Yodo en el Embarazo: Dosis Recomendada y su Importancia en el Primer Trimestre
El yodo es un oligoelemento esencial para la producción de hormona tiroidea, desempeñando un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo de los niños. Las hormonas tiroideas, compuestas por yodo, son muy importantes en el desarrollo del sistema nervioso central de tu bebé. Por tanto, el yodo es un oligoelemento necesario durante toda la vida.
¿Para qué sirve el yodo en el embarazo?
El yodo es un oligoelemento necesario para la formación de las hormonas tiroideas, las cuales se sintetizan en la glándula tiroides. Estas hormonas son necesarias desde el comienzo del desarrollo embrionario y durante toda la vida.
Las funciones de las hormonas tiroideas, y por tanto aquellas en las que interviene el yodo, son principalmente de crecimiento, diferenciación y maduración del sistema nervioso central. Es precisamente por esto por lo que es imprescindible el yodo en el desarrollo del embrión y del feto, ya que interviene de forma directa en la correcta formación del sistema nervioso central.
En el primer trimestre de embarazo, el bebé aún no ha desarrollado su glándula tiroides. Por este motivo, la embarazada debe producir hormonas suficientes para cubrir sus propias necesidades y también las del feto. A partir del tercer mes de embarazo la glándula tiroidea del bebé ya está formada, pero necesita que la madre le aporte el yodo necesario para poder sintetizar sus propias hormonas tiroideas.
El yodo no es solo importante mientras el bebé está en el vientre materno. Después del nacimiento, el sistema nervios central del recién nacido debe madurar y tiene que producirse el desarrollo psicomotor, para lo cual también es necesario el yodo.
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Cantidad de yodo recomendada durante el embarazo
Una persona adulta necesita 150 microgramos de yodo al día, mientras que una mujer embarazada necesita 200 microgramos/día. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda que durante el embarazo la cantidad de yodo diaria oscile entre 150-249 µg/L. En concreto, una embarazada o en periodo de lactancia necesita alrededor de 200-300 microgramos al día de yodo extra. Lo recomendable es comenzar a tomar yodo antes del embarazo o de la manera más precoz posible. Además, es aconsejable que la mujer mantenga el aporte de yodo extra durante la lactancia también.
Si quieres asegurarte de tener unos niveles adecuados de yodo, la clave está en la dieta. Y en segundo lugar, si la dieta no es suficiente y lo considera necesario el médico, puede que sea necesario el uso de suplementos. Pese a todo ello, no se debe consumir complejos ricos en yodo sin previa autorización médica.
¿Cómo obtener yodo a través de la dieta?
La forma más habitual de consumir yodo es mediante la ingesta de sal yodada. Es sal de cocina con yodo agregado y es la principal fuente alimenticia de este elemento. Sin embargo, la sal marina o la sal del Himalaya, por ejemplo, no suelen estar yodadas. Por ello, lo mejor será leer detenidamente las etiquetas de los productos.
También es posible incorporar yodo en la dieta a través de los siguientes alimentos:
- Consume mariscos y pescado de mar, como el bacalao, la lubina, el abadejo y la perca. Todo lo que viene del mar es una gran fuente de yodo de forma natural.
- Otro alimento fuente de este mineral, son las algas.
- Los productos lácteos también contienen yodo, debido a la utilización de piensos enriquecidos con yodo en la alimentación de los animales.
- Los alimentos de origen vegetal que crecen en suelos ricos en yodo también son buenas fuentes.
- También aportan yodo las verduras de hoja verde, el arroz, las nueces, las lentejas, la carne de res, el cerdo, la ternera, el trigo, los higos, el limón, los tomates, el queso, la manzana, los dátiles, el pan, las moras, la piña, la leche, los huevos y el ajo, entre otros muchos alimentos.
Por lo general, el contenido en yodo de los alimentos es escaso, tanto los lácteos como los vegetales mencionados anteriormente, no se pueden considerar una fuente fiable de yodo. Por tanto, NO es suficiente aumentar únicamente el consumo de estos para cubrir ese aporte extra de yodo.
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Dependiendo de la técnica culinaria que utilices, puedes perder más o menos yodo de tu dieta. Por ejemplo, al freír se puede perder un 20%, al asar un 23%, y al hervir un 58%. Por tanto, te recomendamos que en la medida de lo posible cocines con poco o nada de sal y añádela al servir la comida.
Riesgos de la deficiencia de yodo en el embarazo
En los primeros meses de embarazo es fundamental que los niveles de yodo sean adecuados. Puedes tener un mayor riesgo de alteraciones en la formación del sistema nervioso de tu bebé. De lo contrario, si hay un déficit yódico, es posible que ocurran problemas en la formación del sistema nervioso fetal. Esto podría causar retraso mental, así como trastornos neurocognitivos. Además, la carencia de yodo durante el embarazo se relaciona con un aumento en el número de abortos espontáneos y de muertes fetales.
La deficiencia grave de yodo en la gestación es causa de cretinismo y de daño cerebral irreversible en el niño. Si el déficit de yodo continúa durante la infancia es posible que se desarrolle bocio.
Suplementos de yodo en España: Recomendaciones y controversias
El beneficio del suplemento de yodo durante la gestación en las áreas con deficiencia grave de yodo está bien establecido (1). En el año 2004, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a España entre los países con adecuada ingesta de yodo (2). Varios estudios recientes realizados en niños (3) y adultos (4) muestran medianas de yoduria superiores a 100 µg/L, lo que confirma que la ingesta de yodo es suficiente en la población española.
En octubre de 2012, la Dirección de Salud Pública del Gobierno Vasco y la Dirección General de Investigación y Salud Pública de la Generalidad Valenciana organizaron un taller sobre el suplemento con yodo y ácido fólico durante la gestación y la lactancia (5). Una de las recomendaciones finales de este taller fue: “La suplementación universal con comprimidos de yoduro potásico durante la gestación y la lactancia materna en estos momentos no está justificada en España”.
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En este taller se consideró que el contenido de yodo en la leche, los derivados lácteos y la sal yodada cubren las necesidades de yodo en la gestación y la lactancia, siempre que la madre consuma estos alimentos en cantidad suficiente. En gestantes, 3 raciones de leche o derivados lácteos y 2g de sal yodada cubren alrededor del 100% de las necesidades de yodo y en madres lactantes el 90%. Las leches y derivados lácteos con denominación de “ecológicos” no están suplementados con yodo puesto que las vacas que producen esta leche no se alimentan con piensos suplementados.
Sin embargo, en un artículo posterior (6) a la difusión de la recomendación anteriormente mencionada, el Grupo de Trabajo sobre Trastornos relacionados con la Deficiencia de Yodo y Disfunción Tiroidea de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (TDY-DT) analiza la situación en España y hace una revisión de los estudios realizados en zonas de deficiencia de yodo leve o moderada.
En las conclusiones finales, el Grupo de Trabajo TDY-DT incluye la siguiente recomendación: “En espera de alcanzar la meta de que la inmensa mayoría de la población gestante de nuestro país presente un adecuado estado nutricional de yodo, se mantiene la recomendación explícita de la prescripción de yoduro potásico antes de la gestación, si es posible, durante la gestación y en el periodo de lactancia”.
Esta recomendación se apoya en el hecho de que existen numerosos estudios en España realizados en población gestante, previos (7) y posteriores (8-10) a la disponibilidad de suplementos de yoduro potásico, que muestran que las embarazadas, incluso las que consumen sal yodada, no consiguen alcanzar el adecuado estado nutricional de yodo requerido en la gestación.
Por tanto, los profesionales españoles, con una diferencia de poco más de 6 meses, se han encontrado con recomendaciones muy diferentes en relación con una medida que afecta a un segmento importante de la población.
En la tabla 2 se resume la información de los seis ensayos clínicos sobre el suplemento de yodo en la gestación y la lactancia, realizados en áreas con deficiencia leve o moderada de yodo (12-17). En ninguno de estos estudios se refieren datos sobre la evolución de los niños, ni en relación con el crecimiento ni sobre el desarrollo.
Hasta este momento no se dispone de ninguna información de calidad sobre el efecto del suplemento farmacológico de yodo en la evolución de los niños. La única información disponible se refiere a biomarcadores. El suplemento de yodo aumenta la excreción urinaria de este elemento, tanto en la madre como en el niño (12-17). No se ha visto una clara relación dosis-respuesta. Los efectos del suplemento en los niveles de hormona tiroidea de la madre y del niño no son consistentes.
A los clínicos e investigadores les preocupa que las situaciones de déficit de yodo leve o moderado puedan relacionarse con un peor desarrollo de los niños. Esta preocupación se fundamenta en los resultados de los estudios que muestran que los niveles de tiroxina bajos o la TSH alta en la gestación se asocian con cocientes intelectuales (CI) más bajos en los niños (19,20). Sin embargo, un reciente ensayo clínico (21) que incluyó más de 21 000 mujeres mostró que la corrección de los niveles de TSH o de tiroxina en la gestación no mejoraba el CI de los niños a los 3 años.
Actualmente, con los estudios disponibles, no es posible determinar si el suplemento con yodo durante la gestación y la lactancia tiene beneficios para los niños. Se están realizando dos ensayos clínicos en áreas de deficiencia leve o moderada de yodo que tienen previsto incluir la evolución de los niños (22,23).
El límite superior de suplemento de yodo que puede considerarse seguro en la gestación no está establecido, ya que el tiroides fetal es vulnerable al exceso de yodo (24). La OMS y el International Council for the Control of Iodine Deficiency Disorders han establecido cuáles son los niveles de yoduria deseables para las mujeres gestantes (150-249 µg/L) (11). Para conseguir estos niveles, parece que las mujeres gestantes de las zonas con deficiencia leve o moderada de yodo deberían recibir suplementos.
Algunos autores (31) dan tanto valor a estas recomendaciones, aunque ya se ha referido que en ningún caso se ha comunicado el posible beneficio en los niños, que consideran no ético realizar ensayos clínicos en los que el grupo control no reciba suplemento de yodo. Por el contrario, otros autores (32) insisten en que estos estudios son imprescindibles y, de hecho, hay dos ensayos en curso.
A pesar de las recomendaciones nacionales e internacionales sobre el suplemento farmacológico de yodo en la gestación y la lactancia, el grupo PrevInfad no ha encontrado información de calidad que permita establecer un balance entre los beneficios y los riesgos de esta intervención en España.
Precauciones con el consumo de yodo
Sí. Unos niveles altos de yodo en el embarazo podría causar daños fetales. Por ejemplo, puede aparecer bocio o incluso cáncer de tiroides. La mujer también puede sentir dolor de estómago, náuseas, pulso débil, etc. Por ello, nunca se debe superar los límites diarios de yodo.
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