Tortícolis en Bebés de 2 Meses: Causas y Tratamiento

05.11.2025

Tener un bebé es el momento más importante de la vida de cualquier madre o padre. Su protección y su especial atención es inevitable por parte de los mismos, ya que buscan su bienestar en todos los sentidos. Sin embargo, pueden existir causas que influyen en su calidad de vida y en su desarrollo, como por ejemplo: La tortícolis.

La palabra tortícolis proviene del latín y significa “cuello torcido". Durante las primeras semanas después del nacimiento de un bebé, es posible observar que el pequeño puede inclinar la cabeza hacia un lado. Esto puede deberse a lo que se conoce como tortícolis del lactante.

Es un problema muy común en los bebés y si no se trata a tiempo puede originar secuelas, no sólo estéticas sino también de salud. La tortícolis en bebés congénita muscular es aquella deformidad del cuello, relativamente frecuente, que se presenta en el recién nacido o que se manifiesta durante los dos primeros meses de vida del niño, y que se asocia a un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo.

¿Qué es la Tortícolis Congénita?

La tortícolis congénita es una condición donde un bebé nace con una contractura del músculo esternocleidomastoideo, llevando a una inclinación de la cabeza hacia un lado. Se habla de tortícolis congénita cuando el niño nace con dicha condición, aunque puede tardar hasta 1-2 meses en desarrollarse.

La tortícolis congénita infantil se presenta en el recién nacido y a los tres primeros meses de vida. Puede producirse por una posición prolongada en el útero, un tumor acuoso o por una contractura. Si no se trata puede derivar a una plagiocefalia.

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Causas de la Tortícolis Congénita

La causa más frecuente de la tortícolis congénita es una lesión del músculo esternocleidomastoideo (tortícolis muscular congénita). La causa más frecuente de la aparición de la tortícolis en los bebés, como hemos dicho anteriormente, es por la lesión sufrida en el músculo esternocleidomastoideo. No se sabe cuál es la causa exacta de la patología.

Las posibles causas son:

  • La postura del feto dentro del vientre materno.
  • Un parto complicado. En el que el músculo sufra un desgarro, con un posible hematoma que luego provoque un endurecimiento del tejido.

Síntomas de la Tortícolis

Para conocer si tu bebé tiene tortícolis hay un síntoma clave que nos dará la respuesta: La posición de la cabeza, concretamente si la cabeza está inclinada hacia un lado con el mentón señalando al hombro opuesto.

La madre o el padre pueden notar que el niño siempre tiene la cabeza inclinada hacia el mismo lado y que tiene dificultades para girar hacia el otro lado. En el 75% de los casos, la inclinación de la cabeza es hacia la derecha mientras que la barbilla señala hacia la izquierda. El bebé tiene la cabeza inclinada hacia un lado y el mentón apuntando hacia el lado contrario.

La rotación e inclinación de la cabeza son evidentes desde los primeros días de vida, pero en más de una tercera parte aparece a los 20 días el nódulo no doloroso y de consistencia firme. El mal posicionamiento de la cabeza del recién nacido, suele ser evidente entre la 2º y la 4º semana de vida. Este síntoma es el que suele ser el desencadenante para que los padres del recién nacido acudan a nosotros o al pediatra, si no ha sido diagnosticado antes.

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Posibles síntomas que el bebé puede presentar:

  • Posición de la cabeza mantenida (oreja del lado afectado hacia el hombro del mismo lado y la barbilla hacia el hombro contrario).
  • Tensión en el músculo y posible nódulo (bulto) en el vientre muscular.
  • Limitación de la movilidad, dificultad para girarle la cabeza hacia el lado contrario de la postura que presenta el bebé.
  • Cara o cabeza aplanada por la posición mantenida (del lado del músculo afectado).

Diagnóstico de la Tortícolis

Cuando un niño presenta una deformidad del cuello conviene que sea explorado por su médico. El diagnóstico se realiza a través de un examen físico realizado por un fisioterapeuta o pediatra, observando la postura y movilidad del cuello del bebé. El diagnóstico de la tortícolis congénita se hace a través de la exploración física y la palpación del vientre muscular.

Es aconsejable en algunos casos realizar ecografía o radiografía para descartar otras patologías. Es muy importante su diagnóstico precoz, tanto para comenzar cuanto antes el tratamiento en consulta y la higiene postural, como para descartar otras posibles patologías (plagiocefalia, alteración neurológica, tumores) y evitar futuras alteraciones faciales y craneales.

En consulta de fisioterapia valoramos:

  • La tensión que presenta el músculo.
  • La presencia o no de nódulo.
  • El grado de movilidad cervical que tiene el bebé, tanto pasivo como activo.
  • La presencia o no de asimetría facial y del cráneo.
  • El aspecto general del niño, por si observamos cualquier anomalía.
  • El grado de movilidad, de desarrollo motor acorde a su edad.

Consecuencias de la Tortícolis Congénita

La principal consecuencia de la tortícolis congénita es la tendencia del bebé a mirar siempre hacia el mismo lado, al tener una limitación para girar el cuello hacia el lado lesionado. Esto puede dificultar la lactancia materna además de provocarle un aplanamiento del lado de la cabeza donde el bebé se apoya con más frecuencia, lo que se conoce en medicina como plagiocefalia postural.

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Las plagiocefalias (zona plana del occipital) se encontrarán del lado opuesto a el espasmo del ECOM. Por tanto, es secundaria a la Tortícolis.

Tratamiento de la Tortícolis en Bebés

Un tratamiento oportuno es esencial para prevenir problemas a largo plazo como asimetrías faciales o del cráneo, dificultades en la alimentación, y retraso en el desarrollo motor. En cualquier caso el tratamiento siempre dependerá de la situación individual y de la edad del niño. El tratamiento dependerá de la edad del niño y de la severidad del problema.

Los ejercicios físicos y las medidas posturales son suficientes en la mayoría de los casos. El pediatra, el rehabilitador o el fisioterapeuta enseñarán a los padres unos ejercicios específicos para hacer en casa que consistirán en movilizar el cuello en diversas direcciones. Aparte de estos ejercicios los padres deben estimular a su bebé para que gire la cabeza hacia el lado lesionado. Además, se aconseja poner al bebé boca abajo mientras esté despierto.

Tratamiento Fisioterápico

El tratamiento inicial consiste en la realización de manipulaciones y ejercicios de estiramiento tal como muestran los vídeos. Es preferible realizar los ejercicios entre dos personas, una que haga los movimientos de la cabeza mientras que el otro estabiliza los hombros con las dos manos.

Es importante hacer los ejercicios de manera que la cabeza del niño pueda echarse hacia detrás para así estirar adecuadamente el músculo esternocleidomastoideo. Para ello se coloca en el borde del cambiador o bien se le coloca una toalla bajo los hombros. El médico o el fisioterapeuta tendrán que enseñar los ejercicios y controlar periódicamente su eficacia.

El tratamiento fisioterápico debe comenzarse lo antes posible, para evitar que la tortícolis congénita cause posibles afectaciones futuras. Los objetivos del tratamiento son relajar la musculatura afectada, realizar estiramientos, ganar movilidad del cuello y reeducar la postura.

Las técnicas empleadas en consulta pueden ser termoterapia superficial, masoterapia y terapia manual sobre la musculatura afecta para conseguir relajarla y estiramiento de la misma, movilizaciones pasivas y activo-asistidas para ganar la movilidad perdida y en algunas ocasiones realizamos vendaje neuromuscular. La mayor parte de la terapia la hacemos mediante juegos, estímulos (visuales y auditivos), posturas y con la ayuda de los padres.

Habrá una parte de la terapia que es pasiva en la que el fisioterapeuta trabaja analíticamente sobre el tejido afecto y otra parte de la terapia más activa por parte del bebé. En ella trabajamos estimulando la realización de volteos, flexión de tronco, reacciones de enderezamiento y correcciones posturales.

Siempre en el tratamiento del bebé uno de los padres entra en consulta con nosotros para ver como realizamos el tratamiento. Además así podrá calmar al bebé si fuese necesario y aprender los ejercicios y pautas domiciliarias que le enseñe el fisioterapeuta. Es muy importante que los padres tomen conciencia de la necesidad de realizar en casa los ejercicios enseñados y los consejos dados por el profesional.

No, la fisioterapia para esta condición no es dolorosa. Las técnicas de fisioterapia utilizadas para tratar la tortícolis en bebés son suaves, adaptadas a su edad y realizadas por profesionales especializados en pediatría. El objetivo es mejorar la movilidad de forma progresiva y respetuosa, sin causar molestias al bebé.

Tratamiento Postural

Como he comentado anteriormente, el papel de la familia ante esta patología es esencial, son ellos los que tratarán al bebe en el día a día y conseguirán así que el bebé poco a poco gane movilidad en sentido de la corrección de la postura. Los padres tienen un papel activo durante el tratamiento del problema, ya que serán los encargados de ayudar de forma activa al mantenimiento de una correcta higiene postural y movilidad activa del cuello mediante juegos y suaves estiramientos.

Los ejercicios enseñados dependerán de la edad del bebé, pero todos tienen el mismo objetivo: estirar, principalmente, el esternocleidomastoideo y que el bebé gire la cabeza hacia el lado del músculo afectado. Se pueden estimular desde todas las posiciones: tumbado bocarriba, bocabajo, sentado, en brazos y en cualquier acción del día a día: en la bañera, dándole de comer, jugando, dando un paseo en el carrito, puesto en la mochila o pañuelo portabebés, etc. Cualquier momento es bueno para estar “tratando” al bebé.

Tanto durante el tratamiento con el fisioterapeuta como los padres en casa se deberá:

  • Dar los estímulos siempre en el sentido de la corrección, ya sean visuales, auditivos, con juguetes.
  • Evitar posturas que puedan empeorar su situación, realizando cambios de postura regularmente.
  • Darle el pecho o el biberón en el lado de la corrección.
  • Cogerlo en brazos buscando el estiramiento del músculo, girándole la cabeza hacia el lado contrario de la deformidad.
  • Colocar una almohada sobre el lado afecto para evitar juntar/pegar la oreja al hombro, si está bocarriba.
  • Cuando esté bocabajo colocar la cabeza en posición contraria a su habitual (buscando la corrección y el estiramiento del músculo).
  • Colocar la cuna o la cama de manera que la puerta (por donde recibe los sonidos de los padres al entrar a la habitación), el móvil de la cuna, la luz quitamiedos lo tengan en el lado del músculo afectado para que el bebé gire hacia ese lado.
  • Ponerlos bocabajo para que el niño realice extensión de cabeza y tronco.

Si el bebé tiene afectado (acortado) el músculo del lado derecho, tendrá la cabeza rotada hacia la izquierda (siempre mirará hacia su izquierda) y tendrá su orejita derecha “pegada” al hombro derecho. Teniendo en cuenta que tenemos que estimular hacia la corrección deberemos jugar, llamarlo, enseñarle el sonajero… por su lado derecho, para conseguir un estiramiento del músculo.

Los ejercicios específicos enseñados por el fisioterapeuta se deberán hacer de 4 a 5 veces al día, durante 10-15 minutillos.

Tratamiento Quirúrgico

Se recurre a este tipo de tratamiento cuando la patología no desaparece con el tratamiento conservador. Son susceptibles de derivación a traumatología los niños que se diagnostican con más de un año de edad o niños de entre 6-12 meses que sigan teniendo limitación en la rotación de la cabeza o plagiocefalia clínicamente significativa y/o asimetría facial.

Tradicionalmente el método utilizado en la cirugía de esta patología ha sido la sección del músculo, desinserción de uno de los extremos del músculo o el alargamiento del mismo. En los últimos años, ha tomado relevancia una técnica en la que no se realizan cortes en el músculo, para evitar la cicatrización que puede provocar restricciones de movimiento y el riesgo de padecer la misma patología a consecuencia de la fibrosis post-cicatricial. La técnica consiste en injertar grasa con células regenerativas en las zonas de fibrosis. Al no haber heridas a recuperación es más rápida.

Pronóstico

Cuando la deformidad se descubre en el recién nacido o durante los primeros meses de vida y el tratamiento mediante manipulación y ejercicios de estiramiento se inicia inmediatamente, la evolución suele ser muy buena. En la gran mayoría de los casos la evolución es buena y se consigue la resolución total sin secuelas ni deformidades.

En la gran mayoría de los casos de tortícolis del lactante, hablamos de una evolución a corto plazo y de manera muy positiva, de ahí la importancia de trabajar con ellos desde sus primero días de vida, evitando así el desarrollo de esta u otras patologías. Tratándoles desde muy pequeñitos donde la respuesta de recuperación es prácticamente inmediata, se consiguen resultados totales sin secuelas ni deformidades.

Sí, en la mayoría de los casos, la tortícolis del lactante se puede corregir por completo con un tratamiento adecuado y a tiempo. La fisioterapia temprana, junto con ejercicios específicos en casa, suele ser muy efectiva para restablecer la movilidad del cuello y evitar complicaciones como la plagiocefalia.

La duración del tratamiento varía en función de la severidad de cada caso, pero generalmente se extiende por varias semanas o meses.

¿Qué hacer si sospechas que tu bebé tiene tortícolis?

Cuando existe masa (nódulo) en el vientre muscular puede apreciarse desde el nacimiento y se puede localizar manual y/o ecográficamente. Éste nódulo suele ubicarse en el tercio inferior del músculo y puede medir 1 o 2 cm de diámetro, aunque en algunas ocasiones puede ir crecer durante el primer mes de vida.

Si notas que tú bebé siempre mira para el mismo lado, siempre tiene la misma postura en la cuna o el carrito, le cuesta girar hacia un lado o le notáis un lado de la cara más aplanado, no dudes en acudir a tu médico de cabecera y a un fisioterapeuta especializado.

Se resalta, que en caso de notar y sospechar la presencia de alguna de las manifestaciones físicas que se mencionaron anteriormente, se debe acudir al médico pediatra de cabecera, el cual, se encargará de emitir un informe y referir a un fisioterapeuta, en donde, se evaluará de manera exhaustiva y completa a su bebe.

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