Qué hacer si un extraño se acerca a mis hijos: Guía para padres

30.10.2025

La seguridad de nuestros hijos es una prioridad fundamental. Es crucial enseñarles a protegerse de situaciones potencialmente peligrosas, especialmente cuando se trata de interactuar con extraños.

El peligro de los extraños: una realidad preocupante

Desgraciadamente, la realidad es que los niños pueden ser vulnerables a personas con malas intenciones. Un vídeo viral en YouTube demostró lo fácil que es para un extraño seducir a los niños. En este experimento social, un usuario de YouTube, Joey Salads, se acercó a madres en un parque y les preguntó si sus hijos se irían con él. A pesar de la seguridad de las madres, el extraño logró persuadir a varios niños con un cachorro.

Las estadísticas son alarmantes: más de 700 niños son secuestrados al día y más de un cuarto de millón al año.

Estrategias para proteger a tus hijos

Es fundamental equipar a nuestros hijos con las herramientas necesarias para protegerse. Aquí te presentamos algunas estrategias clave:

1. Enseñarles a no hablar con extraños

Es crucial enseñar a los niños a no hablar con extraños. No se trata de sembrar el miedo, sino de fomentar la precaución. Diles que es difícil reconocer a las personas con malas intenciones porque se hacen pasar por buenas personas. Por eso, es imprescindible que les digas que no se habla con extraños.

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Explícales que, en caso de que un extraño se les acerque, es mejor parecer antipáticos y dar respuestas como "lo siento, no puedo ayudarlo, soy un niño".

2. Qué hacer si un extraño insiste

Diles que si esa persona insiste, salgan corriendo y busquen ayuda de un adulto de confianza.

3. La importancia de la esperanza y la verdad

Diles que tengan esperanza, siempre hay que aferrarse a que puede haber un final satisfactorio. Y cuando haya un desenlace, sea el que sea, contadles la verdad, adaptada a la edad de los niños. Y según como sea el desenlace reirán o llorarán. Con tranquilidad, con calma porque si lo transmites con angustia, angustiarás a tus hijos.

4. No promover bromas inocentes con extraños

No le diga a mi hijo “ven conmigo que te voy a dar caramelos”. Por mucho que crea que es un comentario inofensivo. Estas mismas palabras he pronunciado hace unos minutos, no muchos, inmediatamente antes de llegar a casa. Aunque estoy segura de que no se pronuncian a menudo.

Hemos permitido durante demasiado tiempo que los adultos tomen el pelo a los críos con supuestas bromas inocentes. Les hemos otorgado tácitamente el derecho a tomarles el pelo como si no pasara nada. Nos hemos negado el derecho como madres y padres a replicar dichas acciones, por respeto, por pensar que no hay maldad real detrás de ellas. Incluso más de una vez habremos hecho la misma broma a otros niños.

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Quien dice caramelos, dice cualquier cosa que llame la atención a las criaturas. Cualquier cebo suculento que sea una tentación a la que les es difícil negarse. Chocolate, un juguete, un regalo, un cachorrito. El bebé no sabe ni lo que es son los caramelos. Pero es un bebé inocente, bueno, simpático, cariñoso, que hace con todo el mundo. Si le haces el amago de cogerle en brazos o darle la mano, se va contigo. No tiene motivos para desconfiar.

5. Enseñarles a ser amables, pero cautelosos

Si quiere hacerle bien, no lo haga. Si quiere hacerle una gracia, ser amable con él, salúdele, dígale “hola”, “buenos días”, transmita educación y civismo, que de eso si estamos necesistados y nunca sobra. Pero no le engañe. De paso, no le diga a ninguna criatura que si es malo o mala va a venir la policía a castigarle. Porque el día que se encuentre en peligro y la policía pueda ayudarle, huirá por miedo.

6. Cuidado con las "bromas" que confunden

Es muy habitual que a muchos adultos les cueste aceptar que un niño no quiera hablarles o darles un beso, por ejemplo. El hecho de que no les conozcan de nada digamos que no lo tienen en cuenta cuando se trata de niños. Como si hubiera una creencia colectiva de que los niños tienen que ser sociables y extrovertidos sí o sí.

Jugar no es chinchar. Jugar no es molestar simulando que es broma. Jugar no es comunicarse con rintintín. Es fácil. Normalmente en estas ocasiones sólo disfruta uno.

7. Fomentar la confianza y la comunicación

El niño aprenderá, a través de nuestro ejemplo, a comunicarse con los demás. El niño aprenderá, a medida que vaya creciendo y madurando, a ser amable con los demás, también con los desconocidos. Pero sobre todo si han sido amables con él mientras él no entendía qué era lo que estaba pasando. Sobre todo si se ha sentido respetado mientras él era demasiado vulnerable para defenderse de ciertos comentarios muy fuera de lugar. Sobre todo si no le han hecho sentir mal metiéndole el miedo en el cuerpo.

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8. Proteger, no sobreproteger

Sobre-proteger a un niño es estarle encima cuando no hay ningún peligro acechándole, ni nadie molestándole. No es el caso que nos ocupa. En los casos que explico SÍ hay un abuso de poder de uno sobre otro: un adulto chinchando, molestando a un niño que por su edad NO sabe ni puede defenderse y que a veces ni siquiera entiende por qué le dicen lo que le dicen. En este caso nuestro hijo necesita sentirse protegido. Nuestra actuación está, creo yo, más que justificada.

Lo más importante es que nos demos cuenta de qué le están diciendo y negarlo: “no te lo va a quitar, no te preocupes”, “no se te va a llevar, tu te quedas conmigo, tranquilo”. Si se pone a llorar o nos agarra asustado, validar lo que siente “te has asustado porque has creído que haría lo que te ha dicho y te quitaría tu juguete, ¿verdad? Es normal” “te ha asustado que te dijera eso verdad? te entiendo, no le conoces, es normal”.

9. Ser respetuosos con los niños

Simplemente tenemos que ser respetuosos con el otro, tenga 40 años o 4. Da igual. Actuar como nos gustaría que actuaran con nosotros si tuviéramos 2 años y medio, o 5, o 10. Si no sabemos si lo que vamos a decir va a ser adecuado o no, preguntémonos si es algo respetuoso y amable. Si lo es, adelante. Si no lo es, callemos. O sonriamos al niño, eso nunca falla y le da el tiempo a irse familiarizando con nosotros. Una sonrisa, respetando sus tiempos y si le vemos receptivo, entonces alguna palabra o frase amable. De verdad, no es tan difícil. Sólo es necesario cambiar el patrón de siglos de relación con los niños desde el tocar las narices. Pongamos consciencia en ello y veremos que no es tan difícil, que lo único que hace falta es tener la voluntad firme de respetarles siempre.

10. Negar las realidades de los demás o amenazar con hacer sufrir a alguien que amamos es un tipo de violencia.

Es responsabilidad del adulto ponerse en el lugar del niño, el niño no puede pensar a qué es a lo que se refiere esa otra persona con muchos más años y otro punto de vista. Desde mi humilde opinión, yo creo que eso también es chinchar, sobretodo si lo dicen con la intención de hacerle reaccionar. Lo mismo con lo de que le van a comer al dinosaurio. Te imaginas que alguien viniera a decirte que va a hacer un cocido con tu hijo? Qué imagen tan perturbadora… Yo creo que él lo puede estar interpretando de una forma parecida.

Tabla: Estadísticas de Secuestros Infantiles

Métrica Valor
Niños secuestrados por día Más de 700
Niños secuestrados por año Más de 250,000

Estas cifras subrayan la importancia de tomar medidas proactivas para proteger a nuestros hijos.

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