Características de los Bebés de Alta Demanda
¿Dudas de si tienes en casa un bebé de alta demanda? Hoy hablamos de las 12 características planteadas por el Dr. Sears, doctor que acuñó el término y que procede del inglés ‘High Need Baby’.
Aunque sigue siendo un término controvertido, está ampliamente referido en la psicología clásica, donde recibía el nombre de niños ‘de temperamento difícil’. Con ello aludimos a un 10% de los niños entre 0 y 3 años, si bien en algunos casos hablamos de los 0 a los 5 años.
Padre de 8 hijos, no fue hasta su cuarta que el Dr. William Sears acuñó el término de ‘High Need Baby’ viendo las notables diferencias con respecto a sus otros hijos. Para entonces comenzó a tomar consciencia de las descripciones que otros padres hacían de sus bebés en sus consultas.
Empezaron a resonarle las voces de todos esos padres que le hablaban de una intensidad desmedida en su bebé. Y su mujer (Martha Sears) y él comenzaron un periplo por la investigación de estos niños intensos y vitales. Comprendieron de primera mano que la crianza que habían adoptado para los demás niños no sería suficiente con su nueva hija.
Los estudios del doctor William Sears resumieron la alta demanda en doce puntos o indicadores para desvelarnos la alta demanda o altas necesidades del niño:
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- INTENSOS: Tanto para las emociones positivas como para las negativas, tenemos a un bebé que llora intensamente con un alto volumen y de forma prolongada ante una frustración y también un niño que ríe de forma contagiosa y emocionante cuando se encuentra feliz.
- HIPERACTIVOS: Les cuesta conciliar el sueño así como sostenerlo. Las siestas no existen para ellos y el concepto de bebé que duerme todo el día no se ajusta en este caso. Cusan extenuación en sus cuidadores porque su energía parece no estar limitada. No se limita a una energía física sino en ocasiones intelectual, cubriendo ese aspecto de voracidad que los convierte en futuros lanzadores de preguntas indiscriminadas: ¿por qué, por qué, por qué?
- AGOTADORES: Requieren una implicación poderosa y un gran aporte de paciencia por parte de sus padres y cuidadores. En ocasiones parecerá que toman la energía de nosotros, lo cual se refleja en pensamientos negativos del adulto hacia el niño que debemos vigilar. Estos niños pondrán en juego nuestras horas de sueño y descanso, de ahí que debamos poner especial atención en la salud física y mental del adulto que cuida al niño.
- MAMAN CON FRECUENCIA: Aunque solemos hablar de lactancia, en general podemos hablar de niños que se alimentan con voracidad (sea también con leche de fórmula o con alimentos sólidos en adelante). Sorprende la extensión y la frecuencia de sus tomas en los periodos de lactancia. Con ellos, la lactancia a demanda se convierte en la mejor solución. A demanda quiere decir cuando el niño lo solicite, aunque hayan pasado siete minutos de su última toma. Los bebés alto demandantes alimentados con pecho a demanda lloran menos y muestran menos estados de ansiedad que aquellos a los que se les controla las horas de las tomas.
- DEMANDANTES: He aquí el quid de la cuestión del término en español. La demanda de estos niños es imperiosa: lo quiero ahora y lo exijo a voz en grito. Esta demanda puede ser muy estresante para los padres que se preocupan de la crianza de sus hijos sin condicionamientos ni control excesivo: ¿Estaré malcriándolo? ¿Debo considerar que está dándome órdenes? Las necesidades de estos niños parecen tener una gran urgencia y generan estados de ansiedad especialmente en la madre, que tiene la sensación de correr a atender una necesidad tras otra ¡y que todas son de gran gravedad por el tono de demanda del niño! Es importante que el niño se sienta confiado encontrando el equilibrio: mis padres satisfacen mis necesidades y están presentes conmigo. Ahora bien, el llanto del niño no puede llevarnos a una situación de descuido mental y físico del adulto generando una urgencia ansiosa por atenderle dejando por medio fuegos encendidos o grifos abiertos.
- SE DESPIERTAN CON FRECUENCIA: Aunque necesitan dormir y recuperarse como cualquier otro niño, los bebés de alta demanda muestran poco interés por irse a dormir. De hecho para ellos dormir tiene más que ver con ‘perderse el mundo que tanto ansían conocer’ así que se resistirán a ir a la cama y despertarán cuando aún no te ha dado tiempo a ti de coger el sueño.
- INSATISFECHOS: Los padres de un bebé de alta demanda podrían efectivamente definir a su criatura como un bebé aparentemente insatisfecho. La pregunta clave es: Si todas sus necesidades están cubiertas ¿por qué parece que no es suficiente para él? Es aquí donde atendemos a las tres necesidades estimulares fundamentales: necesidad de estímulo cognitivo, afectivo y motor. No basta solo con observar si el niño ha comido, tiene el pañal limpio o ha descansado lo suficiente.
- IMPREDECIBLES: Estos bebés escapan a todo método o truco: lo que un día les funciona, al otro les aterra. Los padres se convierten en constantes detectives, alertas a toda señal que pueda guiarlos para ‘acertar’ con su demanda. Precisan de un enfoque creativo por parte de los padres puesto que no tendrán una única forma de dormirse, distraerse o calmarse. En constante evolución, resulta impredecibles y eso puede exasperar hasta al más calmado y experimentado padre. A la frustración que siente el bebé de no sentirse comprendido, se suma la frustración de un cuidador que no logra encontrar un sistema único que le funcione o que pueda comunicar a otro cuidador.
- HIPERSENSIBLES: Algo que unifica a todos los niños alto demandantes en su gran sensibilidad a los estímulos percibidos por los sentidos. Desde un excelente olfato que les hace rechazar una comida con rotundidad a una sensibilidad a las texturas de la ropa, los sabores o la hiperreacción ante determinados ruidos fuertes, intensos y repetitivos. Esto los convierte en niños que se sobreestimulan con facilidad. Se despiertan con el mínimo ruido, rechazan ser cuidados por otros que no sean papá y mamá, son sensibles a los comentarios y el tono con que se les habla y pueden mostrar una fuerte empatía.
- NO SE CALMAN SOLOS: Necesitan de la interacción del cuidador para calmarse y no bastará con tenderle una manta, un sonajero o disponer un móvil en su cuna. La presencia es vital para ellos. Un niño alto demandante está lejos del perfil del bebé que se duerme solo en su cuna. Es muy común que los padres opten por colechar con ellos para reducir el tiempo que tarden en dormir.
- NECESIDAD DE CONTACTO FÍSICO CONSTANTE: La necesidad de contacto extra que tienen en su primera infancia no les permite ser unos niños precisamente independientes y autorregulados. Esto es algo que se modifica con el tiempo (y precisamente a través de esa entrega de contacto y no a la desatención).
- SENSIBLES A LA SEPARACIÓN: Dejarlo en la guardería o en el colegio se vuelve un momento complejo, pero también dejar al bebé al cuidado de un familiar (en algunos casos el propio padre a favor de la madre). Pueden sentir ansiedad por la separación y no sentirse cómodos en ambientes desconocidos o en brazos desconocidos o poco frecuentados. Pueden incluso rechazar a la abuela, creando momentos de conflicto inesperados en la familia. El doctor Sears definía a la mamá y al bebé como un ‘paquete’ y consideraba las etiquetas ‘ansiedad por los desconocidos’ como jerga adulta que enmascara la realidad del bebé que necesita realmente a su madre. Esta dificultad de separarse de mamá es algo habitual en todo tipo de niños pero se ve más reforzada y compleja en los niños de alta demanda exhibiendo patrones familiares donde el niño no tolera estar con nadie más que con mamá.
La alta demanda como conducta infantil es un buen predictor de un sistema nervioso distinto de la media, Sensibilidad de Procesamiento Sensorial, comúnmente conocida por la expresión del matrimonio Aron ‘Personas altamente sensibles’.
Algunos de los diagnósticos referidos solo pueden establecerse de manera sólida a los 8-12 años con lo que en ocasiones nos toca esperar y guardar relación de sus primeros años como un histórico que contribuirá a lograr una evaluación ajustada de cada caso.
Se trata de bebés que parecen estar siempre insatisfechos por su alto nivel de intensidad y demanda. Demandan más, de forma reiterada y constante (no es un bebé que pase por épocas o cuya demanda pueda justificarse con un cambio concreto, sino desde el nacimiento). Los padres se sienten incompetentes y agotados.
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