Cólicos y Molestias en la Semana 38 de Embarazo: Causas y Alivio

25.10.2025

La semana 38 de embarazo marca la recta final de la gestación. En esta etapa, es común que las futuras mamás experimenten diversas molestias y dolores, incluyendo cólicos. El embarazo se considera “a término” a partir de la semana 37, lo que significa que el bebé está completamente desarrollado y listo para vivir fuera del vientre materno.

Contracciones y Dolores: ¿Qué es Normal?

Probablemente, las contracciones sean la «bestia negra» del embarazo. Sin embargo, los dolores provocados por los tirones en la parte inferior de la barriga distan mucho de ser preocupantes. Para empezar, ¡puede que ni siquiera sean contracciones! Tranquilízate, podrías notar contracciones durante todo el embarazo.

Concretamente, puede que notes pequeñas contracciones conocidas como «contracciones de Braxton Hicks», que deben su nombre al médico que las identificó. Podrías tener hasta diez al día. Estas contracciones, que son solamente físicas, preparan el útero para el parto.

Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones fisiológicas, no dolorosas, a pesar de que a veces pueden resultar molestas y no rítmicas. Aparecen a partir de la 20-30 semana de gestación y aumentan en frecuencia e intensidad a medida que nos acercamos a la fecha probable de parto pudiendo ocasionar lo que denominamos “el falso trabajo de parto”. Su duración es alrededor de 30 segundos y su frecuencia es muy variable.

Es normal tenerlas demasiado seguidas (1 cada 2 a 3 minutos) o más espaciadas, 2 a 3 contracciones durante 1 hora. Estas contracciones pueden ser incómodas, pero no dolorosas, y no afectan al cuello del útero (no lo acortan). La aparición de estas contracciones es más frecuente en las mujeres que ya han tenido embarazos anteriores.

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Tipos de Contracciones

  • Contracciones descritas por ALVAREZ Y CALDEYRO (1950): De baja intensidad, limitadas a una pequeña porción del músculo uterino y con una frecuencia aproximada de 1 cada 3 minutos.
  • Contracciones de BRAXTON-HICKS (1872): Con una intensidad variable y frecuencia menor de 1 cada 10 minutos. Ocupan una porción extensa del músculo uterino y son desordenadas en cuanto a su aparición.
  • Contracciones de parto: Son aquellas cuya frecuencia es rítmica (alrededor de 3 contracciones cada 10 minutos) y de una intensidad importante que viene manifestada por dureza abdominal y dolor fuerte en zona suprapúbica a veces irradiado a zona lumbar.

Dolores de Ligamentos y Otros Malestares

Para entender bien qué son los dolores de ligamentos durante el embarazo, no hay nada como una pequeña lección de anatomía: el útero se mantiene en los huesos pélvicos mediante ligamentos. Cuando el útero crece para dejar el espacio necesario para el bebé, no se detiene ante nada, ni siquiera ante estos ligamentos, que deben soportar su creciente peso.

Los ligamentos, sobrecargados y estirados con mayor o menor intensidad, se hacen notar... Y no son los únicos. Los pequeños ligamentos alrededor de la pelvis también se vuelven más sensibles bajo el efecto de las hormonas. Si acaso tuvieras que preocuparte, es hacia el final del primer trimestre cuando aparecerán los estiramientos.

Los reconocerás por el nombre que se les atribuye. Parecen tirones que se producen sobre todo en la parte inferior de la barriga, a la altura del pubis, en los dos lados de la ingle, en el perineo y en los muslos, y a veces descienden incluso por los glúteos y se asemejan a una ciática. Según el grado, puede tratarse de una percepción difusa, pequeños pinchazos, hormigueos o, si son importantes, la sensación de descargas eléctricas o incluso cizallamientos.

Además, es habitual que en este periodo se manifiesten o intensifiquen molestias propias del embarazo como la acidez, la retención de líquidos, el insomnio, los dolores lumbares o la ciática y los calambres en las piernas.

Señales de Alarma

Independientemente de la presencia o no de contracciones una futura mamá debe acudir al hospital ante la salida de líquido a través de la vagina (rotura de la bolsa del líquido amniótico). En caso de contracciones y a partir de la 37 semanas deberá hacerlo cuando éstas sean dolorosas (1 cada 3 a 5mn).

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Pero no hay que fiarse de la intensidad del dolor. "Hay cinco señales de alarma muy claras: que rompamos la bolsa, un sangrado, que la madre no note al bebé, que haya fiebre o contracciones (rítmicas o dolorosas). En estos casos hay a ir a urgencias, independientemente de las semanas de embarazo. Cuando existe fiebre, además hay que descartar infección urinaria, de la bolsa (corioamnionitis) o por coronavirus".

Preparación para el Parto

A medida que van pasando los meses, y se acerca el parto, el cuerpo femenino se va preparando para este momento, y en la última fase del embarazo experimenta cambios y señales que es importante saber reconocer.

En las últimas semanas de embarazo, muchas mujeres experimentan la necesidad emocional de preparar “el nido”, y bajo una gran vitalidad, preparan, ordenan, limpian la casa y las cosas del bebé.

Además, todas las partes se van preparando para el parto: las articulaciones se van aflojando, el útero va bajando, las contracciones pueden introducir el bebé más dentro de la pelvis. Todo esto se puede sentir como tirones en la espalda, dolores similares a los de la menstruación o pinchazos en la zona púbica.

Consejos para Aliviar las Molestias

Igual de importante es conocer bien qué puede pasar en el preparto como saber de qué modo actuar en este momento y si se puede hacer algo para convertirlo en algo más llevadero.

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Así, estas son algunas recomendaciones para aliviar los típicos signos que hemos mencionado:

  • Las contracciones de Braxton-Hicks suelen disminuir al hacer reposo, dejar la actividad que se esté realizando y sentarse o tumbarse durante unos minutos. En general, es importante escuchar al cuerpo durante estas últimas semanas y bajar el ritmo de actividad.
  • Para aliviar ese aumento de presión en la zona pélvica debido al encajamiento del bebé, se recomienda el uso de un cinturón pélvico. Se trata de una banda ancha que proporciona ayuda para sostener el peso extra abdominal y brindar soporte lumbar. Se venden en tiendas para embarazadas. También la realización de ejercicios con un balón de pilates para movilizar la zona de la pelvis puede aliviar los dolores.
  • Los ejercicios para fortalecer y estirar los músculos de la espalda ayudan a mejorar la postura y evitan dolores. La práctica de actividad física ayuda también a generar endorfinas, lo que contribuye a disminuir la sensación de dolor; hace que se descanse mejor (muchas mujeres tienen problemas de insomnio en esta última etapa del embarazo); y puede prevenir la aparición de varices (al mejorar el retorno venoso).
  • Es posible reducir el malestar que causa la acidez evitando las bebidas con gas, la cafeína, los alimentos muy grasos, el chocolate y los alimentos ácidos, como la mostaza y el vinagre. En cambio, la leche o el yogur fríos, la manzana y las almendras crudas alivian en algunos casos.
  • Los líquidos que tienden a retenerse durante el embarazo pueden provocar hinchazón en piernas y tobillos, e incrementar la sensación de piernas cansadas. Lo que debemos hacer es aumentar la ingesta de agua, caminar a diario, utilizar medias de compresión, realizarnos masajes con cremas o geles de efecto frío o darnos duchas de agua fría en sentido ascendente desde los pies a las rodillas, para favorecer el retorno venoso.
  • Para ayudar a conciliar el sueño es bueno acostumbrarse a dormir sobre el lado izquierdo del cuerpo, colocando un almohadón debajo del abdomen o entre las piernas; evitar hacer cenas pesadas o muy cerca a la hora de acostarse; e intentar elevar un poco el cabecero de la cama para facilitar una mejor respiración.

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