Victoria Eugenia de Battenberg: Su Vida, Matrimonio e Hijos

26.10.2025

Victoria Eugenia de Battenberg -Ena para los suyos, por el gaélico Aithne (fuego pequeño)- nació en el castillo de Balmoral en 1887. Fue bautizada con los nombres de Victoria, por su abuela materna, Eugenia, por su madrina, la emperatriz Eugenia, viuda del emperador Napoleón III y de Julia, por su abuela paterna. Se le añadió el nombre de Eva en antiguo gaélico pero la letra de la princesa Beatriz resultó ilegible para el celebrante que lo transformó en Ena.

La princesa Ena creció en la Corte de la reina Victoria de Inglaterra en Buckingham Palace. Pasó su infancia en el castillo de Windsor, condado de Berkshire, en Balmoral, Escocia, condado de Aberdeenshire y en Osborne House la residencia de verano que la reina Victoria tenía en Cowes, en la Isla de Wight. Osborne House tuvo siempre un significado especial tanto para Victoria Eugenia como para Alfonso XIII por las regatas.

Su madre, la princesa Beatriz, fue la última hija de la reina Victoria y el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo y Gotha. Su padre, Enrique de Battenberg, había fallecido de malaria cuando ella tenía solo ocho años.

Su presentación en sociedad tuvo lugar en 1905, año en que conoció a Alfonso XIII, de quien dijo en una entrevista: “No se puede decir que fuese guapo, pero tenía una buena estatura. Era muy simpático, vivaz, pero no guapo. Era meridional, muy meridional”.

Matrimonio con Alfonso XIII

En 1905, reinando su tío Eduardo VII, la joven princesa, rubia, de ojos azules, dotada de una gran belleza y también frialdad, asistió a un baile organizado por el rey en Biarritz, en el hotel de Palais, lugar donde un jovencísimo Alfonso XIII la miró por primera vez y empezó a cortejarla.

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Tras abjurar del protestantismo y recibir el bautismo católico en San Sebastián, en enero de 1906, la Casa Real hizo público su compromiso. Al público parecía agradarle aquella muchacha “delicada y espiritual”, en palabras de Azorín, a la que los lectores del monárquico ABC habían designado en una encuesta como favorita para desposarse con el rey.

Parecía todo perfecto, pero no lo era. Había dos obstáculos, en principio insalvables, para la que sería su suegra, la muy devota y recatada reina María Cristina: en primer lugar no consideraba que tuviera suficiente rango ¡y eso que era nieta de la mismísima reina Victoria!

Pero es que si bien por línea materna su pedigrí era impecable, por la paterna no lo era tanto y nuestra joven protagonista 'solamente' ostentaba el título de alteza, ya que su padre no descendía de familia real. Pero no solo eso, había un problema de salud importante y eran los antecedentes de hemofilia de la princesa, una enfermedad que transmiten las mujeres y que padecen los hombres.

Superadas todas las dificultades, el 31 de mayo de 1906 se celebró el casamiento en la madrileña iglesia de San Jerónimo el Real. Alfonso XIII contaba veinte años, dos años más que su prometida.

La ceremonia nupcial se celebró el 31 de mayo de 1906 en la iglesia de San Jerónimo el Real, y, como sabemos, estuvo marcada por el intento de magnicidio de Mateo Morral. Cuando la comitiva regresaba a palacio, el joven anarquista arrojó una bomba desde un balcón de la calle Mayor, matando a unas veinticinco personas. Los reyes salieron ilesos.

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Años después, Victoria Eugenia recordaría la angustia de aquella jornada en una entrevista a la televisión francesa: “Les puedo asegurar que no fue agradable bajar y ver toda aquella sangre. Vi a un pobre soldado con las piernas así [haciendo una X con los dedos].

Se tiñó su día, en teoría más feliz, de sangre y su vestido nupcial. Se cancelaron las celebraciones y, de esa manera tan triste, dio comienzo su matrimonio.

Idioma y Religión: Obstáculos

Sabemos que la reina Victoria Eugenia dominaba, lógicamente, además del inglés, el francés y el alemán, pero el español, en el momento de contraer matrimonio, no lo conocía. Tampoco tuvo a nadie que se lo enseñara, lo aprendió sola.

Hay que decir que era una mujer cultivada, acostumbrada al placer del estudio y se demoró casi dos años en aprender a manejarse con cierta soltura, pero nunca la suficiente para entenderse con un marido demasiado campechano para su británica personalidad.

Otro gran escollo, y este en aquella época no era una cuestión baladí, fue la religión que ella profesaba: el anglicanismo. Tuvo que ser rebautizada y tuvo que abandonarla para abrazar el catolicismo. Es fácil imaginar que esto solo fue a efectos de cara a la galería.

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La lengua fue un problema, la religión, también, pero sobre todo fue la radical diferencia en la manera de ser del español y el británico lo que hizo que jamás se sintiera en casa. Esto, unido a las constantes infidelidades del rey, la hicieron profundamente desgraciada.

Hijos de Alfonso XIII y Victoria Eugenia

A pesar de los pesares, a la pareja real les dio tiempo a tener siete hijos, pero ni siquiera ese número fue lo suficientemente prolífico como para garantizar de una manera tranquila una sucesión y continuidad dinástica.

La Reina Victoria Eugenia retratada por Sorolla en 1910.

Fueron golpes muy duros para Victoria Eugenia -madre también de Jaime (1908-1975), Beatriz (1909-2002), María Cristina (1911-1996) y el citado Juan (1913-1993)-, que, a buen seguro, se sintió juzgada por su marido y su suegra, María Cristina de Habsburgo-Lorena, por haber introducido la hemofilia en la familia real española.

La reina Victoria Eugenia con sus hijos Alfonso, Beatriz y Jaime, c.

A continuación se presenta una lista de los hijos de Alfonso XIII y Victoria Eugenia:

  1. Alfonso de Borbón y Battenberg (1907-1938): El primogénito, Príncipe de Asturias, fue diagnosticado con hemofilia, transmitida por su madre. Renunció a sus derechos al trono en 1933 para casarse con una plebeya. Falleció por las heridas de un accidente de tráfico por culpa de su hemofilia.
  2. Jaime de Borbón y Battenberg (1908-1975): El segundo hijo, quedó sordomudo tras una operación a los cuatro años, quedando invalidada así su valía para ser el heredero. Su padre le hizo renunciar al trono en 1933 y lo convirtió en duque de Segovia. Era el abuelo de Luis Alfonso de Borbón.
  3. Beatriz de Borbón y Battenberg (1909-2002): La tercera hija, se casó con Alessandro Torlonia y fue la abuela de Alessandro Lecquio.
  4. Fernando de Borbón y Battenberg: Niño muerto.
  5. María Cristina de Borbón y Battenberg (1911-1996): Se casó con Enrico Eugenio Antonio Marone-Cinzano.
  6. Juan de Borbón y Battenberg (1913-1993): El quinto hijo, Conde de Barcelona y sucesor de su padre como jefe de la Casa Real española, y padre de Juan Carlos I. Jamás logró ser rey por la dictadura de Franco. Sus derechos pasaron directamente a su hijo don Juan Carlos, que reinaría a la muerte del dictador con el nombre de Juan Carlos I.
  7. Gonzalo de Borbón y Battenberg (1914-1934): Murió con tan solo 20 años y nació aquejado de hemofilia.

Se casaron muy enamorados aunque les duró poquísimo debido a enfermedad que ella transmitía. Alfonso XIII enseguida comenzó a frecuentar lechos ajenos, de otras damas a las que agasajaba y dejaba embarazadas, cosa que, por supuesto, llegaba a los oídos de una reina que no conseguía conectar con un estilo de vida como el español, al que encontraba bruto, insensible con los animales.

La fiesta de los toros le debe a esta reina que los caballos vayan protegidos ya que, después de verle las tripas fuera a uno en una corrida, se desmayó. Hay que tener en cuenta que el pueblo inglés, y muy especialmente las clases altas, adoran todo lo que tenga que ver con el mundo equino.

Exilio, Regreso Temporal y Muerte

Con la proclamación de la victoria de los republicanos, Alfonso XIII hizo las maletas y se fue al exilio en 1931. Jamás volvió a pisar España y murió, solo, en Roma.

El 15 de abril de 1931, tras los comicios celebrados días antes (12 de abril), dieron la rotunda victoria a los republicanos, su marido el rey, Alfonso XIII, tomó la dolorosa y voluntaria decisión de suspender el ejercicio del poder real y marcharse al exilio. La II República Española no daba espacio para una familia real poco querida.

Primero arribaron a Francia y más tarde a Italia (por entonces un reino y no una república aunque poco tardaría en serlo). Las cosas entre el matrimonio iban fatal y decidieron separarse. Físicamente, claro está, ya que no entró jamás en sus pensamientos la idea del divorcio.

Victoria Eugenia se trasladó a vivir a Londres, concretamente al 34 de Porchester Terrace, que hoy día es la embajada de Perú.

Sin embargo, las cosas no iban a ser fáciles para la joven y atribulada reina. En 1939, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial abandonó Londres y, lo más doloroso, dejó de pertenecer a la familia real británica. Se instaló en Lausana, donde viviría hasta su fallecimiento.

La vida para la que había sido el amor de su vida, pero a la que le había sido infiel en tantas ocasiones, no tuvo mejores perspectivas, aunque sí tuvo la dicha, en los últimos años de su vida, de pisar suelo español aunque fuese tan solo por unas horas. Cuando lo hizo, pudo comprobar que el pueblo español sí la quería, a pesar de lo que ella siempre había percibido.

Bien es cierto que en 1968 la prensa era una cosa ya perfectamente establecida y llegar al pueblo era una tarea mucho más sencilla que cuando ella había sido la fría y extranjera reina de España.

Ena falleció un año y pico después de aquel bautizo en tierras españolas, concretamente el 15 de abril de 1969. Su esposo había muerto ya en 1941.

En un principio fue enterrada en la capilla del Sacre Coeur de Lausana y, reinando ya don Juan Carlos, el 25 de abril de 1985 sus restos y los de sus hijos Alfonso, Jaime y Gonzalo fueron trasladados a la Cripta Real del Panteón de los Reyes en el Monasterio de El Escorial.

La reina madre enfermó gravemente el 13 de mayo de 1969.

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