¿Puede un hombre olvidar a la madre de sus hijos? Perspectiva psicológica

18.11.2025

La pregunta sobre si un hombre puede olvidar a la madre de sus hijos es compleja y multifacética. Para comprenderla, es crucial analizar la dinámica familiar, las emociones involucradas y el impacto psicológico tanto en el hombre como en los hijos.

El rol de la madre en la construcción del individuo

¿Por qué la madre es una figura tan importante en la construcción del individuo? Lo que se comenta aquí no es solo algo que yo particularmente nombro, sino que está basado en el propio diseño humano, biológico de una persona.

Mamá nos confirma lo importantes y valiosas que somos. ¿Recibiste suficiente amor incondicional, complacencia, mirada, escucha, intimidad emocional, ternura, confianza… en tu infancia? ¿De mamá?

Y es así, haga lo que haga nos va a afectar en todos los sentidos, sí o sí. No obstante, como nos dijo Alice Miller: “El cuerpo nunca miente”.

El impacto de la relación de pareja en los hijos

El amor de sus padres es decisivo a la hora de construir su propio concepto del amor de pareja, por eso, la responsabilidad de ser padre y/o madre es mucho mayor de lo que nos imaginamos, todo cuenta, somos ejemplo para ellos en el día a día, en nuestras actitudes, en lo que decimos y en lo que no decimos, en como somos en el amor, en la forma en la que lo expresamos y en como manejamos los problemas.

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Si continuas tu relación tóxica solo por “resistir” le estás diciendo a tus hijos que el amor es resistir, que no hay límites, que hacer daño y sentirse mal esta relacionado con el buen amor, es un mensaje poco saludable y lleno de consecuencias pues así es como construirán sus relaciones futuras.

Los niños más felices son los que crecen en un hogar donde sus padres se quieren. El motivo es que el amor más fuerte no es el natural o el de sangre. Sino el que surge entre dos personas diferentes que antes no se conocían, pero que ahora construyen un lazo incluso más fuerte que la sangre.

Claro, también es más difícil mantener ese cariño por el cónyuge que el paterno o materno. De ahí que sea mucho más fácil divorciarse que abandonar a un hijo.

Relaciones tóxicas y dependencia emocional

Todo comienza por un mal concepto sobre uno mismo, si un miembro de la pareja o los dos tienen una baja autoestima siempre conducirá a un pensamiento irracional producto de la desvalorización y la inseguridad. Haces cosas solo por complacer a tu pareja y que son contrarias lo que realmente quieres hacer.

No puedes expresarte con claridad por el miedo a ser juzgado. No puedes ser tú, mides todo lo que haces y dices. Seguramente si te sientes manipulado, desvalorizado, juzgado o maltratado estés en una relación tóxica.

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Cuando en una pareja una de las dos partes aprovecha el poder del vínculo para hacer daño a la otra mediante amenaza del abandono o chantaje emocional, no estamos hablando de amor, sino de una disfunción.

Cuando desaparecen el afecto y la ayuda, ya no hablamos de pareja sino de problema. La dependencia emocional no es amor, los celos no son amor, la crítica constante tampoco, el intentar cambiar a tu pareja o que el o ella lo intente contigo no es amor.

¿Cómo salir de una relación tóxica por el bienestar de los hijos?

No es fácil salir de ninguna relación, tampoco lo es cuando hay hijos pero lo es mucho menos si esa relación no es sana y cuando el propósito de uno o las dos partes es seguir haciendo daño, entonces en muchas ocasiones, el niño se convierte en la principal víctima de la ruptura.

¿Cómo salir de la relación “tóxica” para no afectar a mis hijos?

  1. Los padres no se separan: Pase lo que pase tu pareja y tú siempre seréis padres de vuestros hijos, os separáis como pareja, pero nunca como padres, por lo tanto, siempre debe de existir una buena comunicación referente a los niños donde ellos sientan que independientemente de que ya no estáis juntos, cuentan con el apoyo de los dos.
  2. La forma en la que comunicarlo: Como se lo comuniques a tus hijos que ha habido una separación en la pareja determinará muchas consecuencias. Es importante mantener una conversación con ellos donde estén presentes ambos progenitores y le ayuden (siempre en un lenguaje infantil) a comprender el por que papá y mamá han llegado a tomar esa decisión.
  3. Elimina frases que infravaloren a tu pareja: Tienes que darles la oportunidad a ellos de que construyan su propio concepto sobre quien es su padre o madre. Muchas veces no hacen falta verbalizaciones, miradas y actitudes son mas que suficientes. Evítalas.
  4. El niño no es la razón: Cuando los padres de un niño se separan, la primera emoción que siente el menor es culpa, cree que es él el problema de la separación, por ello trabajar con ellos en reconducir ese sentimiento hasta que quede la ausencia de este es clave para que entienda que el motivo del divorcio es independiente de él.
  5. El amor paternal continua: Aunque el amor entre mamá y papá haya terminado y dejando a un lado los problemas que han existido entre ambos, el amor por los hijos nunca muere, explicárselo así le ayudará a disminuir la ansiedad por abandono.
  6. Minimiza cambios: En una separación todo cambia, probablemente existan mudanzas de hogar o incluso de escuela, mantener los menos cambios posibles para él le ayudará a seguir construyendo su ambiente como un entorno seguro.
  7. Si estás bien, tu hijo también lo estará: Preocúpate de tu estabilidad emocional, de trabajar el duelo de la separación, de hacer deporte, comer bien y si es necesario, ponerte en manos de un especialista en psicología para lograr superar bien el cambio.

El síndrome de alineación parental

Existe un Síndrome de Alineación parental, hijos manipulados por un cónyuge para odiar a otro descrito por José Manuel Aguilar y lo describe como un conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual el padre o la madre transforma la conciencia de sus hijos , mediante distintas estrategias, con objeto de impedir obstaculizar o destruir sus vínculos con la otra parte de la pareja, el resultado en ese niño es dolor y frustración.

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Prioridades familiares: ¿A quién debemos amar primero?

La Psicología y la Antropología familiar llegan juntas a una conclusión diferente de lo que la mayoría de las familias piensan en cuanto al criterio del amor familiar. La cuestión no es a quién debería amar, eso no debería ni plantearse, sino que la cuestión es ¿en qué orden de prioridad deberíamos preocuparnos por cada miembro de la familia?

Si tenemos en cuenta todos los integrantes de entorno familiar: primero debo ser fiel a mí mismo, luego a mi pareja, luego mis hijos, después mis padres y seguido de ello, a mis amigos y hermanos. Aunque este orden puede alterarse en función de si mis padres, pareja o amigos son buenos o no: nunca va primero quien no me quiere que quien sí me quiere.

Porque lo que realmente constituye la familia es la relación de amor, no tanto de sangre. Las familias que no siguen el orden natural de prioridad dejan de ser familia y se convierten en un clan, con olor a cerrado, con ciertos apegos desequilibrados y numerosas relaciones de dependencia que tenderán progresivamente a lo sectario.

El distanciamiento materno y sus consecuencias

No tener contacto le da a una hija no amada espacio para respirar y liberarse de la manipulación y abuso emocional continuo; por sí sola no promueve la sanación de una infancia tóxica. La sanación se puede lograr mejor trabajando con un terapeuta capacitado, junto con los esfuerzos de autoayuda. La recuperación es un largo camino para la mayoría.

Las hijas esperan sentirse aliviadas, pero a menudo se sorprenden de que junto con ese suspiro, puede haber sentimientos de miedo, arrepentimiento, aislamiento y pérdida terrible. Según mi investigación, esto no es inesperado ni inusual, porque desconfiar de sus propias percepciones y ser propensas a la autocrítica y la duda son legados comunes, legados a las hijas de una madre no amorosa.

Una vez más, la terapia es la mejor solución. Por sanación, me refiero no solo a recuperarse de un tratamiento maternal abusivo o hiriente, sino también a aceptar cómo te adaptaste a ese tratamiento.

Una vez más, se trata de darse cuenta de que no tener contacto es un último esfuerzo para salvarse del dolor continuo y no una solución en sí misma.

Una campaña de desprestigio es horrible, por supuesto, pero también puedes sentir una falta general de apoyo de amigos y otros cercanos; el distanciamiento simplemente no es algo con lo que la mayoría de la gente se siente cómoda.

Parte de la culpa y la vergüenza provienen de la presión cultural, pero la profunda sensación de inseguridad de la hija y el miedo a cometer un error también alimentan a ambas.

Dejar el contacto formaliza la sensación de no pertenecer a tu familia de origen, algo que siempre has sentido, y puede despertar emociones poderosas y complicadas; a veces, las hijas no se encuentran preparadas para cuán intensos son sus sentimientos y cuán angustiadas se sienten.

Es importante que llores activamente no solo lo que necesitabas y se perdió: cuidado confiable, respeto, amor, apoyo, y la comprensión, sino la madre que te merecías.

A pesar de que sabes intelectualmente que el pozo está seco, y probablemente siempre lo ha estado, y te has divorciado de tu madre por una buena razón, simplemente no estás lista emocionalmente para aceptarlo.

La decisión de tener muchos hijos

Tener muchos hijos es una elección que va más allá de los estereotipos sociales. Desde una perspectiva psicológica, es importante entender que esta decisión puede afectar tanto a la mujer como a su entorno familiar. Cuando una pareja se inclina por la decisión de ser padres, han de tenerlo muy claro y más cuando optan por tener familia numerosa.

Se trata de una decisión en conjunto, en la que forman un bloque solido de decisiones de crianza. Es común enfrentar críticas y burlas por tener muchos hijos, lo que puede generar inseguridad y dudas.

Es fundamental recordar que cada familia es única y tiene sus propias necesidades y deseos. Si te encuentras en esta situación, es importante centrarte en tus valores y metas como madre.

Antes de tomar la decisión de tener muchos hijos, es esencial hacerse preguntas introspectivas. Reflexiona sobre tus expectativas, motivaciones y recursos emocionales. ¿Estás preparada para dedicar tiempo y energía a cada uno de tus hijos? ¿Cómo te imaginas tu futuro familiar y laboral?

Cuando una pareja decide tener más de tres hijos, puede ser sinónimo de estrés o deterioro de la relación de pareja. Tener muchos hijos implica una logística y organización especial.

Recomendaciones para familias numerosas

  • Prioriza el autocuidado y el equilibrio emocional para poder atender a las necesidades de cada miembro de la familia.
  • Establece rutinas que faciliten la convivencia y comunica claramente tus expectativas.
  • Fomenta la colaboración y la participación de todos en las tareas del hogar.
  • No olvidar tener momentos de intimidad y de calidad en pareja, y con cada uno de los hijos.

Sanando las heridas emocionales de la infancia

Somos una sociedad de niños traumados que siguen en guerra con papá y mamá. Una de las paradojas más grandes es que la familia es, en demasiadas ocasiones, fuente de lucha, conflicto y sufrimiento. Curiosamente, el concepto de “familia feliz” suele ser un oxímoron.

Por más “adultos” que nos consideremos, muchos seguimos cargando con una mochila emocional repleta de heridas y traumas originados durante nuestra infancia. Las pataletas que tenemos con 30, 40 o 50 años ponen de manifiesto que en nuestro interior reside un niño acomplejado, inseguro y enfadado.

Solemos culpar a nuestro padre y a nuestra madre de nuestras inseguridades, carencias y frustraciones. Nos convencemos a nosotros mismos de que la causa de nuestro malestar y sufrimiento tiene que ver con lo que nuestros padres fueron e hicieron. Sin embargo, la verdad es que nada ni nadie puede hacernos daño emocionalmente sin nuestro consentimiento.

Otro indicador de inmadurez es que seguimos intentando cambiar a nuestros progenitores. Prueba de ello es que nos frustramos cuando no cumplen con nuestras expectativas ni son como a nosotros nos gustaría que fueran.

Si bien cuando culpamos a nuestros padres de nuestro sufrimiento caemos en el victimismo, cuando queremos salvarlos caemos en el buenismo y en el paternalismo. Liberarnos emocionalmente de ellos implica comprender que su bienestar emocional no es nuestra responsabilidad, sino la suya.

Si realmente queremos cortar el cordón umbilical emocional con nuestros progenitores, hemos de reconocer que no necesitamos nada de ellos para ser felices. En vez de esperar que nos apoyen, nos comprendan o nos quieran, empecemos por amarlos nosotros a ellos.

Liberemos a nuestros padres de la responsabilidad de estar a la altura de nuestras expectativas. Recordemos que son seres humanos y que, como nosotros, están llenos de miedos, frustraciones y complejos. Es fundamental no olvidar que ellos también fueron niños y que probablemente carguen con una mochila emocional mucho más pesada que la nuestra.

Es muy fácil protestar y quejarnos de nuestros progenitores. Es una simple cuestión de imaginación encontrar más de un motivo por el cual condenarlos y rechazarlos. Por más errores que hayan cometido, cabe recordar que nadie nos enseña a ser padres.

Muchas personas sostienen que los hijos elegimos a nuestros padres antes de nacer. Sin embargo, es complicado poder verificarlo empíricamente. Lo que sí podemos comprobar es que no hemos tenido los padres que queremos, si no los que hemos necesitado.

Hacernos adultos pasa por asumir nuestra parte de responsabilidad, haciéndonos cargo de sanar las heridas emocionales de nuestro niño interior. Para ello, es fundamental matar a nuestros padres con el cuchillo del amor. Es decir, liberarnos de su influencia psicológica, siendo verdaderamente libres para ser nosotros mismos y seguir nuestro propio camino en la vida.

La relación de la pareja después de la separación

Es completamente normal que tu pareja tenga una relación cercana con la madre de sus hijos debido a la responsabilidad compartida de criar a los niños. La comunicación es esencial en una relación, y es importante que puedas hablar abierta y honestamente con tu pareja sobre tus sentimientos e inquietudes.

Es común que haya personas que mantienen una relación de amistad después de cortar con una relación de pareja, sobre todo cuando tienen hijos o hijas en común. Puede ser recomendable trabajar a dos niveles. El primero es a nivel individual, evaluar si la inseguridad puede salir de un deficit de autoconfianza y cómo potenciarla. El segundo es a nivel de pareja, donde es adecuado que haya una comunicación abierta en la pareja.

Tabla: Prioridades Familiares para una Dinámica Sana

Prioridad Miembro de la Familia Justificación
1 Uno mismo El autocuidado es fundamental para poder ofrecer apoyo y amor a los demás.
2 Pareja La relación de pareja es la base de la familia y requiere atención y cuidado.
3 Hijos Los hijos necesitan amor, apoyo y guía, pero no deben ser la única prioridad.
4 Padres Honrar y respetar a los padres es importante, pero no a expensas de la propia felicidad y bienestar.
5 Amigos y Hermanos Las relaciones con amigos y hermanos son importantes, pero no deben interferir con las prioridades familiares.

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