditario, donde los padres también tienen una cabeza un poco más grande de lo habitual. Aunque en general no tiene complicaciones para el recién nacido, es esencial realizar un seguimiento a lo largo del tiempo para confirmar que no se están produciendo anomalías en el neurodesarrollo.
Sin embargo, existen ocasiones en las que el recién nacido presenta una macrocefalia evolutiva, donde el crecimiento del perímetro craneal es excesivo y a mayor rapidez que en comparación con otros niños de su mismo sexo y edad, lo que puede suponer una complicación en el neurodesarrollo. Las macrocefalias evolutivas pueden tener diferentes orígenes y algunos de ellos son:
- Por acumulación de líquido cefalorraquídeo o hidrocefalia.
- Genético como la enfermedad de Canavan o la Neurofibromatosis tipo 1.
- Por inflamación del tejido que rodea el cerebro y la médula espinal (meningitis).
- O incluso tumoral.
La hidrocefalia suele ser benigna y en la mayoría de los casos con un manejo adecuado puede estabilizarse, sin suponer problemas en el neurodesarrollo del recién nacido.
Sin embargo, si la macrocefalia se asocia a otras causas como las que hemos visto, es esencial que se detecte lo antes posible para poder realizar un manejo adecuado, como por ejemplo, en la enfermedad de Canavan, donde se produce una degeneración de la sustancia blanca cerebral, o en la neurofibromatosis tipo 1 que produce la aparición de tumores en el tejido nervioso incluyendo el cerebro.
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Como hemos visto, es esencial controlar el perímetro craneal para asegurar el correcto neurodesarrollo del recién nacido y poder establecer un manejo temprano en el caso de que el aumento del mismo se deba a una enfermedad.
Tortícolis
Tortícolis es una palabra que ha llegado a nuestro idioma desde el francés y que la RAE define como: Espasmo doloroso, de origen inflamatorio o nervioso, de los músculos del cuello, que obliga a tener este torcido con la cabeza inmóvil. Al intentar girar la cabeza encontraremos una limitación de la movilidad como consecuencia de la retracción muscular.
La tortícolis puede estar asociada a una pequeña deformación del cráneo (plagiocefalia), que se produce por mantener el apoyo de la cabeza siempre en el mismo lado. En la mayoría de los casos se debe a una mala posición intrauterina, aunque también puede deberse a un parto traumático en el que se produce un pequeño desgarro muscular.
El tratamiento de fisioterapia es muy eficaz en estos casos y debe de ser precoz, comenzando en el momento en el que se detecta el problema. A continuación, el fisioterapeuta comenzará a masajear la zona tensionada para relajar y comenzar a dar elasticidad a la musculatura. Después el terapeuta realizará estiramientos suaves sobre los músculos para poco a poco devolver la movilidad a la zona cervical. La posición boca abajo es importante para el desarrollo del control de la cabeza.
Tortícolis Muscular Congénita: Punto de Vista del Cirujano Plástico
La tortícolis muscular congénita se caracteriza por un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo presente al nacimiento o detectado en las primeras semanas de vida, que se puede acompañar de tumor o banda fibrótica. Aunque existen diversas teorías sobre su origen, parece debida a una fibrosis dentro del músculo por disrupción o deformación relacionada con posición extrema en el útero, embarazos múltiples, parto complicado, daño en el retorno venoso, isquemia y hematoma, entre otros.
Este acortamiento lleva a una inclinación de la cabeza hacia el lado afectado y una rotación del mentón hacia el otro lado, con elevación o descenso del mismo. Se acompaña de restricción de la motilidad del cuello con limitación en la rotación y en los movimientos laterales. La posición fija origina trastornos del crecimiento craneano y facial progresivos, que se manifiestan por plagiocefalia, distopia orbitaria, microsomía hemifacial y eventualmente por ambliopía.
A medida que avanza la edad sin la corrección adecuada, la columna cervical puede sufrir deformaciones definitivas con efectos compensatorios en el resto de las vértebras, como rotaciones y escoliosis dorsal y lumbar. La clavícula puede adquirir una angulación con vértice en la inserción del esternocleidomastoideo; también aparecen deformidades acompañantes como elevación del hombro del lado afectado y acortamiento, por falta de desarrollo, del resto de la musculatura del cuello y de la nuca.
El defecto es notorio y puede llevar implícitas secuelas sicológicas y de disfunción social, como pobre rendimiento escolar, baja autoestima, depresión, discriminación, apodos y falta de oportunidades de desarrollo personal, económico y social.
Esta entidad debe diferenciarse de otras causas congénitas y adquiridas de tortícolis, como las producidas por anomalías oftalmológicas, neurológicas y de la columna cervical, infección, trauma, neoplasias y otras alteraciones funcionales o estructurales que globalmente, pueden representar hasta el 18% de los casos de tortícolis en la infancia.
La mayoría de los pacientes con tortícolis muscular congénita sufren una regresión espontánea del tumor y de la retracción durante el primer año de vida, sobre todo cuando son ayudados con fisioterapia, estiramientos manuales, masajes, cascos moldeadores, cambios de posición, posturas especiales durante la alimentación o al amamantar y pasando una parte importante del tiempo en posición activa ventral, que obliga a la movilización activa del cuello del infante.
A pesar de todo, aproximadamente un 10% de los pacientes no mejoran con este tratamiento y requieren intervención quirúrgica, momento en el que la Cirugía Plástica puede jugar un importante papel.
Ejercicios para la Tortícolis
Seguro que todos, en alguna ocasión, nos hemos levantado con dolor intenso en el cuello. Este dolor suele ser la consecuencia de una tortícolis ¿Quieres aprender ejercicios para mejorar ese dolor? El músculo más afectado es el esternocleidomastoideo pero también pueden estar afectados otros músculos, como el angular de la escápula o el escaleno.
La tortícolis presenta un dolor agudo e intenso en el cuello y dificulta la movilidad de la cabeza en todas las direcciones.
Tortícolis común: Este tipo de tortícolis suele darse por malas posiciones o malos movimientos del cuello.
- Tumbado en una superficie lisa horizontal y con un cojín en la cabeza, gira la cabeza hacia la izquierda, descansa unos segundos en el centro y gira la cabeza a la derecha.
- Siéntate en una silla recto y lleva tu barbilla al pecho. Pon tus manos en la nuca y empuja hacia abajo unos segundos.
- Inclina la cabeza hacia el lado izquierdo intentando que la cabeza toque tu hombro y estira tu hombro derecho hacia abajo. Una vez hecho esto, vuelve y relaja la postura.
- Agárrate la clavícula y tira de tu hombro hacia abajo. A la vez, inclina la cabeza hacia el lado contrario, un poco hacia atrás y gira la barbilla hacia el lado de la clavícula que agarras.
- Extiende los brazos, saca la barbilla y arquea la parte de arriba de la espalda.
- Siéntate en una silla recto, mete la barbilla y gira el cuello para mirar tu hombro.
- Presiona la cabeza contra una pared. Si no la tocas, utiliza un cojín y mantén unos segundos.
- Gira la cabeza hacia el lado contrario que quieres estirar y lleva la barbilla hacia la axila.
Plagiocefalia
¿Qué es? ¿Cómo podemos prevenirla los padres? La plagiocefalia es una deformación del cráneo en crecimiento, que suele desarrollarse en los 6 primeros meses de vida del bebe. Los huesos que forman la bóveda y la base craneana del feto, el bebé y el lactante de menos de 3 meses son todavía poco osificados y están separados unos de otros por suturas y fontanelas.
-Escafocefalia: consiste en una cabeza estrecha, alta y alargada en sentido antero-posterior.
- Por tener asociada una tortícolis muscular congénita (TMC) que afecta a un número altísimo de niños con plagiocefalia. En cualquier caso, lo más importante es la prevención.
Dormir boca arriba es uno de los principales factores postnatales que predispone a tener deformidades craneales (plagiocefalia y braquicefalia posicionales), por lo que se recomienda a los padres que combinen ésta posición, con girar hacia el semilado derecho y hacia el semilado izquierdo (1/3 del tiempo en cada posición) desde el nacimiento. De este modo, el recién nacido no puede establecer sus preferencias por una sola posición de la cabeza (posición de confort).
Aprovechando los momentos en que el bebe está despierto, lo colocaremos en posición de decúbito prono (boca abajo), puede ser sobre el pecho del padre o de la madre, en la cama o en una superficie cómoda, durante el tiempo de juego vigilado. Cualquier tipo de juego, estímulo o posición donde el bebe se encuentre «boca abajo» será beneficiosa tanto como para prevenir las deformidades craneales como para reforzar la capacidad muscular y sensitiva del bebe.
En los primeros meses, desde el nacimiento hasta 2 meses más o menos: Colocamos al bebe «boca abajo» y si aun no puede levantar la cabeza de manera estable, colocamos una toalla enrollada debajo de su pecho. Así le será más fácil explorar su entorno.
Desde los 3 hasta los 5 meses: A esta edad el bebe se encuentra ya más cómodo boca abajo y puede sostenerse con ayuda de sus propios brazos. Colocaremos juguetes cerca de él y estimularemos que juegue con ellos, siempre colocando nuestra cara al mismo nivel que la del bebe.
Uso de algún cojín, específico para esta patología. Nos va a dar un buen soporte del cráneo del bebé, repartiendo la presión en situaciones en las que el bebé está tumbado durante largo tiempo hasta los 12 meses de edad. El cojín evita que el peso recaiga en la zona aplanada de la cabeza y facilita la recuperación en el caso de que el lactante esté afectado por la plagiocefalia.
En Conclusión: ante la menor duda y si observamos que nuestro bebe tiende a girar la cabeza siempre al mismo lado o duerme siempre en la misma posición.
Tortícolis Congénita
La palabra tortícolis proviene del latín y significa “cuello torcido". El bebé tiene la cabeza inclinada hacia un lado y el mentón apuntando hacia el lado contrario. Se habla de tortícolis congénita cuando el niño nace con dicha condición, aunque puede tardar hasta 1-2 meses en desarrollarse.
La causa más frecuente de la tortícolis congénita es una lesión del músculo esternocleidomastoideo (tortícolis muscular congénita). La principal consecuencia de la tortícolis congénita es la tendencia del bebé a mirar siempre hacia el mismo lado, al tener una limitación para girar el cuello hacia el lado lesionado. Esto puede dificultar la lactancia materna además de provocarle un aplanamiento del lado de la cabeza donde el bebé se apoya con más frecuencia, lo que se conoce en medicina como plagiocefalia postural.
El tratamiento dependerá de la edad del niño y de la severidad del problema. Los ejercicios físicos y las medidas posturales son suficientes en la mayoría de los casos. El pediatra, el rehabilitador o el fisioterapeuta enseñarán a los padres unos ejercicios específicos para hacer en casa que consistirán en movilizar el cuello en diversas direcciones.
Aparte de estos ejercicios los padres deben estimular a su bebé para que gire la cabeza hacia el lado lesionado. Además, se aconseja poner al bebé boca abajo mientras esté despierto. En la gran mayoría de los casos la evolución es buena y se consigue la resolución total sin secuelas ni deformidades. Si la evolución no es la esperada el pediatra valorará la necesidad de hacer pruebas complementarias o la derivación al especialista oportuno.
Tortícolis Muscular Congénita
La tortícolis muscular congénita es una contractura con la que nace el bebé. El músculo afectado es el esternocleidomastoideo (ECOM). Puede ser debido a una complicación durante el parto o una mala posición en el útero. Lo primero que notamos es que el bebé está siempre con la cabeza girada hacia el mismo lado. Normalmente, son los padres los primeros que se dan cuenta. Son los que más tiempo pasan con él y, en cambio, en el pediatra solo están unos minutos.
Ejercicios:
- Masajea el músculo esternocleidomastoideo contracturado con el dedo índice y corazón durante 5 minutos.
- Mantén la posición 10 segundos y relaja. Repítelo 5 veces.
- En la misma posición que el anterior, sujeta su hombro del lado de la lesión y, sujetando su cabeza por abajo, realiza una inclinación de su cabeza hacia el lado contrario separando la oreja del hombro.
- Mantén la posición 10 segundos y repítelo 5 veces.
- También puedes hacer los estiramientos con el niño en brazos.
- Para la rotación, coge al niño boca abajo con la cabeza girada hacia el lado contrario de la lesión manteniendo el estiramiento.
Estos ejercicios para la tortícolis muscular congénita deben acompañarse siempre de un tratamiento fisioterapéutico adecuado.
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