Sopa de Mariscos Durante el Embarazo: Seguridad Alimentaria y Recomendaciones
Durante el embarazo, es especialmente importante que la futura madre cuide su alimentación, por su propia salud, pero también para aportar al feto los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo, así como para evitar riesgos de infecciones y otros problemas.
¿Qué comer durante el embarazo?
No existe una dieta específica para el embarazo y la gestante debe comer de todo, de manera equilibrada y con moderación, siguiendo la tradicional dieta mediterránea y la pirámide alimentaria. En general, la embarazada ha de intentar tomar la cantidad suficiente de:
- Proteínas: Son necesarias para construir y reparar el tejido de la madre y del feto; se encuentran en carnes, huevos, pescados, leche y productos lácteos, legumbres, frutos secos y cereales.
- Hidratos de carbono: Constituyen la principal fuente de energía para la madre y para el feto. Están presentes en la pasta, legumbres, patatas, hortalizas y cereales, que conviene que sean integrales para ayudar a combatir el estreñimiento. En cambio, se recomienda limitar la ingesta de azúcares, presentes en las harinas refinadas, el pan blanco, la pastelería, la bollería industrial, el chocolate…
- Grasas: Portan ácidos grasos esenciales y energía, pero es mejor moderar su consumo y optar por grasas saludables, que se hallan en el aceite de oliva, y los ácidos grasos omega-3, muy importantes para el correcto desarrollo del feto. Estos se encuentran en los frutos secos, semillas y muchos pescados. Por contra, se debe limitar el consumo de grasas saturadas como las animales, el queso graso curado, la nata y la mantequilla.
- Hierro: Necesario para prevenir la anemia. Lo tienen las carnes rojas, cereales, legumbres y frutos secos. Es habitual en esta etapa que el médico aconseje a la mujer tomar suplementos de este mineral.
- Calcio: Está presente en la leche y productos lácteos, soja, acelgas, legumbres y almendras.
- Ácido fólico: Muy importante para el desarrollo del sistema nervioso central del bebé. Lo contienen las verduras de hoja verde, cereales, huevos, naranjas, legumbres y nueces. Las embarazadas deben tomar suplementos diarios de este mineral, al menos, hasta el tercer mes de gestación.
- Vitaminas y fibra: Imprescindibles para el correcto desarrollo del feto -sobre todo la B12-, se obtienen comiendo abundantes frutas (4 o 5 porciones diarias y mejor enteras que en zumo), hortalizas y verduras frescas, siempre lavándolas bien.
Otras recomendaciones generales respecto a la alimentación son:
- Moderar el consumo de sal, que debe ser yodada.
- Ingerir mucho líquido: unos dos litros de agua al día -en torno a los ocho vasos diarios-, para ayudar a combatir el estreñimiento, controlar las náuseas y los vómitos, evitar la sequedad de la piel y a prevenir las infecciones urinarias. También se pueden tomar infusiones, leche, caldos y zumos, que deben ser naturales o pasteurizados.
- Controlar el consumo de bebidas con gas o excitantes como el café, el té y los refrescos de cola.
Por último, resulta crucial cocinar los alimentos de manera adecuada, esmerar la higiene al prepararlos y manipularlos e ingerirlos bien hechos.
¿Por qué es importante la seguridad alimentaria durante el embarazo?
Durante el embarazo, el sistema inmune de la mujer se modifica y algunos microorganismos pueden llegar al feto atravesando la barrera placentaria. Por otra parte, los alimentos y el agua pueden constituir una fuente de transmisión de estos microorganismos y, por tanto, provocar infecciones alimentarias.
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¿Cuáles son las enfermedades más nocivas transmitidas por alimentos?
En función del tipo de enfermedad alimentaria y la etapa del embarazo en que se produce, las consecuencias para el feto pueden ser muy graves. Las enfermedades que más impacto pueden tener son:
- Listeriosis: Es una infección causada por la bacteria Listeria monocytogenes, que puede sobrevivir y reproducirse en los alimentos. Si la infección llega a la sangre, puede causar sepsis, aborto, alteraciones en el feto (por ejemplo, ceguera, deficiencias cerebrales, cardíacas o renales) nacimiento de bebés con bajo peso o mortalidad infantil. Se halla en alimentos listos para consumir de origen vegetal y animal, lácteos elaborados con leche no pasteurizada, patés, ahumados como el salmón y embutidos.
- Toxoplasmosis: Es una enfermedad provocada por el parásito Toxoplasma gondii, bastante común y presente en todo el mundo. Si la toxoplasmosis tiene lugar durante el embarazo o poco antes de él, el bebé puede sufrir pérdida auditiva, discapacidad intelectual y ceguera. También puede causar abortos y malformaciones en el feto. Por eso, si la madre no ha sufrido antes esta patología, en cuyo caso queda inmunizada, debe evitar las posibles vías de contacto: la ingesta de carne cruda -incluyendo embutidos- o poco cocinada y el contacto con heces de gatos o tierra contaminada.
- Salmonelosis: Causada por una bacteria llamada Salmonella, si la madre sufre fiebre, vómitos, diarrea y deshidratación, puede llegar a producirse un aborto o parto prematuro. También puede llegar a causar meningitis. Además, la embarazada puede contagiar a su hijo durante el parto.
- Anisakis: Son unos parásitos similares a pequeños gusanos que anidan principalmente en los intestinos y vísceras de los peces y que, en los humanos, pueden provocar síntomas digestivos como dolor abdominal, náuseas y vómitos y, en casos más extremos, alergias con reacciones anafilácticas. Aunque estos parásitos no traspasan la placenta, los síntomas sufridos por la madre pueden poner en riesgo la salud del bebé. Para evitarlos, hay que evitar el consumo de pescados crudos o ahumados, en salazón, etc. Es recomendable congelarlos durante al menos cuatro días y cocinarlos durante al menos dos minutos a más de 60ºC.
Alimentos de riesgo
Para evitar las infecciones y/o intoxicaciones alimentarias, las embarazadas deben seguir algunas recomendaciones especiales en su dieta.
¿Puedo comer pescado y marisco si estoy embarazada?
Como ambos productos pueden contener mercurio, es mejor no consumir especies grandes predadoras como el pez espada (emperador), el tiburón (cazón), la caballa, el atún rojo y el lucio. También deben evitarse los pescados y mariscos crudos, los ahumados y los marinados (sushi, sashimi, ostras, almejas y vieiras crudas, ceviche, carpaccio de pescado, boquerones en vinagre, el salmón o la trucha ahumados…), dado que podrían ser portadores de listeria y parásitos.
Las embarazadas sí pueden ingerir mariscos ahumados durante el embarazo si son enlatados, no perecederos o si se han cocinado. Respecto al resto de pescados y mariscos crudos, también pueden consumirse tras cocinarse suficientemente y, preferiblemente, tras haber sido congelados durante un mínimo de cuatro días, para evitar el riesgo de infecciones por anisakis.
¿Cómo se debe comer la carne en el embarazo?
Las carnes deben quedar completamente hechas por dentro. Deben evitarse los carpaccios, carnes precocinadas, y ensaladas preparadas que lleven pollo, jamón, etc.
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¿Los patés y embutidos están prohibidos?
Durante el embarazo, si la mujer no está inmunizada frente a la toxoplasmosis, se han de evitar los embutidos (jamón, chorizo, lomo embuchado, salchichón, salami, mortadela…), los patés refrigerados, el tocino… Se pueden tomar sin riesgo las salchichas si se cocinan suficientemente, así como los productos cárnicos en conserva (latas de jamón cocido o patés), dado que la esterilización los hace seguros. Una vez abierto el envase, debemos seguir las instrucciones de conservación o consumirlo antes de cuatro días. También pueden consumirse después de cocinarse a 75º. En el caso de los embutidos crudos curados, pueden tomarse si previamente se han congelado durante diez días a -22º o si se cocinan -si bien su consumo excesivo no es recomendable por su alto contenido en grasa y sales-.
¿Qué tengo que hacer con los lácteos?
Hay que evitar tomar leche no pasteurizada, por el riesgo que conlleva de contraer infección por listeria. Esta indicación se extiende también a los quesos y demás lácteos, que deberán ser siempre pasteurizados.
¿Cómo hay que tomar las frutas y verduras en el embarazo?
A la hora de consumirlas, lo más importante es la preparación: han de cortarse primero las partes dañadas y, posteriormente, lavarlas bien bajo el chorro de agua del grifo, incluso si se van a pelar. Si se van a tomar crudas sin pelar (incluidas las plantas aromáticas frescas), es conveniente sumergirlas de cinco a diez minutos en un recipiente de agua potable que contenga unas gotas de lejía apta para la desinfección del agua de bebida, y luego, enjuagarlas con agua abundante.
¿Son perjudiciales los huevos si estoy embarazada?
Dado que pueden contener salmonela, solo pueden tomarse muy cuajados. Se evitarán, por lo tanto, los huevos pasados por agua, poché, etc., y si se preparan platos que los contengan, deben cocinarse a suficiente temperatura. Además, desecharemos los alimentos que contengan huevo crudo o poco cocinado, como salsas y mayonesas caseras y algunos postres (tiramisú, mousses, merengues, brownie, helado casero…).
Recomendaciones generales para la seguridad alimentaria
Para prevenir de manera general las enfermedades transmitidas por los alimentos, se deben seguir cuatro pasos muy sencillos:
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- Separar: Se han de manipular correctamente las carnes, huevos y pescados y mariscos crudos con el fin de evitar las contaminaciones cruzadas.
- Enfriar: Es recomendable conservar los alimentos a baja temperatura para evitar la proliferación de las bacterias: mantenerlos en el frigorífico a un mínimo de 4º y en el congelador, a -18ºC. Además, sigue la regla de las dos horas: desecha los alimentos perecederos que queden fuera del frigorífico a temperatura ambiente durante más de dos horas. Si el día es caluroso, este periodo se reduce a una hora.
- Lavar: Las bacterias transmitidas por los alimentos pueden propagarse por toda la cocina y llegar a las tablas de cortar, utensilios, esponjas y otros productos. Por este motivo, hay que lavar las tablas, utensilios y superficies de trabajo con agua caliente y jabón después de preparar cada alimento y antes de empezar con el siguiente. También es fundamental lavarse las manos con agua y jabón cuidadosamente antes y después de manipular alimentos, tras ir al baño, cambiar pañales o tocar mascotas.
- Cocinar: Deben prepararse y calentarse los alimentos a alta temperatura para eliminar las posibles bacterias, capaces de sobrevivir hasta los 60º. Como norma general, se han de cocinar los alimentos de origen animal (carne, pescado y huevos) hasta que el interior alcance los 75ºC durante un minuto.
Pescados recomendados durante el embarazo
Hay pescados que durante el embarazo podéis comer sin ningún problema, como estos: pescadilla, bacalao, sardinas, anchoas, boquerones, salmón, gallo, calamar y mariscos (prácticamente todos).
El pescado es una fuente importante de nutrientes como, entre otros, de ácidos grasos omega 3 de cadena larga, proteínas de alta calidad, selenio (Se) y vitamina D. Sin embargo la fuente de exposición principal al metilmercurio es el consumo de pescado salvaje -no de piscifactorías- y marisco contaminado.
Otros pescados azules recomendados durante el embarazo debido a su bajo contenido en mercurio son: boquerones, sardinas y truchas.
Otros tipos de pescados que contienen poco mercurio y también se podrían ingerir durante el embarazo son: el arenque, la carpa, la dorada, el salmón, la lubina, la merluza o el lenguado, entre otros. Las embarazadas también pueden comer berberechos, pulpo o calamar, por ejemplo.
Pescados a evitar durante el embarazo
Los pescados que no se recomiendan comer durante el embarazo debido a que tienen altos niveles de mercurio suelen ser depredadores, ya que acumulan más cantidad de este metal.
A continuación, se indica una lista de pescados que las embarazadas deben evitar comer en la medida de lo posible:
- Pez espada o emperador.
- Tiburón como, por ejemplo, el cazón.
- Atún rojo.
- Lucio.
Tampoco está indicado tomar sushi ni ceviche de pescado, así como cualquier otro pescado o marisco crudo puesto que podrían causar alguna infección en el embarazo.
Precauciones al comer marisco durante el embarazo
Comer mariscos en el embarazo requiere de ciertas precauciones que garanticen poder evitar riesgos de contaminación. Sí, pero lo más apropiado es que siga estas recomendaciones para consumir marisco de forma segura durante esta etapa tan especial:
- Evitar mariscos crudos: Consumir marisco crudos en el embarazo, o poco cocinado, puede aumentar el riesgo de infecciones, como la salmonelosis, anisakis o la toxoplasmosis.
- Cocinar adecuadamente: Los mariscos no están prohibidos en el embarazo, pero sí deben cocinarse adecuadamente para eliminar cualquier bacteria o parásito potencialmente dañino.
- Fuentes fiables: Se puede comer mariscos en el embarazo, pero lo mejor es comprarlos en tiendas y mercados locales de confianza y calidad. Siempre hay que buscar su frescura y buen tratamiento del producto.
- Mercurio en mariscos: Es necesario limitar el consumo de mariscos con alto contenido de mercurio, como pueden ser el mejillón en determinadas épocas o el berberecho.
- Variedad y equilibrio: Hay que incluir una variedad de mariscos en la dieta para obtener diferentes nutrientes beneficiosos.
- Higiene alimentaria: Lavarse bien las manos y limpiar los utensilios de cocina después de manipular mariscos crudos es imprescindible para no sufrir a causa de la contaminación cruzada.
- Alérgenos: En caso de tener alergia a algún marisco, es prioritario evitar su consumo y consultar a un profesional de la salud.
- Almacenamiento seguro: Los mariscos son productos delicados, por lo que es importante conservarlos a la temperatura adecuada para prevenir la proliferación de bacterias.
- Información nutricional: Conocer el valor nutricional del marisco e incluirlo en su cantidad justa es vital para mantener una dieta equilibrada.
- Moderación: Como ocurre con cualquier alimento, el marisco debe ser consumidos con moderación para evitar excesos y evitar problemas con ciertos elementos que pueden resultar dañinos, como el ácido úrico.
Riesgos de comer marisco crudo durante el embarazo
El consumo de marisco crudo durante el embarazo conlleva ciertos riesgos que las futuras mamás deben tener en cuenta para proteger tanto su salud como la del bebé en desarrollo. Aunque el marisco puede ser una fuente de nutrientes valiosos, es importante conocer los peligros asociados a él para poder tomar las precauciones adecuadas antes de ingerirlo.
- Salmonelosis: La salmonelosis es una infección bacteriana que puede transmitirse a través del consumo de marisco crudo contaminado con la bacteria Salmonella. Durante el embarazo, esta enfermedad puede tener efectos graves en la salud de la madre y el feto. Los principales síntomas incluyen fiebre, diarrea, dolor abdominal y vómitos. Para evitar esta infección, es esencial asegurarse de que el marisco esté bien cocinado antes de consumirlo.
- Anisakis: El Anisakis es un parásito nematodo presente en los pescados de mar y los cefalópodos, como los calamares y las sepias. Si una mujer embarazada consume marisco crudo o poco cocinado que esté infectado con larvas de Anisakis, puede desarrollar una enfermedad llamada anisakiasis. Esta enfermedad puede causar síntomas gastrointestinales y reacciones alérgicas. Por lo tanto, es importante evitar el consumo de marisco crudo para prevenir la infección por Anisakis.
- Toxoplasmosis: La toxoplasmosis es una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii, que puede encontrarse en mariscos crudos contaminados. Durante el embarazo, esta infección puede resultar peligrosa porque puede transmitirse al feto y provocar problemas de salud graves. Es esencial asegurarse de que el marisco esté bien cocinado además de tomar otras precauciones higiénicas para evitar la toxoplasmosis.
Hábitos tóxicos durante el embarazo
¿Se puede fumar durante el embarazo?
Fumar siempre es perjudicial para la salud, pero durante el embarazo es además muy peligroso para el feto, que queda expuesto a la acción de más de siete mil sustancias tóxicas. Entre ellas, se encuentran la nicotina, el alquitrán y el óxido de carbono, que alteran su circulación sanguínea y la del cordón umbilical y reducen los movimientos respiratorios del bebé. Esto, a su vez, disminuye la cantidad de oxígeno y nutrientes que pasan a la placenta y aumenta el riesgo de bajo peso al nacer, hemorragia, parto prematuro, desprendimiento prematuro de la placenta y aborto.
No hay un nivel seguro de consumo de tabaco durante el embarazo, por lo que esta etapa puede ser un buen momento para dejar de fumar, pero no solo para la madre, sino también para el padre o pareja, puesto que respirar el humo producido por otros fumadores también es perjudicial para el feto y la embarazada. Por tanto, esta debe mantenerse alejada siempre de los ambientes cargados de humo.
¿Es tan perjudicial beber alcohol estando embarazada?
El alcohol que ingiere la madre pasa directamente a través de la placenta a la sangre del feto, cuyo organismo no está preparado para metabolizarlo. Aunque sea de baja graduación, beberlo manera regular, aunque sea en bajas cantidades, puede afectar al sistema nervioso central del bebé, provocar bajo peso al nacer, malformaciones -cabeza demasiado pequeña, mentón hundido, ojos demasiado separados, labio leporino y nariz plana- y, una vez nazca, dificultades en el aprendizaje.
No hay ninguna cantidad de alcohol ni ningún tipo de bebida alcohólica que pueda considerarse segura durante el embarazo, por lo que lo más recomendable es abandonar su consumo por completo. Es más, se aconseja a la mujer evitarlo desde que planifica quedarse embarazada, dado que puede afectar al desarrollo del embrión ya en las primeras semanas, mientras que durante el segundo y tercer trimestre, su consumo está asociado a un mayor riesgo de problemas sensoriales, crecimiento y retraso mental en el bebé.
Tabla resumen de recomendaciones sobre el consumo de pescado y marisco durante el embarazo
| Tipo de Pescado/Marisco | Recomendación |
|---|---|
| Pescados grandes depredadores (pez espada, tiburón, atún rojo, lucio) | Evitar |
| Pescados y mariscos crudos, ahumados o marinados (sushi, sashimi, ostras crudas, etc.) | Evitar |
| Mariscos ahumados enlatados o cocinados | Consumir con seguridad |
| Pescados y mariscos cocinados | Consumir tras cocinar suficientemente y, preferiblemente, congelar previamente |
| Pescadilla, bacalao, sardinas, anchoas, boquerones, salmón, gallo, calamar | Consumir con seguridad |
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