30 Semanas de Embarazo de Mellizos: Desarrollo y Consideraciones

03.11.2025

La semana 30 de embarazo corresponde a la segunda semana del octavo mes de gestación. En este momento del embarazo, el espacio uterino para el bebé cada vez es menor y el peso del abdomen de la embarazada es demasiado alto, por lo que es habitual sentir molestias. Únicamente quedan 10 semanas para que ocurra el parto y los movimientos del feto serán menores respecto a semanas anteriores de embarazo. La futura mamá no debe preocuparse por ello, ya que es completamente normal debido a la escasez de espacio.

¿Qué notará la embarazada en la semana 30?

La semana 30 de embarazo pertenece al tercer trimestre de embarazo. Durante esta semana es normal que la embarazada se sienta decaída o cansada, especialmente si tiene problemas para poder dormir. La sensación de torpeza también es frecuente en la futura mamá. Eso es debido a que la embarazada carga con más peso y volumen, por lo que a veces cuesta calcular las distancias, sumado a la pérdida de equilibrio que conlleva el aumento de peso.

Normalmente, la embarazada va ganando unos 450 gramos a la semana desde la semana 20 a semana 30 de gestación. A partir de este momento, la mujer irá aumentando unos 335 gramos aproximadamente por semana hasta el final del embarazo.

Síntomas en la madre a las 30 semanas

Las caderas y la pelvis de la embarazada a las 30 semanas se expanden. Su cuerpo se adapta para dejar más espacio y permitir que el bebé siga creciendo. Cuando la mujer se encuentre sentada, es posible que sufra molestias en la zona del diafragma y las costillas debidas a las pataditas del bebé.

A continuación, se enumeran los síntomas más habituales que aparecen en la semana 30 de embarazo:

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  • Picor provocado por el estiramiento y la sequedad de la piel.
  • Diarrea, aunque este síntoma puede aparece a cualquier semana de embarazo.
  • Falta de aire como consecuencia del crecimiento uterino, ocasionando una presión del estómago y el diafragma hacia los pulmones.
  • Hinchazón de las manos, tobillos, piernas y pies.
  • Retención de líquidos.
  • Ardor estomacal y digestiones pesadas.

Además de estos síntomas, las paredes uterinas y los huesos pélvicos adquieren más flexibilidad gracias a la acción de la relaxina. Esto es fundamental para que el bebé pueda descender en el momento del alumbramiento.

La relaxina es una hormona producida por la propia placenta cuando el embarazo está llegando a su fin. Esta hormona ayuda a la maduración del cuello uterino y a su preparación para el momento del parto. La embarazada también puede sentir ansiedad, ya que cada vez está más cerca el momento del parto.

Cambios en el bebé a las 30 semanas de embarazo

El estado del bebé con 30 semanas de gestación está muy avanzado. En este momento su cerebro prosigue desarrollándose y su cabeza continúa siendo de mayor tamaño que el resto del cuerpo, aunque cada vez está más proporcionado todo. Además, se produce la formación de las neuronas olfativas, por lo que el bebé ya es capaz de percibir olores fuertes. Otro de los aspectos a destacar en la semana 30 de embarazo es que el bebé puede reconocer y recordar voces y, además, realiza movimientos respiratorios rítmicos.

Las medidas fetales las 30 semanas de embarazo son una longitud alrededor de 38-40 centímetros desde la cabeza a los pies y un peso de unos 1.300-1.500 gramos. Pese a ello, si el peso del bebé está entre 1.005 y 2.000 gramos, la mamá no debe preocuparse, ya que se encuentra dentro de los valores considerados normales.

Consejos en la semana 30 de embarazo

Como en cualquier otro momento del embarazo, la alimentación y la dieta de la embarazada es muy importante para que el crecimiento del bebé sea el adecuado. La embarazada debe consumir alrededor de 1g de calcio al día para ayudar a la formación de los huesos y dientes del bebé.

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Además, si la mujer nota que ciertos alimentos le causan acidez, lo mejor será dejar de comerlos. Por ejemplo, muchas embarazadas sienten acidez si toman naranja o vinagre. Otro consejo para el embarazo es intentar evitar alimentos que retrasen el vaciado del estómago como, por ejemplo, el chocolate o las bebidas gaseosas.

Por último, la embarazada no debe olvidar anotar las posibles dudas que tenga para preguntarlas en el próximo control prenatal. La mujer también puede ir preparando el espacio donde estará su bebé en casa puesto que el tiempo pasa muy rápido y, más aún, si se produjera el parto prematuro.

Consideraciones especiales en embarazos gemelares

Cuando en lugar de ser un embarazo único ocurre un embarazo gemelar, la mujer puede sentirse todavía más cansada y pesada alcanzada la semana 30 de gestación. Además, algunas embarazadas sufren palpitaciones en su corazón provocado por el incremento de volumen de sangre. Tal vez la embarazada se asusta al sentir estas palpitaciones, pero lo mejor es que permanezca tranquila y se lo comunique a su médico para que esté al corriente. Sin embargo, las palpitaciones cardíacas suelen ser habituales en los embarazos gemelares. Otro aspecto bastante común en mujeres con un embarazo múltiple es la presencia de hemorragias.

Posición del bebé en la semana 30 en embarazos gemelares

En la semana 30 de embarazo es posible encontrar al bebé tanto en posición transversa, es decir, tumbado de lado como en posición cefálica. Por tanto, en este momento de la gestación, el bebé irá poco a poco colocando su cabeza hacia abajo, es decir, preparándose para salir al exterior en el parto.

Vacunación contra la gripe en el octavo mes

Las embarazadas forman parte del grupo de riesgo que, según los especialistas, debería vacunarse contra la gripe. Aunque se recomienda aplicarse la vacuna en el segundo trimestre de embarazo, no hay problema en aplicarla en el octavo mes, siempre y cuando el médico lo considere conveniente.

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Riesgos del embarazo múltiple para la embarazada

Los embarazos múltiples son complicados debido al gran volumen que ocupa la gestación de más de un bebé. El útero soporta un exceso de peso y puede distenderse ejerciendo más presión sobre el resto de órganos. Gestar a dos o más bebés también significa una placenta mayor y un aumento de los niveles hormonales en sangre de la madre. En definitiva, el embarazo múltiple supone una mayor exigencia para el cuerpo de la mujer y pueden aumentar el número de complicaciones que se sufren en un embarazo normal.

Aumento de peso

En un embarazo único, lo normal es aumentar unos 11-13 kg en un embarazo único. En cambio, la gestación de gemelos o mellizos supone un aumento de unos 15-20 kg en la futura madre. Este aumento de peso supone una mayor incomodidad para la mujer, que puede ver limitada su capacidad de movimiento. Además, la madre presentará dificultad para dormir, mayor fatiga, etc. Es muy importante que la mujer controle su peso durante todo el embarazo, ya que el sobrepeso podría derivar en problemas mayores.

Preeclampsia

La preeclampsia o hipertensión arterial inducida por el embarazo ocurre en el 15-20% de las mujeres con gestaciones múltiples. Esto supone una frecuencia de tres a cinco veces mayor que en un embarazo de un solo bebé. Además, la preeclampsia suele aparecer de manera más precoz en los embarazos múltiples y también es más difícil de controlar.

Más síntomas

Debido al aumento de la producción hormonal en el embarazo múltiple, es normal que la mujer sienta más síntomas molestos durante el primer trimestre como, por ejemplo, náuseas, vómitos, acidez de estómago, falta de energía y somnolencia. También es más frecuente que la mujer sufra hiperémesis gravídica, una condición caracterizada por el exceso de vómitos intensos y persistentes durante el embarazo. Otra de las complicaciones que supone un embarazo múltiple para la embarazada es que puede presentar un déficit de hierro de manera moderada o severa, es decir, la madre tendrá anemia.

Complicaciones en el feto

Las complicaciones fetales y en los recién nacidos de embarazos múltiples se asocian a la prematuridad y al bajo peso, ya que a mayor número de fetos menor es la duración de la gestación y menor es su peso al nacer. A continuación, vamos a comentar los riesgos que supone la gestación múltiple para los gemelos o mellizos que se encuentran en el útero materno.

Síndrome del gemelo evanescente

Se trata de la pérdida de uno de los fetos durante las primeras semanas de embarazo, lo cual es bastante frecuente en los embarazos múltiples. En una primera ecografía, se observan dos o más fetos con latido cardiaco, pero al repetir la ecografía pasadas unas semanas, uno de los fetos ha desaparecido. Lo que ocurre es que este feto no es capaz de seguir creciendo, detiene su desarrollo y finalmente es reabsorbido por los tejidos maternos o por la placenta, sin dar lugar a ninguna complicación. Realmente, el síndrome del gemelo evanescente o desaparecido no supone ningún riesgo para el bebé que sigue con su desarrollo. Es más, se cree que es un mecanismo natural de defensa ante lo que podría ser un embarazo múltiple de alto riesgo.

Síndrome de transfusión feto-fetal

Esta alteración consiste en un trastorno de la placenta que se desarrolla únicamente en los gemelos idénticos que comparten la placenta, es decir, en las gestaciones monocoriales. Ambos fetos comunican sus vasos sanguíneos y puede ocurrir que uno de ellos reciba un exceso de sangre mientras que el otro sufre una deficiencia importante. En el peor de los casos, el síndrome de transfusión feto-fetal puede incluso causar una muerte fetal intrauterina, aunque afortunadamente existen varias técnicas para solucionarlo. Lo más importante es poder hacer un diagnóstico precoz a tiempo.

Defectos congénitos y retraso del crecimiento

Los bebés nacidos de embarazos múltiples tienen el doble de riesgo de sufrir anomalías congénitas. Si las condiciones placentarias no son las adecuadas, los bebés pueden sufrir un crecimiento intrauterino retardado (CIR). Éste ocurre en uno de los fetos en el 30% de los casos y en ambos fetos en el 15% de los casos. Además, muchos de los bebés de un embarazo gemelar nacen con un peso menor a lo normal.

Riesgos del parto múltiple

El parto pretérmino, antes de la semana 37 de embarazo, ocurre en más del 50% de los partos gemelares, en el 90% de los partos de trillizos y en todos los embarazos cuádruples. A continuación, vamos a comentar algunas complicaciones relacionadas con el momento de dar a luz. Éstas suelen ser más frecuentes cuando se trata de embarazos múltiples.

Placenta previa

Como consecuencia de la presencia de más de una placenta o una placenta de mayor tamaño, es posible que su posición no sea la correcta y se coloque en la parte baja del útero. Esta anomalía, conocida como placenta previa, ocluye el orificio del cuello del útero, lo que produce un sangrado vaginal. Todo ello hace que aumente el riesgo de parto prematuro.

Parto prematuro

La duración media de un embarazo gemelar es de 36 semanas, es decir, antes de término. Esto puede dar lugar a complicaciones en el feto al no haberse desarrollado completamente. En los casos más graves de prematuridad, cuando los bebés nacen antes de la semana 32 o con un peso inferior a los 1.500 gramos, existe un mayor riesgo de sufrir:

  • Síndrome de distrés respiratorio (RDS).
  • Hemorragia intracraneal.
  • Parálisis cerebral.

Parto prematuro en embarazos gemelares

Según la OMS, se considera que un parto es prematuro o pretérmino cuando el nacimiento ocurre con anterioridad a la semana 37 de embarazo. Algunas de las causas más habituales relacionadas con el nacimiento de un bebé prematuro son: Sobredistensión uterina: pérdida del tono muscular del útero que impide que este órgano recupere su tamaño natural. Infección o inflamación uterina: ciertos componentes bacterianos pueden dañar las membranas fetales provocando su ruptura y desencadenando el parto prematuro. Una infección que afecte específicamente al útero también puede causar un parto pretérmino. Hemorragia decidual: es un tipo de sangrado vaginal que puede ocurrir durante el embarazo. Existen numerosos factores de riesgo para que un parto sea prematuro, desde la obesidad, la hipertensión arterial, etc. El embarazo múltiple es uno de estos factores.

En primer lugar, es importante destacar que aproximadamente la mitad de los partos gemelares se produce por cesárea. El factor clave que llevará a un tipo u otro de parto es la posición de ambos bebés. Al ser dos, es más complejo que ambos estén bien posicionados para que el parto vaginal pueda ocurrir sin complicaciones y, por ello, el parto por cesárea es más común que en los casos de parto único.

Por otra parte, si se trata de un embarazo monocorial monoamniótico, necesariamente se deberá realizar una cesárea. Al estar ambos bebés en la misma placenta y la misma bolsa amniótica, es más probable que sus cordones umbilicales se entrelacen y den lugar a complicaciones en el parto vaginal. Por ello, en estos casos, suele hacerse la cesárea.

En el caso de las gestaciones múltiples, la media de peso que adquiere la embarazada es de entre 12 y 17 kilos. En cualquier caso, dependerá de cada mujer y cada situación. Es importante recibir consejo médico y de especialistas en nutrición gestacional para evitar un aumento de peso excesivo que pueda derivar en complicaciones durante el embarazo y en el parto.

En principio, no es recomendable inducir el parto a no ser que sea estrictamente necesario. Si aún es muy pronto para dar a luz, lo mejor es seguir con la gestación para que el bebé vivo tenga más tiempo y pueda desarrollarse bien. Cuando sea el momento, nacerán ambos bebés al mismo tiempo.

Sí, en un 50-80% de los embarazo múltiples, el parto se produce mediante cesárea. Como el espacio disponible para los bebés es menor, es posible que adopten posturas anormales y no una postura cefálica habitual.

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