¿Puede un hombre con VIH tener hijos sanos? Tratamientos y opciones
El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) fue una de las más graves y trágicas epidemias del siglo XX. Sin embargo, gracias a los avances en el conocimiento y tratamiento del VIH, cada vez más parejas que conviven con el virus se deciden a dar el paso y tener descendencia. En la actualidad, el VIH se ha convertido en una enfermedad crónica y controlable.
Prevalencia del VIH y nuevas opciones reproductivas
Se estima que en Europa la prevalencia del VIH en adultos ronda el 0,3% (560.000 casos), de los cuales aproximadamente el 60% tienen entre 20 y 40 años, principal franja de edad reproductiva. En España, los últimos datos epidemiológicos indican un descenso en los últimos 10 años de nuevos diagnósticos de VIH. En 2019 se notificaron 3.264 nuevos casos de VIH, un 17,6% menos que en 2018. El 85% de los nuevos casos correspondieron a hombres.
“El avance en el conocimiento y tratamiento del VIH ha hecho posible la concepción natural en las parejas en las que uno o los dos miembros de la pareja son positivos para el VIH, sin riesgo de transmisión para ellos ni para el hijo”, explica el Dr. Sin embargo, hay otros casos en los que sí tienen que acudir a la Medicina Reproductiva: “Cuando la pareja rechaza mantener relaciones sin protección, presentan algún problema de fertilidad o no cumplen con los requisitos para la concepción natural, las técnicas de reproducción asistida representan la mejor opción para conseguir el embarazo sin riesgo de contagio de la infección entre los miembros de la pareja”, explica el Dr.
Tratamientos y técnicas de reproducción asistida
En la actualidad, no se dispone de vacuna, pero sí de un tratamiento eficaz para controlar la replicación del virus y evitar la progresión de la enfermedad. El tratamiento antirretroviral es fundamental para que las mujeres seropositivas puedan tener hijos con un riesgo mínimo de transmisión del virus a su hijo, menos del 2%. Todas las parejas, antes de la realización de un tratamiento de reproducción, deben realizarse una prueba de detección del VIH.
Lavado seminal
En el caso de que el hombre sea portador del VIH, se realizará un lavado seminal para evitar el contagio a la mujer durante la búsqueda del embarazo. El lavado seminal consiste en procesar la muestra de esperma para eliminar las partículas virales, el plasma seminal y las células que puedan ser portadoras del VIH. De esta manera, se consigue separar los espermatozoides móviles para su utilización en una técnica de reproducción asistida.
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El esperma lo forman, principalmente, tres fracciones o partes: plasma seminal, espermatozoides y otras células. A pesar de que puede ser un tema controvertido, generalmente, se piensa que los espermatozoides no transmiten el retrovirus. Por tanto, mediante el lavado de la muestra de semen y la separación únicamente de los espermatozoides móviles, el riesgo de que la mujer se infecte con la realización del tratamiento reproductivo es prácticamente nulo.
¿Cómo se realiza el lavado seminal?
Para realizar el lavado de semen, el hombre debe entregar una muestra de esperma al personal del laboratorio de andrología. Posteriormente, mediante diversas técnicas, se separan los espermatozoides con mejor movilidad del resto de componentes del semen: plasma seminal, linfocitos, células epiteliales, espermatozoides inmóviles...
Lo más habitual para separar los mejores espermatozoides del resto de la muestra seminal es aplicar un doble proceso de lavado. Por ello, se realiza un gradiente de densidad seguido de un swim-up.
- Gradientes de densidad: en un tubo, se añaden varias capas a distintas concentraciones. De este modo, se crea un gradiente de densidad que servirá para separar las diferentes fracciones del semen. La muestra seminal se añade en la parte superior del tubo. No obstante, tras centrifugar, los espermatozoides móviles se encontrarán en el fondo.
- Swim-up: los espermatozoides recuperados en el paso anterior se añaden a otro tubo con medio de cultivo. Seguidamente, es necesario incubar este tubo en unas condiciones controladas. Posteriormente, una vez transcurrido el tiempo de incubación, los espermatozoides con mejor movilidad habrán "nadado" a la parte superior, desde donde serán recuperados.
Confirmación de la ausencia viral
Tras realizar el lavado seminal, la mitad de la muestra obtenida se analiza, generalmente mediante PCR, para comprobar que no existe ninguna partícula viral. Por ello, la otra mitad de la muestra se congela, a la espera de los resultados.
Si el resultado del análisis es negativo, es decir, no hay virus, la parte de la muestra que permanece congelada se considera apta para un tratamiento de reproducción asistida. Por el contrario, si se confirma la presencia de virus, la muestra congelada se descarta. En este último caso, será necesario iniciar todo el procedimiento del lavado seminal con una nueva muestra de semen.
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No obstante, estas muestras suelen quedar libres de virus en un alto porcentaje de ocasiones. Además, se puede decir que la garantía de éxito es muy alta, ya que, hasta el momento, no se ha descrito ningún caso de transmisión de VIH tras un lavado seminal.
Técnicas de reproducción asistida tras el lavado seminal
Una vez se ha confirmado que la muestra está libre de partículas virales, esta puede ser utilizada en las técnicas de reproducción asistida. En principio, la muestra puede ser utilizada tanto para realizar una inseminación artificial (IA) como una fecundación in vitro (FIV).
No obstante, algunos especialistas prefieren no realizar inseminaciones artificiales, debido a que el riesgo de infección teórico es más elevado. Además, la calidad seminal inicial del varón debe ser muy buena para que, una vez procesada y descongelada, la muestra tenga una concentración de espermatozoides móviles suficiente para conseguir el embarazo con esta técnica.
Por todo ello, la técnica de elección tras un lavado seminal suele ser la FIV mediante ICSI (microinyección intracitoplasmática de espermatozoides). Por otro lado, si existen otros problemas de fertilidad en la pareja que dificulten el embarazo mediante inseminación artificial, también se optará por la FIV-ICSI.
Cuando la mujer es la afectada
Cuando es la mujer la afecta, se debe contraindicar el embarazo mientras la carga viral sea detectable. Las técnicas de reproducción se aplicarán en función del resultado del estudio de esterilidad.
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Se podría realizar una inseminación artificial o un ciclo de fecundación in vitro con el eyaculado de la pareja y, una vez embarazada, debe continuar con el tratamiento antirretroviral. “Cuando la carga viral es indetectable, el parto vaginal es posible según las indicaciones obstétricas. En caso de carga viral detectable se debe recomendar el parto por cesárea. No está recomendada la lactancia. Además de los cuidados básicos de cualquier embarazo (no fumar, no consumir alcohol, seguir una dieta equilibrada…).
Para garantizar la no transmisión del virus al bebé, la madre debe llevar una buena adherencia al tratamiento durante el embarazo.
Consideraciones adicionales
Una pareja en la que uno de sus miembros, o ambos, padecen infección por el VIH tiene que ser consciente de que, si desea tener un hijo, debe solicitar una atención especializada que pueda preservar su salud y la del recién nacido. Existen muy pocos centros que dispongan de experiencia y procedimientos estandarizados para la atención de pacientes infectados por el VIH que deseen tener hijos.
Pruebas y análisis necesarios
Antes de la aplicación de la técnica, se precisan una serie de resultados analíticos y pruebas complementarias, tanto para el hombre como para la mujer. Estos datos pueden obtenerse en la ciudad de origen de la pareja, muchas veces con la colaboración del especialista en enfermedades infecciosas que conduce habitualmente el caso.
- Seminograma: No se trata de un seminograma rutinario, sino que está especialmente orientado a conocer el potencial fecundante del varón después de la aplicación del proceso de lavado de semen, además, parte de esta muestra debe ser analizada mediante una técnica de PCR para asegurarse de que el lavado ha sido efectivo y que es apta para ser utilizada sin riesgo de contagio.
- Analítica sanguínea: Se solicita para tener un control de la infección y para el estudio de otra posible patología asociada. Incluye hemograma completo, bioquímica hepática y renal, serologías (HBsAg, anti-HC, lúes) y estudio VIH (niveles carga viral y valores CD4).
- Informe del especialista en enfermedades infecciosas: Debe ser realizado por el propio especialista que controla la patología de base del varón y conoce en profundidad el caso clínico. Se trata de un informe en el que se evalúa el estado actual de la enfermedad y se especifica el tratamiento que se está efectuando.
- Analítica sanguínea (mujer): Consiste en un hemograma completo, bioquímica hepática y renal, serologías (HBsAg, anti-HBs, anti-HC, rubéola, lúes, VIH) y grupo sanguíneo y Rh. Se realiza para una correcta valoración preconcepcional, que será necesaria en el caso de que el procedimiento finalice con éxito, es decir, que se consiga el embarazo.
- Analítica hormonal: Se realiza en el tercer día del ciclo menstrual y consiste en FSH, LH y 17 b-Estradiol. En caso de coincidencia con días festivos, también puede practicarse entre los días 2 y 4 del ciclo.
- Histerosalpingografía: Consiste en una radiografía con contraste, que estudia la permeabilidad de las trompas de Falopio. Preferentemente se efectuará entre los días 8 y 12 del ciclo.
- Determinación de la carga viral mediante PCR: Deberá efectuarse en el mismo ciclo de la inseminación y previamente a la misma.
Maternidad y VIH: Información adicional
Muchas mujeres y hombres con VIH desean tener hijos e hijas; sin embargo, hasta no hace muchos años era frecuente que su entorno, e incluso profesionales sanitarios, les aconsejaran renunciar a este deseo. La maternidad puede ser una experiencia muy positiva para las mujeres. No existe evidencia que indique el embarazo tenga efectos adversos relacionados con el VIH para la mujer.
La transmisión del VIH durante el embarazo es más probable cuando la madre está en fase de primoinfección o en fase avanzada de la infección por VIH. Actualmente, cuando las mujeres con VIH están en tratamiento y la carga viral está controlada o suprimida, el parto vaginal no supone mayor riesgo de transmisión, por lo que ya no se practica la cesárea electiva para todas las mujeres con VIH.
Recomendaciones actuales
Las recomendaciones actuales indican que el TAR está indicado en todas las gestantes independientemente del número de linfocitos CD4 y de la carga viral. Hay combinaciones de fármacos absolutamente seguros para ti y tu hijo/a. Actualmente no se recomienda la lactancia materna en madres que conviven con el VIH. Se recomienda leche de sustitución siempre que sea posible, a modo de evitar diferentes vías de transmisión, siendo la leche materna una de ellas.
En cualquier caso, es importante que la pareja pida consejo médico a la hora de buscar el embarazo, hacerse todas las pruebas necesarias y un exhaustivo control durante toda la gestación una vez conseguida.
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