Tromalyt 150 y el Embarazo: Consideraciones y Precauciones
El consumo de fármacos en embarazadas está muy restringido, debido a los efectos sobre el desarrollo, conocidos o no, que los distintos medicamentos pueden tener sobre el feto. Este artículo aborda el uso de Tromalyt 150, cuyo principio activo es el ácido acetilsalicílico, durante el embarazo.
¿Qué es Tromalyt 150 y cómo actúa?
El ácido acetilsalicílico, como todos los salicilatos, pertenece al grupo de antiinflamatorios/analgésicos no-esteroideos de carácter ácido. El ácido acetilsalicílico, un éster del ácido salicílico, es un compuesto con propiedades analgésicas, antipiréticas y antiinflamatorias. El ácido acetilsalicílico posee un efecto inhibidor marcado e irreversible de la agregación plaquetaria.
La inhibición de la ciclo-oxigenasa se manifiesta de forma especial en las plaquetas, incapaces de sintetizar nuevamente la enzima. Se cree que el ácido acetilsalicílico también ejerce otros efectos inhibitorios sobre las plaquetas.
Contraindicaciones y Precauciones
Es crucial tener en cuenta las contraindicaciones y precauciones antes de considerar el uso de Tromalyt 150 durante el embarazo.
El ácido acetilsalicílico está contraindicado en los siguientes casos:
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- Hipersensibilidad a AAS, a otros salicilatos, a AINE o tartrazina (reacción cruzada).
- Asma.
- Úlcera gastroduodenal activa, crónica o recurrente, molestias gástricas de repetición.
- Antecedentes de hemorragia o perforación gástrica tras tratamiento con AAS u otros AINE.
- Enfermedades con trastornos de la coagulación, principalmente hemofilia o hipoprotrombinemia.
- Insuficiencia Renal o Insuficiencia Hepática grave.
- Insuficiencia cardiaca grave.
- Tratamiento con metotrexato a dosis de 15 mg/semana o superior.
- Pacientes con pólipos nasales asociados a asma inducidos o exacerbados por AAS.
- Niños menores de 16 años con procesos febriles, gripe o varicela (riesgo de síndrome de Reye).
- Tercer trimestre de embarazo a dosis > 100 mg/día.
Riesgos del Ácido Acetilsalicílico durante el Embarazo
La inhibición de la síntesis de prostaglandina puede ocasionar efectos adversos durante el embarazo y/o el desarrollo del embrión/feto. Estudios epidemiológicos han demostrado un incremento del riesgo de abortos y malformaciones relacionadas con el uso de inhibidores de la síntesis de prostaglandina al comienzo del embarazo. Se cree que este riesgo aumenta con la dosis y la duración de la terapia.
Estudios en animales han mostrado toxicidad reproductiva. Durante el primer y segundo trimestre del embarazo, no se debería administrar ácido acetilsalicílico a menos que sea estrictamente necesario. Si se administra ácido acetilsalicílico a mujeres que estén planificando quedarse embarazadas o durante el primer y segundo trimestre del embarazo, la dosis debería ser lo más baja posible y la duración del tratamiento lo más corto posible.
El ácido acetilsalicílico puede causar:
- Toxicidad cardiopulmonar (con cierre prematuro del ductus arteriosus e hipertensión pulmonar).
- Insuficiencia renal, que puede derivar en fallo renal y oligohidroamniosis.
- Posible prolongación del tiempo de sangrado, un efecto antiagregante que puede ocurrir incluso a dosis muy bajas.
- Inhibición de las contracciones uterinas dando lugar a un retraso o prolongación del parto.
El Ácido Acetilsalicílico y la Preeclampsia
Un grupo de expertos ha alzado voces a favor de su uso en mujeres embarazadas con peligro de desarrollar preeclampsia. El US Preventive Task Force ha encontrado que el consumo de aspirina infantil diaria tras la semana 12 de gestación podría beneficiar el embarazo en mujeres con alto riesgo de desarrollar preeclampsia. Esta conclusión avala la recomendación emitida por una importante asociación de ginecólogos estadounidenses un año antes.
Para que la aplicación del fármaco sea beneficioso, se han de cumplir dos condiciones: que el tratamiento con aspirina se inicie a las semanas 12 a 14 de embarazo, pues se ha visto que a partir de la semana 20 carece de eficacia, y la otra condición es que se hace necesario un cribado previo para determinar a qué mujer se ha de indicar este tratamiento.
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Las mujeres de alto riesgo, serán en primera instancia las que hayan sufrido preeclampsia en un embarazo anterior. Entre otros factores, la hipertensión, los antecedentes familiares y la obesidad son indicativos de posible desarrollo de preeclampsia.
¿Qué es la Preeclampsia?
La preeclampsia es una alteración de la placenta que afecta a un 5% de las embarazadas, que se caracteriza por una elevación de la tensión arterial por el embarazo pudiendo provocar un crecimiento lento del feto así como acarrear problemas en distintos órganos en la madre. Existe una gradación de niveles de preeclampsia, los niveles leves desaparecen al finalizar el embarazo, tras el parto, pero en ocasiones puede provocar la necesidad de provocar un parto antes de tiempo por el peligro que supone para la madre mantener la gestación.
La preeclampsia se caracteriza porque la mujer alcanza una tensión sanguínea elevada, acompañada de proteinuria, que son cantidades altas de proteína en la orina. Dolor abdominal por debajo de las costillas, generalmente en el lado derecho. Puede tener su origen en el hígado, desde donde se irradia el dolor hacia otras zonas.
Cuando a la placenta no le llega suficiente sangre de la madre, el bebé deja de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios para su crecimiento y adecuada evolución. Aún no comprendemos con certeza por qué los vasos sanguíneos que nutren a la placenta se alteran. Estar en una edad extrema. Haber sufrido preeclampsia en un embarazo previo. En este caso existe entre un 10 y un 30% de posibilidades de que vuelva a suceder en el embarazo actual.
El mejor tratamiento para terminar con las complicaciones de la preeclampsia es dar a luz. Así, una vez que el bebé ha nacido, los síntomas suelen remitir. Lo que ocurre es que muchas veces no se puede adelantar el parto porque aún es muy pronto y quedan varias semanas de gestación, con lo cual el bebé prematuro podría tener pocas posibilidades de sobrevivir, además de sufrir diferentes complicaciones neonatales.
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Detección y Prevención de la Preeclampsia
Desde hace unos años se puede cribar a las embarazadas para saber quiénes tienen más riesgo de padecer preeclampsia. Se ha demostrado que en aquellas pacientes con resultado de alto riesgo en el cribado de preeclamspia, la toma de ácido acetil salicílico (AAS, el mismo fármaco que la aspirina) por las noches reduce el riesgo hasta en un 90% de sufrir preeclampsia antes de las 32 semanas, y un 60% de padecerla antes de las 37 semanas de gestación.
Los fármacos antiplaquetarios como la aspirina previenen la coagulación de la sangre y tienen una función en la prevención de la preeclampsia y sus complicaciones. Pero para que sea efectiva debe comenzar a tomarse en la dosis adecuada antes de las 20 semanas de gestación.
Además de tener en cuenta la existencia de factores de riesgo de la mujer gestante, también podemos hacer un cálculo de la probabilidad de sufrir preeclampsia con la calculadora de la Fetal Medicine Foundation. Para ello, tomamos la tensión arterial en consulta, tallamos y pesamos a nuestras embarazadas y medimos el índice de pulsatibilidad Doppler de las arterias uterinas por ecografía. En los casos de riesgo, además de tomar ácido acetil salicílico por las noches, recomendamos a nuestras embarazadas que se tomen la tensión arterial de forma rutinaria, y se hagan algunos controles adicionales. Es el caso de un estudio Doppler de las arterias uterinas en la semana 20. Si fuesen patológicas se recomienda ecografías de crecimiento en las semanas 24, 28, 32 y 37 de gestación.
Además, conviene añadir a las analíticas de control del embarazo, el estudio de la función hepática y renal y la ratio de proteínas/creatina. En la clínica también disponemos de un novedoso test de diagnóstico de preeclampsia mediante el cálculo de la ratio sFLT-1/PLGF en sangre materna, para asegurar el diagnóstico de preeclampsia en aquellos casos dudosos, muy precoces, o en otras situaciones.
Recomendaciones Generales
- Advierta a su médico si está en el tercer trimestre del embarazo.
- Acudir al médico en caso de aparición de heces negras, hematomas de origen desconocido, pérdida de apetito acosado o cualquier otro signo o síntoma sugerente de hemorragia gástrica.
- Prevenir a su médico u odontólogo ante posibles intervenciones quirúrgicas.
- Siga exactamente las instrucciones de administración de TROMALYT indicadas por su médico o farmacéutico.
- Al igual que todos los medicamentos, TROMALYT puede modificar o ver modificado su efecto como consecuencia de otras sustancias, incluyendo otros medicamentos, alimentos, tabaco o alcohol.
Efectos Adversos
Al igual que todos los medicamentos, TROMALYT puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran. Si experimenta cualquier tipo de efecto adverso, consulte a su médico, farmacéutico o enfermero, incluso si se trata de posibles efectos adversos que no apareciesen en el prospecto que acompaña a su medicamento.
Los efectos adversos más comunes incluyen:
- Úlcera gástrica o duodenal, hemorragia gastrointestinal (melenas, hematemesis), dolor abdominal, dispepsia, náuseas, vómitos.
- Espasmo bronquial paroxístico, disnea grave, rinitis, congestión nasal.
- Urticaria, erupciones cutáneas, angioedema.
- Hipoprotrombinemia (con dosis altas).
¿Qué hacer en caso de sobredosis?
Si toma más TROMALYT del que debe, consulte inmediatamente a su médico o farmacéutico, vaya al servicio de urgencias de su hospital más cercano o llame al Servicio de Información Toxicológica, teléfono: 91 562 04 20, indicando el medicamento y la cantidad ingerida.
Consideraciones Finales
Si estás embarazada y cumples con alguno de los factores de riesgo de la preeclampsia, te recomendamos que no esperes más tiempo para actuar antes de que esta enfermedad comprometa tu embarazo. Consúltanos qué opciones tienes para detectar la preeclampsia de forma precoz en tu caso concreto.
No utilice este medicamento después de la fecha de caducidad que aparece en el envase después de CAD. Los medicamentos no se deben tirar por los desagües ni a la basura. Deposite los envases y los medicamentos que no necesita en el Punto SIGRE de la farmacia. En caso de duda pregunte a su farmacéutico cómo deshacerse de los envases y de los medicamentos que no necesita.
Uso durante la Lactancia
Los salicilatos y sus metabolitos se excretan a través de la leche materna en pequeñas cantidades. Debido a que no se han observado efectos adversos en el niño hasta ahora, el uso a corto plazo de la dosis recomendada no requiere la interrupción de la lactancia.
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