Victorino Alonso: Biografía de un Magnate Minero Español
Victorino Alonso, una figura prominente en la industria minera española, ha forjado una trayectoria profesional marcada por la ambición y una fuerte determinación para alcanzar sus objetivos.
Nacido en León el 26 de agosto de 1952, Victorino Alonso es Ingeniero Superior de Minas por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Oviedo. Una vez finalizados los estudios se centró exclusivamente en las empresas familiares, ocupando diversos puestos de trabajo de cara a obtener un amplio conocimiento de las distintas facetas de la explotación minera.
Natural de La Vid en La Pola de Gordón (León), estudió Ingeniería Superior de Minas en Oviedo y al volver cogió las riendas de las explotaciones familiares e impuso su manera de entender el negocio.
A partir de 1985 asume responsabilidades de dirección en las empresas mineras familiares y se inicia la expansión del Grupo de Empresas Victorino Alonso con la adquisición de nuevas explotaciones que actualmente se integran en Unión Minera del Norte, S.A.
En 2006 se hizo con el control de la compañía asturiana Hullas del Coto Cortés, S.A. que junto a Minero Siderúrgica de Ponferrada, S.A. conforman actualmente la empresa Coto Minero Cantábrico, S.A.
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En el año 2000 diversifica el Grupo Empresarial con la adquisición de dos empresas constructoras (Ferpi, S.A.
Expansión y Control del Sector Minero
A finales de los ochenta, invirtió en la compra de decenas de pequeñas empresas mineras, cuando todo el sector parecía abocado al cierre y acabó controlando un entramado societario tan complejo que ni la Policía Judicial podía identificar sus bienes. Pero le consideraba "administrador único y latente coordinador" del popularmente denominado Grupo Victorino Alonso (GEVA).
Después de siete años de fulgurante adquisición de sociedades en declive, consiguió hacerse con la compañía carbonera privada más importante del país: Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP). Esta operación lo convirtió en el objetivo de todas las miradas.
Alonso mantuvo en funcionamiento MSP desde 1994 hasta 2008. Tras hacerse con Hullas del Coto Cortés, las fusionó bajo el nombre de Coto Minero del Cantábrico (CMC).
Acusaciones y Litigios Judiciales
Los litigios judiciales han acompañado la trayectoria profesional del leonés desde sus inicios. Se le ha condenado por fraude fiscal, apropiación indebida o delitos contra el patrimonio, pero sus empresas han seguido nutriéndose de dinero público. Unas ayudas que según ha defendido su abogado, César Garnelo, se "han devuelto al Estado con creces" con los puestos de trabajo creados en el sector.
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La compra del gigante MSP estuvo en entredicho durante mucho tiempo y, en noviembre de ese mismo año, el juez Irineo García Brugos abrió diligencias penales por las irregularidades observadas durante la adquisición. Se puso en evidencia la falta de transparencia en los avales presentados y la desigualdad de oportunidades para el resto de competidores, pero la causa se archivó dos años después, tras la muerte del magistrado. Sus visitas a los juzgados acababan de empezar.
También en 1994, Unión Fenosa le demandó por fraude en la venta de carbón de baja calidad a la central térmica de La Robla (León). Dieciséis años más tarde, el Tribunal Superior de Justicia condenó a Agrupación Minera del Bierzo (AIE) y Unión Minera del Norte (UMINSA) al pago de más de 14 millones de euros. La sentencia explica cómo el mineral suministrado era de media un 40% cenizas, algo que, según manifiestan los expertos en ese mismo documento, hace que "a duras penas pueda considerarse carbón".
En 2008, tras diez años de investigación, la Audiencia Provincial de León lo condenó por fraude fiscal cometido en los años 1993, 1994 y 1996 con Coto Minero del Sil. La sanción obligaba al empresario a indemnizar a la Hacienda Pública con más de tres millones de euros y suprimía su derecho a percibir subvenciones públicas durante dos años.
Estrategias Empresariales y Políticas
En estos años ha sabido rodearse de todos los que podían favorecerle. Sin ideologías, ni reparos. "Ha sido presidente de la patronal del carbón durante seis años y ha tenido relaciones privilegiadas con una generación de máximos líderes políticos", explica el ex eurodiputado de Los Verdes David Hammerstein. Este engranaje se completa con su habilidad para conseguir el favor de sindicatos y trabajadores. Juntos defendieron la continuidad de la minería del carbón a base de ayudas públicas multimillonarias.
El empresario pone en práctica una estrategia que continuaría el resto de su carrera: abandona cargos de responsabilidad en sus sociedades y se mantiene en un segundo plano como apoderado. Demostrar que realmente es él quien está detrás de las sociedades, aunque no aparezca como tal en el Registro Mercantil, ha sido uno de los principales escollos en investigaciones policiales y judiciales.
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En 2009, el leonés abandonó oficialmente su cargo ejecutivo al frente de CMC. Sin embargo, el informe elaborado por la administración concursal cuatro años después manifestaba que era "administrador de hecho" porque, entre otros motivos, "fue él quien adoptó la decisión de solicitar la liquidación de la sociedad".
Diversificación y Contratos Públicos
El año 2000 trajo cambios en su modelo de negocio. Lo diversificó y empezó a optar a contratos públicos, principalmente para la construcción de carreteras, infraestructuras ferroviarias y obras hidráulicas. Durante estos años, adquirieron protagonismo Peninsular y Contratas y Ferpi, Transportes y Obras. La primera llegó a adjudicarse, hasta 2014, al menos 41 concursos por valor de más de 230 millones de euros, según lo publicado en el BOE.
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) le confió en 2011 uno de sus contratos más cuantiosos: la adecuación de los túneles del AVE de Pajares (León) por un importe de cerca de 35 millones de euros. Es uno de los tres contratos que ha recibido de la empresa pública.
El Escándalo del Carbón Desaparecido
Uno de los escándalos más recientes protagonizado por Victorino Alonso ha sido el robo de más de medio millón de toneladas de carbón del Almacén Estratégico Temporal de Carbón (AETC). Este se creó en 2009 durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para paliar la crisis del sector.
La hullera estatal se querelló en 2013 contra UMINSA y CMC al detectar que parte del combustible que les había comprado y que debían almacenar, había desaparecido. Las empresas justificaron que la merma se debía al viento y a la lluvia. Tras varios recursos, el pasado mes de mayo la Audiencia Provincial de Oviedo multó a UMINSA con más de 36 millones de euros. A los pocos días de conocerse la sentencia, la sociedad acudió a los juzgados y presentó su liquidación.
El Legado de Victorino Alonso
Su imperio minero está en retroceso, como las ayudas a la industria. Los problemas judiciales a los que se enfrenta son cada vez más y sus resultados más desfavorables. "Victorino Alonso tuvo el mismo papel que José Ángel Fernández Villa para controlar el avispero de la minería, pero en León. Hizo rehenes de su negocio a los mineros y sus familias, y si les tenía que dejar sin comer cuatro meses, les dejaba sin comer cuatro meses, o sea, no le importaba hacer lo que fuera con tal de salirse con la suya", aseguran Cristina Fanjul y Víctor del Reguero, autores del libro "Don Vito. Una historia de mafia, política y carbón".
Alonso, insolvente, ahora está en tercer grado tras su última condena en los tribunales. Su nombre es uno de los más desconocidos de los Pandora Papers, pero en realidad la figura de Victorino Alonso merece más de una explicación.
'Don vito', como le llaman sus trabajadores, es el autor de la barbaridad medioambiental más penada de toda la Unión Europea. El empresario fue condenado a abonar 170 millones de euros de multa por destrozar una zona protegida, la mina de 'El Feixolín', explotada por una de sus empresas durante más de 13 años.
Sólo un milagro explica que, con semejante historial, Alonso no haya pisado nunca la cárcel. Eso, o Gatón tiene razón: el señor del carbón ha sido uno de los animales más protegidos por las administraciones españolas. Pero su suerte ha empezado a cambiar. Las condenas se amontonan y su entrada en prisión se da por segura. Y con las revelaciones de los Pandora Papers, su patrimonio oculto ya no está tan a salvo como él querría. Quienes durante décadas le defendieron a muerte, sus trabajadores, hoy le tiran huevos a la entrada de los juzgados. Y la extinción de su imperio parece más cercana que la del Oso o el Urogallo.
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