Toxoplasmosis y Lactancia Materna: Riesgos y Prevenciones
Durante el embarazo, es crucial adoptar medidas preventivas contra parásitos como la toxoplasmosis, que pueden causar daños al feto. La Dra. Isabel Rodríguez Piñero, ginecóloga de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, ha abordado las dudas más comunes sobre este tema.
¿Qué es la Toxoplasmosis?
La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria causada por el protozoo Toxoplasma gondii. Este parásito es una zoonosis que se adquiere principalmente al consumir carnes crudas o poco cocinadas que contengan quistes o taquizoítos.
Además, no es la única forma de tener contacto con este parásito, ya que también se puede adquirir a través del agua, la tierra y los vegetales contaminados. Sin embargo, y a pesar de las creencias, tener gato en casa se considera un factor de bajo riesgo.
Normalmente, son los gatos los que contraen esta enfermedad por la ingesta de heces o carne de otros animales contaminados. A continuación, el parásito se reproduce en su intestino y acaba en sus excrementos.
En cuestión de días, este parásito se vuelve infeccioso y, además, es resistente a la mayoría de los desinfectantes. Por tanto, es capaz de vivir en el suelo si las condiciones de temperatura y humedad son óptimas para él.
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Es importante saber que habitualmente los gatos infectados aparentan estar sanos.
Contagio de la Toxoplasmosis
La infección se adquiere principalmente por la ingesta de carnes o productos cárnicos crudos o poco cocinados que contengan quistes o taquizoítos. El agua, la tierra o los vegetales contaminados, son la segunda fuente de infección.
Cabe destacar que la toxoplasmosis no se contagia por el contacto directo con los gatos. Como hemos dicho, el parásito se transmite a través de sus heces. Por tanto, es importante que las mujeres embarazadas no manipulen los excrementos de sus gatos.
Además, es conveniente que vigilen a estos animales en caso de tenerlos en casa para que no puedan comer carne cruda (pájaros o ratones) o estar en contacto con otros gatos callejeros.
Otras vías de infección de la toxoplasmosis son las siguientes:
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- Comer vegetales contaminados y mal lavados, que hayan estado en contacto con tierra contaminada en la que han podido defecar animales infectados.
- Beber agua contaminada o leche cruda no pasteurizada.
- Transfusión sanguínea desde un individuo infectado a otro sano.
- Transmisión vertical: la madre gestante transmite por vía placentaria los parásitos al feto.
El Cribado de Toxoplasmosis Durante el Embarazo
En realidad, el tema del cribado de la toxoplasmosis es una cuestión con mucha controversia, incluso a nivel mundial. Por ejemplo, la Asociación Americana no lo recomienda, y a nivel europeo y, en concreto, dentro de España, hay muchas diferencias entre regiones.
En el año 2020 se realizó un estudio con más de 100 hospitales españoles para comprobar si se realizaba o no dicho cribado, y se encontraron muchas diferencias entre comunidades autónomas. Por lo tanto, podríamos decir que la realización del cribado depende mucho del hospital, de la comunidad autónoma y del médico en concreto que te lleve el seguimiento del embarazo.
Riesgos de la Toxoplasmosis en el Embarazo
La infección por toxoplasmosis durante en el embarazo puede provocar en el feto alteraciones neuronales y oculares. En cualquier caso, va a depender mucho del trimestre en el que se produzca la transmisión.
Si es en el primer trimestre, la probabilidad de que haya una transmisión fetal de una toxoplasmosis congénita es muy baja, en torno al 15%. Sin embargo, la gravedad de la infección en el feto será mayor en las etapas más tempranas del embarazo, es decir, en el primer trimestre. El motivo de esto es que el parásito invade las células y produce lesiones en los tejidos fetales que se encuentran en pleno desarrollo.
Sin embargo, durante el tercer trimestre, la transmisión fetal es mucho más común (60%), pero los daños neurológicos son menos graves, y suelen producirse daños solo de afección ocular.
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¿Cómo Afecta al Bebé?
En caso de infección del feto durante el embarazo, las consecuencias pueden ser de leves a graves. En el primer trimestre podría tener lugar un aborto espontáneo y, en los casos más graves, la muerte del bebé antes de nacer o al poco tiempo del nacimiento.
Los bebés que nacen con la infección padecerán lo que se conoce como toxoplasmosis congénita. Algunas de las alteraciones asociadas a esta patología son las siguientes:
- Bajo peso al nacer.
- Prematuridad.
- Alteraciones visuales o ceguera.
- Disminución de la capacidad auditiva.
- Hidrocefalia.
- Ictericia (piel y ojos amarillentos).
- Erupciones en la piel.
- Aumento de los ganglios linfáticos.
- Anemia.
- Trastornos motrices.
- Retraso mental.
- Epilepsia.
- Problemas de aprendizaje.
- Ataques de apoplejía.
La mayoría de bebés con toxoplasmosis congénita no presentan ninguno de estos síntomas al nacer, sobre todo los infectados en la última etapa del embarazo. No obstante, los problemas graves pueden aparecer meses o incluso años después del nacimiento del bebé.
Diagnóstico y Tratamiento
Es importante hacer un diagnóstico lo antes posible para instaurar un tratamiento lo más precozmente posible, pues con ello el riesgo de transmisión al futuro bebe es mucho menor.
Sí, en caso de confirmarse que una mujer se ha infectado durante el embarazo, comenzaría un tratamiento. De confirmarse mediante una amniocentesis que ha habido una transmisión congénita de toxoplasmosis al feto, se continuaría con el tratamiento.
Si no se confirma, dependiendo de la probabilidad de que haya habido una auténtica seroconversión, de que el feto haya sido infectado o de que se vea algo en una ecografía, se valoraría continuar con el tratamiento o no.
La prueba prenatal de amniocentesis aporta información sobre si el feto ha sido infectado con toxoplasma.
Para saber si el feto ha sido infectado con el parásito, será preciso hacer una amniocentesis. Esta prueba se hará siempre que sea posible si la madre padece la enfermedad.
Por otra parte, también se llevarán cabo varios controles ecográficos para visualizar si existen anomalías fetales.
Si la madre contrae la infección durante el embarazo y esta se detecta precozmente, se pueden reducir mucho las posibilidades de transmisión al feto con un tratamiento farmacológico adecuado basado en antibióticos.
Si se descubre que la infección se ha trasmitido también al feto, se pueden administrar otro tratamiento a la madre (combinación de dos antibióticos durante un mes), para disminuir en la medida de lo posible los daños al bebé.
Prevención de la Toxoplasmosis Durante el Embarazo
Todas aquellas mujeres embarazadas o que tengan intención de quedarse pronto, deberán seguir unas medidas preventivas con tal de evitar el contagio del parásito de la toxoplasmosis.
Medidas Higiénicas
Las pautas a seguir durante toda la gestación, sobre todo a la hora de cocinar, son las siguientes:
- Lavarse las manos con jabón antes y después de toda manipulación de alimentos, sobre todo carne cruda.
- No tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias.
- Lavar con agua caliente y jabón los mostradores de la cocina, tablas de cortar y todos los utensilios utilizados después de haber estado en contacto con carnes, aves y mariscos crudos.
- Evitar trabajos de jardinería por el contacto con la tierra, donde es posible que haya defecado un gato infectado.
- Utilizar guantes desechables si hay heridas en las manos para cocinar o entrar en contacto con otra posible fuente de exposición.
- Mantener la comida alejada de las moscas.
Al seguir estas recomendaciones, es posible reducir el riesgo de contagio hasta un 60%.
Medidas Alimentarias
Las embarazadas deben llevar una dieta especial y cuidar de su alimentación durante toda la gestación para el correcto desarrollo del bebé, pero también para evitar la toxoplasmosis. A continuación, vamos a comentar algunas recomendaciones alimentarias:
- Consumir siempre frutas y verduras bien lavadas (durante más de 30 segundos con abundante agua, o empleando agua y vinagre).
- También es vital evitar el consumo de carnes crudas o poco cocinadas.
- Consumir la carne y productos cárnicos bien cocidos y cocinados a altas temperaturas (por encima de 70-80ºC).
- Congelar la carne unos días antes de cocinarla.
- Congelar la carne unos días antes de cocinarla.
- Hacer la carne muy hecha, ya que el parásito toxoplasma muere a 72ºC.
- No comer carne curada en sal o ahumada, como el jamón o el salami.
- Si se congelan, los quistes del parásito no sobreviven, pero los de la listeria sí, por lo que hay que tener cuidado también con esto.
- Importante también aclarar que la toxoplasmosis no se puede transmitir a través de pescados crudos o poco cocinados.
La congelación previa de los alimentos por debajo de los -18ºC durante 48h destruye los quistes.
Precauciones con Gatos
Si tienes gato y no sale de casa, puede seguir contigo en casa con una precaución: no cambies el arenero. Consejo: Si tienes gatos no callejeros y estás o pretendes quedarte embarazada, llévalos al veterinario para que determine si tienen el toxoplasma. Aunque el resultado sea negativo no limpies el arenero con sus heces.
Si el gato está sano, es importante que a partir de ahora su alimentación sea exclusivamente a base de comida especial para gatos y asegurarse que no come carne cruda.
También sería ideal que otra persona se encargada de la limpieza del gato, sobre todo de la caja de excrementos. Ésta debe vaciarse a diario porque los quistes del parásito en las heces son infecciosos a partir de las 24 horas.
Es muy poco probable que el gato tenga parásitos en su pelo. No obstante, es conveniente lavarse las manos siempre después de jugar con él y sobre todo antes de manipular comida.
Por último, es importante evitar que el gato entre dentro de la cocina o del salón en las horas de la comida.
Síntomas de la Toxoplasmosis
La toxoplasmosis es una infección muy frecuente en el ser humano en todo el mundo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la toxoplasmosis pasa desapercibida debido a que sus síntomas son muy similares a una gripe.
Los síntomas más comunes de la toxoplasmosis, que solo se darán una vez en la vida, son los siguientes:
- Ligera hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello sin dolor.
- Dolor de cabeza y dolor muscular.
- Dolor de garganta y fiebre.
- Fatiga.
Normalmente, el parásito permanece dentro del cuerpo por tiempo indefinido sin producir malestar, ya que se mantiene inactivo si el sistema inmune funciona correctamente.
Las mujeres embarazadas pueden presentar estos mismos síntomas o incluso ninguno, pero la gravedad de la infección supone el riesgo de transmitírsela al feto.
Además de las embarazadas, otras personas que deben tener especial cuidado con la toxoplasmosis son aquellas inmunodeprimidas, como los enfermos de SIDA.
El período de incubación desde el momento de la infección es de 2-3 semanas. La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas, por lo que, muchas veces, no somos conscientes de haber pasado la infección y, por lo tanto, desconocemos si somos o no inmunes.
En caso de mostrar síntomas, estos son similares a los de la gripe:
- Fiebre.
- Dolores musculares.
- Ganglios inflamados.
Una vez pasada la infección, se desarrolla inmunidad a ella.
Toxoplasmosis y Lactancia Materna
Es aconsejable saber antes del embarazo, mediante un sencillo análisis de sangre, si tenemos defensas (inmunidad) frente a la toxoplasmosis para seguir las normas higiénicas anteriormente explicadas.
Es muy importante saber que: gestante infectada no es sinónimo de feto infectado y que feto infectado no es sinónimo de feto afectado.
Tabla resumen de riesgos por trimestre
| Trimestre | Riesgo de Transmisión | Gravedad de la Infección Fetal |
|---|---|---|
| Primer Trimestre | 15% | Mayor |
| Segundo Trimestre | 30% | Moderada |
| Tercer Trimestre | 60% | Menor |
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