Cuidado del Bebé Después de los Pañales: Guía Detallada
Antes de ser madre o padre, nunca habíais imaginado que el pañal pudiera generar tantas preguntas, ¿verdad? Pese a tener que cambiar a tu bebé hasta ocho veces al día, sigues teniendo un montón de preguntas sobre cómo cambiar el pañal. Entre posibles escapes, irritaciones o incluso dermatitis...
¿Qué hay que saber sobre la piel del bebé?
La piel de los bebés es muy delicada, especialmente el área que se encuentra debajo del pañal, en contacto con irritantes como heces y orina. La dermatitis es más frecuente si los pañales no se mantienen limpios y secos. Pero también influyen otros factores como la presencia de diarrea, la toma de antibióticos, el roce y la sensibilidad a detergentes o jabones. La dermatitis del pañal hace que la piel se irrite, se enrojezca, se descame y escueza.
Características de la orina y las deposiciones
Los bebés no tienen horario en cuanto a la orina. Es normal desde una vez por hora hasta cuatro veces al día. Aunque lo habitual son de cuatro a seis veces al día. El color de la orina puede variar desde clara a más amarilla, según la ingesta de líquidos y el grado de concentración. Pero si te das cuenta de que en cualquier momento hay sangre, coméntaselo a los padres para que lo consulten con su pediatra.
La consistencia y el color de las deposiciones varían según la edad del niño:
- Los bebés que reciben lactancia materna tienen deposiciones más blandas, casi líquidas, similares a la mostaza con semillas.
- Los bebés que se alimentan con leche artificial tienen deposiciones más duras, de color marrón o amarillo.
- Las deposiciones de los bebés más crecidos adoptan el color y la consistencia de lo que hayan comido recientemente.
La frecuencia de las deposiciones cambia según el niño y según su edad. Algunos bebés defecan después de cada comida. Otros, dos o tres veces a la semana. Si observas cambio en el ritmo o la consistencia habitual, las heces del bebé son muy duras o te das cuenta de que hay sangre o moco, comunícaselo a los padres.
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¿Cómo hacer el cambio del pañal?
Antes de empezar a cambiarlo reúne todo lo que necesitas: pañal limpio, toallita húmeda de un solo uso (o una gasa húmeda) y crema protectora (no todos los bebés la necesitan). Revisa que todos los productos y accesorios que vayas a utilizar te queden al alcance de la mano para poderle prestar al bebé toda tu atención. Lava bien tus manos o ponte unos guantes, antes y después del cambio del pañal. Así evitarás contagios para ti y los demás.
Sugerencias para cambiar a las niñas:
Limpia el área genital de delante hacia atrás para evitar arrastrar restos de las deposiciones hacia la vagina y uretra, y delicadamente los pliegues.
Sugerencias para cambiar a los niños:
Limpia el área genital de delante hacia atrás y por debajo del escroto. No fuerces la retracción del prepucio para limpiar la zona. Puedes ocasionar un desgarro de la piel sensible. Por lo general se irá retrayendo espontáneamente. Si a los 3 años no se expone la cabeza del pene, consulta con el pediatra. Se recomienda cubrir el pene del niño con un pañal o una toallita mientras se efectúa el cambio para no recibir… ¡una ducha sorpresa!
Pasos a seguir durante el cambio de pañal
- No dejes nunca solo al niño en la superficie donde lo cambias. Incluso los recién nacidos pueden moverse y caer de forma accidental. Coloca todo lo que necesites a mano.
- Observa el pañal cada 2 o 3 horas. Cámbialo aunque solo este húmedo.
- Limpia suavemente la zona y los pliegues con una toallita húmeda o esponja. No es necesario usar jabón (los jabones hacen que la piel pierda sus aceites naturales).
- Seca la zona con suavidad o deja que se seque al aire. Una vez tengas limpia la zona del pañal, sécala dándole suaves toquecitos con una toalla.
- Aplica una capa fina de crema protectora de la humedad antes de colocar un pañal nuevo, si lo crees conveniente. Evita el talco puesto que puede entrar en la herida y provi¡ocar inflamación, y además puede ser dañino para el pulmón si el bebé lo inhala.
- Sujeta bien el pañal con las cintas adhesivas, para evitar sorpresas, pero sin apretar, para no ocasionar roces. Una vez tengas al bebé limpio y seco, puedes ponerle un nuevo pañal y ropa limpia.
- Cuando el niño se va haciendo mayor, puedes dejarle algún juguete para que se entretenga mientras le cambias.
Para ciertos tipos de dermatitis, el pediatra puede aconsejar usar durante algunos días una crema con antifúngicos, antibióticos o corticoesteroides suaves, hasta la que la erupción desaparezca.
Estrategias para un cambio de pañal sin estrés
Cambiar el pañal puede parecer una operación mecánica que se debe realizar rápidamente pero para el niño a menudo puede representar un momento de estrés e incomodidad: si durante el cambio de pañal el bebé se retuerce y llora. El cambiador se convierte en un campo de batalla, y para los padres la situación puede volverse imposible. ¡No entres en pánico! No te preocupes: es completamente normal que tu bebé llore al cambiarle el pañal. Los motivos de este llanto pueden ser muchos y diferentes.
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Para muchos recién nacidos, el cambio de pañales es una situación completamente nueva y desconocida. También puede ser que al niño no le guste el paso del calor y el contacto con el cuidador boca arriba que, unido a la limitación de movimientos, sobre todo a partir de los 5 meses, puede llevar al niño a vivir este momento como una situación de malestar y estrés.
Consejos para un cambio de pañal delicado:
- Encuentra el lugar adecuado: Procura cambiarlo siempre en una habitación o en un ambiente tranquilo.
- Calienta bien la habitación: Cuando desnudas al pequeño, la sensación de frío puede molestarle mucho. Siempre trata de hacer esto en un área cálida de la casa y si es necesario puedes usar una lámpara de calor.
- Elige el momento adecuado: Algunos momentos son mejores que otros. Después de comer, por ejemplo, o cuando el bebé está tranquilo y relajado. Evita interrumpir un momento de juego, el niño podría irritarse.
- Busca una distracción: Distrae al pequeño con un juguete o simplemente con el tubo de crema o hazle oír un ruido que pueda calmarlo. A los recién nacidos les gusta mucho el "ruido blanco", como el ruido del secador de pelo o la aspiradora, porque recuerdan los sonidos tal y como los escuchaban cuando aún estaban en la barriga de su madre.
- Háblale o cántale una canción: Sopla en su barriga, hazle cosquillas o cántale canciones. En definitiva, aprovechar el cambio de pañal para dar mimos. Juega al cucú con una toalla, dale besitos en el cuello, hazle cosquillas o incluso dale un masaje. Confía en tu instinto, pero, sobre todo, ¡pruébalo! En el peor de los casos, a tu bebé no le gustará, pero, no te preocupes, te quedan muchos cambios de pañal más para probar otras opciones.
- Evita interrumpirlo mientras juega: Si el niño está concentrado en una actividad, evita interrumpirlo bruscamente. Mejor anticiparle con un tono resolutivo que pronto habrá que cambiar.
- Vístelo cómodamente: En algunos casos los niños pueden molestarse por el cuello o las mangas demasiado ajustados. Procura utilizar ropa con el frente abierto, suave y sin costuras ni botones que le puedan molestar. Para saber más, lee también nuestro artículo sobre Cómo vestir a un recién nacido.
- Cámbialo en el suelo: Si tu peque se niega a quedarse quieto en el cambiador, extiende una funda de cambiador en el suelo y actúa con rapidez en cuanto se presente la oportunidad.
- Cámbiale de pie: Cuando los niños son mayores, les encanta pararse y mirar alrededor.
El cuidado de la madre tras el parto
¡Por fin tienes a tu peque en casa! Seguro que, ahora que sois uno más en la familia, la felicidad que sientes en tu interior es plena. La experiencia de traer una personita al mundo hará que te sientas realmente afortunada… Sin embargo, aunque es normal que tu bebé ocupe buena parte de tu tiempo ahora mismo, no debes olvidarte de que tú también necesitas unos cuidados. La respuesta a esa pregunta es algo relativa, puesto que cada persona es un mundo y debes encontrar qué son aquellas cosas de tu vida que han cambiado después de ser mamá y priorizar en qué tienes que mimarte para sentirte como la mujer que eras antes.
Lo primero que tienes que tener en cuenta, es que tienes que tener paciencia. Tener a tu peque 9 meses dentro de ti es un enorme cambio para tu cuerpo, por lo que si hay partes de ti que ahora han cambiado, es cuestión de tiempo, de esfuerzo y cuidados que vuelvan a ser las que eran antes de traer al mundo a tu peque.
Consejos para el cuidado personal postparto:
- Adopta el hábito de realizar breves y relajantes caminatas. Puede ser una experiencia muy apetecible tanto a nivel físico como a nivel emocional. Un breve paseo te permite gozar, además, del contacto con la luz del día. Es muy nutritivo para tu piel y contribuirá para aumentar tu energía durante el día a día.
- ¿Lo más importante? Busca apoyo en tus familiares y en los amigos cercanos. Algunos podrán acompañarte de una forma más próxima; otros, por su parte, lo harán enviándote mensajes positivos a través del teléfono. Todo cuenta, no lo olvides, mami. Sentir que tienes una red de contención emocional.
- Descansa tanto como puedas. Puede parecer una contradicción en sí misma puesto que el cambio en el estilo de vida es significativo en este periodo. Sin embargo, en la medida de lo posible, intenta aprovechar los espacios de tiempo que tengas disponibles para dormir y relajarte. Establece un orden de prioridades en el que tu siesta sea un objetivo real.
- Vigila tu alimentación. Uno de los mayores cambios tras el embarazo es el cambio que sufre tu cuerpo.
- Cuida tu higiene íntima a través de la elección de una ropa interior que se ajuste a tus necesidades actuales. Por ejemplo, las braguitas postparto “Mammy” de Chicco, en formato desechable, garantizan la máxima calidad gracias a un tejido de una textura muy suave. También de esta marca, puedes elegir el diseño braguitas postparto de malla. Estos diseños de braguitas también están adaptados para su uso con compresas.
- Confía en tu médico. Si tienes cualquier duda sobre tu salud o bienestar consulta siempre tu caso con un especialista.
Los cuidados de la madre tras el parto son fundamentales para multiplicar el bienestar. Cuidar de tu bebé es un placer que te produce una inmensa felicidad, sin embargo, no te olvides de ti porque cuando tú te sientes bien, tu bebé también estará mejor.
¿Cómo evitar las erupciones cutáneas en la zona del pañal?
Todos los niños que usan pañal tienen el riesgo de sufrir erupciones cutáneas. ¿Cuáles son los factores que se relacionan con la aparición de erupciones o sarpullidos en la zona del pañal?
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- La humedad en la piel de tu bebé.
- Las enzimas intestinales que se encuentran en las heces de tu bebé.
- El amoníaco que se origina por la combinación de la orina y las heces.
- Los pañales rígidos o la irritación causada al limpiar con excesiva intensidad la zona del pañal.
Consejos para evitar las erupciones o irritaciones cutáneas:
- Cambia los pañales con frecuencia.
- Usa pañales desechables superabsorbentes.
- Aplica una capa delgada de crema con óxido de zinc o vaselina en las nalguitas del niño, a modo de protección adicional contra la humedad.
- Deja a tu bebé sin pañal durante un rato todos los días.
¿Cuándo cambiar a tu bebé?
En tu calidad de padre o madre, eres tú quien está mejor capacitado para saber cuándo cambiar a tu bebé. Por lo general, puede suceder que cambies a tu hijo recién nacido hasta unas 10 veces al día. Puede parecer demasiado, pero recuerda que varios pañales mojados significan que tu bebé está nutriéndose bien y procesando los alimentos normalmente.
Si decides utilizar pañales de tela, asegúrate de cambiar a tu bebé con mayor frecuencia, ya que estos pañales no tienen el mismo poder de absorción que los desechables ni aíslan la humedad de la piel tan eficazmente como los desechables.
A medida que el niño comience a crecer, vas a tener que cambiarlo cada vez menos, aunque siempre en los horarios habituales, vale decir, cuando se levanta en las mañanas, antes o después de comer, después de la siesta y antes de acostarse. Sin embargo, recuerda que para prevenir el sarpullido en el área del pañal lo más importante es mantener seco a tu bebé.
Diuresis y Deposiciones: Lo que debes saber
Diuresis
Los bebés no tienen horario en cuanto a la orina. Los recién nacidos tienen los músculos de la vejiga poco desarrollados, por lo que no pueden contenerse en absoluto. Pueden mojar los pañales con una frecuencia que va desde una vez por hora hasta cuatro veces al día y, aun así, estar dentro de un margen normal. Esto se aplica también a los bebés más grandes. Sin embargo, por lo general, podrías cambiar aproximadamente unos seis pañales mojados al día (de cuatro a seis pañales desechables y de seis a ocho pañales de tela).
Durante los primeros días después del nacimiento, la orina del niño será muy pálida y gradualmente adoptará un color amarillo más oscuro, a medida que se vaya concentrando. También es posible que encuentres una mancha rosácea en el pañal de tu bebé. Lo más probable es que se trate de orina concentrada. No hay de qué preocuparse si el niño está usando cuatro o más pañales diarios. Sin embargo, si este tipo de manchas persiste durante algunos días o te das cuenta de que hay sangre en las heces o en la orina, llama a tu pediatra para comentárselo inmediatamente.
Deposiciones
La primera deposición de tu bebé va a ser una sustancia compacta, verde oscura o negra que se conoce como meconio, que estaba en los intestinos del bebé antes de su nacimiento. En el momento en que el niño elimine esta sustancia comienza la digestión normal y sus deposiciones comenzarán a ser más blandas y claras.
La consistencia y el color de las deposiciones refleja el menú de la casa:
- Los bebés amamantados tendrán deposiciones más blandas, casi líquidas, similares a la mostaza con semillas.
- Los bebés que se alimentan con fórmula tendrán deposiciones más duras, de color marrón o amarillo.
- Las deposiciones de los bebés más crecidos adoptarán el color y la consistencia de lo que hayan comido recientemente.
La frecuencia de las deposiciones varía según el niño y según la edad de éste. Algunos bebés defecan después de cada comida. Otros defecan sólo una vez a la semana. Si las heces de tu bebé son muy duras o secas o si te das cuenta de que hay grandes cantidades de sangre, mucosa o agua en ellas, contacta con tu pediatra.
Dado que las heces de un recién nacido son, por lo general, algo líquidas, es difícil saber si se trata de diarrea. Debido a que tú eres la persona que mejor conoce el ritmo y las características de las deposiciones de tu bebé, observa si hay un aumento repentino en la frecuencia o si son inusualmente líquidas o distintas en cualquier aspecto al de una deposición normal.
Guía para padres primerizos: El arte de cambiar pañales
Por fin llegó el momento tan esperado para padres y madres primerizas. Cuando pensamos en los cuidados de un bebé recién nacido siempre nos viene a la mente la inevitable imagen del cambio de pañales. Y no es para menos porque, si estás embarazada, ya sabes que cambiar el pañal al recién nacido es una actividad que vas a realizar muy a menudo. Sobre todo, los papás, mamás y cuidadores primerizos tienen miedos y dudas en las primeras semanas ¿cómo saber cuándo cambiar los pañales a un bebé? ¿cómo colocar el pañal correctamente?
Estamos convencidos de que terminaréis siendo unos grandes expertos en el arte del cambio de pañal, pero para todo tiene que haber una primera vez. Durante las primeras semanas un bebé recién nacido puede llegar a miccionar 20 veces al día, mientras que los bebés menores de un año lo hacen aproximadamente unas 7 veces. Es importante estar pendiente, pero es imposible saber el momento justo en el que el bebé va a manchar el pañal. No es tanto una cuestión de cada cuántas horas se debe cambiar el pañal al bebé como de tener un control lógico. Para eso, se recomienda cambiar el pañal antes o después de la toma.
El mejor indicador de cada cuánto cambiar el pañal del recién nacido es comprobar antes de cada toma si el pañal está seco o húmedo. En el caso de que el pañal esté seco podemos cambiarlo después de dar el pecho o el biberón o en la siguiente toma. Si la regurgitación del bebé es algo habitual en tu chiquitín, es recomendable cambiarle antes de comer. De lo contrario, es mejor hacerlo después. Respecto a las heces, hay que estar mucho más pendiente del bebé para no dejar que lleve el pañal sucio mucho tiempo. Él mismo te hará saber cada cuánto cambiar su pañal porque es probable que empiece a llorar cuando se sienta incómodo, pero confía en tu intuición y olfato para saber reconocer el momento.
Poco a poco irás conociendo los momentos en los que tu bebé suele miccionar o expulsar las heces y acabarás descubriendo cada cuánto cambiarle el pañal. Lo ideal para cambiar pañales de la mejor manera, tanto para ti como para tu bebé recién nacido, es realizarlo en un cambiador que esté a la altura adecuada, evitando tener que doblar la espalda. Te recomendamos nuestro cambiador plegable de bebé gris, que es apto para cualquier superficie por su confortable acolchado y que es un imprescindible para los paseos ya que podrás utilizarlo en los cambiadores públicos.
Preparación y pasos para un cambio de pañal eficaz:
- Coloca al bebé sobre una cubierta limpia y ten a mano todos los artículos necesarios: pañales nuevos, nuestro pack toallitas para bebé Aqua Care 99% agua, el nuevo pack Pomada Protectora Reparadora, para prevenir y aliviar cualquier irritación o rojez, una bolsa para desechar el pañal usado y ropa limpia por si acaso se ha manchado. Así no tendrás que desplazarte y podrás poner toda tu atención en tu bebé.
- Limpia el área sucia del bebé con una toallita o trapo húmedo, siempre de delante hacia atrás, para evitar posibles infecciones.
- Abre el pañal limpio y colócalo bajo tu bebé, despliega la parte delantera y colócala por delante cubriendo los genitales.
Durante el cambio de pañales del recién nacido es normal que tu peque se mueva o se muestre impaciente o juguetón. Lo mejor es convertir esta rutina en un momento especial para compartir con tu bebé con mimos, cariños y juegos, creando un ambiente agradable. También evitarás infecciones y escozores manteniendo una ventilación regular de las partes del bebé, ya que la humedad, la poca ventilación y la fricción del pañal pueden provocar dermatitis. La mejor prevención es cambiar frecuentemente el pañal y dejar un rato al niño para que se airee y se seque solo. Además, para evitar este tipo de fricción y poca ventilación, es aconsejable optar por la talla de pañales que se ajuste a la edad y el peso del bebé.
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